Capítulo 4 Fruity

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS

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No hubo algún momento en donde nos desviáramos del camino, íbamos directo hacia Fruity en donde buscaríamos a la reina Edrielle. Estuvimos justo en el bosque que todos hablaban por lo que mientras íbamos en Athos comenté:
—Entonces, ¿Qué pasa al final de aquella visión? —Le pregunté mientras íbamos mientras estiraba la mano para que el hermoso caballo comiera una manzana mientras caminaba este —
—Suceden desgracias, demonios expulsados de los orcos, aunque ambos mundos están en peligro en convertirse en el oscuro lugar de los entes malos —Comentó viendo hacia la nada como si en su cabeza estuviera viendo esa visión.
—Trataré de hacer lo que este en mis manos para que eso no pase, espero que se pueda cambiar el futuro, si no espero que sea por una buena decisión... — Comenté negando teniendo la rienda del caballo con las dos manos la cual apreté un poco entre mis puños pensando — O será todo en vano.
—El futuro se puede cambiar, pero solo si encuentras la manera de encontrar alguna variable el cual haga un camino hacia la victoria —Encogió sus hombros mientras veíamos como a lo lejos del camino del bosque se veía un gran castillo en medio de unos grandes muros, y un reino espectacular grande como el mío.
—Entonces será el mejor futuro, o eso quiero creer que será. —Comenté deteniendo a Athos en donde esperé que bajara Morfeo y luego baje yo mientras caminaba con la rienda de mi caballo — Parece que llegamos…. Tres días… al fin veremos si todo ha valido la pena.
Caminamos en todo ese camino, el ambiente comenzaba a ponerse un poco más tenso por lo que nos pusimos las capuchas mientras nos acercábamos al arco de las grandes puertas las cuales estaban abiertas, el muro era de color gris el cual se miraba que tenía varios kilómetros cubiertos como si se tratase de un gran secreto que estuviera adentro.
Justo al pasar las puertas todo era diferente, hasta el olor, era como las frutas estuvieran en el aire ya que eso olía, y mis ojos no creían lo que veían. Elfos como si fueran personas caminaban enfrente de mí, con sus orejas estiradas, con ropa normal de nuestra época riendo entre familias, centauros, mitad humanos y mitad caballos patrullando las calles de concreto y rocas con grandes espadas y un traje perfecto de soldado con su casco preparados a cualquier cosa.
Parecía todo un sueño, en verdad, aquellas historias que me contaban sobre todo lo mágico en verdad era cierto, empezando con Morfeo el cual no se encontraba tan asombrado como yo, pero si tenía la vista como si estuviera alucinando.
Necesitábamos donde dormir por lo que comenzamos a buscar entre todos algún cartel que dijera que tenían lugares para uno dormir.
Como teníamos las capuchas puestas nadie podía notar que no era humano y Morfeo que no era elfo, así que al llegar a una casa con un letrero que decía “Cabañas para los nuevos habitantes” até a Athos en un poste diciéndole suavemente:
—No tardo…— Le acaricie el pelaje con una mano mientras sacaba de un pequeño bolso cuatro manzanas dejándoselas en el suelo para que comiera tranquilo.
Al entrar se podían ver muchas cosas extrañas, pequeñas estatuas, atrapasueños, baritas como de hechiceros de madera fina, un olor a madera se podía sentir y cuadros pintados de cabañas por las paredes.
Un señor anciano con barba, y lentes salió de una puerta detrás de una pared del mostrador mientras se sacudía la ropa, al vernos se sorprendió por lo que de manera labiosa nos decía:
—Bienvenidos al hermoso reino de Fruity, el cual tiene las mejores cabañas de todo el continente, si no que tienen un hermoso rio justo enfrente en el cual pueden beber el agua, lavarse, o simplemente mojar sus pies luego de la caminata de donde vienen… —Este hablaba queriéndonos vender casi a la fuerza alguna cabaña por lo que se nos quedó viendo bajándose poco los lentes diciendo — ¿Son pareja? —Dijo cortando la labia un momento con algo de desconcierto —
Morfeo y yo nos quedamos viendo y ambos fruncimos el ceño y dije serio.
—Somos cazadores y venimos de muy lejos, queremos dos cabañas, cualquiera, aunque sea esas que están cerca del rio, y no somos pareja… —Le dije poniéndome frente al mostrador viéndolo mientras ponía las manos en este teniendo mirada fija hacia él.
Morfeo se me quedaba viendo mientras hablaba, y luego como si recordará que lo de la mentira de los cazadores fuera cierta, palpó una espada que este hizo aparecer disimuladamente.
—Si, cazadores, cazamos, de todo, conejos, venados, osos, leones y antílopes. — Habló de varios animales que se le fue la lengua de más tanto que el señor frunció el ceño volteándolo a ver, cosa que igual hice yo fulminándolo con la mirada. —
—¿Leones y antílopes en el bosque? —Comentó volviendo su vista a mí, rápido pensé en algo que decir así que comenté —
—Viajamos por todo el mundo buscando la vida salvaje…ya sabe, aprendemos a sobrevivir a cualquier animal…— Sonreí tratando de disimular que estaba mintiendo.
El señor asintió despacio como si estuviera analizando todo lo que dijimos por lo que volvió a preguntar.
—Pero no llevan flechas, los cazadores siempre llevan para matar a las presas de lejos. — Comentó viendo nuestra vestimenta y como si buscara un arco y las flechas —
No sabía que decir que pensé buscando alternativas o una buena respuesta.
—Nosotros no necesitamos flechas, ¿no ve lo fuertes que estamos? — Morfeo flexiono sus brazos haciendo fuerza en estos tensándolos mostrando su musculo de cada extremidad — ¡Nosotros con nuestras propias manos y dedos matamos a los animales que nos bañamos con su sangre hasta beberla y comernos su carne!
Este se sobresalto tanto que comenzó a decir tonterías e incoherencias que le levante una mano estando de lado para que se detenga diciéndole:
—¿Te callas? —Dije sonriendo, pero fulminándolo más con la mirada buscando que se calle — Gracias.
Voltee a ver al señor el cual tenía cara horrorizada ante lo que Morfeo le dijo por lo que nada más saco las llaves en las cuales tenía escrito que decía “Cabañus” que era el nombre del negocio así que cuando este lo dio, saqué de mi bolsillo monedas las cuales sin contar las deje en el mostrador tomando las llaves.
—Sus cabañas están hacia el este, en donde está el rio Gorga, cabañas las cuales esta es su única llave, si la pierden tiene un monto extra... — El señor ya no parecía labioso, era más serio, pero aun así tomó las fichas como si se las fuera a quitar.
—Gracias. — Le dije serio volteándome para caminar hacia afuera, era mejor salir antes de que en verdad descubrieran que no éramos seres mágicos —
Al llegar afuera me le quede viendo serio a Morfeo hasta que le di un golpe con mi mano en su cabeza por atrás haciendo que este me voltee a ver.
— Nosotros con nuestras propias manos y dedos matamos a los animales que nos bañamos con su sangre hasta beberla y comernos su carne…—Dije imitándolo en modo de burla y luego negué entrecerrando los ojos— Estuvimos a un cabello de que nos descubran.
Guardé las llaves en mi bolsillo para luego ver hacia el mercado, la comida en verdad olía tan rico, las frutas se veían tan deliciosas que mi estomago comenzó a rugir del hambre que le dije a Morfeo.
—Necesitamos comida, llevaremos un poco a las cabañas, en donde nos quedaremos un tiempo hasta que resolvamos todo esto.
Este asintió sobándose la cabeza debido al golpe que le di hace segundos por lo que comentó.
—Claro, pero no me hagas decir cosas que no son entonces, soy el rey del sueño, no leo mentes.
—Solo no hables por el momento cuando estemos con alguien más.
Al llegar a los puestos de la comida comencé a comprar lo que necesitaríamos para estos días, verduras, fruta, algunas especies, cosas para cocinar, claro que llevaba monedas para eso, ya que había agarrado dos bolsas de monedas que siempre guardaba para alguna emergencia.
Llevaba dos costales de comida lista para ambos por lo que pase comprando semillas de las mismas frutas, llevaría de estas a High Plain Three cuando terminara todo, ya que se ven muy pocas de estas en mi reino.
Al pensar en eso suspiré, ¿será que hice lo mejor de venir a terminar con la futura guerra?
Cuando nos dirigimos por los caminos que nos dijeron, nos guiamos por las señales que había en las esquinas de cada calle hasta llevarnos hacia la entrada de un bosque.
—De seguro debe ser por aquí… —Comenté viendo el mapa que compramos en el camino mientras comenzaba a comprobar todas las señales que vayamos por el lugar correcto — Tienen que estar dentro del bosque, sabes, dice detrás del mapa que la reina lo nombró así porque es donde sus pesadillas y sus sueños vienen a parar cuando son especiales.  — Le comenté a Morfeo mientras este caminaba a mi lado observando los grandes arboles de nuestro alrededor y lo claro que estaba mientras caminábamos con Athos detrás.
—Pues entiendo por qué lo hace, es hermoso y de seguro está plagado de los sueños no solo de ella si no de los demás magos de todo el reino que tiene ella. —Dijo volviendo la vista a mi por lo que seguimos caminando hasta escuchar el rio — Es por aquí…
Comentó esté mientras caminábamos en un camino en el cual se hacia más fuerte el sonido del rio en donde pudimos ver por fin cabañas algo viejas las cuales estaban con un letrero que decían “sin habitar” así que saque una llave mostrándosela a Morfeo.
—Ten tu llave, lleva tu comida y prepara algo de comer, y duerme, debemos descansar ya que llevamos días sin descansar bien y ahora que podemos debemos hacerlo para tener fuerzas para lo que se viene. — Le ordené señalando las cabañas que tenían el símbolo que tenían la llave.
—No salgas sin mí… —Me ordenó a mí también por lo que asentí aceptando eso entrando a la cabaña con todas las cosas y dejando a Athos atado en el árbol que había enfrente de esta dejándole unas manzanas, y un tazón de agua para que pueda comer y beber mientras ambos descansamos.
Al entrar a la cabaña todo era sencillo, pero hermoso, aunque tenía algo de polvo así que deje todas las cosas en una mesa y vuelvo a la puerta para poner el candado y un trozo de madera para que nadie entre.
Me lleve al menos lo demás valor hacia la habitación en donde había únicamente una cama, un pequeño armario y una mesa. Metí al armario las cosas de importancia y el chaleco que Morfeo me había hecho antes de salir del castillo.
Todo iba según el plan, por el momento no había altercados que nos hicieran volver. Pero todo en mi mente daba vueltas aún, parecía como si fuera todo un sueño o una broma de mal gusto.
Enserio los Elfos tenían grandes sus orejas, había personas con cuerpo de caballo, había personas que a veces brillaban, supongo que son las hadas, si es así entonces si hay hombres lobo, o cosas, así como ellos.
Aunque si es así, la reina debe ser mágica también —Pensé— o sería raro de que no lo fuera, ya que al menos todo su pueblo parece de otro mundo, como como de dónde vengo.
Sería genial ser así, mágico, de otro mundo donde todo el lugar es sumamente hermoso, donde los arboles parecen como si fueran un dibujo, todo verde, olores en el aire y no olor de humo.
Suspiré, de seguro pensaba muchas cosas de más, odiaba pensar que no había cosas así en High Plain Three, de seguro todo sería mejor para todos hasta para la misma tierra.
Pero de seguro sería imposible de que eso pasara algún día, que yo supiera nadie viene aquí de los míos, o nadie de ellos se han encontrado justo allá.
Pero no sería mala idea hacer que ambos se unieran, pero sería mucho trabajo para que en un momento ambos estén en el mismo suelo.
Negué rápido para sacarme de mis pensamientos, debía concentrarme a lo que vine, esto no era de escoger si no de actuar para que no hayan desgracias así que no pude más con el cansancio y me quede dormido, profundamente.

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