Capítulo 34: "Conexiones"

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Los momentos son tan variables como el mismo viento; algunas veces éste se muestra favorable, y otras nos expresa lo dura que puede llegar a ser la existencia humana. A sabiendas de lo anterior descrito, podemos concluir que la situación de Alik para con Léa, no era de lo más romántica de lo que pudiera relatarse, ya que ella se movía con total normalidad ante los acontecimientos dados, y se desenvolvía como si fuera inmune a su belleza.
 
—¿Se puede saber por qué me ignoras tanto? —preguntó con descontento aquel guaperas, quien se encontraba caminando de regreso a la entrada de la aldea junto a su amada jovencita.
 
—¿A qué te refieres Alik? —incapaz de comprender en qué sentido de la conversación se inclinaba el comentario de aquel hermoso personaje, ella se detuvo cuando él mismo lo hizo, e inmediatamente lo vio hacer una escena.
 
—¡A mí, a mí,  A MÍ OBVIAMENTE! —se señaló varias veces con el dedo desesperado y frustrado.
 
—No entiendo realmente lo que te pasa —le hizo saber ella levantando una ceja.
 
—¡Esa no es la reacción! —se lamentó el joven muchacho para luego llevarse una mano a la cara, y negar con su cabeza ante su desgracia—. Se supone que este es  uno de esos momentos en el que ambos nos ponemos a coquetear el uno con el otro, creando así una tonada romántica de fondo, y finalmente, nos besamos con pasión —ante las ideas tan absurdas de su catalizador, Léa lo miró aburrida, y suspiró.
 
—Alik, yo no siento eso por ti, además… creo que has leído demasiado romance para serte sincera —le criticó su majestad.
 
—¡No se trata de eso! —declaró completamente desesperado el morocho, quien ahora miró a sus alrededores esperando que sus compañeros aún no llegaran, y al percatarse que eso no sucedía: se inclinó frente a su alteza, y tomó su mano para empezar con su galantería—. Princesa Léa, usted tiene loco a este hombre de noble corazón, el cual desea sobre todas las cosas pasar más tiempo con la persona que ama. ¿Acaso se lo negará?
 
—Sí —dijo sin siquiera dudar.
 
—¡Ahhh! —él soltó la mano de ella y se llevó ésta junto a la otra hacia su sien, dramatizando así la situación—. ¡No tenía que ser tan cruel!
 
El rechazó fue acompañado de una ligera, pero a la vez indebida risa de parte de su majestad, quien no lo hacía con mala intención, pues sus deseos no eran darle esperanzas a ese joven de mechones dorados, más bien, destrozarlo y entregarlo en bandeja de plata a su pequeña catalizadora. Bueno, eso es igual de malo que manipular a alguien, ¿no?
 
—Alik, ya deberías entender que estás destinado a estar con Iris —plantó una leve pausa—. Aunque parece que no te importó cuando nos separamos de ella —declaró por lo bajo aquello último.
 
La realidad es que Reverse estaba confiado de que esa chica podía arreglárselas por sí misma, más que nada porque Iris no era tonta, además, había otro punto que destacar,  el cual era completamente ajeno a aquella a la que hacía referencia como “mocosa”, y eso tenía que ver con la hermosa Léa.
 
—¡Eso sólo yo puedo decidirlo! —aseguró Alik, quien le daba a entender a la rubia que podía manejar sus acciones, y que él no se trataba nada más que de una marioneta. Sin embargo, en ese momento, los otros dos (Zaid y Diamant) aparecieron corriendo desde la lejanía.
 
—¡Hey, chicos, tenemos noticias nya! —gritó extasiada la felina en lo que se acercaba.
 
—¡Oh! ¡Ya era hora amigos! —dijo Léa satisfecha. Pero sin esperarlo, algo empezó a ocurrir de manera ajena a las tres presencias que tenían vínculos con Alik Reverse.
 
El catalizador, se mostró sombrío, tomando así su aspecto otro tipo de tono, pues no era el único cambio que se expresaba en él. Sin entenderlo muy bien, su rostro se deformó en una mueca de desagrado, pero además, en su ser, se removían sentimientos de preocupación e inquietud que lo embargaban de una desesperación poco común. Léa, apenas llegó a notar el cambio en la faz de su catalizador, no obstante, antes de decirle algo, vio cómo su amigo salió pitando sin ningún motivo hacia los chicos, para a continuación, rebasarlos con un entusiasmo escasamente frecuente.
 
—¿Qué ocurre con él? —preguntó Zaid al ver que su amo lo pasaba de largo ignorándolo.
 
—No lo sé, ¿quizás está celoso? ¿Nya? —mencionó la gata con una sugerente sonrisa.
 
—No es eso —declaró Léa un poco más seria—. Seguramente el vínculo entre Iris y él se ha fortalecido, por lo tanto, puede que sienta ahora cuando ella está en peligro. ¡Vamos, hay que seguirlo! —les ordenó a los otros dos, y así se hizo.
 
Alik, el heredero de la familia Reverse, sin saber el significado de aquella sensación, se dirigió con ese mal presentimiento a donde creía que estaba su compañera. Quién sabe cómo logró enlazar su camino con el de ella, pero lo logró. Al llegar al sitio, se encontró con la pequeña inconsciente, por lo que se apresuró a tomarla en brazos.
 
—¡Iris! ¡Iris! ¡Enana, despierta! —le gritaba desesperado en lo que agitaba un poco a su allegada.
 
—¿Qué…? —unas ligeras palabras apenas escaparon de sus labios, y le confirmaron a Alik su estado por demás de delicado.
 
—Estás completamente roja… ¡Qué fue lo que te pasó! —le exigió una explicación, pero apenas los labios de ella se movían, lo cual desesperaba más al morocho. Unos minutos más tarde, sus compañeros llegaron también.
 
—¡Alik! —lo llamó Léa, y éste volteó a verla.
 
—¡Es Iris, algo le ha pasado, pero no me dice qué! —le explicó él extasiado.
 
—Déjame verla —Zaid se acercó y se incoó al lado del catalizador. Una vez que estableció una posición, tocó la frente de la ahora agitada Iris—. ¡Tiene fiebre! —anunció alarmado.
 
—¡Oh, no, nya! —se lamentó asustada la gata.
 
Víctimas de las mismas sensaciones que invadían a Alik, todos se miraron sin saber exactamente qué hacer, no obstante, la única persona que mantuvo la calma, fue Léa, quien les indicó que debían llevar a cabo.
 
—Vamos a una de las casas abandonadas. Ahí la recostaremos y la trataremos —declaró ella.
 
—Me parece una buena idea, señorita, además, yo podría hacerle un examen para ver si el enemigo no la obligó a tomarse nada raro —tras decir esto último, todos procedieron a actuar, e indudablemente se atrevieron a invadir una de las chozas cercanas.
 
Establecidos ahora en un lugar que no les pertenecía, Zaid actuó de manera rápida como eficaz, y les indicó que deberían recostarla sobre la cama abandonada. Reverse ante la petición del zorro, no se contuvo y acomodó a la chiquilla sobre las sabanas, por lo que ahí mismo entró en acción su sirviente. El rubio se permitió un espacio entre Léa y su amo dejando a Diamant detrás de ellos, de ahí colocó sus manos sobre la chica que amaba a una distancia aceptable de su pecho.
 
—Bien, aquí voy —les avisó, y en cuestión de segundos, una luz celeste emergió de sus manos, indicando que el tan esperado examen ya se estaba realizando.
 
A pesar de los esfuerzos de Zaid por encontrar el origen del mal, no lograba dar con nada, lo cual provocaba una frustración en el grupo que no podría igualarse a nada más.
 
—¡No sirves para nada, estúpido zorro! —le gritó Alik, quien estaba completamente indignado por la ineptitud de su subordinado.
 
—Tranquilo Alik, nya —Diamant trató de calmarlo con un gesto agradable, pero ella se asustó por los gritos de ambos muchachos, así que decidió que era mejor dejar de meterse entre ellos y observar lo que pasaba.
 
—¡No puedo saber que tiene, quizás sólo se enfermó en el camino y lo ha estado ocultando! —dijo en su defensa el rubio.
 
—¡Idiota! ¡Ella no ha mostrado ningún signo semejante hasta ahora! ¡Acaso crees que va a enfermarse de la nada! ¡Estúpido! —la pelea se había tornado ardiente, es decir, era algo casi tan significativa como la fiebre de la pelinegra, y eso hacía temblar a la gatita.
 
—¡Ya basta! ¡No es su culpa Alik! —lo regañó Léa—. Quizás esto es algo que está fuera por ahora de nuestro control —indicó su alteza.
 
—¿Entonces que deberíamos hacer? —preguntó con gran malestar el zorro.
 
—¡Se está despertando! —interrumpió Alik, pues él no había dejado de mirar a esa niña por lo inquieto que lo traía.
 
Ante la noticia, todos olvidaron de lo que estaban platicando, y se concentraron en su compañera, la que lentamente abrió sus ojos. La incertidumbre de lo que había pasado era fuerte, por lo que el descorazonado del pelinegro no pudo evitar preguntar enseguida que fue lo qué había ocurrido.
 
—¡Iris, al fin despiertas! ¿Qué fue lo que te pasó? —la interrogó.
 
—¡Cálmate un poco chico lindo! ¿No ves que apenas recobra la consciencia? —le dijo el zorro.
 
—Como si a ti no te interesara —refutó el de los mechones dorados.
 
—Al menos ya está despierta, nya —Diamant se llevó una mano al pecho más tranquila.
 
—¿Cómo te encuentras Iris? —le preguntó Léa restándole importancia a la pequeña discusión de los chicos.
 
—Me siento… me siento bien —dijo casi en un susurro al fin la más baja, y la rubia, probó a ver si su catalizadora seguía teniendo fiebre, pero su revisión dio como resultado una negativa.
 
—Al parecer ya está bien —declaró un tanto extrañada la princesa mientras retiraba su mano.
 
—Eso sí que es extraño, nya —mencionó moviendo sus orejas la de los rulos azules.
 
—¡Oye, enana! ¿Recuerdas lo que pasó? —Alik volvió a insistir de nueva cuenta.
 
—Ahora que lo dices… no recuerdo —dijo bajando su mirada, y con los ojos tiritantes.
 
En la mente de Zaid simplemente revoloteaba un temor que ya poseía con anterioridad, y que implicaba al dichoso de Hakim Vitali. Ese desdichado gobernante, que ahora se le daba por intentar desvincularlos desde lo ocurrido con el reino de Serdonía, lo traía más que preocupado, principalmente porque este zorro, sospechaba cuales eran los motivos de su concentración en su persona.
 
—En el estado en que se encuentra la princesa, no podremos seguir avanzando —aseguró Zaid.
 
—Yo no podría decir lo mismo —argumentó Léa sorprendiendo así a todos los allí presentes.
 
—¿Qué estás diciendo princesa? ¿Acaso tienes un plan para esto? —preguntó Alik.
 
—¿Tienes un plan Nya? —la gata Persia repitió lo dicho.
 
—No, la verdad es que no se me ha ocurrido nada. Si supiera de qué va lo que le hicieron, entonces podría hacer algo, pero no tengo ni idea —declaró ella.
 
—¿Y el báculo no te puede darte una pista? —preguntó Zaid ocultando su desesperación.
 
—No, él sólo puede avisarme sobre la finalidad del enemigo, pero no puede decirme los detalles de los planes de éste. Está claro que algo le hicieron a Iris porque siento que su finalidad esta vez es separarnos —se llevó una mano al collar para luego apretujarlo—. Sin embargo, no podemos dejar que esto afecte nuestro viaje, así que lo enfrentaremos cuando llegue el momento.
 
El silencio se apodero del grupo, pero también las sombras, las cuales nunca habían dejado de acecharlos ni ellos ni a su mundo ni un solo segundo.
 
 

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