Capítulo15 ; El destino del fénix

Cuentos de Media luna

visibility

176.0

favorite

0

mode_comment

0


Me vi envuelta por la oscuridad donde caí mas y mas en espiral, no había final y estaba por perder la consciencia, no oía nada, no recordaba nada, no había luz, me había perdido en la nada. Cerré los ojos dejándome llevar.
 
 
*Thum thum *
 
 
<< ¿Quien es? >> pensé.
 
 
*Thum thum*
 
 
<< ¿Donde estoy? >> volví hablar en mi mente.
 
 
*Thum thum*
 
 
<< ¿De quién son estos latidos? acaso... acaso soy yo...pero y yo ¿quien soy? >> 
 
 
 
Las sombras se clarearon a un purpura oscuro y pronto me vi flotando en medio de la nada. Miré a mi alrededor y un frío gélido me hizo temblar.
 
 
 
—¿Que es este lugar? — dije asustada. 
—Pobre alma perdida ¿ a que has venido? — dijo una voz profunda y tranquila. 
 
 
 
La voz sonó entre las sombras y me encogí de miedo, me abracé a mi misma y cerré con fuerza los ojos esperando lo peor.
 
 
 
—¿Porque temes? — habló otra voz, esta vez una fémina.
—No lo se... — susurré.
—Entonces Mantén la calma y contesta nuestra pregunta — dijo la voz profunda — ¿porque has venido hasta aquí?
—No lo recuerdo — dije con algo mas de seguridad — no lo se.
—¿A caso buscas saber? — dijo la voz de mujer.
 
 
Medite aun temblorosa  ¿acaso deseaba buscar respuestas a mi mente en blanco? ¿Era por eso que había llegado a este lugar? Miré nuevamente a la nada y con voz vacilante hablé.
 
 
 
—¿Podré recordar quien soy?
—Eso... es algo que solo tú puedes descubrir — habló una nueva voz.
—Por favor,  quiero saber quien soy — rogué . 
—Como desees  — dijo la primera voz.
 
 
 
Un destello cegador me obligó a cerrar los ojos para protegerlos de la brillante luz. Cuando se atenuó y los abrí de nuevo y miles de pantallas con imágenes se mostraron ante mi. 
 
 
—¿Esa... esa soy yo? — pregunté con los ojos abiertos como platos.
—Si —afirmó una de las cuatro voces.
 
 
 
Mis ojos fueron paseándose por aquellas interminables  visiones, me sentí mareada y retazos de imágenes, voces y conversaciones acudieron a mi sacudiéndome en el sitio.
 
 
 
*Flashback en cadena
 
 
Te amo — dijo un muchacho a la luz de un rojo atardecer.
Vas a morir... — estaba en un jardín delante de una mujer de pelo platino, espada en mano.
—¡Por tu culpa! — me acusó una hermosa mujer.
—¡No puedes irte y dejarlo todo! ¡¿Olvidas quien eres?!  — dijo un rey de mediana edad.
Tú elegirás tu destino... —  dijo un imponente dragón en un paraje helado.
Nattalie... — dijo un chico con gran emoción.
Estoy embarazada — dijo una joven feliz siendo abrazada por alguien.
Prometo amarte y respetarte — dijo un hombre en una iglesia.
Él no te conviene — cambió la escena a una alcoba.
Déjalo todo por mi...huyamos... — de repente miraba a un joven en una cabaña.
 
 
 
Las imágenes y voces iban y venían produciéndome un penetrante dolor en la cabeza que me postró de rodillas mientras gritaba de dolor.
 
 
 
Mira eso Nébula, algún día tu gobernarás todo esto — dijo un hombre de mediana edad con una sonrisa en el rostro.
Debes apuntar mejor o nunca superaras a tú padre — dijo un hombre sonriente junto a una jovencita.
Encantado de conocerte, soy tu guardián — dijo con chulería un joven pretencioso.
—¿Eres feliz conmigo? — aparecí en campo rodeada de flores con un apuesto joven de ojos de distinto color agarrando mis manos.
Tranquila hermana, puede que madre no te ame pero yo si — dijo una joven abrazándome con instinto maternal.
—¡¿Que dos almas madre?! — aparecí en un tenebroso jardín, inmóvil ante una mujer despiadada.
Este es Igdrix mi mejor amigo, Igdrix ella es mi prometida — me encontraba en una fiesta del brazo de un apuesto joven.
—¿Vienes mucho por aquí? — estaba en Roma en un bar cuando un muchacho se acercó.
No sabes cuanto he esperado por ti — dijo un joven en Francia.
—¡No me dejes solo de nuevo, maldita sea! — un chico lloraba con una joven en sus brazos.
Perdóname Igdrix...debo irme — dijo una muchacha en una cama.
Eres solo mía — afirmó un siniestro muchacho  de pelo blanco.
No importa cuantas veces haga falta... vamos a conseguirlo — me susurró un joven que me abrazaba en una playa en España.
Solo calla un instante, quiero recordarte — me besó un apuesto chico en una casa en Siberia.
 
 
 
Más y más recuerdos, más vidas y siempre el mismo final, muerte tras muerte y el mismo desconsolado joven de ojos azules pero también estaba el aquel extraño chico con ojos de distinto color. Una joven e inocente vida extinguida por una muerte cruel ¿Por qué?
Lloré al ir encajando pieza por pieza, al ir recuperando mis recuerdos y conocer la verdad, al ser consciente por primera vez del  enorme  peso que el pasado conllevaba. A esto se refería Nébula, esto era lo que quiso decir con que todo me golpearía a la vez sin dejarme asimilarlo si quiera, tenía razón dolía demasiado. 
 
 
—¡Bastaaa! — grité retorciéndome de dolor.
 
 
Cada imagen era como un puñal en el corazón, verme morir a mi misma era desgarrador, ver a Jay verme morir en sus brazos me estaba matando en vida. Pero ver a Tyler era cien veces, no,  un millón de veces mas doloroso aún ... le abandoné, fingí un amor que no sentía y aun así...me siguió atraves del tiempo.
Por otro lado era horrible verme a mi misma viva pero nunca pasar de los dieciocho. Nunca he vivido mas allá de ese limite, nunca he tenido tiempo... y sin embargo tantas veces... nos hemos visto tantas veces... pero siempre nos lo arrebataban de nuevo. Lo peor de todo es que  ¿después de tantas vidas que es lo que queda?
 
 
*Fin de flashback masivo*
 
 
 
—¡Basta! ¡No quiero ver más! ¡No! — mi grito fue desgarrador.
 
 
Chillé en el suelo indefensa mientras los recuerdos me golpeaban uno tras otro, rompiéndome poco a poco. Me derrumbé cubriendo mi rostro con ambas manos llorando con desesperación.
 
 
—Trata de calmarte joven alma — dijo una de las voces.
 
 
Mi cuerpo entero estaba entumecido, me costaba horrores respirar, el pecho me ardía y la cabeza iba a estallarme, estaba apunto de perder la cordura y por otro lado  mi corazón se había quebrado en mil y un pedazos y los seres celestes me estaban pidiendo calma.
 
 
—Los grandes... cuatro... vosotros los grandes seres celestes... ¡¿me estáis pidiendo calma?! — sentí la ira arder nuevamente.
—Debes escucharnos, apacigua tu ira — dijo uno de ellos.
—¿Por qué debería escucharos? — dije con frialdad.
—Por que tú eres la luz que salvara del futuro — dijo otro.
—Por eso necesitas nuestra guía, tú eres la única que puede traer la paz.
—¡¿Queréis que sea vuestro ángel salvador?! ¡sólo quiero venganza, ahora mismo! ¡siento odio, rabia… dolor! ¡¿sabéis que es eso?! — les espeté.  
 
 
Grité frustrada, me habían utilizado durante milenios, me habían privado del derecho a vivir, me lo habían arrebatado todo una y otra vez, lo había perdido todo incluso  la esperanza y  ¿ellos me hablaban de salvar algo?
 
 
—¡¿Sabéis cuanto he perdido hasta ahora?!  ¡¿Por qué yo?! — grité iracunda pero solo el silencio me respondió — ¡hablad, maldita sea! ¡¿Por qué  tuve que ser yo y no otro?! 
—Porque nadie más puede hacerlo… — dijo con lástima la voz de mujer.
—Sólo tú que estas por encima de un dios puedes lograrlo, joven alma… tú eres la creadora de vida. Eres quién debe cargar con el peso del futuro a sus hombros.
—¡Yo no pedí nada de esto! — repliqué  con frustración.
—Y sin embargo, ese es tú destino.
—¡No quiero, no me importa, quiero mi libertad, ahora! — demandé.
—Nadie puede escapar al destino joven alma, lo quieras o no, nadie más puede hacerlo. 
—De todas formas ¿serías capaz de abandonar a tus amigos de nuevo? ¿les dejarás morir? debes elegir .
—¡¿Elegir?! ¡¿decís que yo elijo?!  ¡pero sabéis de sobra que no tengo elección! Si me niego… ¡Todos van a morir por mi culpa! ¡no tengo elección! 
—La tienes joven alma… podrías hacer lo que quisieses. 
—¡Mentira, no soy más que vuestro  maldito títere! — les acusé — ¡¿Por qué no lo habéis intentado vosotros?! ¡Habéis estado seis mil años observando sin hacer nada, viéndome morir! 
—Nosotros no podemos abandonar el templo  celeste y, aunque pudiéramos carecemos del  poder necesario…
— Pero nosotros también queremos justicia, alma sedienta de sangre. Queremos que se restaure el equilibrio natural.
—Y por ello te hemos ayudado a encontrarte de nuevo.
—¡¿Y que es lo que queréis de mi?! ¡¿Qué me sacrifique en vano una vez más?! 
—Sólo queremos la paz…
—¡¿Y como queréis que lo consiga, como puedo pensar en paz si lo que quiero es venganza?!
—Tú madre es la distorsionadora, al hacer tratos con los elfos oscuro desequilibró la balanza.
—¿Eso es todo? ¿queréis que acabe con ella?
—Ella es el eje de todo mal que azota los nueve reinos, ella es la sombra de muerte que se cierne sobre ellos.
—Digamos que decido aceptar ¡¿después que, seguiré siendo vuestra prisionera?!
—Serás libre de toda atadura, tú camino será elección tuya  pero, deberás derrotar a nuestro enemigo común.
—Pero sabed esto y no lo olvidéis,  esto no lo hago por vosotros, lo hago por mi, y si pudiera os mataría a vosotros también. 
—Antes de que te marches  joven alma, hay algo que deberías saber.
—¡¿Y ahora que?! — dije exasperada.
—Es sobre aquel muchacho maldito.
—¿Jay?
—Si, has de saber que tú no fuiste la culpable de dicha maldición, nosotros lo hicimos.
—Vino a nosotros y tuvo el atrevimiento de pedir que se te concediera la libertad de tu tarea como jueza de Asgard como castigo le condenamos a no poder morir. 
—Creí  que sólo la  daga estelar podía hacer eso.
—Te equivocas, un rey cero contra otro podría acabar en muerte sin problema. También armas espirituales.
¡Esperad un momento! ¡¿si el estaba ya maldito a que otra alma sacrifico Lunafreya?!
—A tu hijo.
—No...¿cómo pudo hacerlo porque?
—Necesitaba un alma libre para ello y el muchacho ya estaba maldito, heredera.
—No lo sabía… Jay…Nébula...
—Y ahora joven alma te deseo la mayor de las suertes en tu viaje…
 
La voz se fue desvaneciendo y una blanca luz me envolvió cegándome nuevamente. Cuándo recuperé la visión, estaba frente a Fafnir quién lucía heridas abiertas  y  profundas, se notaba agotado y las gotas de sudor que perlaban su frente lo confirmaba. En mi ausencia mi cuerpo movido por el odio había luchado salvajemente sin pudor alguno.
 
 
—¡Nattalie! ¡basta por favor, Nattalie vuelve conmigo! — Layla  me llamaba a gritos llorosos y desesperados a mi espalda.
—Yo también me alegro de verte, Stellatrix.
—Por la estrella ¿Neb,  Eres tu? — dijo en un susurro confuso.
—Ahora somos dos caras de una misma moneda.
—¿Os habéis unido? — dijo con esperanza.
Wæth viëmlym, Mïthrïlïä  ( he vuelto, hermana) — sonreí mientras la miraba por encima del hombro.
—Por el sagrado Valhala — comenzó a llorar a pleno pulmón — ¡Mæsth?c prø?thït? , vyrthœg ïghth?ëm ?mør Aësïr!  (¡Cárgate a ese cerdo, demuestra de que estamos hechos los Aesir!) 
Vænëthmïr trœrmïr (Eso planeó hacer) — Centré nuevamente mi atención en Fafnir — veo que te las has visto negras contra mi Gran code oscuro ¿pero que harás contra el Gran code Omega? 
—¡Imposible nadie tiene el título de gran rey cero! ¡nadie jamás a alcanzado tal nivel de Nafilice, mocosa insolente! 
—Fénix oscuro… 
 
 
Susurré las palabras con una sonrisa en los labios, mi aspecto volvió a ser el mismo de siempre, salvo por las altas llamas, más vivas y ardientes que nunca las cuales me envolvían, la tierra tembló y las ondas de expansión hicieron retroceder sin esfuerzo a Fafnir.
 
 
—¿El ambiente es demasiado pesado? ¿necesitas que baje la intensidad?
—Vete al infierno —me espetó mientras la gravedad lo obligaba a hincar rodilla en el suelo.
—Hay es donde voy a mandar tu cadáver.
 
 
Como una flecha me lancé al ataque, Fafnir me vio venir y lanzó sus hachas las cuales se cruzaron en su camino pero logré esquivarlo saltando en el aire. Me sentía ligera, muy diferente de todas las batallas hasta ahora. Ya no peleaba como solía hacerlo en mi vida normal, esto no era boxeo esto era Gräüm  el estilo que Agnux mi padre me enseñó, el estilo de combate de Asgard.
 
 
—¡¿Desde cuando eres tan veloz?! 
—Te lo he dicho, soy muy superior a ti.
—¡Cierra la boca maldita traidora, traicionaste a tu gente, soló eres escoria! 
—Baile de espadas.
 
 
Invoqué espadas de fuego que rodearon rápidamente a Fafnir tomándolo  por sorpresa, corrí hacia él mientras en esa fracción de segundo estuvo distraído, mi codo impactó naturalmente contra su costado, su puño voló en un contraataque que evité con un ágil salto hacia atrás .
Agité mi brazo derecho y las armas danzantes en el aire siguieron todos y cada uno de mis movimientos, apresando a Fafnir, cada espada perforó su cuerpo casi al instante más lo dejé vivir un poco más evitando los sitios clave.
 
 
—Vas a lamentar haberme engañado, dices que yo soy escoria pero un asesino como tú, eres repugnante, mucho peor que escoria y por ello me aseguraré que pagues uno por uno tus pecados — puse ambas manos frente a mi y cerré los ojos — cadenas de castigo, gran brecha de los malditos. Tu alma corrupta pagará tú deuda toda la eternidad en el espacio vacío.
 
 
Un gran agujero negro se abrió y Fafnir quien gritaba todo tipo de palabras mal sonantes fue absorbido en su interior. Había acabado por ahora.
 
 
 
Mœfhlym… (hermanita)   — Layla corrió a mi encuentro atrapándome en un abrazo — aún no me lo creo ¿de verdad me recuerdas? — sus nerviosas manos abarcaron mi rostro.
—Cuando era niña y Lunafreya me repudiaba tú venías a mi refugio secreto con galletas de chocolate.
—Por la estrella… has vuelto, Nattalie… — sus brazos me estrecharon nuevamente.
 
 
Quería fundirme y disfrutar aquel momento, tan necesitado y que tanto me habían negado hasta ahora. Ojalá pudiese perderme en estos sentimientos en el consuelo de tener a mi hermana mayor conmigo pero, hay cosas que tienen mayor prioridad.
 
 
—Layla… ¿tu lo… — me alejé lo suficiente para mirar su rostro —¿Sabías lo de…?
—¿El que, que sabía? dímelo, no te preocupes, puedes preguntar lo que sea .
—¿Tu sabías lo de mi… — me detuve al percatarme de mi elección de palabras — ¿lo del bebé? 
—Si… ¿lo recuerdas? — dijo  con  gran pesar en sus ojos.
—Si… lo recuerdo todo, pero necesitaba confirmarlo. Se que aquella noche viniste a contarme los planes de madre, ya había pasado dos largos meses desde mi huida,  estábamos en mi alcoba y tú me dijiste que tenía que cuidarme… y yo te conté… lo del bebé...
—Pero no me hiciste caso ¡idiota! ¡¿Por qué te enfrentaste a ella tu sola?! — me reprendió.
—Porque protegeros era lo único que deseaba — mi mano alcanzó su mejilla limpiando las lágrimas que se iban derramando — porque os amaba por encima de mi misma, a todos vosotros.
 
 
Era cierto lo sentía, lo recordaba, amé a todos y cada uno de los habitantes de mi tierra madre. Tanto que no me importó arriesgar mi propia vida con tal de impedir los atroces planes de Lunafreya … pero me costó demasiado… el precio fue demasiado alto, mi mano libre se posó sobre mi vientre y un quejido lastimero se oyó. 
 
 
—Shh…  estoy aquí, estoy aquí — sus brazos me envolvieron mientras una de sus manos acariciaba mi pelo.
 
 
Ni siquiera fui consciente de estar llorando, mis gritos de dolor eran temblorosos,  los ojos me ardían. Me derrumbé sin poder evitarlo, lloré por el bebé que jamás conocería, lloré por Jay y todas las veces que  tuvo  que verme perder la vida, lloré por Tyler y todo el dolor que jamás quise causarle y sin embargo provoqué. Lloré por mi y por la vida que se me había negado. Lloré  y lloré hasta  que no me quedaron lágrimas por derramar.
 
 
—¿Te sientes mejor? — preguntó con su dulce voz flotando en mi oído.
—No lo se.. creo que si… — dije aún aturdida.
—Estarás mejor cuando nos reunamos todos y el resto sepa esto, ya verás, todos vamos apoyarte.
—No — dije tajante — nadie lo sabrá, no por ahora — me aparté y le di la espalda.
—Pero ¿y Jay? — su nombre tuvo el mismo efecto que un latigazo — ¿a él también le vas a dejar fuera de esto?
—¡Él menos que nadie debe saberlo! — grité  girando en redondo para mirarla a la cara — no puedo siquiera mirarle a la cara ahora mismo… ¡Lo mataría a golpes si pudiese morir!
—¿Esta muerto, no? — señaló su cuerpo tendido en el suelo.
—Ojalá pero no, despertará en cualquier momento — dejé caer la mirada y susurré para mis adentros — el muy mentiroso.
—Natt… — me dijo en tono reprobatorio — tiene derecho a saberlo .
—¡No tiene derecho a nada! — le reproché.
—¡Fue tú marido, iba a ser el padre de tu hijo!  ¡fue la persona por la cual lo arriesgaste todo! 
—¡Jura por la estrella que no vas a decírselo! — le dije sin querer responder a sus verdades.
—Natt…— volvió a reprocharme. 
—¡Júramelo, maldita sea! — dije con nuevas lágrimas escociendo mis ojos.
—Lo juro, pero él te quiere — trató  de acercarse.
—¡Me falló — enmudecí unos segundos para hablar de nuevo con rabia  —  nos falló, juró protegernos por encima de todo y me dejó sola!  y después … me mintió y ya no puede hacerlo ¡nadie volverá a mentirme!
 
 
No podía hablar en serio, mi propia hermana defendiendo al hombre que me ha había fallado, él  prometió protegernos siempre, él siempre me seguía aún cuando me lanzaba por mi cuenta a la batalla… pero aquel día me dejó sola, nos abandonó a nuestra suerte. Y ahora, es el hombre que me a  mentido todo este tiempo… desde el principio incluso después de volver.
 
 
—Siempre te buscó, siempre esperó tú regreso, él te ama, tienes que creerme.
—¡¿Si tanto me amaba donde estaba entonces?! ¡¿Dónde estaba mientras yo y su hijo éramos sacrificados como malditos peones de ajedrez?! ¡¿cuál es su retorcida excusa  Layla?! 
 
 
La ira me cegaba, mis sentimientos se mezclaban entre pasado y presente, no sabía que debería sentir, por un lado sentía pena por él, por todo lo que había tenido que pasar, por otro el odio y la rabia deseaban emerger y abofetearle hasta el cansancio. Lo perdí todo por él, ella dice que me amaba o me amó pero no importa … la cuestión aquí es que no estuvo cuando más lo necesité.
 
 
—Yo lo vi, tras tú muerte yo lo vi, no parecía él mismo Natt, tendrías que haberlo visto por aquel entonces, era un zombi.
—¡Ese fue el problema Layla. No estuve, no pude. Y cuando pude sólo recibí  mentiras de su parte!  Vámonos, no quiero seguir hablando de esto, no vas hacerme cambiar de opinión y aún hay que salvar al resto.
 
 
Me encaminé hacia las escaleras sin siquiera mirará atrás, no debía, no todavía al menos. Layla me seguía unos pasos por detrás, pensativa. Pero no había nada que yo pudiese decir para calmar sus dudas, bastantes inquietudes perturbaban ya mi cansada mente.
 
 
 
----------------------------------------------------------------------
 
 
Caminaba entre la fina línea entre la vida y la muerte, un lugar bastante conocido para mi ¿Cuántas veces ya habría deambulando por aquel fantasmagórico lugar? El mismo donde me había perdido decenas de veces buscando aquello que el cielo me negó como castigo a mi agravio, la muerte. Sin contar el castigo más cruel de todos, negarme la posibilidad de amarla a ella. 
Cada vez en cada vida, un solo beso y ella moría en mis brazos, le conté la verdad en numerosas ocasiones pero el final siempre fue el mismo. No es sólo su espiral de vida y muerte, a ello hemos de sumarle mi propia carga la cual la afecta, un daño colateral a mi insensatez.
Cansado de verla sufrir luchando, siendo utilizada como arma de guerra en la batalla contra los Vanir. Visité a los cuatro seres celestes con la esperanza de liberarla de su pesada carga. Ellos me negaron mi petición y yo me revelé, con aquello sólo gané un castigo peor que la muerte misma.
No puedo morir, no puedo tenerla, mis poderes se redujeron a más de la mitad, el cielo me condenó a verla morir sin poder hacer nada, nunca soy lo suficientemente fuerte para hacer algo.
No soy más  que un inútil, no tengo poder suficiente para salvarla, no soy lo suficientemente valiente como para luchar de verdad por ella ¿qué posibilidades tengo de liberarme de esta maldición de cualquier modo? Son muchas las barreras que nos separan y yo mismo me he encargado de crear otra entre nosotros ¿no es gracioso? soy estúpido.
 
 
—Pero ella me necesita, al menos para luchar. No puedo seguir aquí.
 
 
Me levanté del frío suelo y me puse en pie. La bruma en aquel lugar dificultaba la orientación. Mientras andaba las mariposas de muerte revoloteaban por todas partes guiando almas a su lugar de reposo. Por lo tanto para hallar la salida sólo tenía que ir en dirección contraria para encontrar la salida.
Seguí mi camino hasta encontrar las escaleras que me llevarían al camino de la vida. Sería fácil dejarla al cuidado de Cerberus él la protegería, él podría estar a su lado pero, pero entonces ¿que sentido tendría haber estado a su lado hasta ahora? 
 
 
—¡Nattalie! — grité subiendo las escaleras a toda velocidad.
 
 
Las escaleras parecían no tener fin pero me esforcé cuanto pude para mantener el ritmo, cuando estuve cerca de la salida una luz dorada me hizo cerrar los ojos. Cuando los volví abrir estaba tumbado en el suelo y  sentía que me estaba asfixiando.
 
 
—uighhh…. — tomé una desesperada bocanada de aire — no recordaba… lo que se sentía morir, uff. 
 
 
Me incorporé y observé la sala o lo que quedaba de ella al menos. No había nadie y eso quería decir que Nattalie se había ido con Layla, incluso Cerberus se había adelantado mientras que yo, me había quedado rezagado, otra vez.
 
 
—No tengo tiempo que perder… — traté de ponerme en pie pero caí nuevamente — joder… estoy fatal — me reí ante mi patética condición — bueno, supongo que tendré que lidiar con el dolor… 
 
 
Terminé de ponerme en pie y caminé  hasta las escaleras, el silencio era inquietante y el tiempo jugaba en nuestra contra, todos estábamos exhaustos si hubiese otra batalla… no tendríamos muchas posibilidades.
 
--------------------------------------------------------------------
 
Layla y yo subimos las escaleras tan rápido como pudimos, al llegar planta abrimos la puerta del fondo donde encontramos a nuestros amigos.
 
 
—¿Nattalie? — preguntó Alissa.
—¿Lo habéis encontrado? 
—¿Acaso lo dudabas? — dijo Cole fanfarroneando.
—Nos costó pero las conseguimos, la cosa ahora… — dijo Jass mirando a Layla.
—Tenemos que esperar a los demás antes de salir de aquí — concluí.
—¿Dónde está el capitán? — preguntó Jass.
—¿No esta aquí ? — pregunté.
 
 
Sabía que había gato encerrado, Tyler había subido esas escaleras mucho antes que nosotras, algo debía haberle pasado.
 
 
—¿Como que Tyler aun no ha llegado? ¿Wyatt? — pregunté mirando en su dirección. 
—No lo hemos visto, el capitán... ¿no estaba con vosotras? — dijo con extrañeza. 
—No… nosotras pensamos que estaría aquí...
—Típico… — replicó Jass con mala cara y ojos en blanco — ¿acaso hay algo de él que si sepas?
—Jass — Wyatt la advirtió con un tono bajo y una mirada penetrante — no.
—No, no empieces tú no voy a callarme.
—¡Que cierres el pico joder! ¡A nadie le importa tu melodrama! — la regañó nuevamente Wyatt.
—No, déjala hablar — dije desafiante mirando con seriedad a Wyatt — ¿que quieres decir? Si tienes algo que decirme que sea a la cara.
—¡Deja de actuar como si te importásemos! 
—Me importáis, todos vosotros — contesté  con  honestidad.
—Tss… claro igual que te importa que Wolf este desaparecido — dijo venenosa.
—Sabe cuidarse solo — dije tajante.
—¡¿Porque reaccionas como si le conocieras, como si él te importase de verdad?! ¡No nos conoces, a ninguno y no sabes una mierda sobre nosotros!  — sus aletas nasales aleteaban con furia y una vena en su frente se hizo visible.
—¡No le hables así! — me defendió Layla colocándose a mi lado.
—¡Oh cállate Layla, ella no es Nébula maldita sea, jamás lo va a ser mírala! ¡No sabe absolutamente nada, no es una de nosotros, no puedo aceptarla como líder! 
—Nattalie no le hagas... — dijo Wyatt intentando acercarse a mi.
 
 
Pero coloqué mi mano en su brazo y negué con la cabeza, mi mirada se desplazó hasta los ojos de Jass en la otra punta de la sala. Mi ceño se frunció y por un segundo estreché los ojos en su dirección, caminé con los hombros hacia atrás y la espalda erguida dándome una pose de poder, me paré frente a frente, mi mirada atravesándola. Cuando hablé fue autoritaria y con voz amenazante.
 
 
— Me importa una mierda lo que pienses, me da igual si quieres ser el jodido perro faldero de Tyler. Pero asúmelo de una maldita vez aquí, mando yo y si no te gusta te largas de una patada en tú insistente culo ¿comprendes?
 
Se revolvió incomoda en el sitio, bajó la mirada y balbuceó algo incoherente, así que coloqué la mano en la oreja haciendo ademán que repitiera.
 
 
—¿Qué? no te he oído bien.
—Si, señora... — dijo casi inaudible.
—¿Perdón? No te escuché bien .
—¡Si señora! 
—No lo olvidéis, ninguno — di una mirada significativa a todos. 
—Entonces ¿Que vamos hacer? — preguntó Cole.
 
 
Medite sobre nuestra situación, Jay aún seguía fuera de combate, el equipo estaba exhausto tras sus propios enfrentamientos, Tyler no se sabía donde estaba, el alba estaba cerca y con el Lunafreya, Hreidmar aún seguía vivo entre estas paredes y Eir seguía a la espera en el cuerno helado. Cerré los ojos con fuerza y respiré todo lo hondo que pude.
 
 
—Vale esto es lo que haremos, el grupo de búsqueda vais a regresar de inmediato al cuerno helado y esperareis a que los demás regresemos.
—Pero Natt no deberíamos trazar otro plan, eso es demasiado — comentó Alissa.
—No he dicho que fuera hacerlo sola — dije mirando a  Layla — tú te quedarás conmigo, Jay y Tyler también. El resto debéis marcharos cuanto antes y — me giré en redondo para mirar al más capacitado de mis hombres ahora mismo — Wyatt, tú estas al mando. Tened todo listo nada mas llegar nos iremos al pueblo de Ygdïrïøn allí descansaremos y hablaré con Eir, ahora marchaos.
—Mucha suerte capitana — dijo Wyatt colocando su mano en mi hombro.
—Mantenlos a salvo, a todos.
—Lo mismo digo. Cuida de esos idiotas.
 
Con aquellas últimas palabras todos, uno tras otro fueron saliendo por la ventana que daba a los jardines. Una vez estuvimos yo y Layla solas pudimos hablar con honestidad.
 
 
—Siento mucho lo de Jass... Natt — me llamó al ver que le daba la espalda — ella no lo sabe, no puedes culparla.
—Eso no lo hace mas fácil.
—Lo se, oye ¿te has dado cuenta que has dicho donde íbamos a ir en un mundo que supuestamente no recuerdas?
—Nadie a preguntado verdad, pero y aunque lo hiciesen solo tenemos que decir que tú me hablaste del lugar.
—Simple, me gusta  por cierto ¿desde cuando mi hermana habla de esa forma tan vulgar?
—Ventajas de haberme criado en Midgar.
—¿Lo hechas de menos verdad? — preguntó con la mirada clavada en el suelo.
—No te imaginas cuanto... echo de menos esos días en que no era Midgar si no solamente california, Seattle o simplemente casa . 
—Bien y ¿que harías si estuviésemos allí? — dijo con una sonrisa optimista. 
—Iríamos al Starbucks que hay a dos manzanas del campus, me pediría un café latte con avellana y mucha espuma, chocolate y canela, nos sentaríamos a leer,  te presentaría a mis amigas o solo hablaríamos de cosas sin importancia. Extraño lo normal ¿sabes?
—¿Y que sería lo normal para ti? — dijo divertida .
—No tener que luchar, haberme criado contigo, no enterarme que mi padre no esta muerto y que la mujer que me crío no es mi verdadera madre. Ya sabes poca cosa.
—Espera ¿papá sigue vivo? — sus ojos apunto de salirse de órbita.
—Si, él me crío junto con Velvet, no me preguntes como, yo también creí que había muerto yo lo vi en Valhala aquella noche.
—Ese maldito padre irresponsable todo este tiempo... cuando regresemos tendré que darle una paliza.
—Me apunto a eso – sonreí antes de mirar la puerta detrás de ella – será mejor que nos pongamos en marcha.
—Deberíamos irnos, los chicos nos esperan.
—Tienes razón.
 
 
Ambas caminamos hacia la puerta de madera maciza, una vez que mi mano se posó en el manillar un gran code cero estalló dejando a Layla jadeando en el suelo.
 
 
—¿Quien es ahora? — preguntó al borde del desmayo.
—No lo se pero Hreidmar esta allí, puedo sentirlo ¡vamos, tengo un mal presentimiento!
 
 
La ayudé a ponerse en pie, abrí la puerta y corrimos a toda velocidad por las escaleras, las auras que se habían hecho notar se encontraban al otro lado del castillo. Con cada paso mi corazón se encogía un poco más tenia un mal presentimiento y suelo acertar con frecuencia.
Layla estaba debilitada a causa de la presión de Nafilice cuando llegamos al lugar de la batalla, el ruido era ensordecedor, una vez que cruzase el pasillo vería en primera persona quien estaba haciendo frente a nuestro enemigo.
Un rugido feroz atravesó el silencio arrancándome un escalofrío. El ambiente era pesado, triste y oscuro, lo peor de todo era que lo conocía  también como me conocía  a mi misma. Tenia que llegar a él, no dejaría que se convirtiese en aquello que mas odiaba. No esta vez.
Mis pasos resonaron por aquel oscuro pasillo, mis pulmones ansiaban el aire y mi corazón martilleaba con gran fuerza en mi pecho, la voz de Hreidmar se oyó con suma fuerza.
 
 
—Maldito engendro de Helheim, un desterrado como tu jamás podrá igualar mi fuerza — bramó  con rabia — no eres mas que una bestia.
 
 
Un rugido lobuno acalló la voz de su presa, llegué al umbral de la sala ambos frente a frente Hreidmar sufría graves heridas en brazo y pierna, El hocico del hombre lobo que tenia frente a mi chorreaba en sangre pero no era suya. Lo había mordido, estaba fuera de control y Hreidmar a pesar de las heridas seguía de una pieza dispuesto a matarlo  sin contemplaciones.
 
 
—¡Tyler! — grité  en su dirección. 
 
 
Su despiadada mirada alcanzó la mía dos ojos de tonos tan claros como penetrantes, hacia mucho tiempo desde que había experimentado un miedo tan crudo y real. Me enseñó  los colmillos y gruñó con tono amenazante, se colocó a cuatro patas y antes de percibirlo ya lo tenia encima queriendo alcanzar mi cuello. Mis manos permanecían en su pecho tratando de mantenerlo alejado de su objetivo pero cada vez costaba mas, su fuerza no tenia igual.
 
 
—¡Maldita sea Ty despierta!
—No puedo creerlo el chucho va ahorrarme el trabajo ¿que se siente ser devorada por tu antiguo prometido princesa?
—¡Nattalie! — gritó Layla corriendo hacia mi.
—¡Quítamelo de encima! 
 
 
Layla me dio un asentimiento y corrió por el flanco derecho de Tyler preparándose para asestarle una patada en el dorsal.
 
 
—Como si fuese permitirlo maldita escoria Aesir.
 
 
Hreidmar agarró a Layla por el pelo hasta tenerla arrodillada en el suelo, Layla trató de resistirse pero no había manera de poder escapar de las manos de aquel hombre al que aborrecía.
 
 
—No, no vas a moverte hasta que  veas como esa perra es devorada, vas a disfrutar del espectáculo, me pregunto que clase de cara hará ese desgraciado cuando sepa lo que hizo.
 
 
El enano río con infinita maldad, Layla cerró los ojos pero solo consiguió un golpe que la derrumbo en el frío suelo, Tyler cada vez ejercía mas presión si la situación no cambiaba acabaría justo del modo que Hreidmar quería.
 
 
—¡Apártate de ella!
—¡Jay! — dije con esperanza. 
 
 
Mis ojos buscaron con desesperación al dueño de aquella voz tan familiar, pero Tyler no perdió la oportunidad y acabo hincando sus fauces en mi brazo derecho.
 
 
—¡Aahh, mierda! — dije con lágrimas  en los ojos debido al dolor lacerante.
—¡Natt! — gritó Jay con preocupación 
—¡Nattalie! — Layla miró asustada  en mi dirección .
 
 
Jay llegó rápido a mi lado y de un solo golpe certero en la cara me lo quitó de encima, la sangre fluía con rapidez. Logré levantarme pero era consciente de que ya no podría usar ese brazo. 
 
 
—Velvet.
 
 
Mi fiel látigo apareció en mi mano izquierda, me dirigí con gran velocidad hacia Hreidmar y blandí mi arma en su contra, de un solo cortante latigazo soltó a Layla y retrocedió maldiciendo. Jay usó un conjuro de restricción  y ato a Tyler. Ahora éramos tres contra uno pero ninguno estábamos al cien por cien.
 
 
—¿Cómo lo hacemos? — preguntó Jay.
—Tú lo distraes, yo lo ataco. 
—No…eso no funcionará, yo lo distraeré, vosotros tendréis que hacer el resto — dijo Layla poniéndose en pie.
—¡No puedes hacer eso estas muy débil mírate, apenas puedes tenerte en pie!
—Entonces confío en que acabéis rápido.
 
 
Layla tenía una mirada confiada en el rostro, mi boca quiso abrirse y replicar pero no pude hacerlo, no después de ver la determinación que ardía en ella, en sus ojos, aquello era algo que jamás había visto en mi hermana, nuestros ojos se encontraron de nuevo y una pequeña sonrisa de disculpa se dibujo en sus labios. Una milésima de segundo después ya se había lanzado al combate y estaba presionando a Hreidmar con todo cuanto tenía en un cuerpo a cuerpo que nunca antes hay visto. 
 
 
—No lo haces mal mocosa — sonrió con malicia el enano.
—Tú tampoco viejo cadáver — dijo Layla a su vez.
—Insolente — Hreidmar dijo con voz baja.
—Eso dilo cuando te atraviese el corazón.
 
 
Patadas y puños cortaban el aire en busca de un impacto que les diese ventaja, pero tal era su fuerza en aquel momento que sus fuerzas en combate cercano eran iguales. Layla presionaba con patadas bajas y ataques con el codo dirigidos a la cabeza de Hreidmar  pero aquel  enano era ágil y aquellos golpes eran evadidos.
 
 
—¡Corriente terrestre! — Hreidmar colocó sus manos en el suelo.
—¡¿Un terremoto?! — dijo tambaleándose mientas el suelo se agitaba  .
—¿Qué vamos a hacer? — preguntó Jay tratando de estabilizarse.
 
 
Cerré los ojos calculando la situación, había observado suficiente para evaluar sus movimientos, divagué sobre todo lo ocurrido desde el momento de mi llegada, buscando una debilidad, una oportunidad, una pista.
 
 
<< tal como pensaba un cuerpo a cuerpo no es eficaz, un combate prolongado tampoco, ya que es un gran rey cero, ha visto gran parte de mis ataques… si tan sólo tuviese una mayor distracción de mi, algo que me hiciera ganar tiempo para preparar un ataque de sellado o liberar un gran code ¿qué puedo hacer?>>
 
 
 
—¿Aún te queda Nafilice? — le pregunté. 
—Por supuesto — dijo con una sonrisa.
—¿Cuánto? — dije esperanzada. 
—El que necesites — dijo con seguridad.
—Bien, necesito que ataques con magia, necesito que no le dejéis ni respirar, necesitamos ganar tiempo.
—¿Qué tienes en mente? — preguntó con seriedad.
—Voy a usar el ataque definitivo.
—¡No, no lo harás! ¡¿estas loca?! ¡¿Qué pasará si te mueres?! ¡Ni hablar es muy arriesgado, Natt ese ataque sacrifica toda tu defensa por ataque si el esquiva tu golpe y contraataca!… podrías morir.
—¡¿Tienes un plan mejor?! ¡no queda tiempo! mírala, esta agotada un poco más y no podrá seguir sus movimientos ¡no pienso verla morir, voy a correr ese riesgo!
—Odio cuando tienes razón —soltó  un suspiro cansado.
—Porque siempre la tengo, ahora ve — dije con una media sonrisa.
—No te mueras — no era una petición y yo lo sabía.
—Tú tampoco — dije con énfasis.
 
 
Me moví con rapidez hasta la columna a mi derecha donde me escondí para poner en marcha el plan. Coloqué mis manos al frente de mi e invoqué a Velvet una vez más.
 
 
—¡Gran code cero ; Fénix renacido!
 
 
Las llamas me abrazaron una vez más, mi cabello se tornó rojizo, pero esta vez no color carmesí. Mi aura era cálida y valiente, en esta ocasión había convocado la forma correcta e mi code cero, eché un vistazo al terreno antes de salir. Por ahora todo iba bien, Jay lanzaba poderosos hechizos de elemento rayo y agua mientras Layla seguía presionando con sus golpes, estaba distraído esta era nuestra mejor oportunidad.
 
 
—¿De verdad creíais que caería en una trampa tan obvia? No sois los únicos que tenéis aun cartas que mostrar.
 
 
Hreidmar sacó un anillo de un bolsillo, confundidos nos preparamos para un contraataque el sonrió sin mas y se puso el anillo en su dedo índice y en un instante desapareció sin dejar huella.
 
 
—¡No bajéis la guardia no sabemos donde está! — gritó Jay.
 
 
Intenté percibir su presencia, algo, lo que fuese mientras pudiese encontrarlo. No sabia como pero había conseguido ser indetectable aun en el estado cero.
Se oyeron pasos veloces por el mismo pasillo por donde Layla y yo llegamos a la sala, no lo pensé dos veces para convertir a Velvet en un arco y disparar como aviso cuando una sombra estuvo en el umbral.
 
 
—¡Soy yo! ¡no disparéis! — la figura se hizo visible, llevaba las manos arriba y desarmadas. 
—¿Jass? — dije desconcertada.
—Perdóname por lo de antes capitana, de verdad que la aprecio lo juro por la estrella. Es sólo que la presión pudo conmigo.
—Yo también lo siento Jass... pero dime ¿porque has vuelto? 
—Para luchar a tu lado — dijo valiente.
—¿Estas segura de esto? — dije con énfasis.
—Por supuesto — contestó determinada.
—¡Natt sal de hay, detrás de ti! — chilló Layla a mi espalda.
 
 
 
Mis ojos siguieron la dirección indicada por la voz de Layla para encontrarme una gran espada de doble filo se cernía sobre mi apunto de atravesarme.
 
 
—¡Capitana! — gritó Jass .
 
 
Mi mente se quedó en blanco, por instante el tiempo parecía haberse detenido, sentí mi cuerpo moverse, no entendía como pues no recordaba haberlo echo, me derrumbé en el suelo, escuché algo siendo atravesado y el goteo de algo líquido cayendo al suelo, el olor de la sangre inundó mis sentidos y mi cuerpo se sacudió en espasmos temblorosos.
 
 
—¡Noooo! — gritó Layla.
 
 
Me dolía la cabeza, estaba desorientada y mis ojos me traicionaban pues lo que veía se movía dándome una sensación vertiginosa. Mi mano, tendida justo a mi lado tocó algo cálido, traté de enfocar la vista y me encontré con un charco de sangre.
<<Mi sangre>> pensé con sarcasmo, iba a morir en un charco de mi propia sangre, se oyó de nuevo la espada y segundos mas tarde otro cuerpo cayó a mi derecha sus ojos clavados en los míos.
 
 
—Capitana... me... — tosió escupiendo sangre — me alegro... de que este bien...
 
 
Mi cerebro procesó con avidez lo ocurrido y lágrimas de frustración se derramaron por mis ojos. Jass me había protegido, me había empujado y había recibido la espada en mi lugar, mi cabeza recibió un golpe al caer y por eso me dolía pero Jass... era su sangre la que estaba mojando mi ropa. Se había sacrificado por mi.
 
—¡Ahh! — chillé levantándome a la velocidad del rayo — ¡sal de donde estés maldita rata cobarde! ¡voy a arrancarte la piel a tiras! 
—Eso solo pasaría si encontrases mi posición.
—Natt no caigas en sus provocaciones — me reprendió Jay.
—Eso, no dejemos que la muerte de Jass sea en vano — añadió con frustración  Layla.
 
 
Apreté los dientes y los puños mientras miraba con rabia al suelo, tenían razón si me lanzaba de cabeza sin estar en calma podría acabar como Jass y entonces todo estaría perdido.
 
 
—No hace falta que te encuentre, basta con que calcine hasta tus huesos.
—¡Natt no! — Jay trató  de alcanzarme.
—¡Fénix renacido!
 
 
De mi salieron pequeñas llamas que se unieron para convertirse en un Fénix gigante y ardiente. El imponente ave gruñía mientras agitaba sus alas con furia.
 
 
—Tenéis que salir de aquí  ¡ya!  El nivel de alcance de esta técnica es de aproximadamente tres  kilometros, cuando las llamas tocan algo no desaparecerán hasta consumirlo todo.
—¡¿Y tú que harás?! — preguntó Jay con preocupación. 
—Las llamas no me afectan, pero no puedo garantizar vuestra seguridad, suficiente tenemos con una perdida, coged a Jass y  a  Tyler y salid de aquí.
—¡Aun respira! — dijo Layla.
—¡Con mayor razón sacadla de aquí!
—Vuelve a salvo, te esperaremos en el lugar acordado, todos.
—Cuídalas.
 
 
Jay me dio una mirada lastimera antes de cargarse al hombro a Tyler para comenzar a salir del edificio, una sombra trasparente se movió en su dirección mas lo bloquee con una patada ascendente que tomó por sorpresa a mi enemigo.
 
 
—Maldita...
—Parece que no eres tan invisible, no importa que intentes vas a morir aquí, ahora.
—Es tarde para esa perra de Valhala el veneno de mi espada no tiene antídoto y es mortal, apenas si durará unas horas eso, si lográis que sobreviva hasta entonces.
—Eres despreciable y morirás por ello.
—¿Aun te aferras a la justicia? ¿ o solo es venganza? No te creas mejor que yo, en el fondo lo sabes, que también tienes un alma oscura.
—Tal vez sea cierto... ya no soy la misma y mi alma no es pura. Por ello pienso matarte. Vuelo del fénix
 
 
El ave se abalanzó sobre el enano, trató de huir pero fue en vano las llamas alcanzaron su cuerpo calcinando con lentitud cada pequeña célula de su cuerpo. Su pequeño cuerpo se retorcía mientras se quemaba vivo.
 
 
—¡Maldita, puede que me hayas derrotado pero no es final! ¡pronto te reunirás conmigo en Helheim!
—Primero me llevaré por delante a Lunafreya.
 
 
El fuego se fue propagando por todo el lugar, pero no me moví durante horas, me quedé para ver como aquel lugar al que un día llamé hogar era reducido a cenizas. Mi mano alcanzó el colgante que llevaba en el cuello y lo acaricié con nostalgia.
 
 
—Ojalá estuvieses aquí Wagner. El alba llegará pronto será mejor que me ponga en marcha.
 
 
------------------------------------------------------------------
 
 
Habíamos huido durante horas y ahora estábamos a salvo en un pequeño bosque, el cansancio nos golpeaba con brutal fuerza a todos en especial a Jass y Tyler. La hemorragia de Jass haba sido detenida pero algo no iba bien a cada minuto que pasa estaba en peor estado.
 
 
—Oye Wolf ¿puedes venir un momento? 
—¡¿Tengo pinta de poder moverme?! Si pudiese ya te hubiera golpeado ¡¿como se te ocurre dejarla sola con Hreidmar?!
—¡Sabes que no tuve elección!
—¡Dejad de pelear imbéciles! — nos regañó Layla.
—Lo siento Jass — dije arrepentido.
—No... no pasa ...nada — contestó exhausta — todos estamos preocupados por — se atragantó con su propia sangre y Layla la ayudó — por la capitana....
—Le ha subido la fiebre ¡debemos hacer algo! — dijo Layla tocando su frente.
—Lay...la…. Esta bien...acercaos por favor... 
—No ... Jass... no por favor.
—Necesito irme tranquila... Lay...nadie conoce mi cuerpo mejor que yo, lo se... este... este es mi límite.
—Jass...no digas eso, vas a estar bien.
—Lay...has sido una de mis mejores amigas... aun cuando no deberías me apoyaste y estuviste hay... la época... en la que estuvimos las tres juntas... fue la mas feliz de toda mi vida... se... se fuerte... guía a Neb... nadie mas puede hacerlo....
—No te esfuerces mas por favor — dijo Layla.
—Jay... — dijo tendiendo la mano.
 
 
Me levanté de mi puesto y caminé en su dirección, Layla se levantó para alejarse mientras lloraba destrozada. Me senté a su lado y cogí su mano entre las mías.
 
 
—He... segunda de abordo — dije tratando de sonreír.
—Eso fue hace mucho capitán...
—Y nunca tuve mejor subordinada.
—Gracias... por cuidar de mi... y... perdóneme por todos los problemas que le cause... 
—No tengo nada que perdonarte.
—Capitán...sea mas honesto a partir de ahora... la capitana esta perdida en este mundo de sombras... lo he visto, el odio en su mirada... usted debe ayudarla a superarlo... de lo contrario... aggh — volvió a toser con mayor fuerza — se... se ira a un lugar muy lejos de usted....
—Lo haré. Te lo prometo.
—Bien... Capitán Wolf... acérquese por... por favor.
 
 
Me levanté nuevamente y ayudé a Wolf hasta llevarlo junto a Jass quien lucia mas pálida que antes, gotas de sudor perlaba su rostro mientras veíamos como poco a poco la vida se le escapaba de las manos.
 
 
—Mi capitán... — su mano alcanzó su mejilla — mi Cerberus... he perseguido tú sombra durante tanto tiempo, tratando de alcanzarte... pero...su corazón trataba de alcanzar a la capitana... ¿alguna vez... al menos una... se fijo en mi?
—¿Como no hacerlo? eras una guerrera de primera, eras una mujer preciosa y fuerte... 
—Pero no era... no era la capitana... — sonrió con la mirada perdida en el cielo — pero siempre te amé... por eso... al menos al final... al menos al final... le diré algo que merezca la pena... esta vez no será igual... podéis ganar su corazón... podéis llegar a ella de manera justa... lo he... lo he visto…debéis .... pro... te... ger...la....
 
 
Su cabeza cayó con brusquedad a un lado y sus ojos se quedaron sin vida alguna,  aparté la mirada al borde de las lágrimas, Jass, mi sub capitana, la guerra mas valiente después de Natt que he conocido había muerto. ¿Como podía llamarme a mi mismo capitán? Nunca he podido proteger a nadie, nunca llego a tiempo...
<<Natt...>> pensé antes de alzar la mirada a las estrellas y la gran luna llena que se alzaba imponente en el cielo, apunto de dar paso al amanecer.
 
 
---------------------------------------------------------------------
 
—Veo que has llegado a salvo — dijo Alissa.
—¿Las tienes? — pregunté.
—Por supuesto tus hombres son muy buenos — contestó  con una sonrisa.
—Entonces es hora de encontrarme con el destino — dije tomando la pequeña bolsa de sus manos.
—Muy bien siéntate a la mesa querida. En un momento se dibujara tu camino — dijo Eir a mi espalda.
 
 
 

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo