El secreto del cyborg

Géneros: Acción, Aventura, Ciencia ficción

Miquel es un detective que está investigando un caso de asesinato aparentemente normal, pero pronto descubrirá que el caso y la futura serie de asesinatos que se cometerán tienen que ver con él. Tendrá que parar y detener al hombre misterioso que intenta asesinarle con la especie de zombies que crea con su tecnología futurista. Fotografía de portada hecha por: Sara Gil Tormo Edición fotográfica: Salva Tamarit

Introducción

El secreto del cyborg

visibility

176.0

favorite

4

mode_comment

1


 Antes de empezar, gracias por todo el apoyo <3
Como siempre, voy a proponer el reto que siempre por el momento se consigue, que es llegar a PRIMERA PÁGINA :D
Ahora sí, si te gusta el inicio de esta novela, recuerda dar un LIKE y SEGUIRME, solo cuesta un click/tapeo, regalar ilusión GRATUITA no cuesta nada :)
__________
 Iba por aquella hermosa carretera, con un enorme e infinito bosque a ambos lados del coche, le recordaba a su infancia, rodeado de verde, aroma natural y la noche clara y sin nubes de contaminación. Había pasado todo... ya solo era un recuerdo guardado. Tal vez imposible de revivir, pero eso trataba de hacer, revivir aquello de nuevo, revivirse de nuevo a sí mismo... debía intentarlo ya que debía ser así.
     Se mantenía despierto después de aquél sueño tan largo y quería que amaneciera un nuevo día para poder despertarse del todo, o tener a alguien al lado para hablar.
     Él, siempre había sido feliz, tenía todo lo que se pudiera desear a los treinta años, menos una familia. No tenía hijos, ni había tenido padres biológicos de verdad. Por ello era lo que era, para combatir el crimen y que eso no le sucediera a nadie más, ya que, sus padres fueron asesinados cuando él era un bebé en cuna por un hombre inexperto en ese arte que solo buscaba unas monedas en la casa... y que fue encarcelado pocos días después... desconocía el paradero de aquél hombre en aquel momento... y no quería tampoco saberlo. Prefería pensar que había cambiado y que estaba ayudando a los demás... o que estaba muerto... un pensamiento muy extraño y atípico en él... pero él mismo simplemente lo veía como otra posibilidad a contemplar... pero no nunca pensaba en ello... y cuando lo hacía miraba algunas  fotos de sus padres que conservaba a salvo en su casa.
     Después de eso, poco tiempo después... fue adoptado por una adorable y envidiable pareja un poco mayor, por la actitud y bondad que poseían... por no hablar del dinero... y los que hicieron posible que él en aquel momento... estuviera yendo hacia su casa... que empezó a ser construida el día que él fue adoptado... para su comodidad, bienestar y refugio de los malos recuerdos... los cuales fueron objetivos que se cumplieron...
     Él, tenía el pelo negro y corto, era atractivo, era muy educado, y siempre sabía muy bien lo que hacía. Aquella noche, llevaba un traje elegante, era un calculado traje de negocios, negro con pantalones y zapatillas a juego, pero casi no quería recordar por qué se lo había puesto.
     Al cabo de unos minutos, una chica de piel morena, salió del lado izquierdo de la oscura carretera solamente iluminada vagamente por la luna y los faros del coche y le saludó agitando los brazos en alto con la intención de que le recogiera.
     Él, iba despacio en su coche, así que desde la lejanía tuvo tiempo de examinar y pensar si cogerla, pensó en que no era una de esas chicas de servicios nocturnos, ya que no tenía pinta de serlo, ni por la ropa ni por la cara, así que paró cerca de ella y le invitó a entrar, y ella entró rápidamente en el coche. Él nunca había recogido a indigentes de la carretera, pero se encontraba de buen humor y la había examinado lo suficiente para saber que no le daría ningún problema, no creía que no fuera problemática, estaba seguro.
     Pero Miquel se dio cuenta de algo, como de costumbre...
     - ¿Cuántos más hay?
     - ¿Perdón?-dijo ella paralizada y frunciendo el ceño.
     - Digo... que no todo el mundo entra en un coche, con una mano en la espalda, que mira hacia el bosque del cual a salido, dando un flojo chasquido de dedos, en el momento en el que pone el primer pie, dando un golpe no muy fuerte, dentro del coche... eso solo puede significar o que es un tic, o que le a hecho una señal a alguien, para decirle que quedarán en un sitio que ya habrán acordado...-entonces se giró hacia la desconocida- ¿Me equivoco?
     Ella quedó parada pero con los ojos mirando hacia el bosque.
     - ¿Cuántos más?-dijo él amablemente y con una sonrisa para dar una buena impresión- Si quiere... puede decirle que suba, no me importa.
     - ... Vale, espere un segundo – dijo ella alegre pero con un ligero tartamudeo de duda.
     Miquel, se rió bajo y volvió a preguntarle antes de que saliera.
     - Dígame cuantos, por que a ver si van a haber una docena y no puedo llevarlos a todos- dijo de una manera simpática para que ella se relajara y confiara en él.
     - Solo mi hermana.
     - Vaya a buscarla y yo seré el taxista hoy -dijo simpático.
     Entonces ella salió del coche contenta a la vez que intrigada y asustada.
     Entonces vio como la chica y otra muy parecida a ella, salían del bosque y fueron al coche.
     - Mi hermana.
     - Hola...-dijo tímidamente la chica que era parecida a su hermana y del mismo tono de piel.
     - ¿Adonde será?
     - Al próximo pueblo que hay hacia el norte.
     - Sí, sé donde está, me pilla de paso allá donde voy, estarán allí enseguida. Si queréis dormir, este es el momento, está muy lejos.
     - Gracias -dijeron ambas hermanas al mismo tiempo.
     Entonces Miquel arrancó el coche.
     Él, se fijó en las chicas... tendrían veinte cada una por lo menos, las dos de pelo moreno y largo, muy guapas, llevaban una ropa normal, y no llevaban ningún accesorio encima, ni pendientes.
     - ¿Qué... no teníais coche?-dijo Miquel riendo.
     - No... la verdad es que no, nos lo robaron en la anterior gasolinera.- dijo la hermana.
     - Vaya... lo siento. ¿No os cogió nadie más?
     - No...-volvió a responder.
     - ¿Cómo os llamáis?
     - Yo me llamo Isabel- dijo la que entró primero.
     - Yo María.
     - Yo Miquel.
     - ¿Cómo dedujiste lo que hice? -dijo muy extrañada Isabel. Ella sabía que no podía guardarse esa pregunta dentro de sí misma. Aquél acto tan increíble llevado a cabo por aquél hombre la había intrigado.
     - Soy detective... no se me escapa un solo detalle de lo que pasa a mi alrededor.  Por eso cogí ese oficio.
     - ¿Dónde vas tú? – dijo María tímidamente.
     - A casa...  después del trabajito que he tenido... necesito descansar. – por fín Miquel había cumplido su deseo de poder tener a alguien con quien hablar, pero se dio cuenta de que estaba demasiado cansado para ponerlo en práctica.
     Entonces vieron a unos pocos kilómetros muchos coches de policía, y unas ambulancias.
     Miquel se acercó con el coche y le preguntó a un policía que había allí que qué pasaba ya que no veía nada más que un poco de humo a una gran distancia. Ya lo había visto desde lejos, pero no le pareció importante debido a la distancia a la que se encontraba y la poca densidad de la nube.
     Se acercó un policía veterano de mediana estatura con el uniforme de policía un poco sucio.
     - Está imposible de pasar, un camión acaba de llevarse por delante unos coches debido a un fallo de sus frenos al parecer, y entre eso, otro camión ha aparecido con otro problema en mitad del atasco y... - pareció adoptar una postura un poco triste, Miquel pudo ver que aquel hombre había presenciado aquél espectáculo macabro-  un lío total. ¿Tiene prisa?
     - No, gracias.-dijo Miquel bastante sereno.
     - Esto no se dejará de manera decente hasta mañana. – dijo mirando atrás con el mismo tono de lejanía por tener su mente en aquel lugar, en aquel momento unas horas antes. Pero rápidamente Miquel y aquel policía volvieron a recuperar el contacto visual- Aparquen por ahí y duerman hasta que pase.
     -Gracias -dijo Miquel.
     Entonces dio la vuelta y vio por el retrovisor que el hombre volvía hacia el humo. En un rincón que había en la carretera, rodeado de aquel preciado verde aparcó, encendió la luz que había dentro del coche y dijo:
     - Menos mal que no os cogió ninguno de esos. – dijo un poco apenado al enfatizar el sentimiento del policía.
     Ellas no dijeron nada. Pero él siguió hablando:
     - Siento haber hablado por vosotras. ¿Tenéis prisa?
     - No, para nada, no hay nadie en casa y tenemos llaves.-dijo Isabel.
     María enseguida se durmió. Pero la hermana no se dormía al igual que él.
     - ¿No puedes dormir?- dijo Isabel
     - La verdad es que acabo de dormir una buena siesta y no quiero dormir aunque quiera.
     Entonces ella dijo lo primero que se le vino a la cabeza para despejar la mente y mantenerse despierta.
     - ¿De qué iba aquél trabajito tuyo?
     - Muchos muertos... como siempre, pero como nunca.-dijo durmiéndose.
     - Cuéntemelo, así estaremos despiertos y tendré una historia que contar, sobre un detective. – dijo con una sonrisa.
     -Vale – él se contagió del espíritu positivo de su compañera de viaje y empezó- bueno... esto empezó hará dos semanas...
 

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo