Say Me When : Enamorándome de ti.

Géneros: Humor, Romance

Alanna es una chica tímida y sin autoestima deseosa que a su vida llegue un gran cambio. Y su sueño se cumple cuando a su vida llega el capitán del equipo de fútbol de su instituto quien vive esperando la misma oportunidad. Ambos se ayudaran para conquistar a sus opuestos, pero ¿todo saldrá según sus planes? cuando llegue el momento ¿podrán soportar los celos? ¿cuando y no sean los que eran seguirán viéndolo todo igual?

Capítulo 1 : cruzando límites

Say Me When : Enamorándome de ti.

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—Hola, hola esto es América view  y yo soy Kattie Curts en directo con la sensación del momento ¡Alanna Black! Y bien, dinos Alanna ¿Cómo es que una chica de California ha acabado donde estas?
 
—No siempre he sido lo que veis.
 
—Atento Dan graba un primer plano de esto — dijo Kattie al cámara — explícanoslo, te escuchamos cielo.
 
—Bien como sabéis, mi nombre es Alanna Black, pero hace un año nadie, nadie en todo mi instituto, es más ni siquiera en mi barrio me conocían.
 
—¿Y eso, a que se debía Alanna? Mírate nadie podría ignorarte.
 
—Pues lo hacían, yo era una chica simple con el único sueño de entrar en la universidad.
 
—Ya veo ¿y cómo es que llegaste a ser lo que eres?
 
—Bueno Kattie, yo era una chica invisible y hacía tiempo que me había resignado a cambiar. 
 
—Pero lo hiciste.
 
—No fue por mí misma te lo aseguro, todo fue gracias a que encontré a mi propio reflejo.
 
—Háblanos de esa persona.
 
—Entonces os contaré mi historia.
 
 
 
Todo comenzó el primer día del último año de instituto.
 
Mi alarma sonó como siempre a la misma hora, alcé la mano buscando a ciegas el reloj que no dejaba de sonar. Salí de la cama a duras penas pesándome los parpados, me di una ducha de agua caliente y me preparé.
 
Con mi típica sudadera gris y mis vaqueros holgados estaba lista para aquel largo día, me dirigí a la cocina por una taza humeante de café y al mirar en dirección al refrigerador me encontré con una nota.
 
 
" no me esperes en todo el día, tuve que ir a Los Ángeles por negocios"
 
 
—Estupendo... — susurré poniendo los ojos en blanco.
 
 
Sin más decidí salir de casa con café en mano y cuando iba bajando los escalones de la entrada vi como cada mañana a mi mejor amiga Alexia Collins a la que simplemente llamo Alex. 
 
 
 
— Se sincera ¿voy bien con este modelito? — me dijo en cuánto estuve a su lado, llevaba un precioso vestido azul grisáceo que como no, le resaltaban mucho sus curvas. 
 
— ¿Intentando de nuevo engatusar al pobre de Logan? — dije tomando un sorbo de mi café.
 
 — ¡Por supuesto! Estoy loca por él — hizo un puchero cruzándose de brazos — pero siempre me rechaza. 
 
— Ya sabes que eso lo hace con todas — dije restándole importancia.
 
— A veces creo que es ciego — rodó los ojos exasperada antes de añadir — o gay — frunció el ceño algo molesto. 
 
— Bueno quizás tú puedas cambiar eso — dije llamando su atención — Alex eres una chica increíble solo te hace falta un buen plan. 
 
— Tienes razón soy irresistible — comenzó a reír y me alegré de oírla por fin. 
 
— ¿Crees que nos tocara de nuevo estar en la misma clase con Vanesa? — pregunté distraída.
 
— Creo que no ¿qué pensabas, que te iba a estar molestando toda la vida? descuida ya verás que todo va bien — me tranquilizó.
 
— Si...tienes razón debería calmarme todo irá bien. 
 
 
 
 
 
Y tras mi última frase caminamos charlando del plan de conquista de Alex, después de todo ella está completamente enamorada de Logan un jugador de baloncesto de nuestro instituto y amigo de la infancia. Este cañón la verdad sea dicha, tenía un pelo más bien rubio oscuro desordenado muy sexy he de añadir, además de unos ojos verdes claros, una piel de un bronceado suave y muy alto. Creo que por lo menos uno noventa y esta cachas, muy, muy cachas. La verdad entiendo porque le gusta, pero más allá de aceptar su atractivo no me despierta ningún interés y, sí tengo diecisiete años y aún no eh tenido ni un solo novio pero que puedo decir, cuando eres yo no hay nada que hacer, además creo que es mejor así después de todo.
 
 
 
 
— Bueno tu adelántate y deséame suerte tía — me dijo justo a las escaleras del instituto que, por cierto, ya había empezado a subir. 
 
— Mucha suerte y cualquier cosa mándame un SMS iré donde sea, Alex. 
 
— Hecho, pero cúbreme, el profesor Madison no tiene mucha paciencia, es muy capullo. 
 
— Sin problema, tiene ventajas ser amiga del ojito derecho de los profesores ¿eh? —  dije en broma riéndome y ella me devolvió la sonrisa. 
 
— Hasta luego Alana. Gracias por ser mi mejor amiga.
 
—Yo también te quiero, ¡no te metas en líos!
 
 
 
 
Grité alejándome de ella, cuando entré fui derechita a la oficina de la directora Taylor y dejé mi informe en su mesa. Una vez hecho caminé hacia las taquillas a sacar unos libros para primera y segunda hora. Cuando me giré para ir a clase me tropecé con alguien y acabé cayendo al suelo donde mis libros se esparcieron. 
 
 
 
—¡Mira por dónde vas cuatro ojos!
 
 
 
Miré hacia arriba y allí estaba, William Matthew el gran capitán de los descerebrados jugadores de futbol, se giró sin más y se marchó dejándome en el suelo. Así que dándome la mayor prisa posible recogí mis cosas y me apresuré a subir las escaleras, casi me parecía escuchar la voz de Madison quejándose sobre mi impuntualidad. Cuando llegué a la puerta estaba sin aliento, aun así llamé a la puerta para segundos después abrirla.
 
 
 
 
—¡Creo haberle dicho al menos una docena de veces el año pasado señorita Black, que en mi clase no se llega tarde! — me reprendió.
 
—Si señor, lo siento mucho señor — me disculpe con nerviosismo.
 
— Señorita Black tome asiento cuánto antes y deje de interrumpir. 
 
— L-lo siento mucho... profesor Madison...  — volví a disculparme sintiendo mis mejillas arder de vergüenza, así que con la cabeza gacha y avergonzada me senté.
 
— Bueno continuemos ¿alguien podría empezar el debate?  ¿señorita Black? — dijo con escepticismo.
 
— Si... — Dije fijándome en mis apuntes — bueno yo creo que ... sin duda la muchacha solo quería ver hasta donde era capaz de llegar por conquistarla, ella quería saber si era realmente amor. 
 
— Veo que al menos a echo sus deberes — me miró con ojos entrecerrados — bien ¿quién más? 
 
— Profesor Madison yo creo que Elías sólo estaba deslumbrado por la posición social de Claudett. 
 
— Excelente observación Judi ¿algo más? 
 
— Creo que el conde debió haber sabido que su amor no era posible. 
 
— Pero era inevitable — me fijé en que toda la atención recayó sobre mi — quiero decir…que Claudett esperaba que él la quisiese a pesar de todas las pruebas, ella le quería con un amor sin freno y él la amaba a ella no por su posición y siempre creyó que el rey le cedería su mano. 
 
 
Estupendo acababa de abrir un debate para gente estudiosa lo que me volvía a colocar en el top de cerebritos de la semana. Pero mentiría si dijese que me arrepiento, es mi libro favorito y ya que nos pidieron leerlo para debatir como trabajo de clase. Que menos que me lo tome enserio. 
 
 
 
 
— Ese es un pensamiento muy profundo señorita Black y estoy de acuerdo con ello, pero por otro lado es normal que los lectores vieran de otra manera ese momento de la trama como; " porque si es tan obvio no lo ve venir". 
 
 
 
Me pasé los siguientes treinta minutos discutiendo y debatiendo y volviendo a discutir, pero en fin no es mi culpa que sean tan idiotas de no saber leer de verdad y entender el libro correctamente, supongo que sus cerebros no van más allá de fiesta y alcohol. Cuando salí por la puerta al pasillo eché una mirada furtiva al móvil y veo un mensaje de Álex: 
 
 
 
 
Misión cumplida, el paso uno del ``plan conquista´´ ha sido un éxito 
Lo malo es que creo que vas a tener que ayudarme con una 
Pequeña cosita. 
 
 
 
 
 
Vale, me llevó solamente cinco segundos comprender que ella nos ha metido a las dos en un lio solo por conseguir una cita, dios... ¿qué voy a hacer si me obliga a ir con ella? no voy a ser una sujeta vela, sería demasiado humillante. Me sacudí aquellos pensamientos de la cabeza por qué no quería pensar en el tema durante las clases, así que me dirigí a mi segunda clase, por suerte a partir de ahí mi día pasó a ser tranquilo hasta cuarta hora en la que tuve que ir al servicio.
 
Mientras bajaba las escaleras del segundo piso, volví a chocarme con algo muy duro y me caí de culo en un escalón, al mirar hacia arriba todo me dio igual ya que estaba frente al idiota de William, quien por cierto es un chico muy guapo, alto y tiene el pelo rubio y ondulado con un aspecto de me acabo de levantar muy sexy, a juego con unos penetrantes y enormes ojos color ámbar, esta fuerte. Lástima que sea un imbécil repulsivo.
 
 
 
 
— ¡Oye ten más cuidado, podrías haberme echo rodar hasta abajo con tu culo gordo!
 
— Ai.... Que daño... l-lo siento m-m-mucho — gimoteé mientras me frotaba la espalda aún sin enterarme de verdad que acaba de decir — ¿Espera, qué? 
 
— Además de torpe, sorda ¡Digo que podrías mirar por donde vas! ¡¿no gordita?! — suelta una carcajada al final. 
 
— H-has sido tú el que se ha tropezado conmigo… — murmuré cobardemente, espera... ¿me había llamado gordita? Bueno no podía culparle de pensarlo, en la ropa que uso podrían caber dos como yo de lo holgada que es. 
 
— Lo que pasa es que eres una patosa. Ya van dos veces en las que te has tropezado tu conmigo, no es mi culpa que seas ciega y no sepas por donde vas— mientras lo dijo se rio, se rio de mí. 
 
— Espera... ¿f-fuiste t-tú el de las taquillas? M-me debes una d-disculpa llegué tarde a c-clase p-por tu culpa...yo... es d-decir, t-tú ni siquiera te paraste a a-ayudarme — noté que mis mejillas ardían de vergüenza, está claro que no sirvo para alzar la voz. 
 
— No, te caíste tú solita miss torpeza, deberían darte una medalla y todo — me lanzó una carcajada a mi costa. 
 
— P-pero me has t-tirado dos veces, no me ayudaste, te ríes de mí, y-yo... q-quiero decir, discúlpate — pienso que es un idiota, pero no voy a abrir la boca. 
 
— Claro que no ¿Por qué iba a ayudarte gordita? Y si no quieres que la gente se ría de ti, tal vez deberías intentar no ser tan patosa ni t-t-tar-tartamudear ¿que eres una niña de cinco años? — dijo sobrepasándome y continuando su camino, pero se detuvo un instante — oh y hacer dieta tal vez también te ayudaría miss torpeza. 
 
 
 
 
Me sentía tentada de ir y matarlo a golpes ¿qué es lo peor que podría pasarme por agresión en el instituto? Por cierto, ahora que caigo... es un imbécil ¿qué leches hacía aquí? ¿no debería estar en clase? tal vez no debería darle importancia, más bien debería alegrarme porque si le pillan será expulsado y debería hasta hacerme gracia pensó que era rellenita. Pasando del mal rato que acababa de pasar fui al baño y de ahí a clase dónde me esperaba una sorpresa. 
 
 
 
 
— Señorita Black le informo que la directora Taylor requiere su presencia al terminar la clase. 
 
— C-claro... profesor Morrison...pero ¿sabe usted por qué? — dije algo inquieta, después de todo nunca me metía en líos.
 
— No querida, pero no te preocupes eres una estudiante ejemplar — me dijo con una sonrisa.
 
 
 
 
 
``Ejemplar´´ acababa de decir que era una estudiante ejemplar, si me preguntaras si de verdad me siento así, ni yo misma lo sé ni siquiera sé que soy. Pero supongo que ser lo que se espera de ti va bien, en fin, terminada mi charla profunda sobre lo buena estudiante que soy y bla bla bla. Llegué al despacho de la directora Taylor y me quise morir nada más cruzar el dichoso umbral. 
 
 
 
 
— Gracias por venir Alanna. 
 
— De nada, que ocurre directora, ¿para que se me necesita? — mi voz sonaba más fría de lo que pretendía, pero no me sorprendía sabiendo quién estaba al lado de la directora. 
 
— Siempre tan directa y responsable, por eso vas a ser tú la que cuide personalmente el castigo de este malandrín — puso mala cara a William.
 
— Porque será que no me sorprende que seas tu mi niñera — dijo poniendo los ojos en blanco y negando con la cabeza.
 
— Bien ¿eso es todo directora? — esbocé una de mis mejores sonrisas.
 
— No cielo, puedes marcharte ya, es en la sala de música — dijo volviendo a sus papeles, pero cuando quise moverme su voz me retuvo — ah cuándo acabes tú recorrido tienes permitido irte a casa y tomarte el resto del día libre. 
 
— Muchas gracias directora, si me disculpa — mi mirada se posó en el odioso rostro de William — bien ¿nos vamos? — milagro, era capaz de sonreírle, aunque si supiese lo que realmente estaba pensando, era un crio, egocéntrico y lo detestaba con todas mis fuerzas.
 
— Claro, Black después de ti — Se estaba riendo de nuevo de mí el muy...
 
 
 
 
Acabamos saliendo por la puerta y yo encabecé la marcha, mientras el idiota de William se limitaba a ir detrás. Sinceramente cada vez estaba más tentada de girarme y darle un puñetazo. Pero a quien querría engañar, el único lugar donde era capaz de mostrar violencia era en mi desquiciada mente. Asi que en vez de eso lo llevé por todo el primer piso en completo silencio pero cuando llegamos a los pasillos del segundo piso se paró un momento. 
 
 
 
 
— ¿Así qué eres la consentida de esa vieja bruja? ¿qué eres? ¿una nerd? —  dijo con una sonrisa cruel — ¿la mosquita muerta? eso explica muchas cosas Black. 
 
 
 
 
Su forma de llamarme me daba ganas de estampar su cara contra el cristal del aula de química, cualquier otra persona jamás permitiría que le hablasen o faltasen así el respeto ¿yo por el contrario? No soy normal, no soy nadie...
 
 
 
 
— ¿Ya has terminado? — dije con la mirada gacha.
 
 
 
 
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La estoy viendo justo delante de mí sin lograr una sola reacción de su parte lo cual solo hace acrecentar mi curiosidad así que voy a chincharla y chincharla hasta lograr mi objetivo tal vez así se me pase el cabreo que llevo.
 
 
 
 
— ¿M- m e ...e-estas escuchando?  — me dice intentando parecer autoritaria, fallando totalmente y tengo que morderme el labio para no mearme de la risa. 
 
— ¿Siendo sincero? Llevo pasando de ti todo el rato.
 
— ¡Eso no importa solo camina, debemos llegar cuanto antes!
 
— Nadie te lo ha pedido, es más, si dejases de ser tan plasta con toda está mierda te lo agradecería. 
 
— Tal vez si tú no fueses tan imprudente no estarías en esta situación.
 
—¿Imprudente? — no pude evitar soltar una carcajada.
 
 
 
Se giró sin responderme y así seguimos con nuestro corto paseo hasta la dichosa aula de música. Una vez que entramos quedo claro por qué me querían allí, el castigo consistía básicamente en recoger aquel lugar lleno de cajas.
 
 
 
—Asi que utilizan pobres adolescentes conflictivos para evitarse la molestia de ocuparse ellos de su mierda, estupendo. Tal vez le devuelva el favor a base de huevos en su coche.
 
—N-no te lo aconsejo...p-podrías buscarte más problemas... 
 
—¡No recuerdo haber pedido tu odiosa opinión santurrona! — le espeté cabreado.
 
— E-entonces aquí... creo que hemos terminado el recorrido — dijo pareciendo herida tras mi brusquedad ¿pero a quien le importaba?
 
— ¡Por fin! — resoplé de alivio. 
 
— Si...adiós   — ¿eso ha sido un suspiro? Y también ha puesto los ojos en blanco, no pude evitar reírme al ver aquella imagen.
 
— ¡¿C-cuál es t-tú problema?!  yo, yo sólo he intentado ser amable y tú.... —  dios esto es tan divertido. 
 
— ¿Perdona qué? Eres tan diminuta que ni te he oído — me hice el inocente colocando una mano en mi oído para escucharla mejor. 
 
— ¡E-eres un c-cínico s-sabes de sobra de lo que hablo! — sonaba muy enfadada, pero todo lo que me provocaba era risa y muy descarada. 
 
— ¿Qué? ¿qué me río de ti en tu regordeta cara gordita? Mira, eres tan patética que me hace gracia, eres una gordita nerd a la que los chicos seguramente evitan, torpe y el perrito faldero de los profesores, incluso enfadada eres para partirse, no es mi culpa qué seas así de pringada, alguien como tú siempre será una perdedora.
 
— ¡Cállate de una maldita vez imbécil que sabrás tú! — gritó a todo pulmón.
 
 
 
 
Por un momento me quedé hay parado con los ojos como platos sin saber bien qué coño acaba de pasar. Hasta que las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos y reaccionó, acababa de tocar algún tema chungo para ella, pero como ya había dicho tantas cosas no sabía cuál de ellas había sido la gota que colmó el vaso.
 
Lo que sabía era que me acaba de arrear un guantazo en toda mi jodida jeta y me la había dado con tantas ganas que incluso me arañó la cara con las uñas, de manera profunda porque estaba sangrando y escocía un huevo, tuve que frotarme con la mano la mejilla para aliviar algo el escozor mientras mi atacante felina esta parada enfrente de mi llorando con el ceño fruncido a más no poder y una mirada asesina que acojonaba, ahora sí. 
 
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No me podía creer lo que acababa de hacer...le había pegado a este idiota, nunca antes golpee a nadie ni había perdido los papeles y sin embargo ha sido abrir esa sucia, estúpida boca y lograr llevarme al límite. Pero no me arrepiento se lo merecía, se había pasado de la raya, que demonios digo no la ha pasado, la ha pisoteado, meado, escupido y quemado. ¿Quién se ha creído que es para juzgarme? no iba a seguir tragando, no cuándo... ¿Cuándo qué Alanna? no puedo calmarme, pero no tengo porque seguir aquí. 
 
 
 
 
 
— ¡Eres un…eres un, dios no se ni porqué me molesto! — dije muy enfadada y me fui a paso ligero sin decir ni una sola palabra más, pero sé que no me quitó ojo mientras me iba.
 
 
 
 
Me paré un momento en las taquillas dejé todo el material de clase después de todo me iba a casa y di gracias por no tener que compartir las dos últimas clases con ese idiota engreído porque no me hacia ninguna gracia, una vez cerré la taquilla miré mi móvil y tenía un nuevo mensaje de Álex.
 
 
 
 
Estoy en clase tía ¿Dónde estás? Por cierto, hay un chico muy guapo, creo que es del equipo de fútbol y está cañón ¿por qué no intentamos que te hables con él? 
 
 
 
 
 
 
Primero me suicido que flirtear con ese tío, nunca antes nadie me ha caído tan mal y mira que tengo para elegir pero nadie ha sobrepasado tantísimo mis límites, sólo esperaba que lo dejase correr, no me apetecía nada encarar las consecuencias de meterme con alguien como él . Guardé mi móvil y continúe por el pasillo hasta recepción, dónde me hicieron firmar un papel que aseguraba que salía bajo mi expresa responsabilidad, una vez en la calle, tomé una larga y fresca bocanada de aire. 
 
Comencé a caminar con gran desanimo, pero pensé que si iba a casa y estaría sola sin nada que hacer.  Así que primero fui a  Valery's mi cafetería habitual, donde rezaba para que la tía Grace aún estuviese de turno, después de todo ella es como mi gurú aparte de segunda madre, ella es a la persona que recurro cuándo mi día va mal y hoy es uno de esos caóticos días así que.
 
Llegué en pocos minutos a la concurrida calle donde estaba el local, pude ver desde lejos la silueta de mi tía sirviendo cafés y una satisfecha sonrisa asomo mis labios, mi ansiedad fue menguado a medida que me iba acercando a la puerta acristalada de la cafetería.
 
 
 
 
—Vaya si es mi niña consentida — dijo en cuanto la campanita de la puerta advirtió de mi presencia, me miró fijamente — ¿Qué te ha pasado cielo? 
 
—Más bien quién — dije caminando hacia la barra.
 
—¿Se han metido contigo? — la cara de preocupación de tía Grace hablaba por si sola. 
 
—Si ... más o menos, tampoco a dicho algo que no sea verdad...  — dije restándole importancia. 
 
—Haber cuéntaselo a tú tía favorita — estaba sonriendo, pero solo quiere saber a quién tiene que matar. 
 
 
— La directora me pidió que vigilase el castigo de un alumno, pero el problema no era el recado sino de quién tenía que cuidar. Era un idiota grosero que se tropezó conmigo esta mañana ¿te puedes creer que ni se molestó en ayudarme a levantarme o a recoger las cosas que se me habían caído? y eso que me tiró él. 
 
— Vaya eso suena muy malo cielo.
 
— Si...y luego antes del recreo volví a encontrarme con él en las escaleras y volvió a tropezarse conmigo, pero esta vez ¡me echo a mí la culpa! ¡¿no es increible?! Y para acabar, cuándo íbamos hacia el aula de castigo fue un borde que no dejaba de meterse conmigo — comencé a imitar la voz de William — que si soy torpe, gorda, antisocial, una imbécil consentida de los profesores, que si soy una nerd, que si los chicos huyen de mi... así que le arreé un guantazo, estaba sangrando — al ver su cara de pánico me apresuré a añadir — su mejilla digo. 
 
— cariño sé que tenías tus motivos, eres una muchacha que nunca hace nada sin pensarlo o por lo menos no porque sí, pero ¿no crees que te has pasado un poco al golpearle? — trató de hacerme entrar en razón.
 
— No, se pasó él y mucho, llevaba aguantando mucho y al final por una vez exploté, en fin ¿puedes por favor servirme una de tus maravillosas tartas? 
 
—Sigo pensando que no debiste hacerlo, es más creo que deberías perderle una disculpa a ese muchacho. En cuanto a la tarta, está bien.
 
 
 
 
puse mi cara de cachorrito y mi tía me regaló su sonrisa patentada, la que va dirigida sólo para mí. Minutos después me puso delante un trozo grande de tarta de chocolate, enserio es lo único que tiene. El bizcocho es de chocolate, el relleno es de chocolate y praliné, incluso la cubierta y los decorados de manga pastelera son de chocolate y me encanta, una vez me la llevé a la boca no pude parar, dios... mi tía cocina tan bien... adoro sus tartas y siempre logra subirme el ánimo. 
 
 
 
 
— ¿Estás mejor cariño? — me preguntó mi tía con tono muy suave. 
 
— Mucho mejor, gracias — le dije con una amplia sonrisa. 
 
 
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Llegaron las dos últimas horas y estaba cabreado, muy cabreado ¿cómo se había atrevido esa renacuaja gordita y mojigata golpear mi preciosa cara, joder nunca nadie ni siquiera un tío en una pelea había llegado a tocarme y va esta listilla y me planta un guantazo en la cara, estoy que echo humo y estos gilipollas no me lo ponen nada fácil. 
 
 
 
 
— ¿Así que te llamas William? —  dijo una de las novatas que flirteaba con demasiado descaro, casi tuve que morderme la lengua para no soltarle una bomba. 
 
— Si — dije muy secamente pero no parecía darse cuenta. 
 
— ¿Oye y tienes novia? — dijo otra chica nueva detrás de mi silla, justo a mi espalda. 
 
— No preciosa, pero quién sabe — le guiñé un ojo de manera pícara pero no se sonrojó, al revés me sonrío de manera ¿seductora? así no tenía gracia. 
 
— ¿Y prácticas deporte? estás muy fuerte — su mirada me escaneó y me dio un escalofrío. 
 
—Estoy en el equipo de futbol, de hecho, soy su capitán.
 
—¡¿Enserio?! ¡¿eres el capitán?! — dios odio a las chicas escandalosas, pero necesitaba una puta distracción así que... a falta de pan... 
 
— Si, cariño — le respondí como respondería a un niño pequeño.
 
— Oye William esta noche damos una fiesta en nuestra casa... tal vez ¿te apetecería venir? 
 
— Claro, ¿a qué hora?  
 
— A las diez, pero oye ¿bailarías conmigo? 
 
— Hey no me dejes atrás guapo! — dijo su amiga y me soltó un mohín, pero sabía que es forzado, no natural. 
 
— No te preocupes preciosa, después irás tú — le aseguro. 
 
 
 
 
Acabaron las clases y por fin era libre, sólo me consolaba la idea de que quizás aquella noche pudiese ver algún pibón decente en esa dichosa fiesta. Tenía suerte de que ni mi padre ni mi tío estuviesen en casa, estaban en Los Ángeles atendiendo su empresa y eso me venía genial ya que así no tenía que preocuparme de la hora a la que volvería. Una vez crucé la puerta de casa, tiré la mochila al suelo y me planté en el sofá con el ordenador en el regazo, abrí la aplicación de mensajes y me encuentré con un montón de correos. 
 
 
 
Caroline steph 
 
Willy cariño, no te eh visto hoy en el instituto, dijiste que nos daríamos una escapada a en el invernadero ¿dónde estás? 
 
 
 
 
Muy lejos de tú alcance estúpida, tuvimos un rollo de una vez, punto, se acabó y más ahora que acaba de empezar el año, odio cuando la gente malentiende las cosas aunque que puedo decir yo soy así. 
 
 
 
 
John McLaren 
 
Will tronco, ¿dónde coño te has metido? Has faltado al entrenamiento el entrenador casi me patea el culo por tu culpa. 
 
 
 
 
Mierda, se me había olvidado por completo, pobre Logan me lo imagino delante del entrenador aguantando sus insultos y preguntas acusativas preguntando por mí. 
 
Me levanté lo más rápido que pude y cogí mi bolsa de deporte, salí por la puerta y logré cerrarla antes de echarme a correr como loco por la calle, tenía suerte de que mi casa estuviese a vente minutos del instituto. Aunque decidí tomar un atajo por Valery´s y llegar en quince.
 
Corrí como si la vida me fuese en ello, pronto estuve en la esquina de  Valery´s, estaba por pasar por la puerta cuando esta se abrió de repente y choque contra una chica.
 
 
 
—¡No puede ser!  ¡¿otra vez tu?! — dije desde el suelo, incrédulo.
 
—¡Oh vamos, tenías que ser tú! — se quejó frente a mí. 
 
—¡Quita de en medio culo gordo, llego tarde y no voy a perder más tiempo con una basura social como tú!
 
—¡Eres un capullo! — me gritó tirándome en la cara la bebida que llevaba en las manos, poniéndome perdido y mojado.
 
—¡He vuelve aquí! — le espeté mientras se iba sin mirar atrás.
 
 
 
 
Se giró un segundo solo para enseñarme su dedo corazón, había demostrado tener más coraje que cualquier otra chica que hubiese conocido, pero seguía siendo una perdedora más. Y mierda seguía llegando tarde, volví a ponerme en camino, llegaba media hora tarde. Me jugaría el cuello a que el entrenador no tendría piedad de mí.
 
 
 
 
—¡Maldita sea, Matthew ya puedes estar dando vente vueltas al campo antes de ponerte a entrenar, pedazo de vago! — me gritó el entrenado O´wyatt nada más pisar el campo.
 
—¡Si señor!
 
 
 
Hacia un sol abrasador, pero di lo mejor de mí, después de todo. Esto era una de las pocas cosas que no me habían arrebatado aún. Era mi droga, aquello que me mantenía con los pies en el suelo. Tras las vueltas me acerqué a los demás para entrenar las jugadas.
 
 
 
 
—Hey ¿Qué te ha pasado? — me preguntó Logan.
 
—Una fiera de mal carácter, no preguntes — me reí, después de todo era graciosa, pero más Valia no tocarle las narices quien lo diría.
 
 
 
 
Llegué a casa tras un exhaustivo entrenamiento que me había dejado medio muerto, volví a mi lugar tras el portátil en el sofá y una vez más revisé los correos, pero no esperaba encontrarme uno de aquella bruja.
 
 
 
 
Vivianne Farrow 
 
Querido William, te comunico que pronto tendremos una reunión y se requerirá tu presencia, después de todo eres mi hijo. Estoy deseosa de poder encontrarnos de nuevo.
 
 
 
 
 
Y una mierda, pedazo de zorra ni de coña, no, se acabó me niego, cerré nuevamente el MacBook y lo dejé de mala manera a mi lado. De nuevo estaba de mal humor, pero preferí no pensar en eso, así que dejando de lado todo el rollo de los mensajes me fui a la cocina a prepararme algo y a pensar en lo que podría pasar esta noche. 
 
 
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Llegué a casa frustrada, pero quise revisar los mensajes antes de explotar, dos mensajes de voz en el contestador me estaban esperando, uno como no, es de mamá y el otro es de Álex probé a escuchar primero el de mamá 
 
 
 
Cariño como estás ¿has comido? Llámame cuando escuches esto, té quiero. 
 
 
 
 
Vale tendría que llamarla, pero no quiero, además primero debería ver que quiere Alex y miedo debería darme, después del súper SMS de antes. 
 
 
 
 
¡¡Alanna no te lo vas a creer!! ¡¡Trays nos ha invitado a su fiesta esta Noche!! ¡¡van a ir todos incluso Todd y aquí va lo mejor, Logan va a ser mi pareja para fiesta!! Por favor Alanna Annabeth Black di que irás conmigo porfaaa porfaaa tía Llámame cuándo escuches esto. 
 
 
 
 
Vale... tomé nota mental para regañar a Alex por usar mi nombre completo lo cual odio a muerte, pero primero necesito un rato para mí ya que no quiero enfrentarme a Camile Black. Es tan imposible, quién diría que una mujer directa, inteligente y tan segura como mi madre la triunfadora, la que siempre obtiene lo que quiere, sería mi madre yo que soy todo lo contrario. 
 
 
 
 
—Ese chico tiene razón... no soy nadie...
 
 
Apagada, subí las escaleras hasta mi habitación donde tomé mi guitarra, dejando que todo lo malo saliese fuera, las lágrimas contenidas, las palabras no dichas, las heridas escondidas, todo a través de mi voz y los acordes de mi fiel compañera de soledad, regalo por cortesía de mi padre.
 
Dos horas después mi reloj marca las cinco y vente, estoy lista para enfrentar a Alex y su alocado plan. Cuando lo coge me suelta su discurso de que, si no la ayudo seré muy mala amiga, se pasará noches llorando y que eso será por mi culpa.
 
 
 
—No soy mala amiga y no quiero ir, no es mi sitio...
 
—Tu sitio esta donde este yo y yo voy a ir, vamos Alanna...
 
—No lo sé... Alex, yo no soy como tu... 
 
—No, tienes toda la razón, no lo eres, eres mucho mejor. Así que más te vale prepararte porque pienso ir por ti.
 
 
 
 
 
Tras colgar un suspiro profundo, abrí mí armario y comencé a rebuscar algo "femenino" pero todo lo que hay es ropa más grande de la que debería usar y todo o casi todo son vaqueros, camisas de manga corta o larga pero sin escote y holgadas. También jerséis y sudaderas también holgadas, nada de colores llamativos, mucho menos rosa.
 
Pero Alex dijo que me arreglase... así que por mucho que odie la idea sé que si no le hago caso parara por el camino en alguna tienda y me obligara a ponerme un dichoso vestido de su elección y siendo realistas prefiero uno que yo escoja a uno del gusto de Alex. Como no encontré nada. Decidí ir a la tienda de un amigo de la familia que hay dos calles más abajo. 
 
 
 
 
 
— ¡Ooh pero si es Alanna! , si buscas al jefe no está. 
 
— Oh... vaya, sí que venía a por él, pero más bien venia en busca de un vestido... — dije incomoda.
 
— ¡¿tienes una cita?! ¡no me lo puedo creer! — dijo dando palmaditas.
 
— ¡No, no es eso Cinthia! es que...voy a la fiesta de una amiga esta noche, pero no tengo nada que ponerme, pero quiero algo discreto que nos conocemos. 
 
— Vale, vale ya lo pillo, espera creo que tengo algo perfecto para ti, pero solo te ayudo si me dejas hacerte un cambio de imagen, solo por hoy palabra ¿qué me dices?
 
— No lo sé... ya sabes que odio estos temas... 
 
— Si, pero vas a una fiesta y te garantizo que todas esas chicas van a ir arregladas ¿no querrás ser el bicho raro del pantalón holgado no? anda déjame solo por hoy. 
 
— Solo por hoy — le advertí.
 
— ¡¡Bien, manos a la obra!! — dijo más feliz que si le fuese tocado la loto.
 
 
 
 
 
Y así es como empezaron las tres peores horas de mi vida en manos de Cinthia. Me gustaba nada el vestido que eligió para mí, es de fondo blanco y diminutas florecillas violetas dibujadas, no es muy corto y no tiene escote descarado. 
 
Veía como me peinaba hasta me maquilló, pero no tenía idea de que me había hecho porque era tan exasperante que no me ha dejado mirarme aún y estoy nerviosa me da miedo, no me gusta llamar la atención, es más ni aun con todo un bote de maquillaje podría cambiar lo suficiente...  por eso no me maquillo, ni me hago grandes peinados, ni me visto de forma "femenina" ni llamativa y uso gafas para tapar un poco mi cara y esta mujer guapa y sensual me está "arreglando" pero no lo tengo, no tengo arreglo posible, yo lo sé bien. 
 
 
 
 
— Bien cariño estás preciosa, créeme Alanna deberías ir así siempre, eres tan guapa, pero te prohíbo verte en algún espejo, no hasta que vayas a esa fiesta. 
 
— Vale... de todas maneras no falta mucho para que venga Alex a por mí — dije poco convencida.
 
— Mucha suerte — me dijo dándome un sentido abrazo.  
 
 
 
 
Llegué a casa a las ocho y media y aún tenía una media hora para prepararme psicológicamente para lo que me esperaba aquella noche de pesadilla, e paseé por todo el salón una y otra vez hasta que oí un claxon procedente de fuera, me asomé a la ventana, vi un coche que no conocía y a Alex fuera de el llamándome a gritos.
 
 
 
— ¡Alannaaaa! — me llamaba a gritos — ¡Laniiii!
 
— ¡Cállate pareces una urraca, ya bajo! — dije entre risas.
 
 
 
 
Recogí el cargador y lo guardé en el bolso, también un spray de pimienta una nunca sabe cuándo lo va a necesitar. Salí por la puerta y a medida que me acercaba al vehículo pude ver mejor quién lo conducía, cuando por fin pude darme cuenta quién era el que iba llevarnos me paré en seco deseando que la tierra me tragase, caminé hasta Alex enfadada.
 
 
 
 
— ¿Me estas tomando el pelo? ¿me has montado una encerrona? —  el pánico se apoderó de mí.
 
— ¡Noooo! No seas estúpida, lo que pasa es que también lo han invitado, así que le dije que ya que iba a ir nos llevase, una vez allí estará lejos de ti lo prometo — sabía que dice la verdad solo con mirarla, pero no me gustaba esto. 
 
— Esta bien... vamos... — dije resignada.
 
 
 
 
 
Entramos en el coche del infierno y nada más sentarnos mi peor pesadilla más conocido como Mike Collins ajustó el retrovisor para poder mirarme por el, lleva toda la vida acosándome, es muy incómodo.
 
 
 
— Buenas noches Alanna, estas muy guapa — su mirada me provocaba escalofríos, en el mal sentido lo digo enserio. 
 
— Gracias...Mike — dije mirando a otro lado.
 
— Oye déjate de charla y vamos Mike, lo prometiste — lo reprendió Alex. 
 
 
 
 
Una vez el coche se puso en marcha, el ambiente era silencioso e incómodo, Alex y yo nos sentamos atrás y Mike estaba tras el volante, escaneándome en cuanto tenía la menor oportunidad. Yo por mi parte me removía incomoda a mas no poder en mi asiento.
 
Incluso puso una canción que literalmente dice " te deseo en mi cama esta noche ", juro que estoy súper agobiada, saltaría por la puerta si supiese que no voy a romperme la crisma, pero en vez de eso escogí encogerme de hombros y mirar por la ventana evitando su mirada, aunque seguía sintiendo sus ojos clavados en mí .
 
Cuando miré de reojo en su dirección vi cómo se relamía y pude percibir su mirada de sátiro sobre mi ¡ay dios mío! Esto ya es pasarse y solo espero perderlo cuánto antes de vista, me pone los pelos de punta en el mal sentido ¿lo más gracioso?  mientras yo estoy sintiéndome acosada, Alex se está aguantando de manera muy obvia un ataque de risa. 
 
Menos mal que el trayecto solo duraría treinta y cinco minutos y sí, claro que he contado los insufribles minutos en este coche del terror. Una vez que llegamos, bajamos del coche infernal y Mike se fue a aparcar ¡¡por fin!! Alex y yo caminamos hasta la gran casa y entramos sin llamar. 
 
Nada más llegar Alex se quedó mirando a Logan, quien estaba charlando con el grupo de siempre, cuándo se dio cuenta le lanzó una sonrisa cálida a Alex, quién se ruborizó al instante. Yo me limité a poner los ojos en blanco y seguir de largo para entrar de una vez, a medida que iba caminando me arrepentía cada vez mas de haber entrado sola, todo el mundo me miraba de arriba abajo ¿tan mal estoy? Vale me estoy poniendo de los nervios. entré en modo piloto automático y no sé cómo, pero acabé en la barra sentada  notando  que me  sudaban las manos de los nervios. 
 
 
 
 
— ¿Qué te pongo guapa? — miré a ambos lados buscando a otra chica, me dirigí a el de nuevo y me señalé — si tú, te lo estoy diciendo a ti encanto — dijo el barman quien me lanzó un guiño descarado y una sonrisa pícara. 
 
— Mm u-una piña c-colada por favor... — estoy tan nerviosa que tartamudeo, perfecto. 
 
— Aquí tienes preciosa, oye después van a poner buenos temas... me preguntaba ¿si quizás querrías bailar luego conmigo? solo uno, si quieres — tenía que admitir que esa sonrisa deslumbrante con hoyuelos y esas mejillas sonrosadas eran muy monas.
 
— Y-yo... p-pues, estaría encantada — estoy loca, no, es culpa del vestido.
 
— De acuerdo, pues nos vemos después — volvió a ofrecerme esos hoyuelos — por cierto, soy Matt, Matt Rockwood, iba contigo a música.
 
— ¿Matt? Mmm... Matt... — me puse a pensar — ¡¿espera, el mismo Matt que cantó para el festival de primavera en el evento anual de jóvenes talentos en Nueva York ?! — estaba sorprendida y mucho. 
 
— El mismo, oye... el deber me llama — dijo señalando justo delante donde había otro chico cargando cajas — ahora vuelvo. 
 
 
 
 
Estaba en shock, si era quién decía ser era un mago en el piano, ademas de compositor y de los buenos. Eso sin contar que tiene una voz increíble, quedó segundo el año pasado en el evento que coordina mi academia de música.  Todos los años muchos jóvenes talentos de todo el país se reúnen allí, si ganas consigues una beca y la posibilidad de firmar un contrato discográfico con alguno de los varios cazatalentos, representantes, promotores y demás. 
 
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No tenía idea de porque había acabado viniendo aquel muermo de fiesta, las chicas no pasaban de un seis y medio o siete, no son feas, pero tampoco son guapas ni están especialmente buenas y mis amigos tampoco es que sean muy interesantes Jack al parecer es un intelectual, lo cual no había notado antes, pero sigue con el logotipo de deportista idiota. Sean es el capitán del equipo de beisbol y Dan ... bueno no sé qué pinta con ellos, es solo un puto pijo con apariencia de tío guay. También hay más chicos en el grupo, pero no los conozco y yo soy aún más idiota por juntarme con ellos, mientras me quejo sobre mi patético circulo social la voz de Sean me saca de mis pensamientos.
 
 
 
 
— ¡Dios! ¿Black siempre ha estado tan buena? — los ojos estaban por salírseles. 
 
 
 
 
Sin dudarlo miré al lugar donde miraba Sean, y he de admitirlo era imposible, querría culpar al alcohol de mi mala vista, pero lastimosamente estaba sobrio y aquella visión era tan real, como mi propia respiración.
 
 
 
 
— ¿Gordita? — sonreí sorprendido.
 
— ¿Que pasa Willy? — me dijo Jack pasándome el brazo por encima.
 
— No nada, tío — dije restándole importancia.
 
 
 
 
 
Volví a fijarme en el pibón que tenía a unos metros, no me lo creía todavía ¿era de verdad ella? ¿Era la misma gordita de esta mañana? ¡como sentía mi error porque este cañón!  tiene unas curvas dignas de una latina y un culo sexy, tiene una melena azabache por debajo de dicho culito y unos sensuales y carnosos labios pintados de rojo intenso guapa y muy, muy sexy, yo diría que alcanza el diez, es la puta perfección. 
 
 
 
 
— ¡La puta ostia! Está tremenda esta noche, pero te equivocas ella siempre ha estado buena aunque nunca lo demuestra tanto y tiene una cara preciosa sin siquiera maquillarse como las otras ¿ninguno de vosotros la ha visto sin las gafas?.
 
— si una vez al salir de gimnasia, tiene unos ojos preciosos, aunque nunca se maquilla.
 
— Olvídalo Tuck ella nunca sale con nadie, muchos incluido servidor ya se lo hemos pedido y se ve de lejos que no le va la aventura — le comentó Jack al chico. 
 
— Quizás es que no ha llegado el jugador adecuado. — dije sin pensar, ¿a qué coño a venido eso? Ni siquiera eh sido consciente de abrir la boca.
 
— ¡Venga ya Matthew deja de fardar! ¿cómo la chica más remilgada y mojigata del insti se va a fijar en ti? ¡Venga tío no flipes! —  me dijo Tuck. 
 
— ¿Y si lo consiguiese, que? — los reté — ¿qué pasaría si ella me hiciese caso? —  pregunté con picardía. 
 
— Que serías el puto amo pero... — dijo otro de los chicos pero no sabía su nombre. 
 
— ¿Apostamos algo?  si yo hago que le guste y salga conmigo y cambié, vosotros, todos vosotros tendréis que correr desnudos por el campo de juego.
 
— ¿Y si no lo consigues macho? — soltó Sean. 
 
— Vosotros elegís — dije con simpleza, llevándome la bebida a los labios.
 
— ¿Qué tal ser el puto recoge pelotas? — propuso uno.
 
— Muy buena Simón ¿bien casanova tenemos trato?  — me preguntó Dan. 
 
— ¡No me puedo creer que lo digáis en serio, joder... yo no quiero saber nada! — dice nos espetó Jack.
 
— ¡Va no seas marica! — le contestó Sean — ¿Porque te importa tanto? Es solo una de tantas.
 
— ¡Que te den Sean! ¡Sabes mejor que nadie que no es así!
 
— La hostia chavales, se ha encoñado de la monja — se rieron todos a su costa.
 
 
 
 
Las carcajadas que soltaron estos imbéciles me perforaron los tímpanos, Jack resopló y se alejó no sin antes enseñarles su dedo corazón a estos idiotas. Sean y los chicos se volvieron hacia mí de nuevo, pero esta vez fue Dan quien me habló.
 
 
 
 
— ¿Y bien amigo? ¿tú también te vas a rajar o tenemos trato? — me retó haciendo gestos.
 
— Yo nunca me rajo, tenemos un trato y os aseguro que voy a ganarlo — Dije convencido. 
 
 
 
 
Me alejé de aquellos imbéciles y llegué a la barra donde me encontré a Jack echo una mierda, lloriqueando con un ron con hielo entre las manos.
 
 
 
 
— ¿Lo has aceptado verdad, pedazo de mierda? — me acusó.
 
— Por supuesto — dije satisfecho.
 
— Joder... ¿No hay nada que pueda hacer para quitarte esa idea de la cabeza, no es así Matthew?
 
— Exactamente ¿Por qué te preocupa tanto?
 
— Dios... haz lo que quieras, Pero Matthew, te juro por dios que si le haces daño te jodo, pero bien ¿entendido? — me amenazó. 
 
— Si, si vale, prometo no pasarme de la raya, no le haré daño solo conseguiré que salga conmigo y luego la cagare para que me dejé ella ¿Así está bien? —  asintió de mala gana y tomó otro trago — ¿pero oye...Jack porque tanto instinto protector con ella?
 
— Porque...tío estoy enamorado de ella y aparte es amiga de toda la vida así que ojito. 
 
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Mientras esperaba me bebí hasta el fondo mi bebida y pedí  una segunda al sustituto temporal de Matt, la verdad es que este tipo me daba mal rollo, cuándo me dio la copa  me lanzó una sonrisa espeluznante que hizo que todo el bello del cuerpo se me erizara, también me la bebí casi sin pestañear, pedí entonces una tercera pero esta  me la bebí despacio, se me estaban subiendo más rápido que otras veces así que fui con calma, cuándo iba a mitad de mi copa llegó la caballería. 
 
 
 
 
— ¡Hey pequeñaja! ¿Qué haces aquí tú sola? — me dijo Logan dándome un abrazo de oso, cuándo me dejó se quedó boquiabierto — ¡¿Alanna?! ¡¿eres realmente mi mejor amiga?!
 
— Muy gracioso, no te metas conmigo Logan — fruncí el ceño e hice un puchero, Logan me sonrío con ternura casi fraternal. 
 
— No te ralles Lanni estás espectacular. 
 
— Hey ¿qué me eh perdido? ¡Ostias! ¡¿Logan es amiga tuya?! —  le preguntó Trevor otro de mis amigos a Logan quién por si no lo he dicho ya, es mi mejor amigo. 
 
— Es Lanni pedazo de idiota — medio gruñó Logan en mi defensa. 
 
— ¡¿Estas de guasa?! ¡¿eres nuestra Lanni?! — Trevor estaba atónito, pues imagínate yo chaval que aún no me había visto en un espejo.
 
— Si... — sonaba mucho más avergonzada de lo que esperaba. 
 
— Pedazo cambio tía, estás cañón — me abrazó orgulloso.
 
— Como os paséis de listos con Lanni os castro cabrones — les advirtió MJ a sus espaldas, es la chica centrada del grupo.
 
— Hola MJ ¿qué tal te ha ido los exámenes? — pregunté a mi amiga la morena despampanante. 
 
— Brutales, Madison es un cabron, oye por cierto ¿no faltan aquí Alex y el capullo de Scott? 
 
— Ni idea — decimos los tres al unísono luego nos miramos y nos echamos a reír. 
 
—Espera ¿no estaba contigo Logan?
 
—Que va, hablamos un poco y después se fue — dijo incómodo.
 
 
 
 
A medida que pasábamos más tiempo charlando más me iba relajando así que más me obligaba a beber MJ y cada vez estaba más y más ebria. En cierto momento todos desaparecieron en la pista de baile y yo me acerqué a una ventana para respirar el aire fresco de la noche ya que estaba algo mareada.
 
Pero mi paz no duró y acabó siendo perturbada por una mano grande en mi hombro derecho, di un respingo y pegué un grito ahogado por el susto, pero me relajé cuando vi la cara del idiota de Mike, aunque claro, mi momento de bajar la guardia no le fue desapercibido y se me acercó de más. 
 
Tanto que acabó arrinconándome contra la ventana por suerte no me tocó, pero solo su presencia era suficiente como para que saltasen todas las alarmas. Necesitaba espacio, necesitaba alejarme.
 
 
 
 
— Mike... deberías... alejarte, necesito aire... — dije tratando de buscar espacio.
 
— No — me dijo en seco.
 
 
 
 
Eso es todo lo que me responde un simple no y se pegó más a mí, en respuesta subí los brazos queriendo cubrirme con ellos y crear así una pequeña distancia entre ambos, pero aun así Mike no se detuvo. 
 
Acercó su espantosa cara a la mía, pero le pegué un empujón, pero por desgracia el muy capullo me agarró entonces de las dos manos y siguió intentado besarme a la fuerza. Como si lo fuese a dejar, empecé a retorcerme y a golpearle como pudo.
 
 
 
 
 — ¡Suéltame, he dicho que no, no quiero, déjame!  — acababa de agarrarme el culo y lamerme la oreja, el asco que sentí me provocó una arcada — ¡suéltame, que me sueltes, no me toques! — lloriqueé, resistiendome como podía.
 
 
 
 
Grité desesperada una y otra vez, tratando de defenderme. Lo evadí, lo golpeé y arañé su cara, por fin logré alejarme con una mirada de miedo y asco a la vez. Sin perder un segundo caminé dándole la espalda tan rápido como me fue posible, pero me alcanzó y agarró mi muñeca nuevamente impidiendo que continuara la marcha o me soltara de su agarre. 
 
 
 
 
— ¡Te dicho que me dejes de una maldita vez! — le espeté — ¡déjame ir! ¡¿qué demonios piensas que haces?!  ¡socorro! — mi mano se revolvió entre la suya intentando soltarse, mi muñeca se puso de un tono rojizo pálido, pero no aflojaba ni un poco su fuerza. 
 
— Annabeth te quiero, siempre te eh querido, así que... — puso su otra mano en mi nuca.
 
— ¡De eso nada! —  traté de frenarlo con mi mano libre — ¡Así que nada solo suéltame, por favor no me gustas déjame en paz Mike!
 
— Venga preciosa, siempre me rechazas, vamos no seas estrecha, yo sé que te pongo, ven dame un besito — dijo arrastrando las palabras, estaba borracho, el tío estaba asquerosamente ebrio.
 
— ¡Nooo, no, no, suéltame! —  me estaba resistiendo cuánto podía, pero era muy fuerte, dios... que alguien me salve.
 
— ¡Cállate puta! Por una vez vas a saber qué es un hombre — iba a besarme pero giré la cara a tiempo, estaba asustada y las lágrimas fluían sin control — ¡¿es que nadie va a ayudarme?! 
 
 
 
 
 
De pronto un tercer par de manos se cernieron encima de las mías y las de Mike. Suspiré de alivio, daría gustosa a quien sea que haya venido en mi rescate, no espera, es muy pronto para decir eso, es el idiota de William. Pero he de admitir que tiene unas manos fuertes y grandes, que de hecho están a punto de salvar mi vida de este sinvergüenza al que aprieta las manos de Mike como si fuera a rompérselas.
 
 
— ¿Quién coño eres, que quieres, no ves que estamos hablando? 
 
— Es obvio que ella no quiere hablar contigo amigo, así que ¿qué tal si la sueltas y te vas tranquilo? ¿qué me dices? 
 
— Tss eres un crío ¿acaso piensas que puedes venir aquí e interrumpirme la diversión?
 
— ¿Y tú crees que puedes obligar a alguien hacerte caso? ¿Estas ciego, no ves que tiene las muñecas rojas porque ha estado intentado huir de ti? Acaso vas a obligarla ¿Eres de esa clase de tío? — lo retó William. 
 
— Te tomas demasiadas confianzas para ser un desconocido ¿por qué te importa tanto esta chica, que tienes complejo de héroe chaval?
 
 
 
 
 
No podía ni siquiera responder, estaba tan asustada, confusa y borracha que mis palabras simplemente no salían. Se atascaban en mi garganta, pero ningún sonido salía de ella, sólo pude ver como sucedían las cosas y en silencio me limité a mirar. 
 
 
 
 
— Tal vez porque soy su novio — mi mandíbula cayó al suelo ¡estaba loco! Eso era oficial, pero...me miró de una manera tan directa como pidiendo que le siguiese la corriente, dada la situación no tampoco tenía opción así que, esperé que solo sea eso, que estuviese actuando. 
 
— Nunca te escuché decir que salías con alguien — me miró con los ojos entornados — ¿sabéis qué? no os creo — su mirada recayó sobre mí y eso hizo que me estremeciera del miedo, aparté la mirada y agaché la cabeza. 
 
 
 
 
 
La mirada de Mike iba de mi al idiota de William, mi corazón iba mil por hora, no sabía exactamente que ocurría aparte de que Mike intentó atacarme y que solo quiero librarme del perturbado de Mike y salir huyendo a casa, ocultarme bajo las mantas y si mi única salida era seguirle la corriente a un idiota como este, bueno, porque no. 
 
 
 
 
 
— Si nos crees o no es tú problema, ahora suéltala le espetó William a Mike autoritario.
 
— Demuéstrame que es tu chica de verdad y la suelto — sonrío de manera mezquina y siniestra. 
 
— Como quieras — dijo tan tranquilo encogiéndose de hombros y acercándose a mí. 
 
 
 
 
<< ¿¡Bien, como que bien imbécil!? era actuar, solo actuar. No pienso besarte ni, aunque mi vida dependa de ello >> pensé. No me lo podía creer ¿lo decía enserio? ¡pero si en el instituto no dejaba de amargarme! ¿¡cómo podía decir enserio lo de besarme justo ahora!? << No,no, No, no y no, tengo que hacer algo ¡no vas a besarme! >>
 
 
 
 
— Ca-cariño...n-n-no me beses...vamos a llamar demasiado la atención y la gente nos va a mirar demasiado — el pánico bailaba en mis ojos, pero él sólo estaba sonriendo.
 
— Cielo este tío duda de nosotros y creo que tenemos que demostrárselo — ¡se está riendo el muy...,
se está riendo y ahora se está acercando ohh no, no, no, no por favor. 
 
 
 
 
 
No me dio tiempo a pensar en una alternativa, ya me había atrapado entre sus brazos, como pudo ya que Mike aun no me había liberado la mano derecha. Pero su boca buscó la mía de manera provocativa, lento pero firme, cuando me quise quejar y apartarlo, me agarró aún más fuerte, yo me estremecí e intenté tímidamente corresponderle, aunque de manera torpe.
 
 Era tan raro, mi primer beso y es con un idiota, pero... ¿es raro que a pesar de todo me guste? ¡no, no y mil veces no Alanna Annabeth Black! es el alcohol el que habla, una vez reaccioné lo aparté de un empujón y me giré a mirar a Mike. 
 
 
 
 
— ¿Te ha parecido lo suficientemente realista? — le miré con el ceño fruncido y le lancé puñales con los ojos, no solo ha intentado forzarme a algo que jamás querría, sino que me ha obligado de todas formas a hacer algo que tampoco quería. 
 
— Hay la tienes chaval — me empujó de mala manera hacia el otro idiota — tampoco esta tan buena, no me merece la pena. 
 
— ¡Pero serás … — mi otro problema no me dejó terminar la frase porque me tapó la boca con su mano y negó con la cabeza — ¡suéltame tú también! 
 
— Habrás echo un cambio gordita, pero tú mal carácter sigue siendo el mismo ¿además así es como hablas a tú salvador?
 
— ¡Tú también te has aprovechado de la situación y me has besado imbécil, era actuar no quería que me besaran y menos tú! 
 
— Pues parecías encantada mientras te besaba, justo cuando te apreté junto a mi te estremeciste — dijo con aire de creído y cara de suficiencia. 
 
— Y-yo  n-no  hice  e-eso, n-no  me  g-gustó, no te soporto. 
 
— Men-ti-ro-sa, me deseabas en ese momento y por eso mismo voy a ser bueno y proponerte algo ¿quieres que nos acostemos? — su mirada era intensa y sabía de sobra que lo decía enserio ¡¿pero cómo demonios se atrevía?! 
 
  • Moana012-image Moana012 - 13/08/2019

    Me gustó, estuvo divertido me recordó a mis años de Instituto xD. Pobre Alanna se libró de un tonto y le salió al paso otro. Espero pronto el siguiente

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