Consejos de mierda

Muerde o Muere

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Te encontrarás a las típicas personas que te dirán el cuentito de “pero debes ser tú mismo” o el de “pero es que debes mostrar tus sentimientos hasta que llegue una persona que te acepte y no te rompa el corazón”.
Olvídate. Eso no son más que idioteces. Frases típicas que dice la peña sin pensar ni por un momento en las consecuencias de las burradas que están diciendo.
 
El mundo no está hecho para que tú vayas de feliz mostrando tus debilidades a diestro y siniestro y dejando que la gente te mangonee. ¿Porque sabes qué? Si no te mangoneas, eres tú el que está mangoneando a alguien.
 
Aunque no te des cuenta, de la misma manera que te has sentido identificado en el momento en el que te he dicho que te han roto el corazón… adivina qué. Tú también se lo has roto a alguien. Probablemente a un número similar de personas que te han roto a ti el corazón.
 
Las cosas son así. Acéptalo. A veces tú eres la víctima y a veces tú eres el verdugo. Pero lo que voy a intentar enseñarte en este capítulo es cómo dejar de ser la víctima, o por lo menos, cómo minimizar las puteaditas de la vida, cuando te quieran hundir.
 
Y para ello, ahora sí, te voy a explicar lo que me pasó.
 
Años después de mi depresión, después de haberme endurecido cada vez más y más con el tiempo y haber tenido la capacidad de pensarme las cosas muchas veces antes de dejar que me afectaran, me ocurrió una racha de cosas… probablemente las más horribles que le podrían ocurrir a alguien dentro de mi contexto.
 
Y digo “dentro de mi contexto”, porque vamos a excluír temas como… torturas, hambrunas, o ser secuestrado por un psicópata. Obviamente digo que es lo peor que me podría haber pasado dentro de mi contexto concreto. Y fue bastante jodido, de hecho.
 
Bueno, empecemos. Voy a intentar resumirlo.
 
Dos de mis ex se juntaron para empezar a decir toda clase de burradas sobre mí. No voy a decir nombres, pero todo fue muy público y todo el mundo sabe ya de qué fue la historia.
 
Se inventaron las historias más brutales y duras que podrían haber hecho sobre mí. Con un único objetivo: Destruirme.
 
No sólo inventaron historias. Fueron a la prensa rosa a contar auténticas atrocidades sobre mí. Trataron de contactar con marcas con las que yo estaba trabajando para que cerraran sus tratos comerciales conmigo (y lo consiguieron, jugando el papelote de víctima). Intentaron hacer que la gente que me seguía dejara de apoyarme y deshumanizarme como si fuera un auténtico monstruo (y en parte, lograron manipular a una buena cantidad de gente en mi contra y ganar muchos seguidores a mi costa).
 
Pero esto no fue lo único que trataron de hacer. Ellas no querían parar ahí. Querían hacer algo más.
 
Aprovechándose de cómo funcionaba la ley en España, procuraron tratar de hacerme la vida imposible… a otro nivel.

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