Moneda de cambio - COMPLETO

Géneros: Fanfic

-Sheriff, tú tienes una deuda conmigo...- -Y como quieres cobrarte?- -Lo que quiero es... una hora de tu arquero- Rick la miró y sacudió la cabeza tratando de darle sentido a lo que le pedía. -Para qué lo quieres? Le preguntó, extrañado. -Para follármelo- contestó ella. _________________________ En pie de guerra contra Negan, los Survivors se encuentran en plena búsqueda de aliados y armas, y se encontrarán con ambas cosas, pero a cambio deberán entregar algo muy especial... _______________________________ •Situada a mitad de temp 7 Tv. •Incluye posibles spoilers de la serie tv y/o cómics hasta cap 164 •Puede incluir escenas +18 /Lemon/lime •Gore explícito. En Instagram: Java.R.Dixon

1. Instinto maternal

Moneda de cambio - COMPLETO

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En Instagram: java.r.dixon--------------------------------------------
-Gracias- dijo Rick mientras estaba sacudiéndose la tierra de la ropa y ayudaba a su hijo a ponerse en pie. Michonne miraba escudriñando todo aquel callejón, desde el borde de la azotea en donde ahora se encontraban, y pudo observar la gran cantidad de walkers que iba incrementándose, mientras Daryl se encontraba ya en posición de caza en tanto observaba atentamente a aquella mujer que los miraba enfadada, vigilando cada movimiento que ella hacía, sosteniendo la ballesta con ambas manos, preparado y alerta.
-Eh, morena, recoge la escalera antes que esos malditos bichos la llenen de su mierda-, agregó Java, visiblemente fastidiada con el giro que habían tomado los acontecimientos.
Carl y Michonne se observaron en un silencioso diálogo, y después de asentirse mutuamente, comenzaron a elevar la escalera de soga que les había salvado el pellejo hacia unos momentos, mientras Rick y Daryl contemplaban toda la extensión de aquel lugar con ojos tanto vigilantes como escudriñadores. Era la cima de un edificio de unos cuatro pisos, y todo el techo estaba recubierto en sus costados con placas de chapa que impedían ver que allí mismo se ocultaba un huerto bastante atiborrado de plantas de todo tipo, desde pequeños arbustos de fresas hasta tomatales, y verduras de varias especies.
-Esto no será gratis- dijo Java mirándolos fijamente, y mientras comenzaba a esculcar sus bolsillos, Rick instintivamente apoyó su mano sobre la empuñadura de su Colt Python, y Daryl casi por reflejo levantó un poco más su ballesta.
Java los miró casi sin poder creerlo, sacudió su cabeza con fastidio y sacó al fin del bolsillo de su pantalón un pequeño control remoto de alarma de algún auto, que sostuvo frente de ellos sacudiéndolo casi burlonamente, hasta que se giró para asomarse por la barandilla y tras varios fallidos intentos, se comenzó a escuchar que en la esquina más cercana empezaba a sonar la alarma de un vehículo.
-Bichos de mierda- farfulló mirando hacia abajo,- encima esto va a tardar un buen rato, y lo peor es que no todos van a irse, siempre hay un grupo de rebeldes que no logras disuadirlo con nada.- dijo, sin dirigirse a nadie en especial. Cuando al fin se dio vuelta pudo observar que esas personas que había salvado hacia escasos minutos la miraban con recelo y analizando cada movimiento.
-Joder! Realmente creen que soy tan estúpida como para atacarlos?? Si no se dan cuenta aún, yo soy una, y Uds. cuatro, cualquier movimiento que hiciese contra alguno de Uds. y sería bocadillo de bicho! - dijo bastante sulfurada, siempre las situaciones imprevistas sacaban el peor malhumor de ella.
-Podrías tener otras personas aquí dispuestas para atacarnos! - espetó Michonne con absoluta y justificada desconfianza, los recuerdos de la experiencia en Terminus habían sido una lección dura y muy bien aprendida para todos en el grupo, confiar en totales extraños que brindaban ayuda era siempre motivo de recelo en este nuevo mundo.
-Para quitarles qué??? Una mochila llena de libros para niños y peluches? Retrucó la joven mujer, señalando a Carl.
-NOS ESTUVISTE ESPIANDO?!?! Soltó de repente Daryl, que hasta ese momento había permanecido en silencio, muy sorprendido y bastante enfadado porque no se había dado cuenta que alguien los estaba vigilando durante su recorrida por aquellos lugares.
Java había decidido al fin, después de días de meditarlo, ir a por unos libros y otras provisiones, para lo cual había echado un vistazo en el mapa de la ciudad una vez más, mientras hacia un nuevo repaso mental de las vías de escape que la conducirían a su refugio. Estaba tan harta de aquel solitario encierro que salir parecía hasta tentador. Revisó su mochila una vez más, se colgó los prismáticos y tocó la cuchilla que colgaba expectante sobre su pierna derecha. Casi por costumbre guardó también una semiautomática, aunque realmente detestaba tener que usarla, ella sabía que tenía mala puntería y lo último que quería era hacer ruido y atraer la atención de esos malditos walkers hacia ella. Suspiró.
"Al mal trago, darle prisa" se repitó a sí misma para darse ánimos, y subió no sin algo de euforia de dos en dos los peldaños que la llevaban desde su guarida en el piso tres del antiguo hotel Splendor hasta la azotea. Miró con cariño su huerto, aquel que pagase no sólo con mucho esfuerzo, sino también con la vida de personas que estimaba. Movió la cabeza para sacarse esos pensamientos de encima, como si fuesen molestas moscas zumbando alrededor, no era buena idea "ir de compras" como solía llamarlo ella, con negras ideas y recuerdos que nublasen su mente. Desde el único trozo de bordillo libre de las altas chapas que rodeaban la azotea, se asomó y miró un rato por los prismáticos, buscando alguna señal de algo anormal. "Anormal" Esa palabra la hacía reír sin lugar a dudas. Lo anormal era ahora encontrar gente, y la normalidad resultaba en estar rodeada de muertos que andaban a sus anchas por el planeta. Jodido giro había tenido el mundo.
Al no encontrar señales de alerta, bajó silenciosamente la escalera de cuerda hacia el callejón que colindaba al hotel y comenzó el descenso por la misma, mientras echaba un vistazo a la calle. Inició su recorrido habitual sin más sobresaltos que un par de walkers que derribó sin inconvenientes con su daga, y luego de hacer un par de incursiones, logró encontrar lo que había estado buscando sin problemas: libros nuevos para matar al menos unas horas de su mortal aburrimiento, algo de medicinas y, para su sorpresa, halló lo que Java consideraba el mismísimo Santo Grial: chicles. "Maldita sea! Esto es tener suerte!". Hacía meses que no hallaba su vicio secreto, y encontrar una tienda donde la esperaba una caja grande de "esa dulce felicidad" la había puesto de muy buen humor. Cuando salió de aquella tienda sin embargo, notó que a lo lejos algo se movía de manera deliberada, y no con ese andar errático que caracterizaba a los bichos.
-''Mierda. Mierda!!!''- Pensó.
Sacó su daga, a comenzó a caminar agazapada, con la espalda contra los edificios, como le había enseñado su esposo. MIERDA! NO PIENSES EN STEVE! se dijo a si misma! CONCENTRATE, MALDICION! Y llegando a una esquina, sacó los prismáticos y se puso a ver a aquellos que caminaban a dos cuadras de donde ella estaba apostillada.
Eran dos hombres, uno de ellos con una ballesta, y otro con un arma en la mano. Un poco detrás de ellos venían una mujer de raza negra con... una katana? -"Realmente es una espada lo que llevas???"- Java se sonrió ante esa imagen. "Si no fuese real lo que veo, creería que estoy dentro de un puto manga!" Y al lado de "la Samurai", como la llamó en su mente, había un muchacho desgarbado de unos 15 años, con una mochila en su espalda. Era obvio que estaban buscando algo muy específico, pero qué podría ser?, aunque el grupo pasó por al frente de un market, al lado de una farmacia y de una gasolinera, ellos ni siquiera miraron en su interior.
Y de repente, observó que el muchachito le dijo algo a la morena, mientras señalaba una casa de... artículos para bebés? -"En serio? De todos los negocios que había en esa zona, el que les llama la atención es ese???"- Java ya sabía de memoria qué tiendas había en cada una de las manzanas de alrededor, así que se extrañó de sobremanera que ese fuese lo único que le llamara a la atención al joven. A la mujer sin embargo le se iluminó el rostro como respuesta a lo que le habría dicho el adolecente, y ambos se adentraron en aquella tienda, ante la sonrisa del hombre del revólver y el evidente fastidio del arquero. Ambos hombres sin embargo se quedaron vigilando la calle hasta que el jovencito y la mujer salieron felices.
Java los contempló con tristeza, y sintió un viejo y conocido dolor reavivarse dentro de ella. Sin duda, ellos tenían una criatura que los esperaba en algún lugar. Apretó los dientes. SIN LÁGRIMAS se repitió como un mantra. Controlando la respiración poco a poco, hasta que pudo regresar de esa nube de recuerdos desoladores, volvió a fijar la vista en el pequeño grupo. Era hora de irse.
-Agradece que salve tu culo, gilipollas!- Le contestó irritada Java. -Si no hubiese visto que el muchacho estaba interesado en juguetes de bebés no hubiese sabido que Uds. tienen niños pequeños en algún lugar, y fue por ese estúpido instinto maternal que decidí bajarles la maldita escalera! Aquí la única que puede salir perdiendo de todo esto soy yo, por si no te has dado cuenta! ¿o acaso ves un grupo bien nutrido de personas apuntándoles? Ataque, Sr Pepino! -le ordenó de manera sarcástica a una planta que estaba a su derecha.
-Ok, todos nos vamos a tranquilizar- Le dijo Rick a su grupo levantado levemente las manos, tratando de ofrecer una postura calmada. Daryl lo miró a su amigo a los ojos, y asintiendo levemente la cabeza, decidió bajar la ballesta. Michonne y Carl también optaron por confiar en el criterio del sheriff por el momento, y bajaron, al menos parcialmente, la guardia.
-Mi nombre es Rick Grimes, y ellos son Carl, Michonne y Daryl.- añadió, señalando a cada uno de los integrantes de su grupo, mientras los presentaba. Y tú eres...?
-Java- contestó ella. Rick la observó, aquella era una mujer de unos 35 años, castaña, de complexión atlética, con unos profundos ojos cafés, tenía labios carnosos y rosados, pómulos bien definidos, con una pálida piel olivácea. El cabello estaba sujeto en una coleta alta, con algunos mechones rebeldes que, escapando de ser recogidos, daban un marco a su bonito rostro. Vestía unos pantalones camuflados que le quedaban un tanto grandes, además de una remera negra. Había a su lado una mochila de la que asomaba ... un libro? -"Esas eran las provisiones que ella llevaba en una mochila??"- meditó el sheriff.
Carl la miraba con franca curiosidad.
-¿Por qué activaste esa alarma? Le preguntó con un poco de timidez.
Java lo miró inclinando la cabeza. Le inspiraba ternura aquel muchachito -"Qué diablos, ya me metí en esta mierda solita" - se dijo mentalmente. Suspiró sonoramente antes de contestarle.
-Active la alarma de un auto que está en esta esquina, y va a sonar durante unos diez minutos, luego ésta se apagará automáticamente, pero antes enviará una señal que irá en cadena a otro auto que está a unas dos cuadras, el cual comenzará a sonar otros diez minutos a su vez, y así se irán encendiendo y apagando en cadena una serie de autos que harán que los walkers se distraigan y vayan tras el nuevo ruido.
Tanto Rick como Michonne la miraron sorprendidos, y sonrieron. Querían llevar esa idea y poner ese sistema en los alrededores de Alexandria en cuanto pudiesen.
-WOW! -Expresó el muchacho con evidente entusiasmo! -Es una idea fantástica! Funciona?-
-En general sí, pero como dije recién, siempre hay un grupo de rebeldes que elude esto y del cual hay que deshacerse, digamos...."manualmente". - Contestó Java con una sonrisa, estaba orgullosa de su "sistema Anti-walkers" como ella lo denominaba.
-Con qué alimentas el sistema eléctrico? Preguntó casi por impulso Rick, evidentemente interesado en todo aquello.
-Mi esposo armó un sistema independiente para cada vehículo que se alimenta con un panel solar autónomo ubicado en cada auto- dijo orgullosa, pero con un dejo de tristeza en su voz. Nombrarlo a él aún le dolía.
-Vamos, que se vayan esas mierdecillas va tomar al menos un par de horas, y como la única entrada y salida de este lugar es por esa escalera, hasta dejar el camino despejado esperaremos en un lugar más cómodo- finalizó, mientras alzaba la mochila y se dirigía un tanto resignada hacia la puerta de acceso que comunicaba la azotea con el interior del hotel.
Rick, Michonne y Daryl se miraron, aquel callejón estaba infestado de bichos, que muy lentamente se iban hacia el sonido de la alarma que retumbaba insistente en la esquina. Y era cierto que, salvo las armas que tenían encima, no había gran cosa que pusiesen quitarles. Así que decidieron aceptar la inesperada invitación, y seguir a la extraña mujercilla que se había cruzado en su destino.

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