Plata - Las legiones malditas

Géneros: Acción, Aventura, Ciencia ficción

Un mundo dominado por la legiones, soldados que se convierten en animales dominados por Eric. Flynn junto a Laura y Qiang deberán detenerle a toda costa para defender la magia y acabar con los oscuros corazones de la gente malvada. Novela de fantasía juvenil, espero que lo disfruteis :) Portada de Susana Ramírez García Aquí os dejo su blog: http://susanarg.blogspot.com.es/

El ataque al poblado

Plata - Las legiones malditas

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El comienzo de otra aventura, espero que esteis listos para viajar por el mundo de Flynn y sus amigos
LA ERA DE LOS ÁNGELES ha conseguido estar en primera página, ¿esta podrá llegar también a primeros ppuestos de Wrixy?
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El mundo se había dividido en dos: «los puros», aquellos que consideraban que la raíz de todo mal era la magia, sin importar si era blanca o negra, pues la buena se corrompía en un momento u otro. La segunda facción eran «Las legiones», soldados que gobernaban en mundo, divididos en tres: «Ghouls», «Dragones» y la más poderosa, «Jaguares».
Sus nombres se daban por el animal en que podían transformarse dichos soldados.
Los Dragones, se encontraban en el este, eran pocos, pero poderosos, los Ghouls en el sur y Los Jaguares al oeste, eran la legión más numerosa y tenían a su líder Eric, que era el soberano del mundo.
 
 
En unas montañas del oeste, se encontraba una pequeña aldea formada por poco más de veinte personas. La relación entre poblados era muy estrecha, pues la confianza era algo muy escaso. Entre ellos se encontraba Flynn, un chico joven y audaz. Le consideraban especial, ya que a partir de los 7 años se le empezó a poner el pelo de un color plateado, hasta ser casi todo de ese inusual color de pelo. Además, tenía el pelo un poco largo por lo que la extensión de ese color era mayor y era más visible. Sus padres al parecer fueron magos de buena fe, aunque fueron asesinados por los legionarios al negarse a rendirle culto a Eric.
En el poblado había pocos jóvenes, la más pequeña de la aldea era Laura, de 8 años. Llevaba toda la vida allí, era rubia, de pelo largo, siempre era muy extrovertida. El segundo más joven, era Qiang, tenía 15 años, el pelo negro y corto. Le echaron de China con 5 años, cuando sus padres murieron defendiéndole de la legión del Dragón, eso decía recordar y que luego fue llevado a aquel poblado. Se había pasado la vida practicando artes marciales, cuando luchaba parecía tener recuerdos borrosos y fugaces, pero se conformaba con ello.
Flynn llevaba toda la vida en aquella montaña y le enseñaron muchas cosas, como el lugar de la montaña en la que se encontraban la llamaban «el Salto del Diablo». Estaba vallado por completo para que nadie pudiera caerse, era casi vertical. Desde aquel lugar podía verse la paz, una gran explanada verde, al agachar la vista podía verse que a gran distancia estaba el suelo.
Lo que nadie sabía, era lo que estaba por llegar y aquello contra lo que nadie estaba preparado.
 
 
A mediodía, por el camino de subida vieron a un hombre de pelo marrón y corto. En la cabeza llevaba piel de la cabeza de un jaguar, igual que el resto de la ropa, que era piel de jaguar.
–Diecisiete, chico, entregádmelo.
Les hablaba como si no entendieran su idioma, y además, Flynn era el único de esa edad, por lo que nadie le miró ni dijo nada para que no pudiera saber quién era.
–¿No será fácil? ¿Eh?
Dio un chasquido y grandes jaguares empezaron a surgir del bosque.
–Legión del Jaguar. ¿Qué queréis? Se supone que no nos haríais nada –dijo el jefe del pueblo.
Era el más anciano del poblado, tenía el pelo blanco por completo y a pesar de su edad estaba con todas sus facultades mentales.
El hombre misterioso le miró sonriendo y se acercó a ellos al igual que sus seguidores, arrinconándolos en la valla del Salto del Diablo. Todos estaban  asustados y no tenían modo de escape.
–Y no os haremos nada, si nos entregáis al chico de diecisiete que hay en esta aldeucha –dijo con desprecio.
–¿Y quién eres tú, extranjero? ¿Y cómo habéis sabido que estábamos aquí? –volvió a hablar el jefe.
–¿De verdad quieres saberlo? Yo soy Eric, el líder de la legión del Jaguar, el rey, el Dios del mundo –dijo con palabras firmes y elevando los brazos y la vista como si de un propio dios se tratase. Parecía creerse sus palabras y tenía derecho, ya que tenía a todo el mundo bajo su control y dentro de poco ellos también iban a estarlo.
 –¿Cómo sabías que estábamos aquí? –volvió a preguntar.
–No lo sabía, sabíamos que era en algún lugar por aquí cerca pero no conocíamos la localización exacta. Los de una aldea cercana sí lo… sabían. Solo dejamos a un superviviente para que nos dijera dónde estabais a cambio de vivir.  Y le dejamos vivir… sin miedo. Y os pasará igual si no me lo entregáis –dijo esta vez mirando directamente a Flynn.
–Corre, Flynn –dijo su representante.
Sin pensárselo dos veces, cogió a la pequeña Laura en brazos, rompió de una fuerte patada un tablón de la valla y se lanzó al Salto del Diablo.
–¡NO! –pudo oír de Eric que estaba furioso.
Laura gritaba, pues sabía que por ahí no se podía ir. Pero él sabía perfectamente lo que hacía… pues una noche un año atrás, sin que nadie lo supiera, se deslizó por la larga y temerosa pendiente. No sabía por qué lo hizo, quizás porque era consciente de que algún día tendría que saltar por allí, lo que por suerte le sirvió para esa ocasión.
Al llegar casi al final soltó a Laura para que se deslizara un poco ya que no había peligro. Ella cayó bien, aunque Flynn acabó rodando un poco más lejos, pero no se hizo ningún rasguño importante. Cuando miró arriba vio que Qiang se acercaba deslizándose también. Frenó a su lado y le estrechó la mano para ayudarle a levantarse.
–Tenemos que irnos –dijo él mientras ayudaba a Laura a incorporarse.
Miraron arriba y pudieron ver un par de Jaguares que bajaban a toda velocidad por la otra entrada al pueblo.
–Debemos irnos al refugio –dijo Flynn mientras corrían hacia allí.
Era un lugar cercano con altas plantas malolientes que impedían el rastreo de quien estaba allí.
 
 
Estuvieron ocultos hasta el día siguiente. Pensaron en ir al poblado cercano que Eric decía haber masacrado por si había sobrevivido alguien, o si había algo que se pudiera aprovechar, como algo de comida.
Al llegar al poblado vieron que no lo quemaron para que a la lejanía, no pudieran darse cuenta y no huyeran.
Se sumergieron en la búsqueda de alguien de entre los cincuenta y pocos cadáveres, que en su momento fueron los componentes de la aldea. Algunos llevaban instrumentos de trabajo como arma improvisada en la mano o cerca del cuerpo caído en la injusta batalla. El resto, no importaba la edad, tenían aún grabada la cara de terror en el instante de la muerte ante la horrenda visión de la sangre de los suyos o la suya propia derramada sin sentido alguno.
Solo uno de los cadáveres era diferente, llevaba una armadura de soldado, los aldeanos tenían arañazos y mordiscos y al parecer, aquel soldado era un Jaguar que murió a manos de los pobres pueblerinos y al morir volvió a su forma humana.
No vieron nada útil en las tiendas que había. Cuando estaban dispuestos a irse y a olvidar aquella visión de cadáveres, escucharon un ruido entre todos los muertos.
Se giraron y vieron que uno de los muertos empezó a ponerse de pie, mientras se tambaleaba y temblaba, suspiraba desesperadamente en busca de aire. Era un hombre anciano con largo pelo de color blanco, llevaba una túnica grisácea. Cuando se estabilizó, se giró hacia ellos y los miró.
  • MaryDJuly-image MaryDJuly - 09/07/2019

    Muy Buenoo me encanto!!!

  • Mercurio-image Mercurio - 21/06/2019

    Me ha parecido muy interesante el concepto de los humanos-animales. Seguiré leyendo.

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