War Academy

Géneros: Ciencia ficción, Fantasía, Romance

Tags:

romance
yaoi
adolescente
psicológico

La historia se desenvuelve en Karum, en un mundo futurista en donde los los humanos han desarrollado habilidades especiales para ser capaz de defenderse en un mundo de guerras. Sergy War es el protagonista, hijo del fundador de la Academia más reconocida por formar a los mejores guerreros, él tiene la misión de ingresar a la academia siendo líder y formar el mejor de los equipos para enorgullecer a su padre. Ya dentro, conocerá a sus compañeros los cuáles se convertirán en amigos valiosos para él, además de sufrir algunos conflictos internos... ADVERTENCIA: se desarrolla una relación homosexual en la historia, por lo que si no te parece el tema, sólo abstente de leer y de criticar, gracias.

1- WAR ACADEMY

War Academy

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En un mundo futurista en donde la humanidad ha evolucionado tanto hasta el punto de desarrollar ciertas habilidades especiales, es necesario que cada país cuente con un ejército capacitado para defenderse, debido a la cantidad de guerras que se daban alrededor del mundo. Karum era el nombre de uno de los países más grandes y poderosos en este tiempo e incluso se encargaba de tener academias especializadas para formar a sus jóvenes más poderosos. Muchos jóvenes deseaban ser aceptados en éstas academias para poder defender de forma orgullosa su país.
 
La academia más afamada de Karum era “War Academy”, reconocida por los mejores entrenamientos, además de contar con los profesores más calificados para capacitar a los jóvenes, los cuáles podían ingresar en ésta en el período de dieciséis a veinticinco años. Claro que ingresar no era nada fácil, generalmente ingresaban aquellos que realmente sorprendían con sus habilidades y que demostraban la fidelidad que le tenían a su país, teniendo que estar preparados para renunciar a sus familias y sus seres queridos, y ser capaces incluso, de llegar a sacrificar su propia vida en caso de ser necesario.
 
 
***
Un equipo de música sonaba un tanto fuerte, mientras un joven descansaba sobre la cama con la almohada en la cara y la boca levemente abierta.
- ¡Sergy vamos! ¡Hace media hora que tu padre te espera! –le llamó una voz femenina desde afuera, de forma insistente.
El joven dio un hondo bostezo y finalmente se sentó, dejando caer a un lado la almohada, y se quedó viendo a la pared sin mucha motivación.
Él era Sergy War… nada más y nada menos que el único hijo de Elliot War, el fundador y director de “War Academy”.
El muchacho se puso de pie, era delgado y de estatura promedio, su cabello levemente ondulado y de color negro intenso. Sus ojos pequeños y rasgados, y color café verdoso, bastante agudos. Éste vestía unas bermudas y una camiseta, y parecía realmente perezoso, como si aún se encontrara dormido.
Sergy solía ser bastante serio, hasta el punto de rayar en lo amargado, aunque cambiaba mucho cuando se encontraba con sus mejores amigos, Rack y Koby, con quienes incluso era divertido, aunque incluso ellos sabían que Sergy tenía sus momentos, por ejemplo cuando éste se enfadaba, ellos preferían dejarle solo, ya que intentar hablar con él en esos momentos no era algo razonable. 
 
La razón por la que Sergy se encontraba tan desanimado, era porque la noche anterior su padre le había informado que debería ingresar a la academia para ser el líder del grupo principal a entrenar. No es que a él no le interesara ser parte de algo tan importante, es más, por dos años seguidos había intentado entrar y no lo había conseguido. Sus habilidades habían sido consideradas de poco uso en cuestiones de batalla, además de su dificultad para seguir las reglas y trabajar en equipo. Pero claro… ahora que se había dado el aviso de una competencia nacional por elegir el mejor equipo de Karum, su padre había utilizado sus influencias para hacerlo entrar sin realizar ningún tipo de prueba de admisión porque ahora era conveniente para él. Sabía muy bien que él quería que su hijo fuera parte del equipo ganador, no porque creyera realmente en sus habilidades, sino… para hacer famoso su nombre. Lo tenía claro, él no sería más que una promoción en el grupo, un adorno, una especie de pegatina para hacer el grupo más llamativo.
- ¡Sergy, ¿no estás vestido aún?! –irrumpió un hombre a la habitación.
Éste hombre tenía el cabello oscuro, y los mismos ojos agudos que su hijo, y parecía realmente encolerizado.
- ¡Ya no eres un niño para ponerte con tus berrinches, tienes veinte años ya!
- Todo el mundo supo que no he sido capaz de entrar a la academia por dos años consecutivos –murmuró Sergy entre dientes– y de pronto entro… será más que evidente que soy un acomodado.
- Pues entonces deberás trabajar duro para demostrar que mereces estar ahí, hazme sentir orgulloso –le ordenó aquel hombre con voz firme –ahora cámbiate y prepárate, se han hecho las audiciones más minuciosas y estrictas para que los mejores estén en tu equipo, tú deberás coordinarlos y ponerlos en cintura.
- Anda bebé, sé que pondrás en alto el apellido de la familia –lo animó su madre.
Sergy puso los ojos en blanco y vio de mala gana el uniforme que estaba colgado en su armario.
Sus padres salieron para darle privacidad, y él empezó a desvestirse de mala gana. El uniforme no tenía nada que ver con el de un “soldado”, a su ver, parecía más un uniforme de instituto. Se trataba de un pantalón negro formal, una camisa manga larga color blanco, corbata y un saco de color ocre, con el escudo de la academia, que eran una W y una A mezcladas, con fuego al fondo.
En ese momento, su celular emitió un sonido que parecía el ladrido de un cachorro. Éste lo tomó y lo revisó, era un mensaje de su amigo Koby: “No te lo vas a poder creer”
Es todo lo que decía. Sinceramente, él no tenía mucho ánimo de responderle en ese momento, más cuando el día anterior había intentado contactarlo tanto a él como a Rack, y ninguno de los dos se había molestado en responderle, pues bien, ahora que se aguantaran.
Él tomó su maleta de rodos, la cual su madre había preparado, ya que por él se hubiera ido con lo que tenía puesto. Al ingresar a la academia, los alumnos debían prácticamente vivir dentro del lugar, claro que contaban con permisos semanales para salir.
Avanzó con su maleta en donde lo esperaban sus padres. Su padre con semblante serio, y su madre con los ojos cristalinos.
- Alguien vino a despedirse de ti –le informó su mamá con gesto emocionado. Enseguida alguien más se incorporó a la sala. Pues lo que faltaba… Anya.
Anya, una chica de cabello lacio, color castaño, y ojos verde oscuro, una chica realmente muy linda con una figura delgada y delicada, además de llevar un bonito vestido color esmeralda, que combinaba con sus ojos.
- Te espero en el auto –informó su padre. Su madre hizo un asentimiento y se escabulló en la cocina.
¿Quién era esta chica? Pues para fines prácticos… era su novia. Aunque no es que él necesariamente la había elegido. Claro, la chica era hermosa, dulce y delicada y… además era hija del socio más importante de su padre, con quien dirigía la academia, así que por supuesto que a ambos padres les convenía que sus hijos terminaran juntos. Conocía a Anya desde niña, por lo que realmente le era un tanto difícil verla… como mujer, y más aún como su novia, aunque Anya había estado abiertamente enamorada de él desde la secundaria.
A Sergy no le había interesado ninguna otra chica en ese tiempo, por lo que tampoco se había molestado en alejarla y simplemente la había dejado permanecer con él, permitirle hacerle regalos e incluso había aceptado salir a citas con ella, hasta el punto que todos a su alrededor asumieron que eran novios sin más. Anya lo tomaba de la mano siempre que podía, y él tampoco es que la rechazara.
Sabía que quería a Anya, era prácticamente la única chica con la que tenía una confianza tan cercana, además de que también era capaz de reconocer lo linda que era, pero… no estaba del todo seguro que sintiera la suficiente atracción por ella. Sus amigos ya habían tenido novias, y cuando describían sus sentimientos, no se parecían en nada a lo que él sentía por Anya… Pero al fin y al cabo no es algo a lo que le diera mucha importancia. Estaba en su destino que tenía que tener una novia para hacerla su esposa, y bueno… al menos no tenía que buscar, y pues quedarse con alguien a quien conocía desde niña y a quien ya se había acostumbrado a tratar, tampoco estaba mal.
Había sido apenas hasta el año pasado, que Anya y él realmente se habían sentado a hablar de su relación como algo real. Anya le había hecho ver que ella realmente estaba enamorada de él, y que quería saber lo que él sentía y que empezaran a salir en serio y de forma oficial. Sergy había aceptado sin muchos miramientos y se había encargado de evadir olímpicamente la pregunta sobre sus sentimientos. Y aunque prácticamente tenían un año de estar saliendo, tampoco es que hubiera pasado mucho en ese tiempo, tampoco salían mucho o pasaban todo el tiempo juntos, y los besos que se habían dado, siempre habían sido iniciados por Anya, con excepción del día del cumpleaños de ella, en donde como Sergy no había logrado decidirse por un buen obsequio, había terminado haciendo lo primero que se le ocurrió… besarla, y esto volvió loca de contenta a Anya, cualquier gesto en donde Sergy tuviera la iniciativa, la ponía demasiado emocionada. 
- No era necesario que vinieras –le murmuró Sergy– no voy al ejército, podemos incluso recibir visitas ahí dentro.
- ¡Sergy! –le reclamó Anya con un acentuado puchero, y se acercó, poniéndole las manos en los hombros, para luego bajarlas por sus brazos, alisando su saco– Te ves tan guapo en tu uniforme… Además, ¿cómo podía no venir a verte? Es el inicio de algo realmente importante para ti… y estoy orgullosa.
- Sabes que he entrado por mi padre… -comentó éste, rodando los ojos.
- ¡No digas así! –lo regañó Anya– Talvez… en un inicio pero… Adentro podrás demostrar lo que realmente vales, y que de verdad mereces estar ahí– ella vio hacia la puerta de la entrada, para asegurarse de que el padre de Sergy no estuviera a la vista– Una vez adentro… hazle ver a tu padre que te ha subestimado todo este tiempo, y que realmente eres muy valioso, yo siempre lo he sabido.
Sergy dio un suave asentimiento y cambió la mirada, aquello le resultó algo embarazoso. Anya sonrió, y tomó sus mejillas con suavidad, haciendo que la viera
–Te visitaré siempre que pueda, pelea fuerte –y tras decir esto, le dio un beso dulce pero profundo, que fue interrumpido por el sonido de la bocina del auto del padre de Sergy.
- Me tengo que ir –se limitó a decir él, y se escabulló de sus brazos.
- ¡Te llamaré todas las noches, y te visitaré siempre que pueda, aunque trataré de no distraerte, te amo mucho, pelea, pelea mucho! –lo animó Anya mientras éste cruzaba la puerta de salida.
Sergy dio un asentimiento, y levantó su puño en respuesta, dándole a entender de que lo haría, que pelearía con todas sus fuerzas y finalmente salió.
 
El trayecto en el auto, fue tan ameno como podía ser un paseo con su padre. Sergy llevó puesto sus auriculares todo el tiempo, mientras su vista iba fija en la ventana. Una vez estacionaron, Sergy estuvo a punto de bajarse sin más, pero su padre lo detuvo del brazo.
- Escucha, desde ya estás a cargo de tu equipo, hay diecisiete líderes en total, y en cuánto entres, esto se volverá una competencia por tomar a los mejores miembros, no te duermas como siempre y observa bien. Han entrado los mejores de los mejores, elígelos antes que te los ganen, desde ya han sido motivados para que te busquen y los aceptes –Sergy asintió sin mucho interés–. Forma el mejor equipo, y cero mujeres, aunque hay unas cuántas habilidosas, tienen demasiadas debilidades y no quiero encima una distracción para el equipo, así que céntrate en un equipo puramente masculino, y cero contacto con los otros equipos, son tus rivales, ¿de acuerdo? –Sergy volvió a asentir y finalmente bajó del auto.
Frente a él, estaba un enorme arco con el nombre de la academia. Dentro se alcanzaban a ver varios edificios, aunque desde ahí, no se alcanzaba a ver ni la mitad del lugar. Aquello daba la impresión de ser una especie de universidad, aunque claro que la logística implementada ahí, seguramente no tendría mucho que ver con una universidad.
Él estuvo a punto de entrar, pero de pronto tenía a su padre al lado.
- Espero que realmente estés escuchando lo que te dije, esto es importante y serio, no me desilusiones –Sergy se limitó a mirarlo y asintió. Deberían pagarle por cada vez que su padre le pedía que no lo desilusionara.
- Quédate tranquilo –se limitó a decirle. Su padre le dio un incómodo abrazo y finalmente entró…
Lo primero que había era un patio, en donde ya se veía a muchos jóvenes… Quiso haber tenido una de sus sudaderas con capucha para poder cubrirse incluso la cara, ya que en cuánto entró… se dio cuenta sabían perfectamente quién era. Como si hubiera ingresado a un circo, todos los que tenía a su alrededor empezaron a hacer uso de sus habilidades. Destellos de fuego, personas haciéndose invisibles ante sus ojos o dando marometas. Fue bastante molesto a su parecer, afortunadamente… él también tenía su propia habilidad, la cuál usó en ese preciso momento. Su habilidad… era la manipulación del sonido. Cerró su puño y en un instante, dejó de escuchar todo a su alrededor, pudiendo así seguir avanzando de forma tranquila, sin que lo abrumara todo ese despliegue de habilidades.
La verdad es que pensó seriamente en hacer todo lo contrario a lo que le había dicho su padre… Elegir lo peor de lo peor y formar el peor equipo de todos, talvez y así podía darle una lección. Iba realmente meditándolo cuando de pronto se detuvo a ver a otro grupo, aunque ahora nadie mostraba sus habilidades, más bien parecían estar viendo algo muy interesante.
Sergy dejó que los sonidos volvieran a escucharse y entonces se dio cuenta de que había música. Un grupo de chicas se aglomeraban y daban grititos como si estuvieran viendo una celebridad. Siguió la dirección de la mirada de las chicas y entonces vio que efectivamente alguien daba un espectáculo. Un chico hacía algún tipo de baile contemporáneo en forma bastante energética. Llevaba el uniforme, pero no llevaba puesto el saco, y usaba la camisa con los primeros botones sueltos. Su cabello rubio se movía al compás de sus movimientos.
Sergy puso los ojos en blanco… ¿y a eso llamaban admisiones minuciosas? ¿Un bailarín? ¿Sería esa su habilidad? Ya podía ver quién sería uno de los primeros en quedar fuera de aquella competencia. Sergy siguió ahí parado, cruzado de brazos mientras el muchacho terminaba el baile y hacía una reverencia para sus fanáticas, y entonces dirigió su mirada a Sergy, alzándole las cejas.
- ¿Te unes? –le preguntó el rubio con voz animada y Sergy frunció el ceño.
- Yo no bailo –le soltó Sergy soltando un bufido para luego seguir su camino. Vaya locura, lo que le faltaba.
Apenas había dado unos cuántos pasos cuando el piso bajo sus pies se movió repentinamente y sintió una fuerte brisa a su alrededor. Esperen… conocía aquellas habilidades…
- ¡Eh! Siempre alerta Sergy –le dijo con gracia un joven alto, con una sonrisa torcida.
- Dicen que eres el pez gordo aquí y que hay que mostrarte las habilidades para quedar en la élite –agregó otro muchacho más, con una amplia sonrisa, parando de correr a su alrededor y deteniéndose.
- ¡Rack, Koby! –soltó Sergy sin poder creérselo, se trataba de sus mejores amigos.
Rack, el chico alto, tenía el cabello rubio cenizo y peinado en picos hacia arriba, de ojos grises, muy parecidos a los de un gato. Era delgado pero atlético, y había sido el responsable de provocar el pequeño terremoto. Era su amigo desde que eran niños.
Koby, era bastante risueño, llevaba el cabello de un rojo llamativo, peinado hacia atrás, ojos marrones, y siendo sólo un poco más bajo que Rack. Éste era capaz de correr a gran velocidad, y es lo que había estado haciendo alrededor de Sergy.
- ¿Te sorprendimos? –le preguntó Koby con diversión.
- ¿Cómo es que están aquí? –preguntó Sergy aún perplejo, al verlos usando el uniforme.
- Pues mira, hicimos la prueba y… quedamos –respondió Rack sin más.
- ¡Esto será como retomar la escuela! –celebró Koby haciendo un pequeño baile, al que Sergy se unió enseguida mientras se reía, digamos que Koby era capaz de sacar su lado más divertido y hacerle olvidarse de su posición seria y hasta fría.
- ¿No que no bailabas? –dijo de pronto alguien a sus espaldas.
Sergy dejó de bailar enseguida y se giró.
- Hola ¿qué tal? –lo saludó Koby con ánimo.
- Hola –saludó el rubio de antes, que era quien se había acercado– soy Jaminie, tengo dieciocho años, y estoy bastante orgulloso de haber entrado en mi primer intento –expresó el chico con simpatía.
- ¡Pues ya somos dos! –exclamó Koby, incluso chocando la mano con el rubio.
- Pues han tenido suerte –comentó Rack –yo he hecho por lo menos cuatro intentos desde que salí del instituto, y Sergy dos –comentó, señalando a Sergy que permanecía serio.
- ¿Hay necesidad de darle tanta información? –cuestionó Sergy– Vamos, Rack y Koby, son parte de mi equipo –les informó.
- ¿En verdad? –preguntó Koby, perplejo- eh… pero dijeron que serías el equipo élite, que sólo lo mejor de lo mejor podría quedarse contigo…
- Y por eso están conmigo –respondió Sergy sin más.
- ¡Oh eres lo máximo! –celebró Koby abrazándose a Sergy, prácticamente colgándose de él.
- No tengo ninguna queja –expresó Rack, dándole unas palmadas en el hombro, bastante satisfecho.
- Ahora vamos a conocer nuestra residencia –los tres empezaron a alejarse, dejando bastante colgado a Jaminie, que no pudo hacer más que verlos alejarse. Se encogió de hombros, y siguió andando por ahí.
 
- Oye, ¿es en serio que estaremos en tu equipo? –preguntó Koby, una vez estuvieron solos.
- Claro que sí, ¿por qué crees que lo dije si no? –cuestionó Sergy en modo simple.
- ¡Genial! –volvió a celebrar Koby con emoción.
- Pero en serio me sorprende verlos aquí –admitió Sergy– digo, sabía que Rack estaba deseando entrar desde hace años, pero tú Koby, me has tomado por sorpresa.
- Bueno… no quería quedarme atrás –admitió éste– vi a Rack tan decidido a entrar que también puse todo mi empeño, y estoy aquí, no me lo creo –admitió éste, soltando una risa divertida, que contagió a Sergy.
Las residencias eran prácticamente casas, perfectamente equipadas para siete personas.
Los tres amigos se detuvieron al llegar a la que estaba asignada para ellos. Tenía una fachada muy al estilo victoriano, y desde afuera se podían apreciar por lo menos tres pisos. Los tres entraron, había un amplio recibidor, una amplia sala con decorados muy elegantes, una cocina igual de amplia, y al final una puerta trasera que daba hacia un patio privado en donde habían algunos elementos de entrenamiento y una pequeña piscina.
En el segundo piso habían cinco habitaciones, y todavía había un tercer piso en donde se encontraban otras dos habitaciones.
- Me imaginaba que esto sería como un campamento en donde estaríamos todos apilados en una habitación –comentó Koby, viendo sorprendido, como cada habitación era bastante amplia y contaba con camas con doseles– me sentiré todo un príncipe viviendo aquí –comentó éste animado– aunque sinceramente, hubiera preferido compartir habitación, será un poco solitario.
- Pues yo estoy feliz de que podamos tener habitación propia –admitió Sergy– además tú eres un completo desastre como para compartir habitación contigo –dijo señalando a Koby.
- ¡Ah pero qué malo! –se quejó éste con un mohín– puedo ser ordenado cuando quiero.
- Bueno… creo que me quedaré con una de las habitaciones del tercer piso –señaló Sergy, quien consideró que éstas eran las más privadas– iré a estirar los pies.
- ¿Cómo? –le preguntó Rack– no es el momento para eso, ¿no deberías molestarte en buscar al resto del equipo? Si no te apresuras, se llevarán a los mejores.
- Para eso te tengo a ti –señaló Sergy.
- ¿Eh? –preguntó Rack, contrariado.
- Confío en tu buen sentido de liderato, elígelos, yo estaré de acuerdo.
- ¿Qué yo los elija? –preguntó Rack, atónito– pero…
- Confío en ti –insistió Sergy– pero eso sí, nada de chicas, podría ser incómodo y mi padre no quiere integrantes femeninos.
- Ah pero eso totalmente injusto –se quejó Koby– una chica le pondría alegría a la residencia.
- No chicas –insistió Sergy– además, sí es cierto que eso podría significar una distracción.
- Tú lo dices porque ya tienes tu novia –le reprochó Koby– pero una de mis motivaciones, era conocer al amor de mi vida aquí adentro –admitió éste.
- Podrás relacionarte con las chicas de otros equipos –dijo Sergy sin más.
- ¡Pero serán mis rivales! –protestó Koby.
- Confío en ti, Rack –dijo Sergy, ignorando a Koby.
- Sí, descuida, yo me encargo del trabajo complicado, como siempre –dijo Rack, poniendo los ojos en blanco– vamos Koby.
Rack se dirigió escaleras abajo, mientras Koby iba tras él, algo inconforme.
 
La verdad es que Rack en apariencia, era más compatible con un líder de equipo, de alguna manera, su apariencia era imponente, debido a su altura y su cuerpo atlético. Él tenía veintiún años, y junto con Koby, habían sido compañeros de colegio con Sergy. Los tres habían sido inseparables desde que tenían memoria. Rack siempre había sido el serio, el responsable y el prudente en el grupo. Era un año mayor que sus amigos, debido a que de niño se le daban muy mal los estudios y había reprobado un año, aunque consideraba que había sido lo mejor que le pasó, debido a que así pudo ser tan amigo de Sergy y Koby. A Sergy, lo consideraban el equilibrio perfecto entre los dos, ya que como podía ser tan serio y responsable como Rack, también podía llegar a ser un payaso infantil como lo era Koby, y eso les daba estabilidad a su grupo.
Rack venía de una familia pobre, en la que había sido su madre quien lo había sacado adelante siempre, además, tenía una hermana dos años mayor, quien también había entrado a la academia, hace tres años ya, y formaba parte del grupo de instructores.
 
Koby, era el tipo de chico, que con sólo verlo, se notaba lo risueño y simpático que era. Tenía un rostro divertido y amable, su andar siempre lo hacía parecer como si fuera bailando por la vida. Él no tenía hermanos, y era bastante consentido por sus padres, quienes siempre lo habían apoyado en todas sus decisiones.  Él tenía veinte años como Sergy, y se nombraba su mejor amigo, siempre compitiendo con Rack. Además, se sentía orgulloso de ser el único capaz de sacar el lado divertido de Sergy, las personas que no conocían en profundidad a Sergy, incluso se sorprendían cuando los veían interactuando, era extraño que dos personas tan diferentes pudieran tener esa química.
 
 
- Por todas partes se ve gente muy habilidosa –comentó Koby con la boca abierta, mientras andaban por los jardines –esto será complicado… ¡Sergy al menos debió acompañarnos! Si lo vieran a él, pues se nos acercarían para impresionarnos, sin tener que estar buscando tanto.
- Creo que entiendo el modo de pensar de Sergy –comentó Rack –si él está presente, como dices, tratarán de impresionarlo, y supongo que quiere ver habilidades reales.
- Vamos, como si no lo conocieras –resopló su amigo –es un holgazán, eso no se le quita, por eso nos mandó a hacer su trabajo, y seguro que será así para todo, no sé cómo vamos a…
- Shht –lo calló el mayor, deteniéndose a observar con detenimiento. Koby siguió la dirección de su mirada, la cual iba hacia un joven, quien levantaba un auto en cada brazo, mientras otro muchacho lo observaba, al parecer estaba probando sus habilidades frente a él. Quien lo observaba, parecía tener alrededor de veinte años, tenía el cabello lacio y castaño oscuro, el cual le caía hasta los hombros, y ojos color verde oscuro, su semblante era bastante arrogante.
El muchacho en cuestión tenía un cuerpo bastante ejercitado, su cabello lacio y negro, con un corte hongo, y ojos marrones y brillantes.
- Mm… no, tu habilidad está ya muy vista –concluyó el tipo que le observaba, haciéndole un gesto a sus compañeros, se dio la vuelta y se fue.
El chico dio un suspiro y dejó los autos uno a cada lado.
- Hola –lo saludó Rack, acercándose.
- Ah, hola –saludó el muchacho.
- Es un niño –le susurró Koby al oído a su amigo.
- ¿Cómo te llamas? –le preguntó Rack, pasando de su comentario.
- Jangk –respondió el muchacho, quien en efecto, se veía bastante joven.
- ¿Cuántos años tienes? –cuestionó Rack.
- Dieciséis –respondió el chico –y… mi habilidad es la súper fuerza pero… a todos les parece que esa habilidad está muy vista ya y que no aporta mucho…
- ¿Cuál es el límite de tu fuerza? –cuestionó Rack.
- ¿Límite? –cuestionó Jangk, con cierta sorna –no es como si lo hubiera descubierto ya, pero… -él vio a su alrededor –aquí sólo tenía estos dos autos para demostrarlo, es más… deberíamos movernos de aquí porque me parece que se dañaron cuando los coloqué y si aparecen sus dueños…
- Entonces… ¿qué tal una residencia? –cuestionó Rack –¿podrías levantar una residencia completa?
- Ah… ¿una residencia? –preguntó el chico, extrañado –sí… supongo, si no fuera por los cimientos…
- Eso se puede arreglar, ven –lo invitó Rack. Koby pareció tan extrañado como el muchacho.
Rack caminó hacia una de las residencias cercanas, y enseguida usó sus poderes para separar los cimientos a su alrededor, provocando la sorpresa de varios a su alrededor.
- Bien, ahora levántala –incitó a Jangk, quien se quedó un momento viendo la escena atónito -¿Puedes?
- Ah… -Jangk asintió apenas y avanzó hacia el edificio, del cual alrededor se formaban grandes grietas que lo separaban del resto del suelo. Todos los que estaban cerca, pusieron atención a aquel momento.
Jangk respiró profundo y rodeó el lugar, encontrando el mejor lugar de sostén, hasta que posó sus manos en uno de los extremos de la estructura, se concentró, y luego de emitir un grito, empezó a hacer fuerzas para levantar la infraestructura completa. Inicialmente, no parecía moverse, y la mayoría de espectadores, estuvo a punto de volver a sus cosas, hasta que sintieron las vibraciones y pudieron ver el edificio empezar a alzarse algunos centímetros. Los brazos de Jangk parecieron verse incluso más hinchados a medida que lo levantaba, lo levantó por lo menos unos diez centímetros del suelo antes de dejarlo caer de nuevo, y sacudirse las manos, para luego ver enseguida a Rack, quien tenía una expresión de orgullo.
- Los quiero –dijo de pronto alguien tras de ellos. Era el mismo que antes había rechazado a Jangk –a los dos –dijo refiriéndose a Rack y Jangk -¿se unen a mi equipo? Me faltan justo dos miembros.
- Lo siento pero yo ya tengo equipo –le informó Rack –y a él, lo quiero conmigo –dijo, refiriéndose a Jangk.
- De ninguna manera, yo lo vi primero –insistió el tipo, algo ofendido por el rechazo de Rack.
- La decisión es suya –señaló Rack.
Jangk pareció abrumado.
- Vienes conmigo ¿no? –insistió el otro, con cierta arrogancia –tengo a los mejores.
- Mi equipo es el de Sergy War –anunció Rack con aire triunfante, y Jangk abrió los ojos como platos, así como su boca.
- ¿Qué? –preguntó el otro tipo –Entonces entro en tu equipo, deja que te demuestre lo que puedo hacer, yo puedo…
- No –se negó Rack –sé que eres justo el tipo de persona que Sergy no querría en su equipo.
- ¿En verdad tu equipo es el de Sergy War? –preguntó Jangk aún sin podérselo creer.
- Si entras, lo podrás comprobar –dijo Rack con gesto tranquilo.
- ¡Estoy dentro! –anunció Jangk convencido y enseguida le dio un exagerado apretón de manos a Rack.
- ¡Estupendo! –celebró Koby, abrazando en forma algo ahogada al joven Jangk –ahora somos cuatro… tres más y estamos.
- ¡Si aún tienen espacio por qué no me admiten! –protestó aquel tipo, furioso -¡Tengo las habilidades necesarias!
- Te diré por qué –le respondió Rack con serenidad –cuando supiste a qué equipo pertenecía, no lo pensaste dos veces para decidir abandonar a tu equipo actual, y lo siento, pero estoy seguro que así como para Sergy, la lealtad es algo primordial en el equipo.
- Idiota… -dijo el tipo entre dientes –Soy Jeuz Silervan, grábatelo bien –dijo éste, señalándolo –porque yo me encargaré que ese equipo sea el primero en ser eliminado –lo amenazó éste.
- Es bueno tener rivales desde ya, eso nos da motivación –dijo Rack en modo despreocupado, lo cuál encolerizó más a Jeuz.
- Mejor demuestra eso cuando inicien las competencias –le respondió Jangk, mostrando más confianza, colocándose entre Rack y Koby con cierto orgullo.
Jeuz terminó dándose la vuelta y marchándose, completamente iracundo, y mientras se marchaba, Jangk le hizo algunas muecas.
- Qué lindo que es, ya me agrada –dijo Koby, abrazando a Jangk como si fuera un cachorro.
- ¡Hey! –se quejó Jangk, zafándose del abrazo –Pero… ¿en verdad es el equipo de Sergy War? Si era solo para molestarlo a él, lo entendería… porque… si realmente es el equipo de Sergy, no sé por qué no estaría el aquí…
- Ya conocerás a Sergy y sabrás el por qué –dijo Rack, rodando los ojos –digamos que soy el delegado de Sergy para elegir al equipo.
- Ya veo… -dijo Jangk, quien no sabía si realmente ilusionarse con que era el equipo de Sergy.
- Ahora háblanos de ti –lo incitó Koby –debemos conocerte para saber con qué tipo de persona trabajaremos.
- Ah, claro, soy Jangk Koof, mi padre ha sido líder del ejército principal de Karum, pero ahora mismo está fuera de combate debido a una lesión irreversible…
- ¡No puede ser! Eres el hijo del general Koof, ¡nos hemos ganado un trofeo! –exclamó Koby, volviéndole a echar el brazo encima, casi ahorcándolo.
- Pues sí, él es mi padre –admitió Jangk, deshaciéndose nuevamente del abrazo –él no quería que entrara a la academia siendo tan joven, pero quiero honrarlo de esta forma, mamá tampoco quería pero tuvo que aceptarlo, supongo que me dejaron ir a las audiciones porque pensaron que no entraría, los menores de dieciocho casi nunca lo logran, ya saben, pero aquí estoy, ¡Y en el equipo de War! Bueno, si es que en verdad lo es… Igual si no lo fueran, ya les dije que no me importaría, aún así estaría con ustedes.
- Es lindo de verdad –repitió Koby, como si realmente viera a un adorable cachorro.
- No te asustes, él es así –lo tranquilizó Rack, ante el gesto asustado de Jangk.
- Eh bueno, es tierno –se justificó Koby –me da ternura, me recuerda a Cookie.
- ¿Quién es Cookie? –preguntó Jangk, curioso.
- Es su perro, un chihuahueño –explicó Rack.
- ¡¿Ehh?! –saltó Jangk, ofendido.
- Oye, no pongas esa cara, es un cachorro adorable –se quejó Koby.
- Bueno, ahora hay que seguir la búsqueda –los invitó Rack -¿Alguna sugerencia? –preguntó a Jangk -¿Has visto algo interesante?
- Ah… sí, ahora que recuerdo, ¡vi a alguien realmente interesante!
 
 

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