Cap 3. Primera Misión.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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— Bueno equipo, me han informado que el villano se encuentra en ese lugar; tiene poderes radioactivos, como por ejemplo expulsar ácido sulfúrico de sus manos. ¿Estáis preparados? —nos preguntó Mybe, contemplando el panorama a la vez que veía huir a todos los obreros de la infraestructura principal. ¿En serio nos íbamos a enfrentar a una persona que nos podía derretir? ¡Me encanta! Esto sí que es una academia de superhéroes, nos podemos jugar la vida si cometemos algún error a pesar de que nos acompañe nuestro tutor, un héroe de nivel B.
 
— Espera, ¿esto no es muy peligroso? —respondió Danny un poco asustadizo por la situación.
 
— ¿Qué pasa, “verdecillo”? ¿Tienes miedo? —se burló Elton al ver la actitud de su aliado. Twister ignoró su comentario por completo, hecho que molestó al niñato.
 
— No te preocupes Danny, Dios siempre está con nosotros —le aseguró Mybe mientras posaba su mano sobre el hombro derecho de Danny para tranquilizarlo.
 
— Oh... Sí, cierto... —dijo Green Twister, no muy confiado de las palabras de nuestro instructor.
 
— Todo saldrá bien, solo tenéis que seguir mis instrucciones. Tomad estos auriculares, con esto nos comunicaremos entre los cuatro y podremos informar de lo que suceda en el lugar —volvió a hablar nuestro tutor a la par que nos daba a cada uno un auricular pequeño de color negro, el típico que los espías que se ponen en la oreja. Los colocamos correctamente; ahora solo teníamos que esperar nuevas órdenes—. Seré claro, tenemos que derrotar al villano antes de que destruya el edificio o haga daño a más civiles; yo me encargaré de él, vosotros ayudad a los obreros malheridos y despejad la zona. Cuando lo hagáis, avisadme y os daré nuevas instrucciones.                     
— No parece tan complicado... —opinó Beatriz algo dubitativa. Las órdenes eran bastante simples pero difíciles de ejecutar, ya que habían muchas variables que podían hacer que esto fracasara; nos enfrentábamos a alguien con poderes radioactivos, pero Mybe ha confiado en nosotros para hacer esta misión, supuse que vio algo en este equipo, ¿qué sería? Tenía que pensar... No podía permitirme fracasar.
 
Danny tenía la capacidad de hacer torbellinos, eso es útil a la hora de apagar fuegos, mover objetos o incluso a la hora de lanzarlos. Beatriz sabía cambiar las emociones de las personas, sin duda, ella era la persona más útil a la hora de ayudar a los ciudadanos, pues puede hacer que los obreros que sufran de ataques de ansiedad, tristeza o ira, se calmen y nos sea más fácil salvarles. No sabía las habilidades que tenía Elton, se lo tendría que preguntar ahora. Mi don son mis poderes de luz, o eso es lo que creo que sabe Mybe, ¿qué podía hacer yo? ¿Dar señales al profesor? No, para eso están los auriculares telecomunicadores... Espera, ¿mi poder aquí es inútil? Servía como apoyo, pero para eso podrían haber mandado a otra persona, ¿por qué? No lo ent... Oh... A no ser que los profesores se hayan dado cuenta de que oculto más poder del que digo y me esté poniendo a prueba para descubrir todo mi potencial... No pude evitar reírme mentalmente ante tal hecho fascinante. Vaya, se nota que los profesores también son de élite. Supuse que ya no tenía sentido guardar mi poder para mí mismo, tarde o temprano los demás descubrirían mi verdadera habilidad.
 
Finalmente, conseguimos llegar a la zona donde se encontraba el edificio principal. Oímos gritos provenientes de varios pisos más arriba y también observamos una escena devastadora; trabajadores en el suelo llorando, la mayoría con quemaduras de primer grado debido al ácido, y los restantes se encontraban atrapados en el primer piso. Me percaté de una cosa curiosa: la infraestructura es una futura sede de Industrias Darke, empresa que se encarga del marketing relacionado con los superhéroes... O eso es lo que ponía el cartel que había colgado unas plantas más arriba. Su eslogan estaba a plena vista, y era: “Un gran héroe conlleva un gran representante”. No sé porqué, pero presentía que esa frase la había escuchado antes en otro sitio.
 
— De acuerdo, Bluedice, Green Twister, RoseRobot, Volcanux: os dejo a cargo de las víctimas de este incidente. Yo me dirigiré arriba para encargarme del malhechor. No muráis en el intento, sería un fastidio tener que lidiar con todo el papeleo —se sinceró Mybe mientras se elevaba rápidamente hasta la planta donde se encontraba el enemigo. Gracias por los ánimos, supongo.
 
— Como nuestro “jefe” se ha ido, alguien tiene que ser el líder de esta operación, y ese seré... —intentó explicar Elton, pero al ver por dónde iban los tiros con su discurso, lo interrumpí. No podía aceptar que él se hiciera con el mando de esta situación, moriríamos todos.
 
— RoseRobot, tú tienes poderes que cambian las emociones de las personas, ¿verdad? —le pregunté a Beatriz por su nombre en clave, para asegurarme del todo. Asintió con la cabeza bastante decidida en actuar—, bien, entonces tú y yo nos encargaremos de los obreros heridos que están en el exterior. Danny, ¿con tus poderes crees que podrías levantar muros y rocas? —requerí en esta ocasión a Green Twister.
 
— Creo que sí podría, al igual puedo intentar elevar trozos de metal. Déjame a cargo de las plantas del edificio —me contestó serio también, bastante seguro de sí mismo.
 
— ¿Y tú, Elton? ¿Qué poderes tienes? —interrogué esta vez al niñato.
 
—Espera, espera, ¡¿a ti quién mierda te ha nombrado líder?! ¡¿Cómo osas darme órdenes?! Yo soy mejor que vosotros, yo debería estar en la clase A, por lo que yo soy el... —no paró de quejarse Volcanux, delirando y furioso, pero no pudo acabar la frase ya que le callé la boca de un bofetón (que buena falta le hacía).
 
— Tu egocentrismo hace que perdamos tiempo para salvar a las personas. Eres un superhéroe, compórtate como tal. Si una de esas personas muere, será por tu culpa. Así que dime, ¿cuáles son tus poderes? —le repetí la maldita pregunta, con un tono ya serio y amenazante. Danny y Beatriz se quedaron callados, creo que les he asustado un poco. Elton también no dijo nada por unos segundos, incluso esquivaba mi mirada observando hacia otra dirección. Finalmente, bajó la cabeza con cierta actitud de arrepentimiento:
 
— Mi poder consiste en echar magma por todas las partes de mi cuerpo, además de lanzar bolas de fuego —explicó el niñato, manteniendo la mirada cabizbaja mientras me mostraba cómo todo su brazo derecho se convertía en magma a la vez que desprendía humo. Y así, es como se dominan a los perros.
 
— De acuerdo, tú y Danny iréis juntos. Si Danny no puede con sus tornados, tú, con tu don de magma derretirás muros y edificios para sacar a los trabajadores. Recordad, si pasa algo, decidlo por los telecomunicadores. Vamos, Beatriz —les indiqué, corriendo hacia la dirección donde se encontraban los heridos. Por unos segundos, me di la vuelta para ver si Elton segía el plan, y gracias a Dios, me hizo caso.
 
— ¡AYUDA! ¡MI PIERNA! ¡VOY A MORIR! —chillaba sin cesar un obrero mientras agonizaba en llantos. Su pierna estaba quemada y derretida, hasta tal punto que se le veía parte de la tibia. También su cara estaba colorada, podría ser por parte de la radiación.
 
— No se preocupe, señor, ahora se sentirá mejor —le aseguró RoseRobot, fingiendo tener una voz calmada a pesar de que estaba hecha un matojo de nervios. Colocó su mano derecha en la cabeza del obrero, a los pocos segundos, ya no gritaba ni lloraba, ahora se encontraba relajado. Acto seguido, cogí al hombre, lo cargué como si fuera una princesa y potencié mis piernas.
 
— ¿Dónde se encuentra el hospital más cercano? —pregunté con prisas.
 
— A tres manzanas hacia la izquierda, en la calle Jersey —me contestó rápidamente Beatriz. Fui hacia allí lo más rápido que pude, creo que tardé unos cuarenta segundos aproximadamente. Varios paramédicos y trabajadores me atendieron enseguida al ver al herido en aquel estado desagradable, coloqué con sumo cuidado al señor en una camilla para que se lo llevasen a operar. También, les avisé que traería a más personas heridas antes de irme.
 
Beatriz y yo pudimos encargarnos de los trabajadores del exterior; tuve que llevar a más personas de las cuales una tenía la cara quemada, y la parte de su zona derecha labial abierta, pudiéndose ver incluso sus muelas del juicio. Era horrible de presenciar, cada herido que me llevé padecía de heridas similares en su cuerpo. Mientras que RoseRobot y yo nos ocupábamos de este problema, Danny y Elton hacían un gran trabajo, y bastante duro, ya que observé cómo parte de sus trajes tenían varias cicatrices, y se les notaba incluso rastros de sangre. A pesar de todo ello, consiguieron sacar a los trabajadores que habían en el edificio. Luego, llevé a cada uno de ellos al hospital. Una vez que nos aseguramos de que habíamos salvado a todos los civiles, comenzamos a debatir:
 
— Bien... Ya hemos acabado, ¿ahora qué hacemos? —nos preguntó Green Twister exhausto, se sentó en el suelo para descansar y tomar aire por el duro trabajo.
 
— Ahora es el momento de llamar a nuestro tutor —pulsé el auricular para activarlo y hablar con nuestro instructor—Mybe, ya hemos puesto todos a salvo. ¿Cuáles son las nuevas órdenes? ¿Vamos allí y ayudamos den...? —no pude acabar la frase debido a un gran sonido preocupante que provino de nuestras espaldas, a varios metros de nuestra posición.
 
Al darnos la vuelta, nos percatamos de que unos tanques de cementos habían explotado, otros estaban ardiendo, pero lo más preocupante era que el suelo arenoso estaba lleno de petróleo, y para rematar, habían unas llamas muy vivas. Todo ello sucedía a los alrededores de la gran grúa que se encontraba en el centro de aquel desastre, la cual empezó a hacer ruidos alarmantes.
 
— ¡DANNY! —exclamé con prisas, señalando el fuego. Twister se levantó del suelo lo más rápido que pudo para luego crear con sus dos brazos un tornado verdoso de varios metros, que movió hacia la dirección del fuego. Consiguió apagar el incendio que se había provocado. Todos suspiramos aliviados; sin embargo, nuestra felicidad no duró demasiado, ya que la grúa empezó a descender lentamente. Al parecer, la explosión dejó muy tocado el metal, y con la ayuda del tornado, provocó que se moviera, haciendo que el metal con el que se apoyaba en el suelo empezara a romperse. Estábamos en un aprieto, la grúa podría golpear a toda una manzana llena de viviendas, y no podíamos hacer nada para evitarlo; el único capaz de pararlo era Mybe.
 
— ¡MYBE! ¡LA GRÚA! —grité desesperado; todo se estaba yendo al carajo. ¿Qué podíamos hacer? Ni siquiera yo puedo transformar mis extremidades en algo tan grande. Dios, profesor, ¿cuánto tardas en derrotar a ese villano?
 
— ¡Ya lo estoy viendo! Puedo detenerlo, pero necesitaré vuestra ayuda para que despistéis a mi “amigo”, Mindset —me contó el profesor, que por el sonido de su voz parecía estar cansado y ajetreado.
 
— De acuerdo, iremos adonde estás enseguida —afirmé. Sé que estaban en el sexto piso; llegar hasta allí no supondría ningún problema. Además, a partir de la cuarta planta todo era exterior, solo estaban presentes las bases y algunos ladrillos puestos, lo demás estaba al aire libre. Sin embargo, necesitaba pensar en una estrategia para despistar a ese tal Mindset. Me quedé mirando unos segundos a Volcanux, hasta que se me ha ocurrió una gran idea:
 
— Escuchad, este es el plan: los primeros en ir y enfrentarse al villano seremos Volcanux y yo; Danny, tú nos llevarás al sexto piso con tu tornado —comencé a explicar, observando a los dos que había mencionado.
 
— ¿Y cómo vamos a sorprenderle? —preguntó Elton no muy seguro de mi estrategia.
 
— Fácil, te lanzaré hacia él como si fueses un balón de fútbol —respondí a su pregunta con total naturalidad.
 
— Espera, ¡¿qué?! —exclamó Volcanux, sorprendido y asustado.
 
— Vas a transformarte en una bola, yo te propulsaré hacia arriba a una alta velocidad y lo que tendrás que hacer es girar, como un balón de futbol cuando chutas —le aclaré el plan, de una forma concentrada y con seriedad.
 
— Ni de coña pienso hacer eso —se opuso Elton, cruzando sus brazos como señal de negación.
 
— Hey, ¿qué es lo que te dije antes? —le pregunté con tono amenazante, me acerqué hasta estar centímetros de él— ¿Cuántas personas quieres que mueran por tu culpa? —le recordé nuestra conversación anterior. Volcanux, dejó su ego de lado y obedeció mis órdenes a la perfección:
 
— ¿Así está bien?
 
— Sí, así está bien, buen chico —me burlé de su actitud, escuché sus gruñidos los cuales pasé por alto, solo por esta ocasión. Potencié mis dos manos y logré levantar a Elton sin dificultad gracias a mi poder. Lo lancé hacia arriba a toda potencia, observamos cómo daba numerosas vueltas mientras que empezaban a salir llamas de su cuerpo, salieron numerosas llamas hasta que se transformó en una bola de magma. Proseguí, potenciándome también mis piernas para dar el último paso:
 
— ¡Ahora, Green Twister! —avisé a Danny, el cual creó un gran tornado a mis pies que hizo que me propulsase sobre el aire hasta llegar a mi destino, la sexta planta. Di varias vueltas hasta que pude golpear a Elton con todas mis fuerzas. Volcanux salió disparado como una bala hecha de magma, rebotó entre las vigas hasta que logró dar un golpe limpio en la cabeza a Mindset. Yo, sin embargo, me encontraba en el aire, a punto de caer; esto hubiera supuesto un problema si no fuese porque Green Twister estuvo ahí para salvarme gracias a su tornado, que amortiguó mi caída. Sin descanso, mi compañero nos llevó a RoseRobot y a mí a la quinta planta, para luego subir él a nuestra posición.
 
— Gracias por la ayuda, Danny —le agradecí su hazaña. La verdad, podría haberme salvado, potenciando mis piernas las hago resistentes, por lo que, aunque estuviera a varios metros al aterrizar, no me pasaría nada. A veces creo que estoy muy OP.
 
— Es lo que hacen los superhéroes —dijo Danny, ahora más calmado—. Bueno, ¿qué hacemos ahora mientras que Volcanux está distrayendo al villano?
 
— Beatriz, ¿crees qué podrías adormilar al enemigo con tus poderes? Si puedes cambiar las emociones, ¿por qué no también hacer que una persona tenga sueño? —le requerí intrigado por saber si podía lograr mi petición.
 
— Pues... Nunca lo he probado, pero lo puedo intentar —respondió dudosa—. Entonces, ¿atacamos todos juntos, o...?
 
— No, tú te quedarás escondida para así atacarle por la retaguardia —aclaré su duda— Antes, nosotros le noquearemos para que tú puedas dormirle sin problemas, y para eso necesitamos... —explané hasta que me quedé callado, no se me ocurría qué poder hacer para pararle. De repente, recordé que habían camiones cargados de...—. Cemento. En el lugar de la explosión hay cemento, Danny, ¿con tu tornado lo puedes traer hasta aquí?
 
— Sí, pero tendré que acercarme más, tardaré unos minutos hasta encontrar un barril que no esté destruido por las explosiones de antes, intentaré ir lo más rápido que pueda —me comunicó Green Twister bastante emprendedor.
 
— No pasa nada si tardas, Elton y yo le detendremos hasta que llegues, y cuando lo tengas, tíraselo. Elton lo quemará, haciendo que vuelva a su estado líquido, y se derretirá en su cuerpo, por lo que tendrá que endurecerse de nuevo y quedará atrapado. Así evitaremos que tire ácido sulfúrico —expliqué mi maravilloso plan. Todos nos pusimos de acuerdo con nuestros cometidos. Salté hacia la planta de arriba, rompiendo el techo por mis habilidades, aterricé sin problema en medio de la gran disputa que sucedía—. ¿Alguien necesita mi ayuda?
 
— Lo tengo todo controlado... —balbuceó Volcanux al estar cansado tras luchar contra aquel villano. Ahora que podía ver bien de cerca al enemigo, observé con detenimiento su traje; vestía una especie de ropa blindada militar de tonos verdosos y oscuros, alrededor de sus brazos y piernas, llevaba cintas al estilo de una escena de crimen que indican: “Warning”.  Lo más característico de su indumentaria, era su máscara de gas, que le cubría hasta la nariz, debido a que portaba otra máscara más resistente que le cubría el resto de su rostro.
 
Me giré para averiguar dónde se encontraba nuestro maestro; estaba al fondo, de rodillas, agotado, sosteniéndose con la mano derecha para no caer al suelo, mientras que con la otra mano apuntaba a la grúa, la sostenía con su poder. Parecía que la debilidad de Mybe era aguantar durante muchos minutos objetos de gran tamaño, lo tendré en cuenta.
 
— Profesor, ¿estás vivo? —pregunté de broma para restar tensión al asunto.
 
—Estoy —contestó Mybe sin su tono vacilante; se le notaba la voz apagada. Venga, solo tendremos que aguantar unos minutos hasta que venga Danny. Elton y yo somos los más fuertes del grupo, por lo que somos los únicos por ahora que podemos contener al villano.
 
— Como le he dicho a vuestro jefe, no quiero luchar, solo quiero destruir este edificio. Unos críos no tienen por qué morir hoy —nos advirtió Mindset en posición de ataque.
 
— ¿A quién estás llamando crío? —replicó Elton, ofendido. Parece ser que le había molestado mucho ese comentario, ya que no paraba de lanzar bolas de fuego (que se convirtieron en ataques de lava por lo furioso que estaba) a nuestro contrincante. El rival contraatacó lanzando también su ácido, y el resultado de los choques de ácido y magma, fue que se abrió un hoyo enorme en el centro del suelo, derritiéndolo, tanto ese como la superficie de la planta de abajo. Mindset, por favor, no le sigas el juego, un poco más de dignidad.
 
— Tu lava es resistente, me impresionas, los nuevos héroes de hoy en día son mucho mejores —alabó el villano a Volcanux. Mindset, stop, no le aumentes el ego—. Por cierto, no me parece bien que tus compañeros hagan todo el trabajo... ¡Y tú no hagas nada!
 
El enemigo lanzó un gran disparo de ácido en la dirección del profesor; pude alcanzarle a tiempo gracias a mi supervelocidad, y con la ayuda de mi materialización de ADN, transformé mi brazo derecho en un escudo celeste del tamaño de mi cuerpo, con el cual detuve su ataque tóxico a la perfección.
 
— Me enorgullece saber que has puesto en práctica lo que te enseñé —postuló Mybe.
 
— ¡TÚ NO ME HAS ENSEÑADO NADA! —le recriminé enfadado. Si me hubieses enseñado algo, no estaríamos en esta situación tan peliaguda.
 
— Eso es, no admites lo evidente, como tu profesor. Me enorgulleces —siguió a su rollo nuestro tutor. Ignoré al maestro y crucé miradas con Elton, estábamos pensando lo mismo. Saltó hacia mi posición, para hacerse bola durante el proceso, girando sobre sí mismo a la vez que expulsaba sus llamas ardientes por su cuerpo, y yo, con mi supervelocidad, fui hasta él al instante. Al tenerle a tiro, le agarré a gran velocidad, esta vez iba a probar mis habilidades en el béisbol.
 
Al tenerlo sujetado por mi mano derecha, di una vuelta fugaz, tenía a la vista a nuestro objetivo, estaba preparado para lanzarle un ataque directo. No obstante, a pesar del pedazo combo que nos estábamos montando, el suelo en el que me apoyaba se derrumbó, y caímos a la planta de abajo. Mierda, esto sí que era tener mala suerte. No podíamos dejar solo al profesor arriba, estaba expuesto. Noté que mi traje estaba lleno de polvo, manchando todas las zonas blancas del mismo, pero decidí concentrarme en mi objetivo y por eso me incorporé. Al estar de pie, me fijé que Elton se encontraba al lado del hoyo que creó por uno de sus ataques, además, le costaba levantarse:
 
— ¿Te ayudo? —le ofrecí, dándole la mano para que se agarrase y se incorporase más fácilmente.
 
— Yo no necesito tu ayu... —mi compañero no pudo acabar la frase, ya que cuando se intentó levantar, se resbaló; estaba a punto de caer al otro piso por la culpa del agujero que tenía a su espalda, en la superficie que iba a caer aún estaba repleta de magma y ácido. Era una muerte segura. Me encontraba en una situación difícil, ¿qué debía hacer? ¿Dejarle morir? Era un héroe y también un superidiota, no sé qué habría pasado si no hubiese sido yo el líder de los cuatro, puede que él nos hubiera llevado a este mismo instante, pero en vez de ser él quien cayese, podríamos haber sido nosotros.
 
El sentimiento de ver a un superhéroe morir y de esta forma cruel me hacía desear más su muerte, quería ver cómo caía, quería ver cómo me pedía ayuda, quería ver su cara cuando se diese cuenta de que no le pensaba ayudar, como cuando Light Layer lo hizo conmigo. Deseaba ver cómo su carne se derretía, presenciar cómo sus huesos ardían, quería que pasara por el dolor que sintió mi hermana. Quería justicia. Sin embargo, no podía dejarte morir, le necesitaba vivo para que mis planes funcionaran.
 
Si él muere, habrá cientos de noticias en la televisión y en internet hablando y especulando sobre: que, en el primer día de clase, un profesor incompetente hizo que cuatro alumnos luchasen junto a él para enfrentarse a un villano que lanza ácido, ¿qué imagen darían esas noticias a la Academia Heaven? ¿Qué pasaría con Mybe? No quería que lo despidieran, tampoco que suspendieran nuestras clases cooperativas, no podía perder la oportunidad de acabar con The Angel, y para ello, tú, Elton, debías vivir; ya tendré otra ocasión para matarte, superhéroe. Por eso, agarré su mano a tiempo y lo rescaté. Ahora se encuentra justo a mi lado, descansando en el suelo, intentando calmarse por su “casi muerte”:
 
— G-Gracias... —tartamudeó Elton, aún estando en shock.
 
— Es lo que hacen los superhéroes —dije, recordando el comentario de Danny.
 
— Chicos... ¿Podéis venir? No soy tan fuerte como para retenerlo por mi cuenta —nos requirió el profesor, angustiado.
 
Volvimos al piso de arriba, observamos cómo nuestro maestro, con su mano derecha, atrapaba con su telequinesis a Mindset, utilizando varias cadenas que habían en esta planta. Lo tenía retenido por las piernas, brazos y cuello, no podía moverse. Era el momento perfecto para que Beatriz le durmiese, al final no necesitaremos el cemento. Nada más pensar en eso, Mindset utilizó un poder secreto: su traje, al parecer, contenía bolsas de aire tóxicas que usó para deshacer las cadenas; de hecho, éstas se derritieron en su totalidad. Si ese gas tóxico le hubiese dado a Beatriz... Menos mal que no la llamé.
 
Tenía que reconocerlo, esta situación me estaba desesperando, para ser nuestra primera misión oficial no creo que lo estuviéramos haciendo tan mal, pero... ¿Conseguiremos ganar? No paraba de preguntármelo mentalmente, en estos momentos donde mi vida estaba en juego, me surgían una gran cantidad de dudas, pero no podía darme el lujo de perder, tengo un objetivo que cumplir. Noté cómo se levantaba la brisa, y al segundo, supe lo que eso significaba: era Green Twister trayendo el cemento. Debía distraer de nuevo a Mindset para que no notase la llegada de mi compañero:
 
— Volcanux, Mybe, ¡cerrad los ojos! —grité para que ambos me escucharan a la perfección; ya que mi profesor se encontraba más lejos. Alcé mi mano derecha sin apartar la mirada a aquel villano, entonces, encendí mi luz para que iluminase sobre todo la dirección que señalaba. Un haz de luz cegador inundó nuestra planta, escuché las quejas e insultos por parte de nuestro enemigo:
 
— ¡¿Qué has hecho?! ¡No puedo ver nada! —bramó el rival adolorido, no paraba de tocarse la zona de sus ojos, o más bien, de su máscara. Danny apareció flotando en el aire gracias a uno de sus torbellinos verdosos, a su lado había otro torbellino que contenía el barril de cemento que le pedí, al observar que el enemigo estaba distraído, le lanzó el barril a Mindset.
 
— Volcanux, ¡quémalo hasta que se derrita esa mierda! —exclamé, señalando al objeto valioso. Elton siguió mis órdenes a la perfección. El cemento se derritió en el aire y cayó en los brazos, piernas y torso de Mindset.
 
— ¿Qué es esto? ¡Está ardiendo mi traje! —volvió a quejarse el villano a la vez que intentaba moverse, pero solo consiguió resultados fallidos. Después de unos segundos, no podía ni dar un paso.
 
— RoseRobot, ¡AHORA! —mandé, ya desesperado. Apareció Beatriz por detrás de Mindset como si fuera un ninja, posó su mano en la máscara del rival, y logró dormirle. Nos quedamos en silencio los cinco. Hemos ganado. Hemos derrotado... ¡A NUESTRO PRIMER VILLANO! Reí para mis adentros, esto sí que ha sido intenso.
 
— Bien, hemos vencido, ahora... ¿Una ayudita? —nos pidió Mybe, resistiendo a duras penas para que la grúa no se cayera. Se le notaba pálido, su poder le estaba consumiendo toda su energía vital. Me fijé en el estado de la grúa, estaba a nada de aterrizar en aquellas viviendas. Si esto sigue así, no podremos salvar a esas personas, tendré que ir con Green Twister a despejar la zona lo más rápido posible, pero... ¿Podremos hacerlo? Yo ya estaba cansado. Mierda, no puedo rendirme, ahora no. Para mi sorpresa (y la de todos), la grúa se levantó sola y aterrizó en el suelo arenoso, poniéndose de una manera fija para que no caerse. ¿Qué estaba pasando? Mybe no tiene la capacidad de hacer eso con objetos tan grandes, debe de haber una explicación... Y la encontré, quién había puesto de nuevo la grúa era...
 
— ¡LIGHT LAYER! —gritó emocionada Beatriz, señalando a la figura que se encontraba al lado de la enorme maquinaria.
 
— Ese desgraciado... Siempre haciendo sus entradas superheroicas... —comentó desgastado Mybe, descansando al fin de su poder. Light se dirigió hacia nuestra posición. Lo estaba viendo, a metros de mí se encontraba el hijo de perra que dejó morir a mi hermana. Lo único que sentía era: ira, dolor y sufrimiento. Debía controlarme, no podía montar escena alguna. No deseaba que descubrieran mis intenciones, ya que si no, estaré muerto o en la cárcel.
 
— Vaya, Mybe, como siempre, dependiendo de mi ayuda, ¿eh? —vaciló Light, ayudando a levantar al profesor. ¿Sabes quién dependía de tu ayuda? Mi hermana, mis padres, todas las personas que murieron en el Festival—, habéis hecho un gran trabajo, puedo asegurar que seréis unos increíbles superhéroes —opinó el señor de luz, mirándonos a cada uno de nosotros con detenimiento. Tu hipocresía sí que es increíble, ¿tú te llamas “superhéroe”? Debería darte vergüenza.
 
Nos encontrábamos ahora en la calle, después de hablar con los agentes de la ley y de que éstos se llevasen al villano, no sé cómo pero aparecieron una gran cantidad de reporteros y camarógrafos los cuales nos rodearon. La atención estaba volcada en nosotros:
 
— Gracias a la ayuda de la Academia Heaven hemos podido frenar el atentado del villano Mindset —explicó Light a los reporteros. ¿Hemos? Tú solo llegaste al final, nosotros hemos hecho todo el trabajo duro. Mybe, di algo, que parece que se quiere llevar todo el mérito.
 
— Cierto, yo y mis cuatro alumnos hemos estado aquí ayudando a rescatar y derrotar al villano junto con Light —afirmó nuestro tutor. No me jodas, Mybe, me das asco como tutor, profesor, héroe y también como persona. Eso era mentira— Sin embargo, nosotros hicimos la mayor parte del trabajo; mi compañero solo nos ayudó en el momento final, ¿verdad, Light? —le contrarrestó nuestro instructor, apoyando su mano en el hombro de Light. Mybe, retiro lo dicho, te amo.
 
— Claro, aquí el protagonista no soy yo, si no estos cuatro alumnos de la Academia Heaven —corrigió el superhéroe de nivel S, empezando a levitar para volar hacia arriba. Sí, mejor vete, ve y sigue ignorando a la gente que te pide ayuda cuando la necesita. Iré a por ti, juro que lo haré, y cuando esté con tu amiguito The Angel...
 
— Perdonad, ¿cuáles son vuestros nombres? —nos preguntó una de las reporteras. Obtener tanta atención, hizo que en general todos nos emocionáramos, a excepción de Danny que estaba algo nervioso, bueno, yo también lo estaba. Mis compañeros comenzaron a contar sus sobrenombres y habilidades, cuáles eran sus aspiraciones y más temas aburridos. Vamos a ver, ¿cómo se les podía ocurrir decir todo eso cuando hay cámaras grabando? Cámaras que lo retransmitirán por todo el mundo, que pocas luces tienen algunos...
 
— ¿Y tú cómo te llamas? —inquirió otro reportero, dirigiéndose a mí.
 
— Yo soy Bluedice —me presenté de manera seca y cortante. No pensaba contar aquí mi vida. Me quería ir a casa, este día ha sido muy emocionante, pero la aparición de Light me había puesto de mal humor.
 
— Venga, se acabaron las entrevistas, pulsad el botón verde para volver a clase. AHORA —nos ordenó Mybe, con prisas. Al fin regresamos todos a la Academia Heaven—. Recordad para el futuro, si pulsáis de nuevo el botón verde regresareis al punto donde estabais. Y bueno, ¿qué os ha parecido la misión?
 
— Ha sido... ¡EMOCIONANTE! ¡Qué ganas de repetirlo! —exclamó entusiasmado Elton, se miraba las manos las cuales aún desprendían humo, creo que le ha gustado mucho pelear contra un villano de verdad.
 
— Ha sido una misión... Radioactiva —comentó Danny con humor.
 
— Danny, stop —le frené en tono serio, por el chiste malo.
 
— He tenido miedo —dijo Beatriz—, pero me ha servido de experiencia para el futuro, ya que esta es la vida de un superhéroe —terminó de hablar, al parecer había aprendido algo de esta misión.
 
— Me alegra que a todos os haya emocionado. Me ha gustado veros trabajar en equipo, sobre todo a ti, Elton. Danny, eres muy bueno siguiendo órdenes, y Beatriz, tu trabajo socializando y ayudando a los demás ha sido abrumador. Y tú, Kerman, con que “solo tengo poderes de crear luz”... Eres un mentiroso de mierda, ¿lo sabías? —me regañó Mybe, mierda, eso era lo que escribí en los formularios de las anteriores clases. Sabía que me iban a pillar, no obstante, odiaba el tono de voz con el que me lo decía:
 
— Y tú un profesor de mierda, casi morimos todos, ¿lo sabías? —le repliqué, sonriendo para mis adentros. Solo recibí risas por parte de Mybe:
 
— Esas contestaciones sí que las has aprendido de mí. Mañana hablaremos tú y yo. Y bueno, os podéis ir ya a vuestras casas, las clases han acabado por hoy —sentenció nuestro instructor.
 
Antes de marcharnos, nos dio un folio donde estaban los horarios de todas nuestras clases. Después de aquello, me fui a los vestuarios de chicos para guardar mi indumentaria y ponerme el uniforme de la academia, cuando acabé, me dispuse a irme a casa. Una vez ya a las afueras de la academia, una voz familiar hizo que frenara:
 
— ¡Hey, Ker, espérame! —vociferó Danny a la vez que corría para alcanzarme.
 
— ¡Oblígame! —le contesté, parándome para esperarle. No estaba de buen humor para empezar a socializar, pero tenía que hacerlo para avanzar con mi objetivo.
 
— Hoy ha sido un día de locos, ¿no crees? —me preguntó mientras caminamos juntos por la calle.
 
— Sí, ha sido “un día de superhéroe” —le respondí sin mucho entusiasmo—. Por cierto, te he visto bien en la misión, tu superpoder de crear tornados y dirigirlos es muy útil.
 
— Me alegro de que así fuera; la verdad, estaba muy tenso todo el rato, pero gracias a tu guía pudimos hacerlo bien. Te lo agradezco, de veras, no sé qué hubiéramos hecho sin ti —me elogió, aquello hizo que me sintiera bastante bien conmigo mismo, si es que estaba claro que yo había nacido para liderar a los perdedores.
 
— Bueno, te comprendo, imagínate que nos hubiera liderado Elton —dije, con cierto tono faltante hacia el niñato. Logré hacer reír a mi compañero:
 
— Supongo que no estaríamos ahora aquí. Hey, tus superpoderes también molan, ¿qué son exactamente? —inquirió Twister.
 
— Gracias a la luz puedo transformar la materia de mi cuerpo, además de potenciarlo —le contesté, teniendo cuidado acerca de lo que le podía llegar a revelar.
 
— ¡Esa habilidad es superutil! No entiendo por qué la guardabas en secreto —opinó con total sinceridad.
 
— Me gusta sorprender a la gente, nada más —no quise entrar en más detalles, ya este tema me estaba incomodando.
 
— Hablando de sorpresas, la visita del mismísimo Light fue inesperada, tener a un héroe de nivel S delante de mí... ¡Casi me da un infarto! —exclamó Danny emocionado.
 
— ¿Te gusta Light Layer? —le pregunté al darme cuenta de su fanatismo. Ver a personas hablar bien de ese tipo me ponía enfermo, si supieran lo que hizo, no creo que hablarían tan bien sobre él.
 
— Nah, tiene mucho amarillo en su traje para mi gusto. A ti tampoco te cae muy bien ¿verdad? Se te veía... Tenso —comentó, más agudo de lo normal. Vaya Danny, qué observador.
 
— Sí, bueno, no soy muy fan de ese tipo —dije algo seco. Seguimos caminando y hablando de temas triviales, hasta que mi compañero tuvo que irse:
 
— Bueno, ha sido un placer hablar contigo, pero yo me voy por esta calle. ¡Nos vemos mañana! —se despidió con una gran sonrisa mientras se dirigía hacia su hogar.
 
— Venga, no te pierdas —aquella fue mi manera sutil de decir “adiós”. Danny es un buen tipo, pero que me haya estado observando no me gusta, tendré que cuidar mis acciones a partir de ahora. Ponerme tenso fue un error, debí actuar como un fanboy, hablar más. No, no podía hacer eso, no podía fingir estar bien cuando tenía a ese hijo de perra al lado. Decidí no pensar más en ello durante el resto del día. Cuando llegué a casi y abrí la puerta, me recibió con un gran abrazo mi hermano Ethan:
 
— ¡KER! ¡Ya has vuelto! —exclamó de la alegría.
 
— ¿Me echabas de menos? —le correspondí su gesto de cariño con un dulce abrazo.
 
— ¡SÍII! Te hemos estado esperando para comer, tengo hambre. ¡Mucha hambre! —repitió mi hermanito a la par que se tocaba la tripa.
 
— ¿Qué tal el primer día, hijo? ¿O debería decir “Bluedice”? —me preguntó mi madre con tono burlón.
 
— Te encanta el nombre y lo sabes, mamá —respondí, dirigiéndome a mi cuarto para cambiarme.
 
— ¡Mi hermano es todo un superhéroe! —afirmó ilusionado Ethan mientras se subía al sofá a hacer poses de héroes—. Por cierto, ¡tu supertraje es superguay!
 
— Hemos visto en las noticias que os enfrentasteis a un hombre que lanzaba ácido... —noté que la explicación Marissa lo dijo con un tono preocupado.
 
— No te preocupes, controlé la situación, además teníamos a nuestro tutor con noso... —no pude acabar la frase ya que mi madre me empezó a abrazar fuertemente, hasta tal punto de no poder respirar:
 
— No mueras... —dijo, conteniendo las lágrimas.
 
— No moriré, te lo prometo —le aseguré serio. La vida de un héroe consiste en ponerse en peligro para ayudar a alguien, y hoy ha habido momentos en los que podríamos haber muerto, por lo que entendía su preocupación. Marissa perdió a su marido en el Festival, quedándose viuda. Ella nos ha estado cuidando sola durante todo este tiempo, y como su hijo, no tengo que preocuparla, tengo que hacer que se sienta segura, tengo que conseguir que crea que cuando salga, no me va a pasar nada.
 
— Mamá, tengo hambre —comentó Ethan sentado ya en la mesa, esperando a su plato. Tras su comentario, comimos. Al acabar de lavar los platos, me fui a mi habitación a tumbarme en la cama. No podía parar de pensar que me quedaba un mes... Solo me faltaban días para empezar con mi venganza. ¿Cómo lo mataré? ¿Le arranco sus alas de energía? Existen tantas formas de asesinarlo que me estaba empezando a emocionar. ¿Qué pasará cuando llegue el día? Solo me queda esperar...

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