LEO

Géneros: Espiritual, Fantasía, Romance

El inicio del fin.

LEO

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Violeta
Algunos dicen que sólo es un mito, nada más que una simple falsedad, otros que si existen, pero pocos saben su verdad, mi verdad...
Por el mundo existían espíritus protectores, cuya forma es igual que una  humana, pero con rasgos que los hacían totalmente diferentes a los demás, como el zorro de nueve colas, protector de aquello esencial para el futuro; un chico común y corriente, pero nacido con orejas de gato, las cuales hacían destacar de todos lo demás, creando asombro, impresión y en muchos casos odio...
 
Los espíritus poseían virtudes que nadie más llegaría a tener, excepto cuando en ellos crecía el sentimiento anhelado por todos; El Amor.
 
Se enamoraban y formaban una familia peculiar, donde  espíritus y humanos vivían juntos como una familia  normal.  
 
Conforme pasaba el tiempo; fruto de esa unión nacieron herederos de sus habilidades;  niños con destrezas increíbles, que hasta ahora son temidos por el poder que se puede desatar en su  interior.  
 
Conocidas como atributos; las habilidades heredadas podían controlar los elementos, la vitalidad, la fuerza, la furia, la gravedad, en fin casi todo lo que hay a nuestro alrededor. Teníamos algo que nos hacía especiales, diferentes. 
 
Pero, llegó el sufrimiento cuando se creó aquella horrible tradición; pues se pensaba que aquellos nacidos con atributo debían mantenerse alejados de la sociedad, sólo la familia los podía ver, y a los herederos del zodiaco se los mantenía distantes de todo, es decir pasaban en la más grande soledad; encerrados y sin esperanza, todo para mantener la herencia intacta, hasta que  por azar del destino, en Francia se creó la organización Caballeros Azules en el siglo XV pues se necesitaba la fuerza de los herederos para luchar en las guerras que presentían se acercaban, todo debido a la furia acumulada contra  una población, que muchas veces, lo único que quería era simplemente vivir pacíficamente. 
  
Fue entonces que las familias con un poder ancestral fueron visitadas y se les pidió, les permitan llevarse a los jóvenes a un internado en donde aprenderían a controlar su poder, a defenderse de Los Guerreros Rojos, nuestros cazadores.  
 
La organización  creada en Francia prosperó y se extendió por todo el mundo, llegando a ser importante para nosotros, porque sólo allí aprenderíamos a defendernos de aquellos que nos temen, de aquellos que quieren eliminarnos. 
 
Ahora me encuentro en la sede de Ecuador en el interior de los bosques, donde permanecemos ocultos, dentro de murallas que nos protegen. Soy una ecuatoriana de origen francés, pues en aquella  guerra, donde país contra país se enfrentaron, destrozándose unos a otros, algunos la conocen, otros tantos llegarán a saber de ella: "La segunda Guerra Mundial”; mi abuelo, descendiente de los atributos de la luz, viajó a Ecuador, al no soportar la matanza de una de las guerras más destructivas para el mundo.
Nací en el año dos mil, mucho tiempo después de que mi padre Joshua, y mi madre Elena descubrieran algo que los horrorizó, algo sobre el futuro y la verdad que viviremos; encontraron en mí el atributo zodiacal más preciado y desde entonces, la tradición aquella, se impuso en mí; al ser especial, quizá única...   
  
Mi infancia, fue solitaria y sombría, pasando mis días en una habitación, donde  apenas llegaba la luz del día. 
 
Permanecía encerrada, cautiva de aquella fuerza que me fue otorgada. Me sentía sola, aislada del mundo, hasta que una persona se dio cuenta de mi existencia, un chico al que nunca pude ver, pero que dejaba caer cartas por los bordes de mi prisión, haciéndome saber que había alguien con quien hablar cuando todo se me cerraba.  
  
Él siempre me cuidó, siempre estuvo a mi lado, aunque nunca supe quién era ni cómo era él. Lo que me importaba es que nunca dejó que me hicieran daño, estaba acompañada, hasta que  llegó el día en que su presencia desapareció, creando en mí, gran dolor y tristeza, tanto que las noches y los días se hicieron eternos y todo aquello que conocía se  transformó en una simple ilusión. 
 
Mis padres frustrados de verme en ese lugar, sin nada que hacer más que llegar a ver, la sombra que pasaba por los filos de madera, penetrando el frío concreto, me llevaron con los Caballeros Azules y, aunque posiblemente nunca me volverían a ver, decidieron que sería lo mejor para mí, para mantenerme a salvo y llegar a concebir una vida normal, entre lo que se podía, sin embargo, todo ese tiempo encerrada hizo que yo no logre relacionarme bien con las personas, creando en mí un carácter fuerte, que muchas veces lastimaba a los demás, con palabras toscas e hirientes. 
 
Mi nombre es Katia Violeta Van-Austrea de Soeil, tengo 16 años y poseo el atributo de Leo, uno de los más importantes y considerado único; pues sólo aparece cada cien años.
 
Herencias así son muy difíciles de encontrar, sin embargo, ahora mismo hay doce portadores de habilidades provenientes del zodiaco; nadie sabe con exactitud quienes son, ni dónde están, pero cada uno de ellos es muy importante de alguna manera. 
  
Sin embargo, el más especial de todos, es y será aquella  herencia casi inexistente; el atributo ancestral del zorro de nueve colas, el más poderoso de todos, pero nadie ha observado cómo es, y se cree que jamás se verá en este mundo...   
Hay muchas cosas que contar, pero porque no comenzar desde el inicio, desde aquel instante en que conocí a dos chicos que cambiarían mi vida como nunca se había hecho.
  
 
Desde aquella mañana, en que conocí a Leo...

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