La última pesadilla. (Relato)

Géneros: Terror

Este es un escrito que escribí para un concurso. Como no gané, ni nada parecido, lo publico aquí, para compartirlo con ustedes. Es bastante fuerte, así que aviso antes, de que contiene partes en las que contiene temas como el suicidio, el dolor y no quiero que cometáis esas cosas ni nada por el estilo. Simplemente, es ficción, no se ajusta, ni se pretende ajustar a la realidad, ni tampoco provocar cosas ajenas a esto. Mucha fuerza quienes lo estén pasando mal. Espero que lo entiendan

La última pesadilla. (Relato)

La última pesadilla. (Relato)

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Desperté en la cama confuso, con un sudor frío que recorría todo mi cuerpo; mis manos temblaban junto a este. La oscuridad de la habitación iba desapareciendo por una misteriosa luz que no estaba y que iluminaba la habitación, y sin embargo, no había bombilla.
Mi cabeza miró hacia el techo para ver si se visualizaba algo y podía ver como la luz que provenía antes del suelo se "movía" hacia el techo, si miraba al suelo y viceversa. Era extraño todo. ¿Qué estaba pasando? Parecía que no tenía sentido.
Curioseé la habitación que se convirtió en un habítaculo vacío y con solo una puerta de salida a mi derecha. Algo retomó el control de mi cuerpo y abrí la puerta moviendo el manillar. Cerré la puerta tras de mí, y me encontré en una sala muy grande donde me rodeaban sillas; había dos puertas, una a cada costado y un mostrador entre esas puertas.
Me acerqué al mostrador, grande y amplio. Mientras que la pared que estaba en el medio de estas dos puertas puso por un momento en rojo: ¡Elige bien!.
La puerta de mi izquierda tenía un color azulado, y la de la derecha era un color verde, ¿Cuál iba a elegir? Abrí la puerta azul solo para ver que había y algo me absorbió hacia adentro siendo arrastrado por algo muy fuerte.
De pronto caí en un bosque en donde el suelo estaba mojado y con barro, el césped que había era punzante y algunas partes de éste se habían incrustado en mi carne. Me las tenía que quitar, y no parecía muy agradable hacerlo. El dolor que provocaban esas "espinas" no era muy doloroso, pero cuanto más caminaba con ellas más confuso estaba. Me las intenté quitar, pero algunas se habían quedado en mi piel volviéndose una y otras se las tragó mi piel.
Mis pies caminaron por el bosque sintiéndome peor cada vez que caminaba un paso más. Los árboles cada vez se volvían más escalofriantes, me sentía observado por ellos. Sus huecos hacían parecer que incluso tenían ojos y me daban escalofríos. Me sentía observado por ellos.
Me daba la sensación de que más de uno se movía por el lugar y se acercaba a mí. Más de una vez me giraba para mirar si había algo, y todo parecía normal. Todo estaba en su sitio, y el pulso se notaba cada vez más veloz.
Notaba hasta como la sangre me bombeaba más rápido; me sentía más mareado y con ganas de vomitar. Mis piernas perdían fuerza. Me sujeté en un árbol aguantando mi peso para no rendirme en donde quisiera que estuviera. ¿Qué hacía ahí? ¿No estaba en mi cama hace un momento?
Parecía un sueño sin sentido. Hasta vomité sangre mientras se formaban coagulos de ella. Parecía no tener fin. Mi cabeza se movía en las direcciones de querer poner algo en el césped. Mi cabeza se movía en cualquier dirección mientras el césped parecía querer hablar de alguna manera.
De repente, las palabras se visualizaron en el césped; una pregunta asquerosa y que sólo de la mente de un maníaco podría tener sentido en todo este sinsentido: ¿Te gusta lo que ves?
Noté un dolor después de leer eso. Las espinas parecían atravesar mis huesos, les notaba crujir por dentro, parecían querer salir de mi cuerpo. Se abrían unas heridas en mis brazos y en mis hombros, y a través de éstos salieron unos cuchillos cayendo hacia el suelo.
Todo el dolor seguía, y hasta veía como los árboles y el que estaba aguantando mi cuerpo se movía de pronto hacia mí. Yo, me tiré hacia atrás y me levanté. Veían que parecía que me iban a seguir por el bosque, pero no hacían nada.
Quise correr, lejos, muy lejos de ahí. Así que mis piernas se movieron por el bosque en donde me encontraba y corrí entre las malezas. Hice zig-zag por los árboles esquivándoles. Las miradas de ellos penetraban mi cuerpo. Mi cuerpo sangraba, todo me sabía a sangre y yo sufría.
Mis piernas estaban cansándose muy rápidamente y caí hacia el suelo tropezado con una liana que se había enredado en mi pierna.
Dolor, en toda mi columna y rodillas, mi cadera punzaba y gritaba de dolor. Sentía hasta las manos enrojecidas por el calor que había cogido al correr y que también la sangre de mis brazos habían teñido mis palmas de rojo. Mi mirada de sufrimiento se reflejaba en el suelo encharcado, y en su reflejo. Por un momento creí ver algo en el agua, pero eso desapareció.
Me levanté y vi mi propio cuerpo que estaba ahorcado por una cuerda; las marcas de la cuerda se notaban en mi cuello y en mi cuerpo que estaba blanco. Ese no era yo, porque yo estaba en el suelo, y ese cuerpo igual que el mío estaba columpiándose. Sentía hasta la cuerda apretando mi cuello y me estaba ahogando en una cuerda invisible.
No podía respirar, caí al suelo y di golpes a mi pecho intentando conseguir respirar. Notaba como mis ojos se iban tornando en blanco. Me había quedado ahogado por algo, y tiré una piedra a la cuerda de mi yo que colgaba. La lancé con todas la fuerzas que tenía. El cuerpo se balanceó de la cuerda y por la fuerza cayó al suelo y se lo tragó. Pude respirar de nuevo tras ello y caí al suelo por cansancio.
Mis pulmones habían recuperado el oxígeno, mi respiración estaba recobrando las fuerzas y pude respirar de nuevo. Cerré un poco mis ojos, con el objetivo de descansar, y volví a mi cama.
¿Qué estaba pasando aquí? ¿Estaba de nuevo en mi habitación? Me levanté, mis piernas temblaban, ¿Se había acabado toda esa pesadilla?, no sabía que había pasado, ¿Había vuelto a la realidad? Esperaba que sí.
Me levanté de nuevo y de repente de nuevo, las cosas que estaban en la habitación desaparecieron de nuevo. ¿Se iba a repetir lo que ya había antes visto?
—Otra vez, no, por favor... —sollocé desesperado.
Abrí de nuevo la habitación y de nuevo en la sala. La puerta de la izquierda de color azul se fue disipando hasta desaparecer frente a mis ojos.
Miré la puerta de la derecha de color verde, no la abrí. Antes miré por toda la sala, pero mi cuerpo no reaccionaba a moverse. Intenté millones de maneras de moverlo aunque sólo fuera una parte. Solo pude mirar de nuevo el mostrador que estaba sucio, más que antes, y la pared puso otro mensaje: ¿Por qué elegiste esto?
No entendí el mensaje, pero la puerta de la derecha se abrió y mi cuerpo involuntariamente fue capturado por sus garras. Y se cerró, todo andaba negro y abrí los ojos.
Lo primero que vi, fue el color rojo de la sangre. Estaba en un líquido sumergido, pude sacar mi cabeza de lo que parecía estar en un lago, pero luego se fue encogiendo hasta formar un óvalo. Mi cabeza se asomó por la parte de una bañera llena de sangre, ¿dónde estaba el resto de mi cuerpo? No veía nada del resto de él, como si la bañera se lo hubiera tragado.
El baño en donde estaba había un retrete normal, un lavabo y un espejo para mirarse. Aunque no podía en un principio ni salir de la bañera.
Mis brazos al cabo de un pequeño esfuerzo estaban respondiendo y salieron de la bañera con rasguños, heridas de cortes grandes. Todo era muy sangriento. ¿Qué significaba todo este sueño? ¿Me estaba enseñando la vida de una persona que se corta en la bañera?
Pude salir de la bañera con muchas partes de mi cuerpo abiertas. La piel se separaba de mi carne queriendo separarse de mis músculos. Mis venas se podían ver a través de las heridas, pero me daba tanto asco verlas que ni me atreví a mirarlas.
Lo raro de tener tantas heridas es que no percibía el dolor, pero me daba una sensación de no querer observar las heridas abiertas a la interperie. La puerta del baño estaba cerca y oí un ruido estridente saliendo del espejo. Mi cuerpo se levantó de la bañera, estaba mojado. Me acerqué al espejo. Oía ruidos dentros del espejo. Decidí ignorarlos, pero, mi cuerpo quiso que observara todo, mis ojos no podían cerrarse.
Tuve que observar un cuerpo muerto y sangriento y como iba derritiéndose en el espejo hasta que se rompió el espejo y me llevé un susto.
Me di la vuelta y vi que en la bañera se encontraba otro cuerpo igual al mío con todo rasgado. Los brazos rotos y con cortes largos y profundos. Mi cuerpo fue yendo para atrás hasta toparme con la puerta. Quería salir del baño. Mis manos tomaron el pomo para querer salir de ahí, pero no podía abrir la puerta. El cuerpo del otro se levantó. Sus ojos me observaron. Sus pies se acercaron hacia mí con lentitud. El sonido de sus pies mojados chocando contra el suelo retumbaba mis tímpanos. Sus pasos adyacentes eran certeros y sus ojos rojos eran aún más sangrientos.
Aunque era igual a mi cuerpo, cada vez que se acercaba parecía más distinto. El miedo que sentía era aterrador y el cuerpo de mi yo, con cortes que daban inquietud, no cesaba. Fui tragado por la puerta y caí al suelo.
Con el corazón agitándome en el pecho, respiré. Estaba en la sala de vuelta, cada vez más oscura. El mostrador que estaba antes ya no estaba, y todo el suelo estaba lleno de papeles raros. Ninguna letra era legible en esos papeles ya que muchos de ellos estaban cubiertos de sangre. La pared del fondo donde antes estaban las puertas que me transportaron a distintos lugares, ya no estaban; y solo vi una tercera puerta, una puerta de un color negro.
Mi cuerpo, de nuevo, sin pedirlo yo, empezó a moverse hacia la puerta y se colocó enfrente de ella. Mis manos se movieron hacia el pomo sin que yo tuviera respuestas de nada de lo sucedido, aunque quisiera que todo acabara pronto, ¿Era el fin de este amargo sueño y sobre todo, tenebroso?
Crucé los dedos, una luz se hizo con mis ojos al abrir la puerta. Los sonidos envolvieron mis oídos. Todo se volvió nítido y algo incomprensible al mismo tiempo. Lo inentendible incrementó. Vi como mi cuerpo se iba desprendiendo, iba desapareciendo, y desaparecí.
—Elegí morir por todo el sufrimiento que he estado pasando, me intenté suicidar muchas veces en la bañera, rasgando mis venas... Siempre temí de que me pillaran, y en parte tenía miedo de morir. Aun así sufrí mucho, intenté escribir millones de cartas, papeles alborotados que explicaran mi sufrimiento, pero... ¿Qué vas a comprender tú de mi sufrimiento si al fin y al cabo el que lo sufro soy yo? Millones de personas me dirían que eso no hubiera sido la solución a porque he hecho tal atrocidad, ya que era algo más personal. Debía de prepararlo todo, huir y correr de toda aquella gente que me observaba, me criticaba y hacia cualquier cosa para hundirme en un vaso de agua, me sentía ahogado... Pero, ¿para qué explicarte como me sentía? No has estado en mi piel, y dudo que pudieras experimentar cuantas espinas y cuchillos me clavaron algunos indirectamente en mi piel. Ya me estaba desangrando desde hace mucho. Intenté huir de esas espinas, sacármelas, pero estaban ya tan clavadas que se hicieron una en mi piel. Al final, decidí ir al bosque, acabar con todo. Cogeré una cuerda, y mi cuerpo se columpiará entre la lluvia. Ya no soportaba estar en mi habitación, ir a mi trabajo, estar en el mostrador frente a la gente hipócrita, ya estaba harto. Elige bien tus cartas. Espero que hayas disfrutado de esta carta sin sentido. Gracias por leerla —leyó el policía a sus compañeros de trabajo.
FIN
Código de registro: 1810188760073
 
  • Tomás Lobato Brotons-image Tomás Lobato Brotons - 20/09/2019

    Me ha encantado Ya tienes reseña lista, espero que te ayude a llegar a más gente :D

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