8: El portal

Las Crónicas de Ondine: El Reino de las Hadas

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Con las manos fuertemente entrelazadas, sus corazones latiendo ferozmente y notando cómo los nervios les invadían, los chicos cruzaron la puerta, entrando así en el templo para gran asombro de la mujer y alegría del anciano, pues nada les ocurrió.
     —Imposible... A lo largo de estos cinco siglos han sido muchos los humanos que han intentado superar esta barrera... pero nadie había sido capaz hasta ahora...
     Los hermanos se volvieron emocionados hacia el sabio, quien asintió con la cabeza sonriente.
     —Hemos superado la prueba. Ahora llévanos a Nevina —exigió el joven al hada, quien con una mirada fría empezó a andar por el largo pasillo rectangular. Ellos la siguieron.
     La estructura era de piedra antigua y el camino estaba iluminado por antorchas colgadas en las paredes. Mientras avanzaban, Escai se preguntó incrédulo cómo había podido entrar, mas procuró no darle demasiada importancia. Lo primordial era que había logrado pasar junto a Si.
     Al llegar al final del pasaje se encontraron en una sala más amplia con un gran espejo dorado de unos tres metros de altura. Al acercarse a él, los muchachos trataron de ver su imagen reflejada, mas este no mostraba nada.
     —Este es el portal construido en Ondine. Antiguamente conectaba a todos los reinos, pero ahora sólo lleva al nuestro. Desde el templo de Nevina, la custodia nos observará y juzgará a todo aquel que quiera atravesarlo. Sólo podréis pasar si ella os acepta y lo abre. Si no lo hace, tendréis que marcharos.
     —¿¡Qué!? ¿¡Después de haber llegado hasta aquí!?
     La dama asintió.
     —Son las normas impuestas por su majestad. Ni siquiera nosotras podemos pasar sin el permiso de la custodia.
     —¿Ni siquiera vosotras? ¿Por qué? —inquirió la joven.
     —Para prevenir la traición. Si una de nosotras se volviera contra Nevina y permitiera cruzar por el portal a humanos armados, toda nuestra especie estaría en peligro. Es por eso que, además de la reina, la única que puede decidir quién entra y sale por los portales es Luz, la custodia. Desafortunadamente, ella odia y desconfía de los humanos incluso más que yo. Es por eso que os dije que mi ayuda no os serviría de nada.
     Los mellizos se desanimaron.
     —Cuando alguien entra en uno de los templos, el portal de Nevina llama a Luz y, entonces, ella acude inmediatamente y observa a través del espejo a quien ha entrado, por lo que en estos momentos nos está observando. Si queréis que lo abra, deberéis convencerla y os aseguro que no será fácil.
     —Si ni siquiera confía en vosotras, no se fiará de nosotros.
     Si le regañó con una mirada enfurecida, luego se situaron enfrente del espejo mientras que la mujer les observaba desde la distancia. En primer lugar, la joven sacó de nuevo el mapa, señaló Nevina y describió que podía ver una luz rojiza. A continuación relató con tristeza en su corazón todo cuanto había acontecido desde el día de la boda de la princesa hasta el actual intentando recordar cada detalle importante. Cuando terminó, observaron atentamente el espejo con la esperanza de que ocurriera algo. Diez minutos después, nada había pasado. Se sintieron como si hubieran estado hablando con una pared.
     —Si todavía no ha abierto el portal, me temo que no lo hará.
     —¿De verdad no puedes hacer nada?
     El hada negó con la cabeza.
     —¿Nos podrías llevar volando? —sugirió el chico.
     El hada arqueó una ceja preguntándose si lo decía en serio o estaba bromeando. Ante la duda, respondió con firmeza.
     —Aunque pudiera soportar vuestro peso y resistir los meses de viaje que tardaríamos en llegar, llevaros sin el permiso de Luz sería alta traición. Nos matarían sin siquiera escucharnos.
     Los dos se desanimaron aún más. Escai ya no tenía ninguna esperanza de que pudieran llegar, pero recordando su pasado y el deseo de su amiga, Si se volvió de nuevo hacia el cristal.
     —Nosotros nunca hemos conocido a nuestros padres. Ni siquiera sabemos si están vivos o muertos. No sabemos si nos abandonaron porque no nos querían o porque no tuvieron otra opción. Por ese motivo... siempre hemos vivido en un orfanato. Odiábamos este mundo por abandonarnos sin siquiera decirnos por qué. No hablábamos con nadie… Apenas comíamos… y siempre estábamos solos, tristes y enfadados con todo lo que nos rodeaba. Pero un día una niña llegó al orfanato. Había perdido a sus padres, como todos, pero no era como nosotros dos. Ella sí los había conocido, sí sabía que la amaron y sí sabía que habían muerto, por lo que no podía entender nuestro sufrimiento. Por arrebatarle todo a alguien que no lo merecía, fue otra de las razones por las que odié más este mundo. Aun así, su sonrisa iluminó todo. A pesar de su situación, intentó hacerse nuestra amiga sin importar lo mucho que nos enfadáramos con ella o la rechazáramos. Y lo consiguió. Gracias a ella, pudimos cambiar, hacernos amigos de los demás niños, sonreír y... apreciar más este mundo. Ella tenía un sueño: hacer felices a todas las personas del mundo. Yo quería ayudarla. Quería, costara lo que costara, cumplir su deseo. Y, aunque ahora ella ya no esté, quiero salvar el mundo que tanto amaba… y tanto llegué a amar yo… pero no podemos hacerlo sin la ayuda de la reina de las hadas… —Si comenzó a llorar, incapaz de contener las lágrimas por más tiempo—. No puedo permitirlo… Mientras aún tenga una pequeña esperanza de proteger este mundo… y a la gente que lo habita… haré lo que haga falta… y algún día… cumpliré su deseo… Por favor… abre el portal y ayúdame a hacerlo… Te lo suplico…
     El corazón de su hermano se encogía con cada palabra. Tratando de contener su rabia, apretaba fuertemente sus puños.
     La chica había abierto su corazón a la custodia y le había confesado casi todos sus verdaderos sentimientos con la esperanza de que se compadeciera de ellos y les permitiera entrar. Y, entonces, el espejo comenzó a brillar con centelleantes destellos blancos y en el cristal apareció una espiral de colores negro y morado. Mientras que los niños abrieron la boca y los ojos de par en par, Aqua caminó anonadada hacia ellos, sin poder dejar de mirar la luz.
     —El... portal... está abierto... Imposible... No tiene sentido...
     —¿Entonces podemos cruzarlo? ¿Realmente podemos llegar a Nevina? —inquirió Escai, incapaz de creerlo aún.
     La dama asintió con la cabeza.
     —Recordad ser lo más respetuosos posible. En Nevina todos desconfiarán de vosotros, no les deis más motivos para ello.
     Ambos asintieron.
     —Gracias por todo, señorita Aqua —le dijo Si, sonriendo dulcemente. Ella le devolvió la sonrisa.
     —Marchaos antes de que Luz se arrepienta y cierre el portal.
     Los hermanos dieron unos pasos hacia la espiral naciente en el cristal y trataron de tocarlo con las manos, mas al notar cómo desaparecían, las extrajeron rápidamente. Luego miraron por última vez al hada guardiana, quien les animó a pasar con un gesto. Ellos se volvieron una vez más hacia el espejo, se armaron de valor y se adentraron en él, desapareciendo ante los ojos de la bella y perpleja dama, quien seguía preguntándose si realmente había sido Luz quien lo había abierto.
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Si te ha gustado el capítulo, te pido que me lo hagas saber pinchando en el corazón que hay justo debajo y me sigas para estar al tanto de más capítulos. Gracias :D

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