Iridiscencia

Géneros: Romance

Tags:

romance
música
LGTB
amor
arte

Nada le sorprendía ya a Victoria, vivía de forma pasiva su vida sin esperar nada de nadie, tan solo deseaba su título universitario y hacer las cosas por su cuenta. El encuentro con Marta no habría sido nada destacable si ella no hubiese actuado de forma tan impredecible, no entró en los cálculos de Victoria.

Prólogo: Armonía

Iridiscencia

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Victoria estaba cansada de frases inspiradoras en agendas y libretas, eran vacías y hacían que se crearan ilusiones por situaciones emocionantes que, muy probablemente, nunca ocurrirían. Ella sabía que todo lo bueno acababa pronto y sucedería a algo todavía peor, porque así de equilibrado estaba el universo. Victoria no se consideraba pesimista, pero tampoco realista, simplemente hacía que sus días transcurriesen intentando aguantar lo inesperado con toda la naturalidad que podía. <<Conformista, aburrida o sosa>> eran los calificativos que había tenido que escuchar por su actitud en estos últimos meses de su segundo año de universidad, pero tras la decepción de descubrir por sí misma que nada era como lo había imaginado en la enseñanza superior, tan solo le quedaba esperar a que pasasen tres o cuatro años más para tener ese maldito título que le convertiría en una persona más válida para la sociedad.
Victoria estaba cansada del listo de clase que todo lo puntualizaba, de la que dejaba su parte del trabajo grupal para el último momento perjudicando al resto, de las buenas caras para pedir favores y la ausencia de un simple saludo cuando pasaba por el lado al día siguiente, de los likes en Instagram de gente que se cambiaba de calle para evitar encontrarse de frente... Mucha era la hipocresía de la que estaba rodeada, pero no había mayor hipócrita que ella, una más que se dejaba llevar por la corriente.
Poco quedaba de la chica enamorada por primera vez a los 15, siendo feliz dos tardes al mes por una sonrisa que le pertenecía. Ahora nada era así, comprendió que hasta los que más te pueden querer, te harán daño, por lo que fue moldeando su personalidad al gusto de todos los que esperaban algo de su parte. Sin embargo, a veces deseaba encontrar a una sola persona que en su misma hipocresía fuese consciente de la realidad, nadie era capaz de acostumbrarse por siempre a la soledad.
Y es que su problema era que aún mantenía un mínimo de esperanza, valoraba los pocos momentos buenos esperando algo. En el fondo era una de esas malditas frases inspiradoras, por mucho que evitara admitirlo.
 

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