El secreto de la victoria

Muerde o Muere

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¿Y sabéis por qué he ganado?
 
Porque no me rindo. Porque no hay absolutamente ninguna cosa que pueda hacer que me rinda. Ni aunque me ocurriera la peor cosa del mundo dejaría de seguir adelante y hacer las cosas como y cuando las quiero.
 
¿Que cómo lo hago?
 
Convenciéndome de ello. Entendiendo que el único que me puede hacer perder soy yo mismo.
 
Lee bien esto, porque luego tendrás que escribirlo tú:
 
No hay absolutamente nadie en este mundo que me pueda ganar.
Podrán cantar victoria temporalmente. Puede que me consiguieran hacer algo. Tal vez pillarme desprevenido, putearme con alguna cosa, ¡quién sabe! Hay maneras muy creativas de joder a alguien de un día para otro.
 
Pero me da igual los puñales que me tiren. Yo soy el tiempo. No hay nadie ni nada más constante y absolutamente imparable que yo. Podrás pasar un día o una semana, incluso un año entero creyendo que has ganado. Pero ese año pasará. Y cuando ese año pase, allí estaré yo. Constante. Imparable. Incesante. Esperándote, cada día de mi vida buscando cómo superarme, cómo vengarme de tus actos de agresión contra mi persona. Y al final, cuando menos te lo esperes, verás cómo te lo habré devuelto y te lo habrás comido entero. Tus ganas se habrán marchitado, acabarás harto, hecho polvo de haber estado luchando contra mí tanto tiempo, y entonces te darás cuenta de que cometiste el terrible error de enfrentarte al tiempo. De enfrentarte a la persona que su voluntad no se quebranta. De enfrentarte a la única cosa del mundo contra la que no puedes luchar:
 
Contra ti mismo.
 
Bien.
 
¿Veis lo que acabo de hacer? No es palabrería. Es algo demostrable.
Tras toda la campaña de odio que durante aproximadamente año y medio trataron de cargar contra mí, nada les sirvió. Yo seguí ahí, al pie del cañón. Lograron joderme temporamente con sus manipulaciones y basuras inventadas, tratando de hacerme quedar como un monstruo. Pero no me dejé. Seguí ahí. Nunca paré de hacer lo que yo quería hacer, y al final… puf. Desaparecieron todos. Como sucias ratas que salen por la noche a masticar. Sólo tienes que mantener la luz encendida y ver cómo todas huyen a esconderse a sus cloacas.
 
Así que la enseñanza es simple. Si yo pude superar esto, uno de los actos de acoso masivo más grandes de la historia de las redes sociales, ¡desde luego, tú puedes superarlo también! No me importa lo que te esté ocurriendo o lo que te esté pasando.
 
He escrito el párrafo de arriba porque quiero que te lo repitas una y otra vez.
 
Hazme un favor.
Agarra un papel, uno que sea bonito. Una hoja en blanco incluso sirve. Y empieza a escribir lo que dije arriba. Escríbelo y hazlo como si estuvieras diciéndotelo a ti mismo.
Tú y yo somos el tiempo. La diferencia, es que yo ahora mismo soy el Dios del tiempo, y tú un simple mortal. Pero juntos, podemos ser Dioses si sigues mis pasos. Ambos podemos ser el tiempo si te lo propones. La voluntad es una de estas cosas abstractas y mentales que sólo son verdad o mentira según tú mismo te lo digas.
 
Así que léeme con detenimiento. ¿Quieres tener una voluntad de hierro? Estás de enhorabuena. Puedes tenerla. Sólo tienes que convencerte de que la tienes. Pero convencerte de verdad.
 
¿Pensabas que lo de decirte que escribas el párrafo de arriba? No te lo digo de broma. Hazlo ahora mismo.
 
Si eres incapaz de coger un puto papel y ponerte a escribir lo que he puesto antes, no esperes que vayas a ser capaz de conseguir nada de provecho en tu vida. Empieza por eso. El primer paso es volverlo físico. Todo lo mental debe traducirse en algo físico en algún momento, así que empecemos por ahí, joder.
 
Cuando hayas terminado de escribirlo, quiero que te lo cuelgues en algún sitio que tengas bien a la vista. Al lado de la pantalla del ordenador, plastifícalo en tu mesa, o póntelo de fondo en el móvil. ¡O todo al mismo tiempo!
 
Tiene que haber algo ahí que te esté recordando de manera permanente que nada va a poder contigo, que ocurra lo que ocurra siempre vas a estar ahí, sin importar el qué, sin importar el cómo. Joder, eres EL JODIDO TIEMPO. Literal no hay una fuerza mayor que tú. Nadie puede detenerte. Al final, tú vas a terminar ganando, porque cuando la voluntad de todos los demás se quebrante, tú estarás ahí, listo para tomar tu oportunidad.
 
Si caes en la desmotivación y la vaguería, caerás en aquello que hará a los demás perder y a ti ganar. Es precisamente la desmotivación lo que te permitirá vencer a cualquiera que se te meta por en medio.
 
No puedes permitirte desmotivarte. Ni un sólo día. Es la desmotivación lo que te va a permitir ganar a cualquiera que se te meta por en medio de tu camino.
 
Yo soy el tiempo. No importa lo que ocurra, al final, siempre gano. ¿Y tú? ¿Quieres que te devore o quieres formar parte de mí?
 
Sé el peor enemigo de tus enemigos. Eso te convertirá en tu mejor aliado.
 

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