Capítulo 50: "El principio del fin"

Soy un temerario mi amor ©

visibility

236.0

favorite

0

mode_comment

0


Llevo tres días atrapado en este maldito lugar. Las cadenas que me atormentan no dejan de sonar por cada latigazo que choca contra mi piel, ni tampoco detienen su tintineo aun cuando mis heridas son muy significativas.
 
—¿Qué pasa Dalton? ¿Ya te has cansado de suplicar? —esa maldita voz otra vez... ¡diciendo esa clase de tonterías!
 
—¿Quién… está suplicando? —aun con las heridas, reí con algo de diversión. Creo que para estas alturas estaba ya algo desquiciado, y por si fuera poco, esa maldita música no dejaba de chocar contra las paredes de mi cabeza.
 
—Maldito —gruñó entre dientes la mujer que se atrevía a hacerme tal maldad, entonces escuché sus tacones hacer eco en la habitación, lo que indicaba que ésta estaba vacía, y por la forma en que ella se movía, podría decir que se acercaba hacia mí. De repente, mi rostro fue tomado por unos finos dedos que se hundieron en mi rostro, el cual notó las puntiagudas uñas que llevaba junto a un pestilente perfume—. Habla, ¡dime quién te gusta! —¿cuánto más estúpida podría ser esta situación?, no podía siquiera ver a mi atacante por la venda en mis ojos, para colmo, ni siquiera sabía en qué clase de lugar estaba, pero creo entender cómo fui a parar ahí, pues todo empezó hace un mes y medio atrás.
 
***
 
Dicen que el verano es la mejor fecha para el amor, pero hasta ahora, para mí, y gracias al hermano de Lili y compañía, ha sido un infierno, bueno, no del todo, pero sí en su mayoría. El otoño empezaba a caer, y con él venían los primeros días de mi entrenamiento, los cuales parecían que iban a ser severos, después de todo, cuando llegamos a la casa Louis se veía muy enfadado, y enseguida me reprochó el descuido que tomé: “La próxima vez que me desobedezcas, tendrás un castigo terrible en las practicas.” Fue así, como en la mañana siguiente, me reuní con ellos en el desayuno, en el cual, la atmósfera parecía algo densa.  
 
—Por fin te has puesto de pie, dormilón —canturreó Louis, quien estaba al parecer sosteniendo una tostada en su mano. ¿Qué había pasado con el ambiente que mencione antes?, pues… se había destrozado de un momento a otro.
 
—Buenos días —giró Lili su cabeza para saludarme con una amable sonrisa. Por lo que veía, estaba cerca de la estufa cocinando algunas cosas.
 
—Hola —dije un poco atontado, pues su hermoso cabello ahora estaba recogido en una coleta, y tenía un bello delantal en forma de corazón. La verdad, no puedo cansarme de verla así, y eso que llevo ya un tiempo conviviendo con ellos.
 
—Siéntate de una buena vez, Dalton, y come algo, ya que empezaremos con tu entrenamiento hoy y necesitaras toda la energía posible —anunció el rubio.
 
—Ya voy, ya voy —repetí, me senté, y apenas lo hice, ella me puso en mi plato unos waffles—. Gracias Lili —le indiqué.
 
—No hay de qué. Si quieres más házmelo saber, ¿sí? —volvió a sonreírme con mucho cariño. Actualmente ella ya no me rechazaba como en un comienzo, y parecía tener un poco más de confianza conmigo, por lo que me daba a entender que ya estaba acostumbrada a mí. ¿Pero eso era bueno o malo?
 
—Está bien —respondí con algo de duda, y luego me dirigí a Louis—. ¿Entrenaremos en el mismo sitio de la otra vez? —me refería al boliche, pero él negó con la cabeza.
 
—No lo aremos. Hoy entrenaremos en el patio de la casa, sé que es simple, pero será lo más adecuado hasta que avances —me dijo.
 
—No lo comprendo del todo, pero está bien —mencioné.
 
—Terminemos de desayunar, y luego cuando vayamos a fuera te lo explicaré mejor —me aseguró, así que los tres comimos juntos, y una vez finalizamos, nos trasladamos los tres al patio.
 
—Ten esto —una vez que estuvimos en el exterior, me arrojó una espada de bambú, al parecer son aquellas que se usan en las prácticas de Kendo.  
 
—¿Qué es esto? ¿La última vez no habíamos usado espadas de verdad? —pregunté sosteniendo el arma con ambas manos.
 
—Sí, pero después de que casi te dejo paralitico, decidí que lo más justo era ir despacio —me aseguró, y yo por mi parte hice un gesto de angustia.
 
—Ni me lo recuerdes —Lili, quien no iba a participar en el entrenamiento, se sentó a ver en uno de los bancos de hormigón.
 
—Escucha bien esto Dalton, la técnica lo es todo, en especial la elegancia —este tipo ya me empezaba a poner nervioso otra vez, más que nada por las tonterías que soltaba—. Como habrás notado, nuestra mafia tiene como frase “la caballerosidad va primero”, es por eso que durante este entrenamiento, te enseñaré a luchar como un caballero.
 
—No me digas que vas a mostrarme cómo sostener una taza de té, porque es lo último —dije ya estresado, pero él se rió frente a mi comentario.
 
—Eso no tiene nada que ver con el entrenamiento, pero sí voy a enseñarte a pelear con elegancia, y a vestirte bien, claro está.
 
—¿Me visto mal? —exclamé ofendido.
 
—No estoy diciendo eso, sino que es para prepararte para las batallas, ¿lo entiendes? —básicamente no lo comprendía—. Bueno, los trajes que uso son especiales, son antibalas, y por no decir que su tela es resistente a los cuchillos —dio como dato.
 
—¿Entonces tengo que usar uno de esos trajes?
 
—Así es —asintió cerrando los ojos un momento—. Pero primero lo primero —se acercó a poner una canción en la grabadora que ya estaba colocada sobre una de las mesas.
 
—Esa canción… —creo haberla escuchado antes.
 
—Así es, es la que cantó de Scarlett en la inauguración de la competición —el volteó hacia mí—. Usaremos esta canción durante todo tu entrenamiento, así que la escucharas tanto hasta el punto que la odies, o en el peor de los casos, hasta que te sangren los oídos —afirmó con una enorme sonrisa.
 
—Pero hermano, eso es terrible, yo sólo he durado un mes y medio escuchando la misma canción —¿cómo puede ser que una persona pueda llegar a tal extremo?, aunque claro, Lili es asombrosa por sí misma. Por otro lado, él rió ante lo dicho por ella, en mi caso, sólo quedé deslumbrado.
 
—No te preocupes, yo creo que podrá tolerarla por tres meses seguidos —aseguró Louis, quien parecía realmente confiado de que podría hacerlo.
 
—¿Estás loco? —exclamé—. Yo no he durado con la misma canción más de una semana, aunque entiendo que a su familia le encante la música, pero yo me volveré loco escuchando una y otra vez la misma canción.
 
—¿Quieres o no quieres proteger a Lili? —de repente, el cambio de personalidad del hermano de ella se hizo presente, y dio lugar a un rostro completamente serio—. Si quieres realmente evitar que la dañen, tendrás que seguir mis reglas —yo entre cerré los ojos, y aun cuando me estaba oponiendo, me doblegué finalmente a lo que decía, es pocas palabras, no me negué.
 
—Bien, ¡haré cualquier cosa por Lili! —no presté la debida atención a la reacción de ella, así que sólo me guié por mi ahora entrenador.
 
—Bien, Lili, tú te encargaras de esto —le entregó el grabador a su hermana—. Ponla desde el principio las veces que te lo indique, ¿de acuerdo? —ella asintió con las mejillas rojas—. Bien, comencemos. ¡Escucha bien Dalton mi explicación, como dije, lo importante es que te apegues a esta canción con toda tu alma, pues cuando no tengas una melodía para escuchar en batalla, tendrás que aferrarte a ésta! —me notificó—. Y como primera lección tendrás que congeniar con ella también.
 
—¿Congeniar? —levanté una ceja confundido, lo demás sí que lo había entendido, pero lo otro…
 
—Debes luchar al ritmo de la canción, sino, no serás indestructible. Pero para ponerlo de otra manera, piensa que esto es como una coreografía.
 
—Entonces… ¿tengo que seguir y bloquear los movimientos que me hagas al ritmo de la música?
 
—¡Chin chin! ¡Exacto! Cada vez que me esquives agregaré un nuevo movimiento, pero cuidado, una vez resuelvas esto, voy a empezar con la segunda etapa del entrenamiento, la cual es más difícil, porque en esta ya no podrás saber que voy a hacer —advirtió, y yo asentí—. Bien, ¿listo? ¡Empecemos, Lili, Dalton! —señaló él con determinación.
 
—¡Sí! —exclamamos mutuamente.
 
Me preparé tomando con ambas manos el “arma” esperando a que mi amada pusiera de nuevo la canción, y apenas se escuchó el “click” ya Louis había hecho su primer movimiento. Fue tan veloz… que ni siquiera me dio tiempo a responder, pero sí que sentí aquel impacto que inmediatamente me provocó caer al suelo a la primera, pues el dichoso dio de lleno en mi estómago.
 
—¡Dalton! —Lili dejó el grabador sobre la mesa y vino corriendo a mi ayuda.
 
—¡Hum! —me quejé aún en el suelo, y me tomé el estómago con mi mano libre, mientras que con la otra, apretaba el mango con fuerza—. Ma… maldito —me quejé por la falta de aire—. ¿Qué clase de movimiento… fue ese? —elevé mi mirada hacia él, mientras tanto, Lili se sentó a mi lado, y apoyó sus manos sobre mis brazos.
 
—¡Hermano, deberías de ser más blando con él, apenas está empezando! —gritó mi bello ángel, pero se calló de repente al ver la expresión de su hermano, quien se mostraba frío como el hielo, y tan aterrador como el mismo belcebú. Yo por mi parte también enmudecí, después de todo, no había visto antes esa expresión, era como si… ¿nos tuviera algún tipo de rencor?
 
—¿Blando? Te recuerdo que vamos a enfrentarnos a la familia Miracle, no tengo motivos para hacer lo que me pides —él mantuvo sus orbes en nosotros, y eso hizo que mantener la vista en él fuera complicado. De alguna forma, o por algún motivo, la personalidad desagradable de Louis salió a flote, y esa forma arrogante de hacer las cosas, era… molesta.
 
—Está bien Lili, no importa —le dije a ella tomando su mano suavemente, y luego le sonreí—. Ve con el grabador —ahora más decidido me puse de pie, y me preparé de nuevo—. ¡Sigamos! —por ahora no tenía otra opción  más que llevar esto hasta el final, si él iba enserio, entonces yo también lo haría.
 
—Está bien —ella, quien pareció entender, pero que al mismo tiempo, titubea, se levantó y se fue corriendo hacia el grabador.
 
—Parece que ahora te lo tomaras más enserio. ¡Así me gusta Dalton! —sonrió él, y sujetó la espada de bambú sobre su hombro—. ¡El siguiente golpe será aún más potente! ¡Así qué tendrás que aguantarlo!
 
—¡Adelante, esta vez lo pararé! —ver a Louis a los ojos, hacía que mi cuerpo temblara, que me agitara por la ansiedad, y que temiera de alguna forma por mi vida, pero aun así no me detendría, todo esto  era por su hermana, es por eso, que no daría ni un paso hacia atrás jamás.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo