Capítulo 37: "Escalinata"

Note Max ©

visibility

159.0

favorite

0

mode_comment

0


Muchas veces, no podemos evitar juzgar a la gente por cómo se ve. Por ahí dicen que lo primero que considera el ser humano al tratar con alguien es su apariencia, y eso es una realidad que no podemos esquivar. La tendencia es clara, y está bien arraigada, es por ello que debemos aceptarla por obligación, sin embargo, ¿es algo que realmente tendríamos que engullir así sin más? Muchas personas suelen actuar como algo que no son, y la dureza a veces es su escudo, al igual que la timidez. Estas actuaciones pueden llevar a malos entendidos y hasta crear situaciones contrarias a las deseadas, y aquí podemos apreciar el caso de Alik Reverse, quien a pesar de resolver que la mejor manera de sacar del camino a tal persona, era dejando su trabajo a ésta. No obstante, él bien sabe que la realidad debería ser otra, aunque también le cuesta adaptarse a sus incontrolables sentimientos, aquellos que hace nada casi le obligan derramar unas cuantas lágrimas.
 
Ahora mismo, presas de un mal que al tocarlos le sacaría su preciado aliento de vida, y que a su vez, les impedía el paso, nuestros valientes héroes, se preparaban para darle una resolución a esta nueva etapa a tratar.
 
—Nuestro alrededor debería servirnos como motivación para encontrar algo que nos permita pasar —mencionó Léa.
 
—Antes de eso, princesa —se dirigió a ella el guaperas del grupo—. Quisiera preguntar. ¿Cómo es que esta enana y la gata pueden ver a ese ser y nosotros no? —la duda que había quedado momentos antes en el aire, volvía a ser vigente, y esta vez, no dejaría atrás la búsqueda de la sabiduría.
 
—En el caso de Diamant es fácil de decir —explicó la princesa mientras gesticulaba con sus manos—. Su raza es del tipo que detecta a los seres sobrenaturales, mientras que la de Zaid no puede hacer eso.
 
—Así es. Como lo explicó la señorita Léa, no se nos permite ver ni sentir, pero sí logramos enfrentarlos en el caso de una posesión —explicó, pues el linaje de su estirpe, le facilitaba tal tarea, más que nada por su actuación como soporte.
 
—¿Y qué hay de la enana? —volvió a interrogar el de mechones dorados.
 
—No te haría daño preguntármelo directamente, después de todo estoy aquí —se quejó la más baja.
 
Reverse miró a otro lado frunciendo el ceño, pero también acompañando ese gesto de un ligero rubor. A fin de cuentas, al chico le había caído la vergüenza sobre sí, de ahí que no se animaba a hacerlo directamente.
 
—Como sea… aquellos que han tenido una experiencia cercana con la muerte, también son capaces de verla, por eso es que… yo puedo visualizarla —declaró con una leve pausa la joven.
 
Léa no parecía sorprendida por el dato, y eso se debía a que ella estaba informada, no obstante, no pasaba lo mismo con el resto, quienes se abstuvieron de ir más lejos. Sin embargo, aunque a Reverse le picaba la curiosidad por tal asunto, decidió que era mejor dejarlo atrás.
 
—Disculpen —tosió suavemente Zaid para cambiar de forma sutil el tema—. Sé que la charla ha tomado un giro interesante, pero necesitamos hacer esto —lo que señalaba específicamente el zorro, era que la muerte no se iría con la charla.
 
—Tienes razón Zaid, disculpa —mencionó Léa.
 
—Aún no veo una solución a esto —a pesar de que Alik observaba alrededor suyo, notaba sólo la vegetación, y un árbol que probablemente caería en cualquier segundo por su propio peso.
 
—Será mejor que caminemos un poco —aconsejó su majestad.
 
—Si tan sólo hubiera un puente o algo así —mencionó con angustia el rubio.
 
—¡Por aquí, por aquí! —dijo Iris, quien volvía de quién sabe dónde, pues al parecer, se puso a investigar por su cuenta en lo que la charla regía, y al juzgar por su entusiasmo, encontró algo que era de su completo interés.
 
—¿Qué ocurre Iris? —preguntó la futura reina con un tono de voz muy dulce.
 
—Encontré un puente, pero está roto —notificó la niña.
 
—¿De qué nos sirve un puente roto? —se quejó Alik una vez más, y con su típico mal humor de regreso.
 
—Claro que nos sirve —avisó con buen humor Zaid, luego éste se dirigió a la chica que amaba—. Llévanos a ese lugar princesa.
 
La muchacha que aparentaba menos de la edad que poseía, se adelantó a los demás, y enseguida, dio con un puente que estaba destruido por la mitad. Las maderas del dichoso, parecían haber sido quebradas deliberadamente con la intensión de impedirles el paso, más la estructura, al juzgar por el brillo intenso que recubría la madera, indicaba que le habían dado un buen mantenimiento hasta no hace mucho, por lo que daba a entender, que definitivamente, aquello había sido llevado a cabo con toda la mala intensión.
 
—¿Cómo piensas hacer que esto funcione zorro? Ese puente no va a servirnos de mucho a menos que digas que pasemos entre sus cuerdas que aún sostienen algunas de sus tablas. Pero si me lo dices de esa forma, creo que sería aún una locura con ese bicho dando vueltas —Alik dio su punto.
 
Muy equivocado el catalizador no estaba, ya que el heredero de la familia Reverse, aunque no pudiera discernir al sujeto que los esperaba dentro de ese abismo, por lógica intuía que no era buena idea hacer semejante cosa.
 
—No es ese mi plan —aclaró Zaid.
 
—¿Entonces? —Alik elevó una ceja, y ante esto, el rubio, sonrió divertido, pero también, sin hacer más larga la espera, apoyó una de sus manos sobre uno de los postes.
 
—Sólo observa —aquellos que conocían un poco más la naturaleza de Zaid, sabían a la perfección qué era lo que planeaba hacer, no obstante, una de esas personitas no.
 
—Esto me intriga nya —dijo Diamant.
 
—¿Desconoces los poderes de un zorro mágico? —preguntó Iris a la gata.
 
—Bueno… en mi caso, es la primera vez que veo actuar a uno —declaró la de cabellos azules.
 
La charla entre las dos jovencitas, no duro mucho, pero tampoco era necesario que se supiera más, especialmente, porque la actuación que desencadenó Zaid, fue la que las hizo callar. Desde el cuerpo del rubio, una impresionante aura celestial se empezó a formar como si se tratasen de olas al viento, y más adelante, pequeñas chispas parecidas a estrellas se esparcieron por todo el resto de la estructura, e igualmente, con mucho cuidado, las piezas alguna vez castigadas, se unieron hasta quedar como nuevas.
 
—¿Este zorro tiene tal poder? —mencionó Alik boquiabierto.
 
—¿Impresionado? —le preguntó a su amo sin descartar la expresión de burla en su rostro.
 
—Cállate —espetó el dueño de ese tipo.
 
La tarea al ser finalizada, dejó a la disposición de sus camaradas un gran trabajo bien resuelto, pero eso no era todo, aún la parca seguía paseándose libremente por los alrededores, y eso les impediría cruzar con toda seguridad.
 
—¿Ahora está bien pasar? —preguntó Alik, quien casi pone un pie sobre los maderos, pero Zaid lo detuvo al agarrarlo del hombro, provocando que éste retrocediera.
 
—No, aún tengo que ponerle un escudo que evite que esa cosa nos toque —aseguró el rubio.
 
—Por lo menos deberías aclararlo antes de que me adelante —irritado otra vez, el morocho tan atractivo, se cruzó de brazos y miró a otra parte.
 
—¿Es mi impresión… o el amito Alik está más molesto que antes, pero especialmente con Zaid nya? —le susurró Diamant a Léa.
 
—No creo que sólo sea tu parecer —soltó un profundo suspiro la princesa, e Iris la acompañó en el sentimiento.
 
Los preparativos de ese encuentro para el zorro eran complicados, bueno, no del todo, porque simplemente debía cantar un par de conjuros, no obstante, estos implicaban un gran uso de energía.
 
—De verdad… me hubiera gustado que las cosas hubiesen sido de otra manera —habló para sí mismo Zaid, e inmediatamente no dudó a la hora de empezar sus leves canticos, los cuales le permitieron instalar una complicada barrera a todo lo largo del dichoso puente. Las notas se derramaban como lluvia sobre la estructura, formando así una capa que reflejaba los rayos solares—. Listo, ahora sí podemos cruzar.
 
—Ya era hora —expresó Alik, quien dejó pasar a la princesa en primera instancia, luego miró un momento a Iris con duda.
 
—¿Qué te pasa? —le dijo la pequeña entre cerrando los ojos con sospecha, pues pensaba que en cualquier momento le soltaría una de sus tarugadas.
 
—Nada, sólo estaba pensando si en verdad eres una dama o un gnomo —respondió él sonriente.
 
—¡Vete al diablo! —y con un empujón, apartó a Alik, quien chocó levemente contra las cuerdas mientras soltaba una leve risa. No obstante, Iris avanzó de todas maneras yendo detrás de Léa, poco después le siguió Reverse, y justo detrás Diamant.
 
Lentamente todos llegaron con seguridad al otro lado, sin embargo, sólo uno se había quedado en el extremo contrario, y ese era Zaid.
 
—¿Ya estamos todos? —mencionó Léa revisando que no faltara nadie, pero los números no le cuadraban.
 
—Falta el zorro nya —informó la gata gauchesca.
 
—¿Por qué Zaid está aún del otro lado? —interrogó Iris mientras veía a su amigo el rubio apoyado sobre una de las estacas.
 
—¿Quizás quiere verse interesante? —preguntó Alik mirando hacia la misma dirección que Lux.
 
—Tan idiota como siempre. ¿No puedes tomarte las cosas más enserio una vez en tu vida? —se dirigió a él la más baja.
 
—¡Oye! Siempre lo hago, no es que no quiera —se defendió el morocho con una extraña calma.
 
—¡Ven con nosotros Zaid! ¿Qué estás esperando? —vociferó Léa.
 
El plan hubiera resultado completamente exitoso de no ser porque una vez los otros estuvieron del otro lado, los componentes de aquel paso volvieron a dar un salto en el tiempo, logrando así terminar como lo encontraron desde un comienzo.
 
—¿Qué le ha pasado al puente nya? —exclamó Diamant evidentemente asustada.
 
—¡Oh no! ¡Ahora Zaid no podrá pasar! —gritó Iris.
 
—Ese estúpido zorro… ¡En qué se supone qué está pensando! —ni Alik podía evitar preocuparse por su contrincante, y eso era porque aunque lo ignorara, ya tenía un vínculo amistoso con él.
 
—No se preocupen muchachos, estoy segura de que tiene otra idea fantástica para esto —mencionó Léa completamente aseverando lo que decía.
 
—¡Chicos, háganse a un lado! —les vociferó el zorro mágico mientras juntaba sus manos alrededor de su boca para hacer que su aviso se percibiera de una mejor manera.
 
Sus demás compañeros interceptaron perfectamente la señal del miembro faltante, de ahí que todos le entregaron el espacio que necesitaba. No obstante, esto le traía un mal presentimiento a la gatita del grupo.
 
—Siento que no es tan buena idea lo que planea hacer, nya —les habló la peliazul nuevamente, y la heredera del reino de Shion, entendió que quizás lo que tenía en mente Zaid, no podía ser tan bueno, especialmente cuando lo vio tomar carrera frente a las ruinas del puente.
 
—Probablemente tengas razón —le respondió la rubia con resignación.
 
Las miradas de Alik e Iris se intercambiaron por unas de preocupación ante la charla ajena, y pronto centraron su atención de regreso a lo que iba llevar a cabo aquel zorro, quien sin dudarlo, volvió los temores de sus allegados a unos verdaderos cuando decidió saltar ese acantilado.
 
—¡Oh Dios mío! —exclamaron en conjunto los dos catalizadores.
 
Un acto que no cualquiera decidiría, arropó entre sus manos el joven Zaid, pues su alma resplandecía en valentía, y no era para menos, ya que en este viaje, él es uno de los elegidos que llevaran a la victoria a la amada princesa de Alik.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo