Capítulo 5 Llamar la atención

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS

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Al abrir los ojos luego de haber descansado durante muchas horas, suspiré sentándome en la cama sobando mis ojos desperezándome.
Tome mi espada caminando hacia el comedor de la cabaña en donde aún estaban las cosas que había comprado por lo que la deje encima de la mesa para tomar la comida y así comenzar a preparar algo de comer.
Me sentía aturdido, apenas sabía cocinar ya que veía como las criadas cocinaban en el castillo así que apenas pude hacer algo.
Me senté en una silla de la mesa para comer lo que había hecho, un huevo frito, un tomate el cual calenté en el sartén y un poco de agua.
Debía tener energías para lo que se vendría el día de hoy, solo Morfeo sabía así que, al terminar de comer, le pase agua a cada traste que utilicé y lo deje a un lado.
Salí del lugar viendo aquellos arboles enormes frente a mí, escuchaba el sonido de las aves cantar, el rio correr, todo era perfecto que no me quería ir jamás, pero no podría quedarme por mucho tiempo.
Veía como Morfeo estaba sentado viendo hacia enfrente admirando también pero concentrado en sus pensamientos, caminé hacia una pequeña banca en donde este estaba y comenté de manera ronca.
—Es tan hermoso que yo tampoco me quisiera ir sabes, nunca pensé salir del reino que, al saber que había seres mágicos viviendo a varios kilómetros de donde yo dormía, me ponía entusiasmado que no dude en buscar vida diferente fuera de los muros de High Plain Three… —Suspiré negando para luego voltearlo a ver el cual este también dirigía su vista a mí.
—Pero debemos seguir nuestra misión, no quiero que algo salga de como pueda ser destruido el futuro de todos, aunque mueran algunos serán para ser héroes y no martires. —Su voz parecía perdida, pero con razón, así asentí comprendiendo por lo que hice un movimiento con mi cabeza.
 —Es hora de volver al pueblo, debemos buscar alguna forma de entrar al castillo, pero debemos llamar la atención de las personas para que nos lleven hacia la reina — Comenté mientras pensaba alguna idea por lo que dije teniendo una idea rápido — Intenta robar algo, y luego yo intentaré detenerte, ambos tenemos espada, entonces hacemos un pequeño enfrentamiento y luego nos dejamos atrapar por los centauros.
Parecía una buena idea la mía por lo que este alzo su ceja como si estuviera diciendo algún chiste sin gracia.
—¿Si sabes que puedo ir al calabozo por eso? —Dijo con seriedad —
—Yo haré que no lo hagas, además puedes aparecer en donde quieras, podrás resolverlo apareciendo en otro lugar — Comenté palmeando su espalda y luego levantándome para caminar hacia Athos el cual al verme relinchó feliz de que por fin volveríamos a caminar — Hola mi precioso, es momento de irnos…
Justo cuando lo iba a desatar comencé a escuchar como había gritos a lo lejos, volteé al bosque por lo que se veían como los pájaros salían de los arboles y le pregunté alarmado a Morfeo.
—¿Son los orcos? —Le pregunté viendo como este venía corriendo hacia a mi en donde negó diciendo.
—No, son otras cosas, son am…. Ya verás lo que son —Comentó mientras me subía al caballo primero y luego este el cual ayude tomándolo del brazo —
Tome las riendas de mi hermoso caballo el cual las agité para que este comenzara a correr hacia donde provenían los ruidos.
—Proviene del pueblo, justo donde conseguimos las llaves de la cabaña — Explicaba Morfeo con la mirada perdida mientras yo veía el camino dirigiéndonos hacia aquel lugar.
Me encantaba este bosque, pero no era momento de admirarlo, por lo que nos tomó unos minutos hasta salir de este justo hasta la entrada del pueblo en donde el caballo saltó una valla de madera ya que tomé un camino alternativo.
—Arthur, por aquí no vinimos ayer —Dijo un poco aterrado agarrándose más de mis hombros.
—Lo sé, pero siento que conozco otro camino, no sé por que se me hace familiar este lugar —Dije viendo las casas, las calles por lo que al ver como las personas corrían supe en verdad que era el correcto.
Baje al ver como los centauros se juntaban rodeando a alguien por lo que al detenernos baje del caballo junto a Morfeo y nos acercamos.
Me coloqué la capucha al igual que el por lo que vi como todos se hacían para atrás aterrados o muchos se metían a sus casas.
Únicamente tardaron unos segundos los centauros en estar juntos porque salían golpeados hacia los lados mientras se arriesgaban.
Cuando pude ver por fin me di cuenta que era con lo que peleaban, eran minotauros, cuerpos de hombre y cabeza de toro los cuales llevaban espadas y otros mazos los cuales podían combatir como si nada contra los centauros.
—Pues ahí tienes tu llamada de atención príncipe Arthur —Dijo Morfeo con los ojos bien abiertos viendo como los guardias de este lugar eran abatidos como si fueran una especie de papel el cual arrojaban como si nada.
—Okay, debo confesar que nunca he peleado con seres mágicos, menos con minotauros —Dije pensando en alguna alternativa viendo hacia las casas para ayudarme en algo o tener alguna idea.
—Pues los centauros no son mágicos, solo son… minotauros —Comentó este algo aterrado por lo que le dije de manera ronca
—Crea una distracción, metete en su cabeza, así como lo hiciste conmigo, yo subiré, tengo una pequeña idea rara, al menos se que no moriré aquí —Dije tratando de pensar en algo positivo.
—Pues… —Mencionó —
—¡No Morfeo! —Dije como si lo regañara afirmándome creyendo que no moriría — Ve a hacer lo que te dije… nada te pasará.
Le di un golpe suave en la espalda para que este vaya mientras yo caminaba hacia un pasillo entre dos casas encontrando unas escaleras, justo al hacer eso subo hasta lo más alto trepando unas ventanas hacia subir al techo de una casa.
Camine con cuidado viendo hacia arriba como los tres minotauros peleando contra los centauros. En eso la voz de Morfeo resonó en todo el lugar.
—¡Calmados! —Estos se detuvieron viendo a Morfeo con furia.
—Ay —Dije para mi ya que no había pensado bien que lo atacarían a él.
En ese momento cuando estos mitad humanos corrieron hacia él, Morfeo tomando valentía dirigió las manos hacia el moviendo sus dedos haciendo que estos cayeran al suelo en donde comenzaron a mugir con fuerza retorciéndose en el suelo.
Vi como había una pequeña carpa enfrente de ellos que caminé hacia esa casa saltando de techo en techo, justo pensaba saltar vi como uno que no habíamos visto aparecía detrás de el saliendo del local “Cabañus” hacia él.
Este camino hacia el sacando su espada que distrajo a este Dios del sueño que dejo de hacer lo que hacía con los otros minotauros que se quedaron en el suelo recuperándose de lo que sucedido.
Morfeo se asusto tanto que se quedo paralizado en su lugar hasta que la espada se detuvo enfrente de su cabeza rozando la hoja en su nariz.
Pude ver a una chica justo detrás de ellos haciendo los mismos movimientos de su mano tratando de salvarlo, el minotauro miraba hacia arriba con la mirada perdida y este sonreía tranquilo que su espada cayó al suelo y cayó de rodillas como si estuviera en un sueño perdido.
Yo salté justamente al ver eso deslizándome por la carpa y di una voltereta en suelo para caer justo enfrente de los minotauros cuando se pusieron de pie otra vez.
Al estar frente a ellos saque mi espada enfrentándolos, me sentía aterrado, pero no podía dar marcha atrás.
Justo uno de estos corrió hacia a mi con su gran mazo el cual esquive agachándome aprovechándome para pasar mi espada por su pata izquierda y luego moví la espada hacia la derecha, pero hacia a arriba pasando la hoja justo en vientre el cual ambos cayeron al suelo.
El tercero me empujo con el pie haciendo que rodara en el suelo cayendo varios metros de el justo en un puesto de frutas dejando mi espada a medio camino de cuando me lanzó. Vi como este venía hacia a mi corriendo por lo que busque a mis lados algo para defenderme encontrando un cuchillo el cual tome y me hago a un lado justo cuando noté el mazo de el moverse.
El puesto de frutas era destrozado entre mugidos de este por lo que logré zafarme de él quedando por fin de pie tratando de recobrar el equilibrio y salté y cuando este iba a mover su mazo pesado pude saltar dirigiendo el cuchillo en uno de sus ojos el cual atravesó su cabeza y ambos cayéramos al suelo.
Quede encima de el agitado, tratando de recobrar energías levantándome viendo hacia enfrente como aquellos dos mitad toros se iban levantando poco a poco entre esfuerzos.
Me levanté caminando hacia ellos recogiendo mi espada donde había caído hace unos segundos, vi como el más grande se ponía una mano en el vientre y con su espada la agitó haciendo que chocara con la mía, esté era tosco al golpear la espada por lo que ambos aceros eran golpeados una y otra vez.
Movía mi muñeca de lado a lado tratando de esquivar sus golpes que en un momento con mi espada empuje la de el hacia un lado y luego tener la adrenalina de golpearlo justo en el hocico el cual este gruño, se detuvo y luego volteo a verme con bastante furia y le dije sintiendo como la adrenalina ahora bajaba.
—¡Ay, perdón! — Le dije en modo que volvía mi miedo al cuerpo por lo que con su brazo este me tiro lejos también —
Caí al suelo rodando por lo que me levantaba poco a poco de nuevo sin soltar mi espada. Segunda caída, pero poco a poco traté de levantarme por lo que vi como este corría hacia a mi de nuevo solo que sin su espada ya que se la había tirado lejos ya sin capucha en la cabeza.
Justo cuando esté me iba a agarrar me coloque de rodillas y en un impulso cuando este, estuvo enfrente de mí, mi fuerza empujó toda la espada atravesándole todo el tórax dejando que su cuerpo se detuviera.
Estaba sorprendido de mi capacidad de hacer eso con rapidez que esté cuerpo se abalanzó hacia atrás dando unos cortos pasos hasta caerse.
Me levanté de nuevo para tomar mi espada otra vez, me dolía el cuerpo pero no me detuve, a pasos lentos camine al otro minotauro el cual aún gruñía en el suelo debido al corte de su pie y sin importarme que estuvieran los demás mi brazo se movió haciendo que mi espada atravesara su cuello haciendo que perdiera la cabeza en cuestión de segundos, yo solté un grito de furia viendo como la cabeza rodaba por el suelo, y su cuerpo caía hacia un lado.
Agitado, cansado y adolorido volteé poco a poco viendo como el pueblo estaba junto casi rodeando tal escenario donde estaban los cuerpos, pasaron unos segundos y estos comenzaron a gritar de felicidad al ver lo que había pasado y que se había acabado.
Mis ojos buscaron a Morfeo el cual tenía los ojos bien abiertos hacia a mí junto a una chica la cual había dormido al otro minotauro el cual lo metieron en una jaula para llevarlo al calabozo.
Bajé la vista a mi ropa la cual se encontraba manchada de tierra, sangre, con un poco de fruta, me dolía todo el cuerpo que noté como Morfeo caminaba hacia a mi para decir gustoso de lo que vio.
—Creo que llamaste la atención de todos…— Dijo en modo de burla, pero feliz de que no había muerto.
—Cállate, me duele todo el cuerpo. — Le dije poniendo una mano en mis costillas ya que me dolían, guardé la espada aún así con sangre de los monstruos que había matado y vi como una chica se acercaba.
—Lose, te llevaremos a un curandero, por cierto, te presento a Valerie, es la diosa de las fantasías —Comentó al ver a aquella chica ponerse frente a mi la cual me sonreía diciendo —
—Estuviste asombroso, ni en mis fantasías hubiera imaginado algo así —Comentó esta asombrada sonriendo bastante.
—Si bueno, quisiera decir lo mismo, pero es raro que me veas en tus fantasías —Comenté con un tanto de humor por lo que ambos reímos y luego solté un jadeo al sentir dolor de mis costillas —Joder como duele.
La multitud se acercó rodeándonos a los tres por lo que todos hablaban celebrando por lo que una tuvo la oportunidad de acercarse, aunque dijo:
—La reina quiere verlo… Edrielle quiere saber quiénes son, no se preocupen, ella es de mi familia, trataré que no sea mala con ustedes…— Dijo esta chica morena con rizos la cual su sonrisa era amplía —
—Claro… iremos…—Morfeo y yo dijimos al mismo tiempo emocionados —
 
 

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