Just get away that thoughts

Géneros: Fantasía, Misterio, Suspense

Cuando el bullicio deja de resonar una voz resurge con fuerza.

Descripciones Físicas

Just get away that thoughts

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I

El final de la línea.

Una sutil brisa agitó su oscuro cabello, como pidiéndole otra oportunidad, pero era más que tarde. Ella ya descubrió la profundidad del pozo, ya se había hundido en las aguas de la desesperación, una sombra incesante que cuestionaba sus actos y decisiones llevándola al hastío; de la misma vida, que llevaba persiguiéndola desde que perdió la consciencia, desde el día en el que se dio cuenta de la atrapante sinrazón de su existir.
Disfrutó con su alma un suspirar profundo, que la conducía a una resolución inevitable; lo sabía, esta era la hora de dejarse caer, y por primera vez no era involuntario.
 
El punto sin retorno al que estaba a punto de llegar la mantenía consciente que todo era una vil mentira, realmente nada vale la pena y nada podía hacerla feliz, entonces, ¿Cuál es el sentido de continuar?, Si no queda más que tragedia y dolor, al menos eso era de lo único que estaba segura, replanteándose la pregunta cada vez que podía hacerlo ya había llegado a esta conclusión varias veces, pero ¿Por qué es tan difícil entonces?
 
Resolvió terminar lo que había comenzado en un sinfín de cualidades que la llevaba a tener el impulso necesario para aventarse.
Sintió el viento impactando contra su cuerpo con la fuerza habitual; casi natural, cerró los ojos esperando el impacto que diese el merecido final a la tan tétrica como patética obra de su vida.
Al despertar sintió a sus demonios desvanecerse, aún para la noche más oscura existe un alba de esperanza, siempre incesante y con un brillo deslumbrante, enceguecedor; cuyo destello es capaz de secar las lágrimas que se formaron durante la pesadilla, es parte de algo más grande que nuestro ser, la cuarta dimensión.

II

¿Cómo lo definirías?

 
Hallábase recostado, y en profunda meditación; solo, la miró, e interrumpiendo el vacuo flujo de pensamientos que oscilaban por su mente, uno de ellos surgió del vacío como un efímero destello de luz y encendió sus ideas cual catastrófica armonía incendiaria; por lo que tomó la palabra vehemente.
-Tu belleza habla por ti. - Dijo, aún en concentración.- Antes de esperar por su respuesta, se aclaró.
- Tus gestos y formas, hablan más que tu silueta y tu boca. En ellos puedo sentir la armonía de mi ser reflejada en no más que pensamientos pretenciosos. - Cerró los ojos por un momento y buscó su figura nuevamente.
Sonrió esperando una respuesta en crítica, pero ella respondió consecuentemente -¿Qué es la belleza entonces?
- No es un método de lenguaje porque es tan relativo como abstracto, la subjetividad de la vida se basa en encontrarla, tal vez yo haya tenido suerte en encontrarte.
-Pero si es como dices, ¿la belleza no se encuentra acaso en todas partes? - En su mirada reflejaba ella parte de su rubor; por lo cual él sonrió levemente.
-Supongo, tienes razón - Extendió la mano con un suspiro inconsciente que demostraba su desesperación.
El tacto, le devolvió nada más que el eterno regaño de los gritos que le hacía una parte de sí, la lógica no murió a pesar de su demencia y el vació se encontraba tal en su existencia como en el tacto. - Entonces, ¿Por qué no estás aquí?- Los recuerdos no son tangibles como visibles, y su antigua felicidad era cruelmente reemplazada con tristeza igualmente correspondida.
 
La felicidad es tan bella como la melancolía, el solemne poema vívido que puso a la vida y a la muerte en igualdad de condiciones.
 

III

La cuarta dimensión

Cuarta dimensión.

 
Se reincorporó a la realidad con un vaivén de sensaciones, decidido, dejó la carta frente a la puerta de vidrio, estaba decorada con un pasaje verde y rojo, con una suerte de crucifijo en el centro, el viento la agitaba débilmente por lo que la recogió y la deslizó debajo de la puerta.
- Siempre termino prometiendo que será la última.-Murmuró tímidamente.
Al caminar contempló los fantasmas que daban forma a su soledad, compartiendo alegremente en los confines de su memoria, desde entonces solo una propiedad cambió, el lugar seguía siendo el mismo y ellos se encontraban presente en el mismo plano, cada átomo de su cuerpo existía aún, tal vez ahora cumpliendo diferentes funciones, y aun así, todo es diferente.
Apretó los dedos con fuerza, sintiendo esa emoción inconfundible; el pasado es mejor, yo estaré mejor allí, sin embargo él, con cada glóbulo rojo que corría por sus venas, conocía la realidad, un esclarecedor pero sombrío pasaje mental en el que la lógica se apoya. Es imposible volver, y aun, la felicidad allí es no más que una ilusión, dulce y engañosa en el vacío existencial que es sutilmente burlado por un agridulce y melancólico sentimiento de pertenencia a una realidad inexistente, destruida por una propiedad física natural; la que manipula los fragmentos de nuestra consciencia como piezas de lego, reutilizando nuestros átomos a su antojo. 
Al percatarse del lúgubre escenario en donde se encontraba, se marchó nuevamente. Al ver algunos crisantemos, determinó con seguridad que prefería el aroma de las rosas, tal vez demasiado convencional, irrelevante, la fragancia de ambas se desvanecerán sin júbilo final, polvo, al igual que él.

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