El cazador cazado

Mis poesías y relatos

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–Lo siento mucho pero es cierto, tu hermana está muerta –concluyó el detective.
No pudo hacer otra cosa que caer de rodillas, sin creer lo que acababa de decirle. Enterró las manos en el rostro y lloró hasta quedar seca.
–Dime al menos… que ese hijo de puta va a estar toda su vida pudriéndose en una celda, que Beatriz podrá descansar en paz –ella dijo con rabia, cosa que sorprendió al detective.
Trago saliva y trató de explicárselo con tacto.
–Alberto es un adinerado cazador que ya ha sido detenido antes, pero en todas esas ocasiones… ha salido impune –la respiración de Nerea, la hermana de Beatriz empezó a acelerarse.
–¿Quieres decir que Beatriz y su novio Sergio han muerto y además para nada? ¿No vas a hacer nada para detener a ese hijo de puta? –dijo Nerea histérica, levantándose y zarandeando al detective con todas sus fuerzas. Los otros policías ayudaron a sujetarla, pero no dejó de resistirse.
–Lo único que puedes hacer es asistir al juicio y hacer lo que puedas –dijo un policía canoso.
Una vez todos los policías dejaron la casa, Nerea retuvo al detective con ella, debía plantearle algo.
–Necesito que me ayudes a hacer algo. Nos conocemos de hace tiempo, también conocías a Beatriz, haz esto por ella –le rogó desesperada.
Él frunció el ceño y escuchó con atención.
Al día siguiente Nerea entró por la puerta trasera del edificio de “Xulgado de paz” de Arbo (Pontevedra), saltándose los controles y cacheos.
Una vez Nerea estuvo frente al asesino Alberto, lo miró con ira, pero él la miraba con una sonrisa siniestra, para ella estaba claro, iba a salir impune de aquel lugar, pero no iba a permitírselo.
–¿Tiene algo que declarar? –le preguntó el juez al acusado.
–Señoría, pido perdón por mis actos, no estaba en pleno uso de mis facultades mentales… –pero no pudo continuar.
–Nunca lo has estado… –interrumpió Nerea con fuego en la mirada.
–Tu hermana tampoco, solo era una zorra.
–¡Hijo de puta! –estalló Nerea sacando la pistola y apuntando a la cabeza del asesino–. Se acabó el juego –apretó el gatillo, haciendo que las paredes de la sala quedaran tintadas de rojo.

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