El Amor Es Como Mi Estrella Fugaz.

Géneros: Fanfic, Romance

Park JiMin ha sufrido una muy fuerte depresión durante los últimos tres años, a causa de que sufre de acoso escolar, por culpa de aquel acoso su novio, Jeon JungKook, ha fallecido, además, su hermano, Park ChanYeol, es un abusivo más que lo agrede cuando su padre está trabajando que es, lamentablemente, casi siempre. Así que, el amor será como pedir un deseo a una estrella fugaz en su vida. ¿El amor que lo sanará de todo su sufrimiento? o el amor que lo hundirá más en la miseria.

Capítulo I - Mi Vida Sin Ti.

El Amor Es Como Mi Estrella Fugaz.

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Hola, soy Park JiMin y esta es mi historia; si quieres alegrarte o solo reír un poco, pues te recomiendo que no leas esto.
 
Estaba de regreso del bachillerato, como casi todos los días, intentando olvidar o simplemente no pensar por ahora en lo que vengo sufriendo desde hace 3 años. Claro que mi distracción es lo más simple del mundo, patear una diminuta roca mientras miro la áspera acera que, podría representar, mi dolorosa caída sin fin.
 
Bullying. Tal vez parezca un tema demasiado común ahora, pero el sufrimiento consecuente es horrible. Y sí, yo sufro de eso. Nadie se puede imaginar lo estresante y agobiante que es tener que levantarte 30 minutos antes que cualquiera de tus compañeros para desayunar rápidamente e implorar que por favor nadie que te conozca haya llegado aún al bachillerato o escuela o universidad, o por lo menos no esos tres.
 
NamJoon, SeHun y JongIn, son los principales pilares de mi martirio, mis acosadores. Ellos, liderados por NamJoon, se han tomado la molestia de hacer mi vida imposible. Burlas, golpes, insultos, más burlas, insultos aún peores, golpes con más odio y todo parece ir a un estado crítico. Es demasiado, pero si confesase algo que ya no solo es tormentoso, sino que es lo peor de lo ilegal, esto sería muy irreal y sería sorprendente como no ha acabado todavía.
 
Asesinaron a JungKook, al único amor de mi vida, a mi única esperanza, a mi único existir. Gracias a él podía soportar su abuso y la injusticia de esta vida, pero ahora que lo han hecho desaparecer, quién sabe qué es lo que me mantiene vivo hasta el día de hoy. Recuerdo como él siempre sabía cuándo yo me encontraba mal o pensativo y solo decía:
 
_ ¿Estás bien, amor? _ Él sabía que yo me encontraba mal, pero de todas maneras quería hablarme y, sinceramente, le agradezco por regalarme un poco de su dulce voz en esos momentos.
 
_Sí, cariño, estoy bien. _ Respondía acariciando su mano, luego él me abrazaba fuertemente y no me soltaba por nada. Aquello ya se acabó.
 
Por otro lado... por otro lado se encuentra ChanYeol, mi hermano mayor que, en vez de cuidarme y protegerme de esos delincuentes, hizo que mi dolor aumentase. Con más maltratos como golpes y tal vez algunos insultos, eran la combinación perfecta para opacar mi felicidad hasta desvanecerla.
 
 
 
Finalmente llegué a mi hogar. Cerré la puerta y colgué mi maleta en el perchero. No había nadie como siempre, mi padre estaba trabajando y ChanYeol seguramente ha salido y, al ser viernes, probablemente esté con su novia hasta muy tarde aprovechando que papá no vendrá a dormir. Por lo menos ellos estarán ocupados o distraídos, sin embargo, yo estaré encerrado en mi habitación como siempre.
 
Llevé mi comida calentada del microondas y subí las escaleras hacia mi cuarto que cumple la función de calabozo. Pasta con salsa roja, una de las pocas cosas que puedo disfrutar durante estos años. Recuerdo cómo JungKook la sabía preparar tan bien, un sabor exquisito y su bello rostro acompañando mi almuerzo, apaciguando mi vista y endulzando mi día. Eso solo sucederá en mi mente ahora.
 
Pasó el día entre mis pensamientos, recuerdos, especialmente recuerdos, y mi eminente soledad. Ya era medianoche y solo mi alma sufría en aquella casa; me bañé y luego me escondí en el pijama. Ya estaba listo para dormir y así lo hice. Me cubrí con las sábanas. Las mismas que fueron testigos de los momentos de pasión y arrebato entre JungKook y yo, cuando hacíamos el amor y nos perdíamos en la infinita discreción de los cobertores y grabábamos nuestro momento más íntimo en ellas. Maldita sea.
 
Recosté mi cabeza en la almohada y cerré mis ojos dispuesto a dormir, aunque me sea muy difícil. Pero oí la llave entrar en la cerradura de la puerta y mi corazón aceleró, por el miedo, sus latidos. Eran ChanYeol y Roseanne, o Rosé como le llaman, subiendo torpemente las escaleras, al parecer estaban ebrios, no lo sé, pero podía asegurar que ChanYeol lo estaba a niveles altamente perjudiciales.
 
Entraron al cuarto de él e inmediatamente oí cómo se desvestían y se dejaban caer en la cama. Supongo que él sabe que siempre lo escucho, porque no es la primera vez, por eso me conmina para que no le diga nada a mi padre. No sé por qué lo hace, no es necesario, yo nunca diré nada, no me incumbe lo que ellos hagan en la intimidad, no soy un soplón.
 
La cama chillaba y el sonido retumbaba en mi cabeza, como ya dije, lo que ellos estén haciendo no es mi asunto, pero igualmente agradecería me considerasen un poco. Pasaron unos minutos, pero aquello no se detenía y, para muy mala suerte mía, la sed atacó mi paladar. Sé que es algo que puede resistirse hasta el día siguiente o más, pero confié en el ensordecedor ruido que ellos producían para poder bajar camuflado. Pero aun así estaba muy aterrado.
 
Ya eran las 2 de la madrugada y yo seguía despierto por la sed. El ruido ya había cesado, fue un alivio. Aparentemente ya estaban dormidos. Me armé de valor y guardando un sumo cuidado guie mis pasos por la escalera hacia la cocina para tomar el líquido elemento.
 
Lo intenté todo, cuidé cada milímetro del espacio que ocupaba en mi movimiento, la frecuencia y fuerza con la que respiraba, el sonido que hacía al pasar el líquido; pero nada de eso funcionó. Ineludiblemente, ChanYeol me escuchó y sus pasos llenos de furia llegaron hasta mí junto a un fuerte golpe en mi mejilla que ocasionó que cayera al piso. Puse una de mis manos en la piel herida y con el cabello cubriéndome los ojos y en ellos lágrimas a punto de caer, le miré y él instantáneamente cogió mi antebrazo violentamente y me arrastró hacia mi habitación. Al llegar me empujó para que caiga al suelo de nuevo. Comenzó a patearme en la pierna y el brazo, luego se fue sin decir nada y yo alcé un poco la vista y ahí estaba ella, riéndose de mí, pero ¿quién no lo haría? Me veía tan deplorable. Ella se fue unos segundos luego cerrando fuertemente la puerta.
 
Solo atiné a volver a la cama y las sábanas. No debía llorar o sino la anterior se repetiría.
 
 
*
 
 
 Desperté al mediodía, sí, un desorden total de horarios, pero fue bueno porque ChanYeol y Roseanne no se encontraban, seguramente salieron a no sé qué parte tan temprano. Me levanté aún con dolor hacia la sala, pero, aparte de todo, estaba feliz porque ese día era el cumpleaños de mamá.
 
Es la única persona que no he conocido, pero estoy seguro de que me cuidaría y me querría como nadie. No la conozco porque murió cuando yo nací, pero al parecer yo soy el único que la recuerda.
 
Así que iré a visitar su lápida. Está bastante lejos de aquí, pero tengo un poco de dinero para poder ir y no pienso dejar pasar esta fecha.
 
 
 
En el camino podía ver los edificios, el sol resplandeciente de mediodía, la gente siendo feliz, niños corriendo alegres, etc. Todo lo que yo no puedo hacer.
 
Al llegar a mi destino luego de casi una hora, bajé del autobús y me dirigí al pequeño puesto de flores dentro del cementerio y compré unas junto con una vela y un cup cake. Fui hacia donde está enterrada mi madre y me arrodillé allí.
 
_Hola, mamá, vine a celebrar tu cumpleaños, espero te guste. Es un poco simple, pero lo hice con la mejor intención. Bueno... empecemos ¿sí? Bien..._
 
Empecé a cantar la canción típica de "Feliz cumpleaños". Considero que no lo hago perfectamente, pero no soy pésimo cantando. Terminé y a continuación prendí la vela y la incrusté en la masa.
 
_Ahora sí, tienes que soplar... bueno, te ayudaré ¿está bien? A ver... ¡listo!, supongo que pediste tu deseo... ¿¡No!? Bueno, yo sí lo hice. ¿Recuerdas al chico del que te conté?, pues no he vuelto a verlo desde la última vez que vine aquí. Él pereció una estrella fugaz, pasó rápidamente a mi lado y por eso ni siquiera pude hablarle, tampoco me atrevería, pero cuánto hubiese deseado hacerlo. Él era tan lindo, era muy apuesto, se veía muy bien en traje y no dudo que sea una buenísima persona..._
 
Seguí hablando con mi madre. Estoy consciente de que ella no puede hacerlo, pero necesito a alguien con quien hablar, y quién mejor que ella.
 
_ ¿Que cómo me va? Bien... en realidad no, en realidad es horrible. ChanYeol lo volvió a hacer, justamente hoy en la madrugada; NamJoon sigue atormentándome junto con SeHun y JongIn. Pero bueno, no... no hablemos de eso ahora..._ Mi voz empezó romperse diciendo eso último. _ ¿Por qué lo hacen?, yo nunca les hice nada, nunca los traté mal, nunca los desprecié, inclusive NamJoon fue el primero en enterarse de mi relación, en aquel tiempo cuando éramos amigos, pero por culpa de mi indiscreción JungKook está muerto. ¿Cuándo acabará esto? Luego de tres años no puedo seguir así, no quiero. Tengo 19 años y solo me limito a ir al bachillerato y encerrarme en mi cuarto. ¿Cuándo seré feliz por fin? _
 
 
 
Pasaron las horas y el atardecer ya estaba dándose paso. Me despedí de mi madre y me fui del cementerio. El paradero del autobús estaba a solo unas cuadras. Empezó a llover, así que, abrí mi paraguas de color pastel. De nuevo me encontraba pateando una minúscula roca y mirando la áspera acera. Alcé y a varios metros estaba el único autobús que me regresaba a mi casa; corrí y corrí sin preocuparme del piso mojado, sin embargo, además de no poder alcanzarlo, tropecé torciéndome el tobillo.
 
_ ¡Ah!, maldita sea, ¡maldita sea! _ Empecé a llorar bajo la lluvia e intenté levantarme, pero el dolor punzante en la zona torcida, eso aumentó más mi impotencia.
 
_ ¿Te encuentras bien? _ Una voz media interrumpió mi llanto, por eso alcé la vista y ahí estaba, era él, el chico que vi aquel día, ¡era él! _Te ayudaré. _ Yo no decía nada, él era aún más hermoso, estaba en traje al igual que la última vez que lo vi.
 
Él me ayudó a levantarme agarrando mi brazo y rodeándolo en sus ensanchados hombros. Yo solo le miraba y caminaba con su brazo en mi cintura.
*
  • Tomás Lobato Brotons-image Tomás Lobato Brotons - 16/08/2019

    Me gusta tu estilo y el mensaje que transmites Ya tienes reseña lista, espero que más gente pueda disfrutar de esta obra :D

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