Tinta en papel

Géneros: Espiritual, Fantasía, Misterio

Un relato corto para descubrir, discupe no tener la imagen la pagina no me lo permite pero la pueden encontrar en mi Istagram

Tinta en papel

Tinta en papel

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Aquel día me levante nuevamente, mirando la agenda en blanco pensando todo lo que debería estar escribiendo  y que no estaba haciendo por esta hay sentado absorto. Mirándola… ¿Quién soy?  No lo sé. Un día como cualquier otro me desperté mirando el suelo donde estaba acostado, levante la mirada mirando el techo, los muebles hasta los cuadros, la habitación medianamente grande y pintada con esmero completamente de blanco, todo objeto existente en la habitación era de un llamativo color blanco.
 Desde que desperté todos los días desayuno pan sin bordes finamente cortadas, como si el cocinero se tratara de un amante excéntrico de la geometría, acompañada con una taza de leche, eso ha sido la comida de día a día  a través de un pequeño orificio en el centro de mi boca cosida con hilo negro.
 Todos los días viene una persona de blanco, con una máscara cosida amigablemente con hilo rojo, deja la comida sobre la mesa y se retira. Quiero hablarle pero no puedo, quiero saber quién soy y donde estoy pero los hilos fuertemente entrelazados no permiten el mínimo sonido.
 La primera vez que desperté lo primero que vi sobre mesa era una agenda….  “escribe quien sos”   estaba escrita en la portada con tinta negra, alado de ella una birome negra a media funcionar. El tiempo se detuvo, hace mucho tiempo, ¿cuánto tiempo estuve despierto? No lo sé…Tengo poco destellos de hojas de papel manchadas en tinta y unos gritos de terror, que al día de hoy atormenta mi cabeza.
Perplejo mirando la agenda  había un pececito nadando en círculo sobre la habitación, no le di mayor importancia porque siempre había un pececito que invadía mi habitación, después de que el amigable sujeto dejara la comida, así que simplemente lo deje estar.
No podía concentrarme así que decidí ir a la estantería en busca de un poco de distracción, capaz algunos de esos libros gordos de portadas blanca me daba una inspiración en ser alguien… si no podía recordar quién era, mejor inventarme ser alguien, un aventure, o un pirata que cruza los sientes mares en busca de su tesoro, en un gigantesco barco con las velas y su tripulación a bordo. Una duda surgió de mi cabeza, ¿cómo tengo conocimientos de eso? Capaz  lo he leí en algún libro de estante, supongo… Tomo uno de los libros, de esos gordos, esperando leer un sinfín de fantástica historia pero nuevamente como todo en la habitación…blanco esta.
Quiero irme de esta habitación, intento abrir la puerta pero como toda la veces está cerrada, pateo con fuerza, quiero gritar pero los hilos fuertemente entrelazados calla mi silencio, como bebe rabioso arranco pedazos de mis alas como si se tratara de papel. Mi cuerpo es desplomado a suelo, con los ojos entre cerrados veo al aquel pececito pasando de un lado a otro inquieto pero esta vez acompañado con un pez cálido… mis ojos se cierra finalmente en la oscuridad total…
Un ruido de una gota… ¿gota? Abro mis ojos, nuevamente la habitación pulidamente blanca y ordenada con la comida en la mesa… me siento y miro la agenda, una gota de tinta cae en medio de la hoja, nuevamente el pececito pero esta vez acompañada con una medusa de tonos fríos.
-         No puedo aferrarte pero tampoco dejarte ir- pienso mientras voy detrás de ellas corriendo por toda la habitación intentando atraparla, seguí persiguiéndola, tropezándome con todos hasta que la en una fría medusa se escondió detrás del estante – ¡te tengo!- con avaricia acaricie el estante  deleitándome con los bordes,  lentamente.
 Sin pensarlo tire el estante a suelo, ahí estaba  sin salida la pequeña e indefensa medusa… -la agarro. La tengo en mis manos, por fin sus colores fríos son mío, pensaba mientras contemplaba mis manos con una excitación inigualable. Un líquido oscuro empieza a escurrir  entre mis dedos ¿la mate? Abro mis manos ella no estaba… tinta… nada más que mis manos manchada en tintas… nuevamente vuelvo a desplomarme a suelo…
A despertar nuevamente mi habitación blanca y ordenada el hombre estaba hay parado mirando mis manos.  Estira su brazo agarrando mis manos manchado en tintas. Su máscara cosida esta vez no era una sonrisa feliz amigable como la de todos los días, era una cara de expresión enojada cosido en hilo negro. El hombre bruscamente me arrastra tirándome de la cama, hacia un balde con un liquido blanco, sumerge mis manos siento un ardo inigualable como si mis manos fuera sumergida en lava de rojo vivo, mis manos vuelve a ser blancas como la habitación… el hombre se levanta, agarra el balde y como si nada se retira.
Como es de costumbre el pececito vuelve a la habitación y esta vez acompañado nuevamente con un pececito pero esta vez con tonos cálidos, ¿de dónde salen ustedes? Esta vez me quede esperando y mirando obsesivamente siguiéndola con la mirada de lado a lado, como un asesino a punto de hacer le crimen perfecto,  pasa el tiempo y nada que se van, siento que pasa horas o días y el sueño me abunda. Con los ojos entre cerrados veo a los animalitos ir detrás de estante, me levanto rápido, espero, lentamente lo corro. Ahí estaba los animalitos, a percibir mi presencia  rápidos fueron hasta la esquina de techo y en un pequeño orificio desaparecieron. 
Voy hasta el orificio y con la ayuda de una mesa subo hasta el, un hueco no más grande que mi dedo pulgar, y una leves gotas de tintas  gotea de aquel orificio, introduzco el dedo y con fuerza empiezo a  despedazar los bordes, astillando mis manos, hasta hacer un hueco lo suficientemente grande para introducir mi mano, con fuerza comienzo a despedazar trozos más grande de techo. Un fuerte temblor…. El hombre de la máscara entra corriendo, mis pies torpes cae de la mesa sobre el suelo,  pero el miedo a ver la cara de hombre sin rostros alguno me levanta de suelo, tirándome a la cama. El hombre corre hasta mi con la mano levantada, pero aquel temblor era más fuerte y el hombre sale despavorido, por la puerta pero lo que parece ser un fuerte chorro de tinta cubre a hombre en su totalidad, tragándoselo por completo… aterrado mirando desde mi cama las paredes se a quebranta y tinta empieza a fluir por la grietas.
La puerta se cierra repentinamente, miro la puerta extrañamente estaba negra, oscuro, como si algo la hubiera tapado la luz. Todo muy extraño. Me levanto a abrirla pero algo la estaba bloqueando, miro entre la grietas de la habitación y veo pasar una gigantesco cetáceo, ¡tremendo  susto! voy corriendo hasta la puerta, forzándola para abrirla, entre eso aparece el pececito nadando alrededor mío, y por la habitación todas clases de animales marinos, estrellas de mar, medusa, pequeños tiburones, pulpos que entra por el orificio de la llave, ¡tremenda locura!.. Pateo con fuerza hasta abrir la puerta…preferiría cerrarla… aquel cetáceo pasaba nadando hacia arriba de la habitación… miro a cielo pero nada más que mi reflejo y animales marinos saliendo de una mar de tinta. Con fuerza arranco mis hilos fuertemente entrelazados y libre es el sonido de mi voz…
-         ¡Largo! – grite pero cada vez más se llenaba de todo tipo de animales. El enorme cetáceo pasaba por el techo de la habitación volviéndola tinta a simple tacto y sombre mi caía manchándome en tinta mis alas.
Me tire a suelo mientras los peces, tiburones y ballenas desasía la habitación, cuya era obsesivamente blanca en su total ahora la despedazamos entre un mar de tinta negra y digo la “despedazamos” porque si no hubiera jugado con el orificio de techo nada de esto  hubiera sucedido. Tengo miedo y no puedo soportarlo… me duermo nuevamente y despierto en un pedazo de suelo, sobre un mar de tinta enfurecido, con las criaturas marinas volando arriba mío, cetáceos, pulpos, tiburones,  peces, lobos marinos, estrellas de mar, cualquier criatura que puedas imaginar… cierro los ojos para no verlos pero imagino como vuela y rozan mi cuerpo a pasar ¿mi vida se termina en un mar perdido en tinta? Abro los ojos lentamente y de repente un sin fin de cuerpos blancos con alas arrancadas flotando en el mar, ¿será los sirvientes? O ¿otras personas de otras habitaciones? El hombre de la máscara… ¿Dónde estará? ¿Se habrá ahogado? Seguramente… varado… en mar de tinta… el mar empieza a levantarse formando una gigantesca ola y mi pedazo de suelo inevitablemente se da vuelta, se aleja de mí a un paso apresurado siendo arrastrada por la ola.
Con la fuerza nado rápido y  vuelvo a montarme sobre el pedazo de suelo, remo como si fuera una tabla surf pero imposible es tarde la ola me da vuelta nuevamente, con fuerza me aferro a pedazo de suelo. Pero la ola amenaza como si fuera a ser mismísimo boca de la ballena a punto de tragarme… un grito de terror me viene  a la mente… ya sé quién soy... Me monto sobre mis pedazo de suelo boca abajo, despliego mis alas dejando que el viento me las arranque y formando pequeñas peces del papel que naden hasta la próxima habitación, esperando recordar quien soy mientras mi cuerpo es sumergido en tinta hasta la espera de nuevo despertar… - un grito de terror-
Aquel día me levante nuevamente, mirando la agenda en blanco pensando todo lo que debería estar escribiendo  y que no estaba haciendo por esta hay sentado absorto. Mirándola… ¿Quién soy? La verdad no lo sé.
 
Autor: David Roa

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