Capítulo 11 A Casa

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS

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Los ojos de ella me gustaban, no eran los típicos ojos iluminados de colores, eran cafés, aunque había escuchado que cuando se enoja se le vuelven ojos de gato, me llamaba mucho la atención verla así, saber como sería su cara hermosa queriendo destrozar a todo el mundo con sus manos por culpa de un ser de estos.
—Tengo que confesarle que me sentía nervioso al saber que tendría un cargo importante, como este, se que derroté al Orco, pero, mire todo esto, es suyo, y yo tenía que ser el responsable de que todo volviera a color, y así esta ocurriendo, y aún creo que puedo hacer más…
—No sé por qué tuvo nervios, si derrotó a minotauros, dos veces, y un Orco el cual era uno de los más temidos en el bosque, y ahora eres uno de los más queridos —
—La diferencia que no tengo magia, solo flechas, un arco y una espada, que he aprendido usar, y más para venir aquí —Comenté suspirando negando y luego anuncié — Debo irme unos días, dejaré a cargo a Morfeo esos días, y luego volveré, llevaré fruta y verduras hacia donde esta mi familia, y algunos vecinos, espero no te moleste.
—No, no, claro llévalo, ¿tardarás mucho en regresar? —Pregunto ella abrazándose a si misma mientras me miraba, eran esas miradas que iban a los ojos, buscando la respuesta que ella quería.
—No lo sé aún, espero que no, además, solo debo ver si están bien, recuerda que todo es diferente en el mundo humano, no como aquí que todo se resuelve con magia, o creyendo en ella —Le comenté y luego sonreí dando un paso hacia ella preguntando — ¿Estarás bien el tiempo que me vaya?
No era el típico que le bajaba la mirada cuando ella tenía la vista en mis ojos, era más retador, mi mirada era fija con la de ella, y eso le causaba un rubor en las mejillas por lo que colocó un mechón detrás de su oreja y luego aclaró un poco la garganta.
—Trataré de estar bien, solo recuerde que estaremos todos felices cuando vuelva, todos le agradecen de que haya reestablecido el bosque, ha hecho mucho por nosotros.
Sonreí, en parte no lo hacia por ellos, si no por ella, y por la visión de Morfeo, por lo que negué mientras le tomaba una mano diciendo:
—Esta bien, en donde vengo, preocuparse por los demás, es algo normal, solo si es importante esas personas, o si merecen la ayuda —Comenté y ladeé la cabeza preguntando.
—Aquí hacemos lo mismo, bueno algunos, pero nadie es tan valiente para enfrentarse a cosas grandes sin que piense en algo malo.
Era cierto, aquí nadie se metió cuando había peleas, a menos que fueran los guardias, todo era así en este mundo.
—Bueno, entonces terminaré de meter la fruta, y algunas semillas en la carreta, y me iré, cuando regrese veré si puedo ayudar en algo más dentro del bosque, talvez pueda hacer algo más de lo que he estado haciendo en estos días.
—Perfecto Cazador, espero que le vaya bien en su viaje, y que no le pase algo malo…
Su voz parecía con tristeza, pero como si no pudiera pedir que me quedara, ella no sabía todo de mí pero tampoco podía decirle, o al menos no aún, perdido en mis pensamientos, en mis cosas, hasta que regrese a la realidad sintiendo un beso en la mejilla.
Ella fue la que me dio el beso en la mejilla, sonreí llevando la mano a donde ella besó por lo que negué divertido con una gran sonrisa, que nadie me podía borrar en este instante.
—Lo esperaré aquí, cuando regrese, estaré en este lugar o en el bosque.
—Le traeré un regalo, espero le gusten las cosas de humanos, o espero más bien que haya visto alguna —Bromeé divertido.
Cuando dije eso ambos reímos, ahí fue donde me di cuenta…
Que no me quería ir….
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Iba encima de Athos, con una gran carreta de frutas, verduras, uvas, sandías, piñas, manzanos, tomates, todo por grandes costales, las grandes puertas de High Plain Three se abrieron, estas tenían las iniciales justo en medio, “HPT”, veía como los guardias me escoltaban hacia adentro, todos los que estaban cerca de las puertas me veían, no podían creer que el príncipe había vuelto luego de varias semanas.
Había dejado la personalidad de “El Cazador Arthur” afuera, y adentro si era el verdadero “Príncipe Arthur” al llegar justo a unas cuantas calles del pueblo me baje, acaricie el pelo de Athos, con suavidad el cual caía por parte de su lomo.
Todo el publico se iba juntando, sonreía, respiré aire profundo, era mi reino, era mi hogar, por lo que todos comenzaron a murmurar entre ellos, podía escuchar como alguien gritaba desde el fondo.
—¡Déjenme pasar! —Al notar que era mi hermana, Tabatha, sonreí bastante amplio que corrió hacia a mi lanzándose a mis brazos rodeándome con los de ella. —¡Volvisteeee! —Su euforia me daba risa y felicidad que era la primera que en verdad me saludaba luego de mucho de esa manera.
—¡Claro que volví! —Dije riendo bajándola para que sus pies toquen el suelo y luego me separé levantando el dedo índice —Pero no vine con las manos vacías.
Corrí hacia atrás destapando la carreta, la manta grande la cual mostró aquella gran cantidad de frutas y verduras que estaban en sacos grandes.
—Traje comida, se que hay escases e hice un trato, aparte me regalaron semillas para sembrar — Mencioné divertido, ya que mi hermana contaba saco por saco, venían más de veinte sacos llenos, fue cansado traerlo por Athos que parábamos casi a cada rato.
 

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