Capítulo 2 El Sueño

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS

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Luego de aquel raro momento con aquella persona la cual contó sobre los orcos me había dejado inquieto debido a que cuando era un niño leía las historias sobre estos, más las leyendas que contaban algunos campesinos los cuales muchas veces fueron tomados como locos con psicosis que los hacían no distinguir la realidad con las visiones que ellos veían.
Muchas cosas que ellos decían que sucedieron o que veían cuando salían del reino jamás les creían, pero hasta esta vez que alguien pudo ir con nosotros a contar sobre algo que veía.
Me levanté de mi trono de príncipe yendo hacia donde estaba el Rey Arthur en donde el estaba en su mismo trono sobándose los ojos estresado y comenté de manera ronca:
—Será mejor que vaya a ver a los valles y bosques, con centinelas y algunos guardias, me dejo pensativo lo que dijo, aunque me entra duda, ya que es la primera persona que viene al castillo rogando que lo escuchemos…—
—¡Estás loco!, hay muchas cosas fuera de este reino en las cuales no estas preparado para eso…—La voz de mi madre, la reina Tabatha la cual estaba en su trono, interrumpió justo cuando mi padre iba a hablar—
Mi padre subió la vista a mi con expresión neutral levantándose de su silla en donde coloco una mano en mi hombro comentando:
—No hay nada que buscar allá afuera, de seguro es un borracho el cual vio cosas como los otros de las cantinas del pueblo, y en un sueño el vio a los orcos, ellos no viven desde hace mucho, es más, no se sabe si realmente existieron o no…—
—Puede que sea cierto, pero no es la primera persona que escucho hablar sobre orcos, portales o que están en el bosque, muchos cuentan mitos sobre hombres lobo, elfos, hadas, hechiceros y cosas así…—Respondí viendo a mi padre y luego a mi madre buscando apoyo la cual me lo negó levantándose de su lugar caminando hacia nosotros con mi hermana acompañada a su lado —
—Donde te debes de preocupar es por este reino, en muchas lunas y años este lugar será tuyo, y no solo de nosotros en el cual debes comportarte como un príncipe y velar por el bien de High Plain Three el cual debes buscar los problemas y solucionarlos— Su voz era tranquila buscando convencerme—
—Puede que el tenga razón… hay muchos que cuentan sobre cosas, aunque he los que los cuentan son borrachos, y algunas personas las cuales han venido de lejos buscando refugio aquí…— Tabatha, mi hermana hablo, ambos teníamos los nombres de nuestros padres por lo que todos teníamos opinión en estos momentos—
—Nadie saldrá del reino y punto, tu debes ver las provisiones de comida que alcancen hasta el otoño —Mi padre le dio una leve orden a mi hermana ya como rey— Y tú debes ver a los guardias, he escuchado que los entrenas bien, sigue entrenando por si fuera cierto como dices, aún así deben estar mejor preparados…—
Mi hermana se posiciono a mi lado suspirando y ambos asentimos como si fuéramos niños por lo que hicimos una leve reverencia y luego nos encaminamos hacia donde nos tocaba ir, claro yo salí del castillo, no quería estar dentro por un buen rato dejando a todos ahí dentro.
Estando afuera vi como los guardias estaban bebiendo en su tiempo de descanso piropeando a las mujeres de estos mismos, aunque ellas se veían molestas debido a lo que hacían en su tiempo libre.
—Reúnanse todos— Ordene poniéndome en el centro en donde ellos se sorprendieron y todos se pusieron en guardia dejando a sus mujeres sentadas en unas bancas — Escuche que hay historias sobre seres extraños fuera del reino, necesito un centinela el cual pueda buscar e investigar sobre lo que en verdad pasa, esta es una orden mía y no del rey —
En estos momentos si me gustaba ser un príncipe para saber dar órdenes, aunque me daba un poco de timidez, pero debía dejar eso al lado y comportarme como tal.
—Si fuera cierto que hay seres extraños a nosotros quiero saber dónde están y cuánto tiempo se tardarán en llegar hasta aquí, o hacia los reinos vecinos en el continente, para estar preparados para cualquier guerra, se que es algo loco esto —Suspiré negando viendo a todos dando medio giro despacio mientras mencionaba cada palabra — Pero quiero saber todo, buscar soluciones a todos los problemas…—
Todos se quedaron extrañados ante mi orden por lo que uno tuvo la valentía de hablar teniendo una duda.
—Pero príncipe Arthur, quiere que busquemos algo que no esta comprobado que este vivo desde hace miles de años, ¿Cómo quiere que busquemos orcos, hadas, elfos y cosas así? — Él tenía razón, pero yo era más terco en querer saber la verdad —
—El centinela llevará comida para cuatro días, y saldrá esta noche en un cambio de turno de la puerta principal, sin importar que, quiero que regrese lo más rápido al encontrar alguna especie de algo que no sea humano —
Todos asintieron y empecé a ver a quien podría enviar por lo que señale a Aland, uno de los mejores soldados que teníamos en el castillo por lo que dije ronco:
—Tu serás el centinela, por cualquier cosa llevarás tu espada, tu escudo, y tu protección, es una de las más fuertes del continente, y dudo que algo pueda tocarte… hazlo, y trae noticias, si después de los cuatro días no encuentras nada, regresa, y entonces sabré que todo era mentira. —
El soldado alto, más que yo, fornido y rígido asintió ante mi orden por lo que colocó una mano en la empuñadura representando valor ante la misión que le ponía así que vi a todos diciendo:
—Los demás serán entrenados por cualquier cosa, si no hubiera nada, serán los mejores guerreros, sin importar ustedes serán de los que hablen las personas buscando ser como nosotros, ahora, todos sigan descansando, en cuanto el sol baje, quiero que todos vayan con sus familias y las cuiden, los que tienen que hacer guardia quiero que se pongan atentos a cualquier cosa. —
Todos firmes asentían gritando un “Si señor” en señal de hacer la orden y luego todos volvieron con sus mujeres entre pequeños murmullos sobre tal misión que le di a Aland así que me encaminé hacia el pueblo, quería caminar y pensar bien buscando más soluciones.
Todos en el pueblo me veían, muchos que pasaban enfrente de mi hacían una reverencia por lo que no siempre me gustaba que cada persona que pasará lo hiciera por lo que solo levantaba con respeto una mano en saludo diciendo:
—Que tanga buena tarde, gracias, tenga buena tarde, buena tarde. —
En lo que pasaba de la tarde y parte de la noche me dedique caminar por el pueblo, todo era tranquilo, era raro cuando pasaba algo malo ya que teníamos esta parte del continente bien controlada, no había muchas necesidades ya que cubríamos con todo lo malo hasta solucionar todo.
Al llegar la noche llegué a mi habitación del castillo algo cansado, por lo que comencé a desvestirme para tomar un baño en la tina de madera que tenía en mi habitación, deje una manta cubriendo mi cintura mientras esperaba que los sirvientes del castillo terminaran de preparar esta y luego de ser avisado me desnude sin pudor y me metí.
Pensaba en lo de esta tarde, de seguro el centinela ya estaría de camino a buscar lo que le ordene, me tenía entusiasmado encontrar vida así, no para acabar con ellos, si no por conocerlos, claro si se ponen violentos si habría que tomar medidas drásticas, pero por el momento era más emoción por saber.
Cerré mis ojos yéndome en un pequeño sueño…
Estaba en un alto valle, vi hacia todos mis lados viendo a varios soldados reales del castillo con nuevos trajes, trajes negros con el escudo de un atrapasueños en el pecho color gris, los cascos que cubrían la cara, escudos con el mismo atrapasueños, y las espadas de plumas delgadas filosas, empuñaduras negras con líneas plateadas y sujetador de oro. No eran soldados, eran guerreros dispuestos a luchar…
Mi mirada bajo a mi ropa con el mismo traje solo que tenía de extra una capucha puesta, mi espada no tenía las líneas plateadas, las tenía de color oro, con un atrapasueños grabado el cual las plumas eran las líneas simulando estas, me sentía diferente, sin miedo a morir y en busca de una persona que no conocía, pero de era una chica.
Podía ver a lo lejos, como un círculo se abría —Un portal para ser especifico — el cual empezaban a salir orcos, bestias verdes, con colmillos saliendo de su boca, sus hachas, espadas, apenas cubiertos por una pechera café, fornidos, altos, extrañamente no estaba asustado, al ver semejantes bestias de dos metros y medio, talvez más altas las cuales salían dispuestos a la guerra con nosotros.
Respiré profundo gritando hacia mi tropa de valientes guerreros.
—La vida nos ha enseñado que debemos nacer, aprender a correr pero primero debemos saber caminar… luchas por nuestras vidas, ser valientes sin importar cual locura venga a la vida, nosotros estamos aquí sin saber que pasará, sin saber quién sobrevivirá o morirá… tenemos familia que confía que llegaremos a casa sanos y salvos, los cuales abrazaremos y sabremos que todo estará bien… por que la guerra habrá terminado… y eso nos hace héroes valientes no solo para High Plain Three, o para Fruity, si no para el continente entero… eso nos hace quienes somos… ¡Así que vamos a matar a esos desgraciados verdes y grandotes y volvamos con las personas que amamos! — Caminaba enfrente de las tropas que tenía hablando alto para que todos escuchen, al decir lo último todos gritaron al aire levantando sus espadas dispuestos a pelear —
Me detuve en medio de todos y cerré mis ojos, sabía que los orcos venían hacia nosotros, corrían descontrolados, estos venían soltando gruñidos como si fueran animales, toscos y con ganas de asesinar, todos de mi mando estaba callados, podía sentir el miedo de todos, sentir el corazón de todos aun estando afuera sabía que a todos les latía con rapidez y fuerza el corazón, por que el mío también estaba así.
En el momento que sentí indicado respiré profundo exhalando despacio y abrí despacio los ojos moviendo los brazos hacia adelante en señal que todos podían comenzar a correr, a batallar por el continente, por todos.
Podía escuchar los gritos de guerra, los gritos que buscaban una victoria, gritos que estaban dispuestos a morir por su pueblo con aquellas espadas forjadas para este día y los escudos que les servirían para protegerse.
No esperé mucho y comencé a correr lo más rápido que podía, con podía sentir como si mis pies casi no tocaban el suelo debido a lo veloz que iba, poco a poco me iba acercando el principio de mi tropa como si tuviera super velocidad, vi una roca en la cual estaba justo enfrente en la subida de la colina donde estábamos, así que sin detenerme subo a esa ronca enorme y salté sacando mi espada de la vaina escuchándose aquella pluma filosa salir. Justo enfrente teníamos a esas bestias literal cara a cara mientras yo iba en el aire debido al impulso y justo cuando mi espada iba a tocar a un orco.
Desperté…

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