Cap 7. Vida y Muerte.

Anexia: World of Superheroes.

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- ¡Hermanito! ¡Despierta! -me dijo mi hermana.
 
Abrí los ojos, vi que al frente mía estaba Tobías incosciente, aún veía borroso. ¿Cuántos minutos, segundos o horas han pasado? ¡El maletín! Mierda, me costó ponerme de rodillas, aún el villano estaba en este lugar, estaba a pocos metros de cruzar la puerta e irse de rositas. Piensa...piensa...aunque todo te dé vueltas. Sujeta el maletín con su mano derecha, tengo que hacer que lo suelte, ¿pero cómo?.
 
- Hermanito, ¿te vas a rendir? - me preguntó mi hermana.
 
No, claro que no, tengo que esforzarme. Supongo que tendré que improvisar, no me encuentro con las suficientes fuerzas como para correr ni potenciarme las piernas. Lo único que podía utilizar bien eran mis brazos. Tengo que probar eso ahora. Empezé a transformar mi mano derecha en una especie de cañón láser, apunté hacia el asa del maletín. Disparé con la energía que me quedaba, rompí el asa y el maletín cayó abajo. El villano se quedó parado, se giró para verme. Su mirada era asesina, claramente me estaba diciendo: "Estás muerto". Tenía que hacer algo en ese instante, tengo que ir a por el maletín, aunque eso haga que mis piernas se jodan más. Me potencié las piernas, sentía mucho dolor, me abalencé y conseguí agarrar el maletín pero me caí y rodé varios metros más adelante. El maletín se abrió. No podía creer lo que contenía. Eran físmitias de energía azul, habían 9 piedras, 4 pequeñas y el resto eran de tamaño mediano. Esto...era una auténtica locura. Tobías y yo teníamos una misión secreta que costaba millones, no, billones de dólares. Por este precio la gente mata y...aquí estábamos. Me levanté, cogí el maletín, estaba a punto de irme.
 
- ¿No vas a ayudar a tu amigo, hermanito? - me preguntó Candace.
 
Cierto, me había olvidado de él con este nuevo descubrimiento. Ahora mismo me encuentro entre la espada y la pared. Tengo que huír con este objeto que contiene un gran valor antes de que me mate, no sé que poder tiene mi oponente pero no quiero saberlo. Me duele todo mi cuerpo, tengo alucinaciones, veo y escucho a mi hermana, como si estuviera aquí. A lo mejor siempre estuvo conmigo. Tobías, perdóname pero...te quedas ahí. Serás el primer superhéroe que deje morir, es todo un honor.
 
- Para -dijo el villano.
 
Mis piernas no se movían. No...NO ME JODAS. ¡¿ENSERIO TIENE EL PODER DE CONTROLAR A LOS DEMÁS?! Estoy muerto. Se me caían las lágrimas mientras se mezclaban en mi piel con la sangre que me salía desde la cabeza. Creía que no tenía esperanza hasta que me di cuenta de que podía mover mis manos. Su orden solo había afectado a la zona de mis piernas. EL resto de mi cuerpo lo podía mover. JAJAJA JODER QUÉ SUERTE. Supongo que luego dirá algo como: "Gírate, dame el maletín y mátate". Tengo que actuar ya.
 
- Ahora, date la vuelta y dame el... -comentaba el enemigo hasta que fue interrumpido por mí.
 
Con todas mis fuerzas lanzé hacia arriba el maletín abierto, haciendo que las 9 piedras físmitias se dispersaran por el lugar en distintas direcciones. Es imposible que el villano las recoga todas sin que la policía o algún super héroe de nivel B o C venga. Solo podía huír. Sin nada.
 
- ¡¿PERO QUÉ HAS HECHO?! -preguntó exaltado el enemigo mirando las piedras esparcidas por el sitio.
 
Podía moverme. Su control dejó de funcionar. Tengo que huir pero mis piernas no se movían, haciéndome caer al suelo. ¿Esto es el karma por intentar dejar de lado a un compañero? No quiero ni pensarlo. Se me cerraban los ojos. Si me quedo...él me matará por lo que he hecho. No...puedo...morir. De pronto, sentí una brisa pasar hacia mi derecha, me giré para ver qué ocurría. Era el héroe de nivel B "Space Speed", el velocista del espacio, dicen que corre a una velocidad que supera a la de la luz. Su traje es púrpura, tiene pequeñas constelaciones de color blanco al rededor de todo su traje. Utilizaba una máscara que le cubría la cara pero no su pelo castaño. Sus poderes eran tan útiles que estaba considerado para ascender a un héroe de nivel A. Este superhéroe había puesto unas esposas azules de energía al villano.
 
- Tranquilo niño, son "esposas inhibidores de poderes". ¡Yo me encargo del resto! -exclama sin importancia Space Speed. Cuando dijo eso, oí la sirena de los coches de la policía. Un grupo de 5 agentes de la ley entraron con también pistolas especiales. Eran metálicas y con rayas de energía de color rojo.
 
- ¡La manos en alto! Queda usted detenido en nombre de la ley -ordenó un policía que parecía ser el líder del escuadrón.
 
- Pero...su poder no.... -comentaba al héroe sin poder acabar mi oración.
 
- Mata a los policías, coge un arma, quítame las esposas y entrégame el maletín con las físmitias - explicó el villano a Space Speed. ¡NO ME JODAS!. Esto será una broma ¿no? No podrá funcionar su mandato...¿no? Mierda, pero si es así...miré a mi derecha, el maletín abierto estaba a mi alcance. Sin pensármelo, transformé mi mano derecha en una espada de energía y la partí por la mitad. Tras hacer esto, noté como un líquido caía en mi ropa, era sangre, no era mía, sino de los policías. Me giré, estaban todos muertos, sus cabezas estaban en el suelo. Sus cuerpos sin vida aún estaban de pie. Volví a mirar al villano, ya no tenía las esposas. Space Speed tenía su mano izquierda manchada de sangre. Con su otra mano agarraba una pistola que les pertencía a los policías.
 
- Entrégame la piedra más grande de las que hay -ordenó el enemigo. El velocista no tardó ni un segundo cuando llegó con una físmitia de tamañano mediano. El villano se lo guardó en uno de los bolsillos de su traje.
 
- Solo podré tomar uno....Tsk. Ah, por cierto, mátate -comentó nuestro oponente mientras con su mano derecha tocaba el hombro de Space Speed.
 
- Yo...no puedo...pararlo....se mueve.... -decía el héroe con una voz rota.
 
Estaba claro que lloraba, yo estoy como él ahora mismo. Vi cómo un héroe de nivel B se suicidaba ante mis ojos. Su cuerpo estaba en el suelo, sin vida. Este hecho me pondría muy feliz pero mi vida también está en juego. Sé que soy el siguiente. No puedo mover las piernas, no siento nada. Me cuesta respirar, no puedo ver bien. ¿Este sería mi final? El villano me pasó la pistola del superhéroe con su pie. Era muy claro la siguiente orden que daría.
 
- Suicídate -dijo ese hijo de puta mientras pasaba al lado mío. Mi mano derecha se movía sola, estaba temblando. Quería impedir que no pudiera coger el arma pero era imposible. Agarré el arma. Lo dirigí poco a poco hasta mi sién. No pude evitar empezar a llorar. Vi a lo lejos a mi hermana, estaba muy iluminada, se acercaba poco a poco hacia mí.
 
- Hermanito, no tengas miedo. Podrás volver a estar con nosotros -me comentaba mientras se agachaba para verme con una cálida y dulce sonrisa.
 
- Ca..Candace.... -decía con miedo. Podía observar en el fondo a mi padre y madre. Me saludaban. Todo el lugar se volvía luminoso, empezaba a verlo todo blanco.
 
- No has hecho nada malo todavía, es mejor que mueras así -me comentó Candace.
 
- Yo...no quiero...morir -dije llorando.
 
- Tranquilo, no tengas miedo. Estaremos juntos de nuevo, te lo prometo -me explicaba con un tono suave y amable mi hermana.
 
- ¿De...verdad? -pregunté.
 
Volveré a estar con mi familia. Pérdoname Ethan. Pérdoname Marissa por incumplir nuestra promesa. He estado 6 años preparándome para estar aquí, y la muerte es algo con lo que todos los superhéroes se enfrentan. Quiero volver a ver a mis seres queridos. Pero quiero vengarme...yo no puedo morir...no...
 
- Todo estará bien. Así podrás ir al cielo. Es muy bonito, de verdad. Ya que, yo nunca he querido que ma... -explicaba mi hermana, pero fue interrumpida por que apreté el gatillo. No veía nada. Todo estaba oscuro. Había una cosa que me parecía rara, podía oír las sirenas. Abrí los ojos. Seguía con vida. ¿Cómo? La respuesta la vi en el arma la cual ya tenía bajada. El agujero por donde salen las balas estaba tapado por un pequeño escudo de energía. Reconocí ese escudo, era de Tobías. Miré en la dirección donde se encontraba. Lo observé alzando su mano hacia mí.
 
- Tú...mereces....vivir -me dijo con una voz apagada y agotada.
 
Esas palabras me llenaron. Siempre...quise que alguien me dijese eso. Odiaba pensar que yo solo sobreviví para vivir en una tierra maldita llena de superhéroes y supervillanos. Lo único que me mantenía con mi vida era mi sed de venganza. Y pensar que tú...a quien iba a dejar morir...me hayas salvado la vida....JAJA...es de locos. Tobías se desmayó. Era por el cansancio, yo estaba igual yo también...me desmayé. Me desperté en un cuarto blanco, estaba tumbado en una camilla. Supongo que esto será un hospital. A unos metros de mí, había otra camilla donde estaba Tobías comiendo comida de Hospital. Tenía vendas en sus brazos y algunas tiritas en la frente además de quemaduras.
 
- Oh, hola "Bella Durmiente", tienes que probar esto. ¡Está riquísimo! -exclama ilusionado Tobías mientras comía un pudin.
 
- ¿Enserio te gusta la comida de un Hospital? -pregunté extrañado.
 
- Está mucho mejor que la de los aviones -me comentó mi compañero.
 
Ahí tenía un punto. También me extrañaba el hecho de que estuviese feliz comiendo pudin y lo que fuese que tuviese en la bandeja, tras casi una muerta segura. Me intenté incorporar. No lo logré por el dolor que sentía en todo el cuerpo, en especial, las piernas. Bueno, pues tendré que esperar aquí hasta que venga alguna enfermera. Después de unos minutos, no llegó la enfermera, pero si nuestros familiares. Ethan saltó a mi camilla, encima de mis piernas la cuales creo que están rotas, saltó de nuevo para abrazarme.
 
- ¡HEEEERRRMAAAAAANOOOOO! ¡NO MUERAS! -gritaba mi hermanito mientras lloraba.
 
- Demasiado tarde, no me has traido helado, ya estoy muerto. Ahg -comenté de broma para que Ethan se tranquilizara.
 
- ¡NOOOOO! ¡Mamá, hay que comprar helado! -exclamaba mi hermano.
 
- ¡Ethan! Contrólate y baja de la camilla -comentó mi madre seria.
 
Marissa me abrazó tras bajarse Ethan. La abrazé también. Era bonito estar con la familia....y con la de otro en la camilla de al lado. Por lo que me fijaba, los padres de Tobías se veían humildes.
 
- Menos mal que estás bien hijito. Casi haces que la abuela sufra  un ataque por esto -explicaba la madre de Tobías.
 
- ¡Mamá! Te he dicho que no me llames "hijito" cuando hay gente delante -dijo mientras se ruborizada por la vergüenza que estaba pasando.
 
- No te preocupes, no he oído nada..."hijito" -comenté de broma.
 
- ¡¿VES MAMÁ?! -exclamaba mientras me señalaba.
 
- ¿Tú eres quién salvó a mi hijo de ese villano? -me preguntó su padre.
 
- Bueno, hice lo que pude, más bien, tu hijo me salvó a mi la vida -contesté. Bueno, era obvio que iba a decir algo de ese estilo, si le contase la verdad, que lo iba a dejar morir pues...me remataría.
 
- Gracias, en serio, gracias... -decía el padre de Tobías agarrándome de la mano mientras lloraba.
 
- No, la gracias se las debo yo a tu hijo -comentó mi madre también llorando.
 
Todo se estaba poniendo en un momento lacrimógeno hasta que se abrió la puerta. Era la enfermera que nos cuidaba, al parecer llevaba consigo un informe con nuestros resultados médicos.
 
- ¿Tobías Rossi? ¿Kerman Walker? -nos preguntó la enfermera. Creía que era la que nos cuidaba pero parece que no lo era.
 
- Sí -contestamos Tobías y yo. Nuestros padres estaban más preocupados que nosotros. Yo intuía lo que tenía, supondría que estaría unas 2 semanas aquí. No pasa nada, ya que me quedaría otras 2 semanas para conocer a "The Angel".
 
- Tobías Rossi, posiblemente, tendrás el alta este Viernes. No tienes nada grave, sólo tomate la medicación que te diga ahora cuando venga el Doctor. En cambio a tí, Kerman Walker, tendrás que estar hospitalizado otra semana más. Tus piernas están muy dañadas... -explicaba la enfermera.
 
No me gustó mucho ese silencio al decirme lo de las piernas. Supongo que tendré que ir a rehabilitación. No me costaría nada, tengo que conseguir mi objetivo. Me esforzaré al máximo para ello.
 
- ¡Buenaaas! ¿Me habéis extrañado? -preguntaba Mybe mientras que entraba por la puerta junto a un doctor. Podía ver también que en su mano izquierda llevaba un pack de donuts de chocolate blanco con pepitas de colores.
 
- E...El Renacido.... -dijo tartamudeando la enfermera.
 
- Perdonad, ¿quiénes sois? -preguntó Marissa secándose sus lágrimas con un pañuelo.
 
- Yo soy el tutor de vuestros hijos. El gran asombroso y atractivo superhéroe, Mybe. Y este es...  explicaba con entusiasmo y egocentrismo nuestro tutor.
 
- Yo soy "El Renacido" o "The Reborn". O ese es el mote que me han dado -comentó sin mucho entusiamo el doctor.
 
- Es...el Doctor que cura todas las enfermedades y heridas... -explicaba tímidamente la enfermera mientras se sentaba en una silla que había en la habitación. Estaba sudando. Ese doctor "Renacido" es como si fuese una gran celebridad o algo, pero yo nunca escuché hablar de él.
 
- ¿Puede curar a nuestros hijos? -preguntaba con esperanzas la madre de Tobías.
 
- Claro, solo tienen que beber el líquido que genero con mis dedos -decía mientras que sus dedos se volvieron de color verde viscoso. Rellenó como si fuese una máquina de refrescos 2 vasos de plástico. Me daba mucho asco.
 
- ¿Enserio me tengo que tomar esto? -pregunté señalando al vaso con el líquido verde.
 
- Sí. Entero -afirmó Mybe con una sonrisa maliciosa.
 
Ya me vengaré de ti, tú espera. Bebimos el vaso. Fue una grata sorpresa que su sabor fuera de manzana, no sabía raro. Tras bebérmelo todo, sentí como mi cuerpo se empezaba a recuperar. Las cicatrices y quemaduras de mi piel desaparecían lentamente. Ya no me dolía nada, estaba curado, al igual que mi compañero.
 
- Mi amigo "El Renacido" lo llaman así, por que todo el mundo piensa que es Jesús, ya que con ese líquido puede curar cualquier herida. Por eso, siempre está al cuidado de los héroes de nivel A y S -explicaba nuestro tutor con tranquilidad.
 
- Pero... ¿tú no eres un héroe de nivel B? -preguntó Tobías desconcertado.
 
- Sí, pero tengo algo llamado "contactos". Ya lo estudiaréis en "Marketing de Habilidades" -terminó de explicar Mybe.
 
- Como doctor y médico, os doy el alta. Os podéis ir de aquí cuando queráis. Y Mybe, ya no nos debemos nada -dijo el médico mientras se iba de la sala.
 
- Entonces...¿mi hermano está curado? ¡YEEIP! -gritaba de entusiasmo Ethan.
 
- Por supuesto, el deber de un tutor es proteger a sus alumnos y encargarse de que vayan a clase. Así que mañana os quiero puntuales -decía mientras nos señalaba a Tobías y a mí.
 
- ¡¿Proteger?! Pero si tú nos mandaste a la boca del lobo -le contesté enojado.
 
- ¿Enserio vas a enojarte con tu tutor que te ha curado? Encima de que os traía donuts... -comentaba Mybe haciéndose la víctima.
 
- Ker, basta, compórtate tú también. Te ha curado gracias a que ha traido al tal Renacido -dijo seria mi madre.
 
- ¿Ves? Esta dulce señorita entiende a la perfección lo que pasa. Disculpe, ¿cómo se llama? -preguntó interesado mi tutor a mi madre.
 
- Ah...yo soy Marissa... -contestó algo ruborizada. No, Marissa, stop. No me defraudes como madre.
 
- Me gusta mucho tu nombre, Marissa -dijo con tono seductor.
 
- ¡Bastardo! ¿Tú no tenías novia? -le pregunté más enojado.
 
- No sé de qué me estás hablando -contestó con indiferencia-. Por cierto, ¿puedo hablar con vuestros hijos a solas?
 
Nuestros padres y mi hermano nos dejaron solos con él en la habitación. A ver qué pasaba ahora.
 
- Ker, recuérdame que te diga luego lo que significa "misión secreta". Dejando eso de lado, la misión no ha sido un fracaso. No pudimos salvar la vida de aquellos hombres, ni a Space Speed...pero conseguimos recuperar 8 de las piedras físmitias -explicaba con tranquilidad Mybe.
 
- Espera...¿EL MALETIN CONTENÍA PIEDRAS FÍSMITIAS? -pegruntó Tobías.
 
- Sí. Hubieramos perdido ese contenido valioso si no hubiera sido por tí, Ker. El gobierno te agradece mucho por ello -me dijo nuestro profesor.
 
- ¿Y qué paso con ese villano? -pregunté interesado. Nunca me había enfretado a alguien como él. Me duele pensar que perdí. Al menos ya sé cual es su habilidad. La próxima vez, estaré preparado.
 
- Escapó. No tenemos ningún rastro de él. Solo tenemos su aspecto y sabemos su habilidad gracias a las cámaras de seguridad del hotel -contestó Mybe.
 
- Hey, profesor, ¿haréis algo con las víctimas del incidente? -pregunté serio y desafiante.
 
- No te pongas así, Ker. Sé por dónde vas. El gobierno se encargará de ello, no te preocupes. Pero quiero que los 2 comprendáis una cosa. Cualquier persona de poco rango que trabaja allí, es reemplazable -decía Mybe con tono serio y triste. Tsk. ¿En serio me vas a decir que te preocupabas por ellos? La gente inocente no debe morir. Esos guardias de seguridad...
 
- Pero también...no todos los que trabajan para el gobierno, son unos santos. Además, ellos sabían del peligro que corrían, esta no ha sido la primera vez que ha ocurrido desgracias como ésta -explicaba nuestro tutor con un tono más...persuasivo y tranquilo.
 
- A mí...no me importa si esas personas eran buenas o malas...y aunque nos dijiste que teníamos que proteger el maletín yo...quería salvarlos siento que...he fallado como superhéroe -comentó Tobías con un tono triste mirando hacia abajo. Yo me sentía igual. Para mí, esas personas eran unos mandados, víctimas, como yo en aquel incidente. Quiero salvar a los civiles. Me sentí como Light Layer, dejando atrás a los que necesitaban ayuda. Me sentía como una mierda.
 
- No siempre podemos salvar a todo el mundo. Es imposible. Solo quiero deciros una última cosa, ese sentimiento que sentís, recordadlo para las siguientes misiones, para que nunca pase algo así. Es lo que tuve que aprender yo...hace años -explicó melancólico Mybe.
 
Después de su discurso, se fue. Tobías y yo volvimos a nuestras respectivas casas. Marissa al final no compró helado. Mi móvil tenía la pantalla rota, pero aún funcionaba. Mi autoestima estaba por los suelos. Parece que Marissa le gusta mi tutor. Hoy ha sido un largo día. Nada más llegar a casa, me acosté, Ethan me acompañó, aún estaba asustado por lo de antes. Nos dormimos juntos. A la mañana siguiente, me dirigí a clases como siempre. Nada más llegar a mi clase, mis compañeros no pararon de preguntarme y de acosarme. ¿Pero qué mierda pasaba?
 
- Hemos visto en las noticias, que tú y Tobías luchásteis contra un villano y sobrevivisteis. ¿Cómo fue? ¿Genial? ¿Increíble? -me preguntaba Danny ilusionado.
 
- Tuvo que ser duro... -dijo apenada Beatriz preocupada por nosotros.
 
- Sí, también oímos que murieron varios trabajadores del edificio, al igual que varios oficiales y que Speed Space... -comentó Wolfan triste.
 
- No siempre podemos salvar a todo el mundo -contesté a los comentarios que hicieron. ¿Trabajadores del edificio? Ya veo que el gobierno ya tomado cartas en el asunto.
 
- Eso...es muy maduro...Me alegro de que estéis bien -se alegró Ruth tímidamente.
 
- ¡Hey, bastardo! -exclamó Elton llamándome.
 
- ¿Qué quiéres? -pregunté serio y cansado.
 
- ¿Estáis bien? -preguntó.
 
- Ehmmm...sí -contesté seco.
 
- Vale -contestó también seco Elton.
 
- ¿Qué? ¿te preocupabas de nosotros? -preguntó Tobías que recién había llegado.
 
- NO. ¡CALLATE! -exclamó enojado Elton.
 
- Perdón por estas preguntas Ker, pero...no contestabas a los mensajes de móvil -me dijo preocupado Danny.
 
- Oh, es que llegué cansado a mi casa. Perdonad, por eso -me disculpé con los demás. Después de varios interrogatorios que nos hicieron tanto a mí como a Gryn Syld, llegó la profesora de Inglés. Mandó al resto a callar. Al fin, paz.
 
- Tsk. No entiendo por qué estudiamos Inglés si podemos obtener los "auriculares de voz" -comentó enojado Elton. Se ve que ésta no es su clase favorita.
 
- Elton, eso es por que esos "Auriculares de voz" solo lo obtienen los héroes de nivel A y S, que son los superhéroes que viajan al rededor del mundo. Los demás héroes de menor rango, no lo pueden obtener -explicó con paciencia nuestra profesora.
 
- Tsk... -contestó Volcanux.
 
- Como estás muy hablador hoy, Elton. Vas a empezar a corregir los ejercicios. Los habrás hecho, ¿verdad? -preguntó seria la profesora.
 
- Sí... -mintió Elton.
 
El Inglés es el idioma universal de este mundo. En esta ciudad, Eustópolis, es muy importante saber Inglés. Muchos de los que viven aquí, son de otros países, como de Japón, España, Argentina... A veces me quedo asombrado de la poca inteligencia o "visión futura" que tiene Elton. Aprender idiomas es importante y esos "auriculares de voz" cuestan una millonada. Después de que Elton fuera castigado por no hacer la tarea, y de las 2 siguientes clases, llegó la hora del receso. Aún quería explorar la academia y como no quería ninguna otra interrupción, me levanté rápido y me fuí de la clase. Tras correr unos pasillos más adelante, descansé. Estaba seguro de que nadie me había seguido. Necesito calma para pensar en mis cosas.
 
- Hey Ker, ¿a dónde vas? -me preguntó Danny.
 
- ¡¿QUÉ?! ¿Me has seguido corriendo? -le pregunté extrañado.
 
- Bueno, vi que tenías prisa y quería saber si estabas bien... -me explicó Green Twister.
 
- Danny, eso es muy raro, un detalle por tu parte, pero muy raro. No quiero sonar rudo, pero...necesito un tiempo a solas -le dije serio.
 
- Oh, sí, claro, no hay problema. Es que tampoco...sé con quién juntarme en el receso, en el primer día estaba solo...pero no te preocupes, veré si conozco a alguien o algo -me dijo triste Danny mientras empezaba a irse.
 
- Ahg. Anda, acompáñame. Voy a explorar esta academia. Eso sí, me debes 3 jugos -comenté agotado.
 
- ¡¿Por qué cada vez son más jugos?! -me preguntó Danny desconcertado. Estuvimos dando un paseo por la segunda planta, allí se encuentran las clases del 2º año. Era gracioso ver chicos intentado ligar con otras chicas presumiendo de sus poderes. Supongo que estaban en esa edad.
 
- ¿Por qué hay tanta gente intentando ligar? -me preguntó Danny.
 
- Es por amor, supongo. ¿Nunca has estado enamorado? -le pregunté.
 
- Mmmmm....no. Pero sí me han gustado chicas... -me contestó ruborizado.
 
- Espera, ¿no será que te gusta alguna de nuestra clase? -le pregunté riéndome.
 
- Bueno...no es de la clase...pero sí de aquí... -dijo tímidamente Danny.
 
- Nuestro Danny está enamorado, vaya, vaya. ¿Quién es? -le pregunté interesado.
 
- Se llama Petra...y es de este segundo año -comentó mientras se paraba. Estaba mirando a la puerta abierta de la clase, 2ºB. Imagino que estaría en esa clase la tal Petra.
 
- ¿Pero la conoces o es amor a primera vista? -le pregunté.
 
- Nos conocimos de pequeños, mis padres y los suyos trabajaban juntos, pero luego nos separamos. Me enamoré de ella de pequeño, creí que nunca la vería a ver hasta...el primer día de clases. Quiero hablarla pero...no sé si se acuerda de mí... -me explicó cabizbajo mi amigo. La verdad, era una historia conmovedora, típica para una película. Conozco bien a Dany y eso que solo nos conocemos desde hace 3 días. Sé que no se va a atrever a declarase. Luego se culpará preguntándose lo típico de "¿y si hubiera...?" y tendrá depresión. Aún quedan 10 minutos y me gustaría estar tranquilo, por lo que te voy a ayudar.
 
- Danny, me debes ahora 4 jugos -le comenté
 
- ¿Qué? ¿Por qué? -me preguntó asustado. Me dirigí a la clase 2ºB, habían pocas chicas dentro tomando su merienda. Espero que entre ellos se encuentra Petra.
 
- Perdonad, estoy buscando a Petra. ¿La habéis visto? -pregunté a las chicas de esa clase.
 
- Sí, soy yo. ¿Qué pasa? - contestó Petra. Ella era mona, tenía pecas, ojos marrones y un cabello corto de color negro. Danny tiene buen gusto.
 
- ¿Puedes acompañarme un momento? Mi tutor quiere hablar contigo -mentí.
 
- ¿Pero qué haces? -me preguntó ruborizado Danny.
 
- Ayudarte -le contesté. Petra se puso delante mía, me miraba extrañada ya que no veía a mi tutor.
 
- Verás, esta persona se llama Danny, mi tutor, Mybe, me ha dicho que te buscara para que le enseñaras la academia en este receso. Ya que es un nuevo alumno - explicaba con facilidad y con confianza. Tenía que engañarla.
 
- Vale, pero... ¿y por qué yo? -me preguntó la chica.
 
- Por que eres de segundo año, tienes experiencia, estudias lo mismo que nosotros. Y Mybe, me recomendó que me pasara por aquí y preguntara por una tal "Petra" -seguía explicando pero no me convencía mucho lo último que dije.
 
- Yo no le caigo muy bien a Mybe -me dijo seria.
 
- Ni a nadie le caemos bien, pero dijo que como eras una buena alumna, harías lo que te ordenase...o llamaría a tus padres - terminé de explicar. Lo de "ser buena alumna" me basé en los prejuicios, ya que si es mona, se supone, que tiene que ser igual de lista, aunque hay casos que no es así. Y lo último es algo que sí sería capaz de decir Mybe.
 
- Odio a Mybe, está bien, lo haré. No hay problema, ¿pero por qué no puedes enseñárselo tú? -me hizo la última pregunta Petra.
 
- Por que yo ahora tengo una misión que hacer y me tengo que preparar en el gimnasio de la primera planta. Ya sabes, "habilidades en Uso" es otra mierda de Mybe -le expliqué con tranquilidad mirándola a los ojos. Si mientes, es habitual apartar la mirada, expresarte mal, ponerte nervioso. Yo, he estado practicando por años evitar todo esto, para estar aquí, con superhéroes a los que en un futuro mataré. Por lo que transmitía confianza, además de que lo que decía era lógico. Me creyó la mentira que dije. Al final les dejé solos a aquellos tortolitos. Espero que todo vaya bien, aunque esta es la vida real y casi todo se va a la mierda. Terminó el receso. Ahora tocaba "Auxiliar de Habilidades". ¿Iríamos a otro orfanato? ¿O a una residencia esta vez? Todos nos sentamos, esperábamos a la profesora que parecía atrasarse. Vi a Danny triste. Odio tener razón.
 
- ¿Qué ha pasado al final? -le pregunté.
 
- Al final no me acompayó... -me contestó con una voz apagada.
 
- ¿y eso? -le pregunté de nuevo.
 
- Su novio vino y la convenció para que él me acompañase... -me explicaba tristemente Danny.
 
- Oh.... -le contesté sin palabras. Que viniera un novio celoso no me lo esperaba.
 
- Ya...lo peor es que es buena persona y muy divertido, me enseñó todo, incluso sé que existen clases y sitios que no sabía que pudieran existir -me decía aún desanimado.
 
- Bueno, al menos has hecho un nuevo amigo... -comenté para que viese el lado bueno del asunto. Tener a alguien conocido de un año superior, siempre es bueno. Podrás contar con él para cuando lo necesites de verdad.
 
- Sí...un nuevo amigo que es novio de la que me gusta.... -comentó Green Twister más desanimado que antes.
 
- ¿Sabes? No creo que te gustase de verdad, la que te gusta es de un recuerdo, de momentos que serían los más felices de tu vida. Osea, cuando la viste aquí, pensaste en esos pensamientos. La nostalgia es muy mala a veces. Además, no sabes nada de ella, a lo mejor a cambiado a peor, es distinta y al final te podrías haber llevado una desilusión -le explicaba suave para que se tranquilizara y no se deprimiera más.
 
- Sí...creo que tienes razón...fue como...esperanza, ¿sabes? o como si fuera...¿destino? No lo sé, pero gracias Ker. Dejaré de pensar en ello -me comentó más feliz Danny. Me alegro mucho por ello, pero sé que no vas a poder de dejar pensar en ello hasta máximo una semana. La única forma de olvidar a una persona es enamorarte de otra. Buena suerte, Danny. Finalmente, nuestra profesora llegó a la clase.
 
- Antes de empezar, tengo que decir algo. Ker, Tobías. Vi lo que hicisteis ayer. Derrotásteis al villano y detenisteis que provocase más tragédias. Por eso, tenéis otros 200 puntos -nos explicaba Esther. Me alegré mucho de ello, eso quería decir que tampoco tendría que ir este finde a conseguir más puntos extras. También, tengo curiosidad de ver la noticia de lo de ayer, quiero enterarme mejor de la mentira del gobierno.
 
- Y ahora, preparaos, que nos vamos a otro orfanato. Al "Orfanato Slyther". Esta vez, nos acompañará un héroe de nivel B que nos esperará en ese lugar. Para que no se repita lo del otro día. ¡Vámonos! -exclamó la profesora ilusionada.
 
Me resulta gracioso ya que vamos a visitar a lo tonto todos los orfantos, y posiblemente la semana que viene visitemos al que yo fui... no me hacía mucha ilusión aquello. Llegamos al orfanato, el héroe de nivel B era "Regional Track", un superhéroe que dispara con ondas de sonido varias notas musicales. Hay un rumor que dice que se fortalece cuando escucha música, tengo que ver eso con mis propios ojos. Su traje era negro y lleno de notas músicales incrustadas. Nada más llegar a este edificio me di cuenta de que era un establecimiento más pobre. El lugar no era muy grande pero estaba mal cuidado, cuando entramos dentro, parecía una típica casa de terror, habían muchos objetos de los años 80.
 
- Buenos días. ¿Vosotros seréis los alumnos de la Academia Heaven verdad? -preguntó el gerente mirando a cada uno de nosotros. Tendría al rededor de unos 40 años. Llevaba gafas, parecía estar musculado. Su pelo era corto, blanco, llevaba barba. Su mirada era muy...fría. Daba miedo cuando nos miraba. No me transmitía buena onda. Tras presentarnos, hicimos otra vez equipos donde hacíamos distintas tareas. A mí me tocó junto con Danny, Ruth, Wolfan y otro compañero, cuidar de los niños. Lo bueno del lugar es que tenía un gran patio trasero. Danny y el otro compañero jugaba con los niños al futbol. Ruth estaba haciendo peinados a las niñas. Wolfan y yo nos quedamos con el resto que no quería jugar a ese deporte. Estábamos decidiendo a qué jugar.
 
- ¿A qué jugamos? -pregunté a los niños.
 
- Mmmm....¡al pilla pilla! -me exclamó uno de los niños contento.
 
- Una cosa, él no va a jugar, ¿verdad? -preguntó otro niño señalando a Wolfan.
 
- ¿Cómo que no? Si es quién se la queda -dije poniendo mi brazo en el hombro de mi compañero medio lobo.
 
- Pero...¿no es malo? Me da miedo... -dijo otro niño casi llorando.
 
- Oye, Ker, no pasa nada, podéis jugar sin mí... -me decía Wolfan triste, su cola estaba decaída.
 
- No, no es malo. Es un superhéroe. ¿Os gustan los superhéroes? -pregunté a los niños.
 
- ¡Sí! -exclamaron todos.
 
- Pues él lo es. Además, es muy adorable y servicial. Mirad. Dame la mano -le ordené a Wolfan. Me dio la mano.
 
- Buen perro -comenté mientras le acariciaba la cabeza.
 
- ¿Puedo tocarlo? -preguntó uno de los niños ilusionado.
 
- ¡Claro! -comentó Wolfan más animado, moviendo su cola.
 
Al final, todos se llevaron bien con Wolfan, es más, le tenían más cariño que a mí. Bueno, por mí estaba bien. Estuvimos jugando varios minutos. Yo no podía más con mi vida y descansé apoyándome en la pared. Al lado mía había una niña rubia de pelo largo. La ropa que tenía era toda blanca. Sus ojos eran grises.
 
- Hey, ¿no quiéres jugar con los demás? -le pregunté.
 
- Acompáñame -me contestó. Yo estaba desconcertado. Ella caminaba hacia adelante y miraba atrás, esperaba que la siguiese. Yo la seguía por si era una especie de juego. La niña me llevó a una especia de callejón situado cerca del orfanato.
 
- Oye...dime, ¿por qué quieres matar a Light Layer?  me preguntó la niña. ¿Qué...mierda?.

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