MÁS ALLÁ DEL AMOR

Géneros: Espiritual, Fantasía, Romance

¿Qué pasa después de la muerte? Killiant, es un muchacho de secundaria que no cree en el mundo espiritual. Perseguido por el recuerdo de Aya (su amor de la infancia), un día se encuentra con lo que parece su alma en pena, pero debido a que está muerta le es imposible comunicarse. Esto cuestiona por completo su pensamiento y aunque, siempre busca una respuesta lógica para todo, cada vez más se da cuenta de que el mundo va más allá. Ahora, Killiant busca la manera de comunicarse con Aya, para esto, debe ayudar a los espíritus a pasar al lado de los muertos, lo que lo convierte cada vez más en un ser sobrenatural sin darse cuenta. Su travesía lo adentra en un mundo lleno de misterios y peligros que deberá enfrentar si quiere hablar con el amor de su vida. Esta historia es original. La he inventado yo y todos los personajes me pertenecen. Espero que la disfruten. Si desean que siga subiendo más no se les olvide seguirme y dejarme sus opiniones en los comentarios.

PRÓLOGO

MÁS ALLÁ DEL AMOR

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Los había conseguido. El poco dinero que tenía en el bolsillo no alcanzaba para comprar los boletos de avión, pero mi padre me había hecho el enorme favor de conseguirlos al ver la determinación en mis ojos.
-Te pareces un poco a tu madre- dijo cuándo me entregó los tiquetes. Sonreí ante tal apreciación, era un halago. Amaba a mi madre, era la mujer más hermosa y amable que había conocido. Lastimosamente, ya no estaba con nosotros. Perdió la vida en un accidente de auto un año atrás y era un dolor que aún no había podido superar, tal vez se debía a mi temprana edad. Pues a los seis años un golpe emocional como ese te marca para siempre.
-Ella ya está con Dios- dijo mi padre en el funeral. Estaba sentado a un lado del ataúd. Miraba hacia el suelo, las lágrimas le escurrían por las mejillas pero no había expresión en su rostro. Parecía perdido. Ahora, Todas las mañanas lo encontraba mirando por la ventana de la cocina diciendo una y otra vez Está con Dios. Ahora Magda está con el señor Jesucristo. Sin embargo, tengo que reconocer que esa teoría no me convencía. ¿De verdad existe el cielo?, era una idea muy fantasiosa para creer.
Agarré mi abrigo y corrí por la calle con los tres boletos de avión en la mano, la felicidad me embargaba. Iríamos al lugar que Aya Shine quería visitar desde hace mucho tiempo, no veía la hora en que su rostro se iluminara con sorpresa. Mi padre nos acompañaría y de seguro la cuidaría bien si se llegase a debilitar en el viaje. 
El suelo estaba resbaloso, el agua se había congelado y hacía difícil que mantuviera el equilibrio. Crucé la esquina hacia la derecha y mis pies patinaron sobre el asfalto, estuve a punto de chocar contra un poste de luz cuando una mujer me sostuvo del brazo.
-Cuidado- dijo, de inmediato pude apreciar el  exquisito olor de su perfume -¿Estas bien, pequeño?-
-Si- dije con una sonrisa. Cuando me soltó volví a tomar con fuerza los tiquetes que habían intentado zafarse de mi diminuta mano y sin decir más, comencé a correr de nuevo. 
En cuestión de minutos las luces iluminaron la calle, eran las cuatro de la tarde pero el sol se había ocultado tras nubes que amenazaban con una fuerte nevada. La gente se apresuró a resguardarse en sus casas, pues entre más avanzaba la noche aumentaba el frío. No me importaba si quedaba enterrado bajo un cumulo de nieve, quería darle la sorpresa a Aya.
Cuando llegué a la calle Walker,divisé la pequeña casa de los Shine. En el garaje, estaba la bicicleta de Aya, el carro de su abuelo estaba aparcado a un lado junto a la lujosa camioneta negra de Dallas Write, el doctor de la familia Shine. Era normal que estuviese allí, la salud de Aya no había mejorado en la ultima semana, así que debía estar en constante observación pero la negligencia de sus abuelos al no dejarla ir al hospital obstaculizaba en gran medida su recuperación.
Crucé la calle y atravesé el antejardín, podía ver a través de la ventana el árbol de navidad. Ese año, yo había ayudado a decorarlo pues Aya quería que pusiera los adornos mientras ella observaba desde su silla de ruedas. Le requería mucho esfuerzo levantarse de la cama, pero no quería que la debilidad del cuerpo le impidiera disfrutar de las festividades. Esa misma noche le comenzó una gripa.
Sacudí el recuerdo al tiempo que llamaba a la puerta. Uno, dos, tres golpes. El frio congelaba todo mi cuerpo aún con chaqueta, orejeras y guantes. Me acerqué las manos al rostro y soplé para calentarlas. Un vapor tibio salió de mis labios, pero no sentí alivio, al mover cada dedo percibí un ligero dolor en las articulaciones. 
Fruncí el ceño al ver que nadie atendía la puerta, así que volví a golpear. En ese momento una mujer anciana abrió.
-Buenas noches señora Silvia- saludé a la abuela de Aya.
-Kiliant- respondió, su rostro reflejaba cansancio y sus ojos estaban rojos. Algo no iba bien.
-¿Puedo pasar?- pregunté.
-Por supuesto- dijo haciéndome espacio para que entrara. Escondí bajo la chaqueta los boletos, quería que fuera una sorpresa. La diferencia del exterior con el ambiente interno no era mucha, adentro también hacía frío. Al parecer la chimenea no había sido encendida en todo el día, lo que era extraño, pues la señora Silvia siempre procuraba tener un ambiente cálido para no afectar la salud de Aya. Me giré para mirar a la señora.
-¿Aya está bien?- pregunté
La anciana se arrodilló con gran esfuerzo, pasó sus ajadas y temblorosas manos por mi rostro y unas lágrimas comenzaron a asomarse por la comisura de sus ojos. Abrió la boca, pero la voz se le quebró así que no dijo nada. Solo rompió en llanto. En ese momento yo solo tenía siete años de edad, pero era lo suficientemente listo para saber lo que significaba... y aun así no quería creerlo.
Retrocedí mirándola con horror. La garganta se me cerró y las lágrimas comenzaron a nublar mi visión. Sacudí la cabeza con fuerza para detenerlas. Sin pedir permiso subí las escaleras a toda velocidad. Escuchaba los sollozos de la anciana alejarse. Llegué a la planta alta y divisé a lo lejos la puerta rosa de la habitación. Caminé lentamente con el corazón acelerado, palpitaba cada vez con más fuerza. Sin apartar la mirada, comencé a oír otro llanto, uno más grueso y la voz de un hombre que murmuraba. Cuando llegué a la puerta empuje y vi al doctor Write parado junto a un anciano inclinado en la cama de Aya. El doctor tenía su brazo sobre los hombros del hombre intentado consolarlo.
-No se preocupe- dijo el doctor –Ahora está bien-
El pobre sujeto seguía derramando un mar de lágrimas. Me acerqué sin apartar la vista de la escena. Choqué contra una casita de muñecas golpeándome en la rodilla. Ambos hombres volvieron a verme. El anciano que lloraba era su abuelo Roch.
-Kiliant- dijo el anciano, se levantó del suelo y me abrazó con fuerza –No deberías ver esto-
Lo aparté. Miré la cama y ahí estaba ella dormida. No, no estaba dormida. Caminé hasta el borde derecho de la cama. Su cabello negro reposaba delicadamente sobre sus hombros y almohada. Tenía algunos mechones llenos de sudor que le cubrían el rostro así que los aparté. Sus labios ya no eran rosados. Su piel había perdido color.
-Aya- dije. Tuve la intensión de sacar los boletos de avión que había conseguido para mostrárselos, aunque sabía que no los podría ver ni hoy ni mañana ni nunca más, así que no lo hice. Agarré su suave y fría mano para apretarla entre las mías. No dije nada, no lloré, no hablé ni pensé. Solo la admiré.
-Kiliant- dijo el doctor –Ya está con Dios-
Hubo unos segundos de silencio, irritado volví a verlo con el ceño fruncido y dije con severidad.
-Dios no existe. Ni el cielo ni el infierno. Es solo un cuento de hadas. Lo único que hay después de la muerte es nada y ahora... Aya hace parte de ese "nada"- El anciano Roch rompió nuevamente en llanto tras de mí. ¿Fueron muy duras esas palabras?, no. Era la verdad. Aya había muerto y ahora solo era un recuerdo igual que mi madre. Hubiera querido irme con ella... a esa "nada" que nos espera, quisiera ser "nada" con Aya, pensé. 
Ni ese día ni los siguientes lloré por su partida, hasta ahora.
  • HiddenNarcissus-image HiddenNarcissus - 07/04/2019

    Me gusta mucho como escribes, espero leer mucho mas de ti pronto :] un abrazo~

  • Joderick Morgan-image Joderick Morgan - 04/04/2019

    Acabo de subir terminada una compilación de cuentos que escribí hace mucho tiempo. Son textos desgarradores. Espero que le puedan dar apoyo <3

  • Elyss-image Elyss - 31/03/2019

    Buen final.

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