Cap 8. Secreto Revelado.

Anexia: World of Superheroes.

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¿Cómo lo podía saber? ¿Qué poderes tenía esta niña? ¿Puede leer el pensamiento? No, no he pensado en él desde que me había dicho eso. ¿El aura? ¿las emociones? Pero si es así, ¿cómo sabe que quiero matar a Light Layer? Esta niña...es un peligro. Tengo que actuar con normalidad.
 
- ¿Perdona? No sé a qué te refieres. Yo no quiero matar a Light Layer -mentí.
 
- A mi no me puedes engañar. Leo claramente "quiero matar a Light Layer" -me explicó seria esa niña. No sé a que se refiere con ello. Me estoy poniendo muy incómodo, estamos solos aquí. No creo que alguien me pueda ver si decido acabar con su vida. Pero...¿podría eliminar a una niña?
 
- ¿De verdad estás pensando en matarme? -me preguntó la niña. No, supongo que no. Tengo que pensar razonadamente, ella me ha llevado hasta aquí para hablar conmigo en privado. Si de verdad me quisiera exponer, nada más verme se lo habría dicho al gerente o incluso a mi profesora. Es un acto de buena fé. Además, seré un monstruo pero...niños no.
 
- Me alegra leer eso. Te he llamado para que hagamos un trato -siguió diciéndome la niña.
 
- ¿Qué clase de trato? -pregunté con curiosidad.
 
- Yo no te expongo si...me ayudas -contestó la chica.
 
- ¿En qué te tengo que ayudar? -pregunté de nuevo.
 
- Necesito que nos ayudes, no solo a mí, a los demás también. El gerente...es un demonio -me comentó la niña, notaba que eso último lo comentó con miedo.
 
- Bueno, a mi tampoco es que me transmite buena vibra. ¿Qué es lo que ha hecho? -pregunté serio. Este tema se estaba poniendo cada vez más turbio.
 
- Cuando uno de nosotros se porta mal, nos castiga. Ese demonio baja con la persona castigada a un sótano que hay en el orfanato. Se quedan a solas. Cuando regresan, la otra persona llora y él...lo disfruta, no por que el otro llore, sino por lo que le hizo en el sótano -me explicaba la chica mientras se le caían las lágrimas.
 
- ¿A ti te ha hecho algo? -pregunté serio. Esto me estaba empezando a enojar.
 
- No. Yo siempre vi que algo andaba mal, por lo que siempe me esforzaba para hacerlo todo bien. Pero mis amigos...no lo quieren admitir, fingen estar bien pero...sufren. Siempre que les leo...piensan en lo que les hizo en el sótano -me contestó llorando.
 
- ¿Los lees? Dime, ¿cuál es tu poder exactamente? Si me lo dices podré ayudarte mejor -le comenté.
 
- Yo...no puedo ver a las personas. Solo veo siluetas, con humo negro recorriendo todo su cuerpo. Sin embargo, en esas siluetas, aparecen palabras, frases, oraciones. Esas palabras son los sentimientos más profundos que tiene esa persona. También aparecen nuevas frases cuando hablan, y puedo saber si una persona miente o no -me explicaba la niña más calmada.
 
- ¿Vuestro gerente no sabe de la existencia de tus poderes? -pregunté desconcertado.
 
- No, no lo sabe. Aquí, todos los niños no tienen habilidades. Yo conseguí mis poderes hace un año, cuando vivía aquí desde hace meses, por lo que lo mantuve en secreto. Por que si él se entera...yo... -no pudo acabar la frase por que empezó a llorar de nuevo. Lo siento niña, pero tengo que preguntarte una última cosa. Necesito saber qué es exactamente lo que piensa ese "demonio". Qué ha hecho en ese sótano.
 
- ¿Y cuáles son los pensamientos de ese hombre? -pregunté mientras veía que seguía llorando y se secaba sus lágrimas con su ropa blanca.
 
- "Este es mi favorito". "Estoy enamorado de estos niños". "Tengo que repetir esto con ese niño". "Ojalá que se comporten mal". "No me pueden descubrir" -repetía las frases que leyó del gerente. Esto es lo que me suponía. Ese bastardo es un pedófilo. Está claro que la voy a ayudar, ya que si le pasara lo mismo a Ethan...haría lo necesario. Me he comportado distante con la niña, ya que la veía como una enemiga, pero no es así. Ella me está pidiendo ayuda, tiene miedo, se siente impotente a pesar de tener esos poderes. Tengo que actuar más cercano.
 
- No llores más. Te voy a ayudar -dije con tono suave mientras me agachaba para acariciar su pelo.
 
- Gracias... -me devolvió el gesto de amabilidad dándome un abrazo.
 
- ¿Cómo te llamas, pequeña? -le pregunté con dulzura.
 
- Yo me llamo Anna -me contestó aún apenada.
 
- Yo soy Ker. Venga, dame la mano. Regresemos -comenté dándole la mano. Si quiero meter a ese inhumano en la cárcel, necesito pruebas. También necesitaré la ayuda de mis compañeros. Debo de idear un plan. No puedo contar ni con los profesores de la academia ni con los del orfanato, no puedo acusar a alguien de un delito así de fuerte. Me puse firme. Ella me agarró la mano. Volvimos al patio trasero. LLamé a Danny. Dejó de jugar con los niños y vino hacia mí.
 
- ¿Qué pasa Ker? ¿Ocurre algo? -preguntó Danny cansado y sudado por el juego.
 
- Desgraciadamente -contesté. Expliqué a Green Twister la situación. Danny estaba muy enojado.
 
- ¿¡Qué!? Eso no puede ser verdad. No me lo puedo creer -decía mi compañero aprentando sus puños fuertemente.
 
- Pues créetelo, es la verdad. Danny, necesitamos pruebas para culparlo -le expliqué.
 
- ¿Y si hablamos con los demás niños? Sus testimonios contarían como prueba ¿no? -me preguntó Green Twister.
 
- No hablarán...tienen miedo... -afirmó Anna apretando mi mano fuertemente.
 
- ¡¡AAHHGG!! ¿Entonces qué hacemos? -preguntó irritado Danny.
 
- Necesitamos toda la ayuda posible -comenté serio.
 
- ¿Y si le preguntamos a ese chico? -preguntó la niña señalando al compañero de clase que se había quedado jugando con los demás niños.
 
- ¿Por qué a él? -pregunté intrigado.
 
- Le puedo leer y dice: "¿Por qué estos niños están tristes?" -explicaba Anna con tranquilidad. ¿Podrá ser que ese chico tenga el poder de ver las emociones de los demás? Tengo ganas de descubrirlo.
 
- Oye, Danny. Tú has jugado con él, ¿le conoces? -pregunté mirando a nuestro compañero de clases que no conocía.
 
- Sí, es majo, se llama Leonardo -contestó Danny.
 
- De acuerdo, pues vamos a hablar con él -dije con seriedad. Si mi hipótesis era correcta, eso ayudaría a saber con qué niños hablar. Con la ayuda de Beatriz los podríamos calmar y empezarían a confesar. Espera, ¿eso lo permitiría un juez? El poder de Beatriz podría ser cofundido con un poder de inducción y podrían pensar que ese testimonio es falso. Esto se complica cada vez más.
 
- Hey, Leonardo, ¿puedes venir? -le preguntó Green Twister.
 
- ¡Claro! Chicos, jugad sin mí. ¡Ahora vuelvo! -exclamaba alegre Leonardo. Viéndolo así, parecía alguien de confianza.
 
- Bueno, ¿qué querías Danny? -preguntó Leonardo.
 
- Nos gustaría saber qué poder tienes -contestó con sinceridad Danny.
 
- Pues, mi poder consiste en ver las emociones de las personas. Arriba, en la cabeza, aparece una especie de cara, como los típicos emoticonos. Esas caras cambian de color y expresión. Eso sí, solo veo emociones duraderas, es decir, si una persona lleva 3 meses deprimida, aunque le pasen cosas que le hagan cambiar de emoción, lo seguiré viendo triste. Solo cambian con emociones fuertes. Bueno, eso sería todo...ah, también, debajo de esas caras, hay una especie de aro. Me permite ver si una persona está soltera o no -explicaba con tranquilidad Leo.
 
- Ese poder me hubiera servido bien por lo de ayer... -dijo cabizbajo Danny recordando su nuevo trauma con Petra.
 
- ¿Ves las emociones de los niños? -le pregunté ignorando el comentario de Danny.
 
- Sí...si me lo preguntas es por que también notas que pasa algo raro ¿no? -me respondió con otra pregunta Leonardo.
 
- Así es, algo malo sucede en este orfanato. Necesitamos tu ayuda -expliqué sin entrar en detalles a Leo.
 
- ¿Quién de los niños están tristes? Podríamos hablar con alguno de ellos y convencerlo para que hable -comentó Green Twister.
 
- Todos. Están tristes todos -contestó Leo con seriedad y tristeza. ¿Ese cabrón del gerente se ha aprovechado de todos? ¿habrá alguien que querrá hablar? Muchas preguntas me hacía en la cabeza.
 
- Como dije antes...nadie hablará... -volvió a repetir la niña.
 
- Tú hablaste al final, ¿cierto? -le pregunté a Anna.
 
- Sí, pero por que a mí no me hizo nada...si me lo hubiera hecho yo... -no pudo acabar la frase ya que empezó a llorar...de nuevo.
 
- Tsk. ¿Qué hacemos entonces? -preguntó Danny enojado tras ver a Anna llorar delante suya. Leo también se sentía bastante mal.
 
- Si no podemos contar con sus testimonios, tendremos que buscar otro método -expliqué.
 
- ¿Y si grabamos lo que sucede? -preguntó Leo. Qué buena idea.
 
- ¿Pero de dónde sacamos una cámara? -pregunté.
 
- Yo la puedo conseguir -contestó rápidamente Danny.
 
- De acuerdo. Para ello, tendremos que colocarla en el sótano, la escena del crimen. ¿Hay posibilidad de entrar sin ser castigado? -le pregunté a Anna.
 
- No...solo el gerente tiene la llave para abrirla... -explicó la niña. Con esa respuesta que me dió, solo quedaba una opción.
 
- Un niño tendrá que cooperar con nosotros, llevará una cámara oculta y descubriremos las verdaderas intenciones de ese demonio - expliqué el plan definitivo.
 
- ¿QUÉ? ¿Estás loco? -me preguntó enojado Danny poniéndose al frente mío.
 
- No creo que nadie quiera ir allí... -comentó Leo inseguro del plan.
 
- ¿Y si descubre que tiene la cámara? ¿y si no llegamos a tiempo para detenerlo? No, Ker. No vamos a hacer eso -me explicó Green Twister detenidamente.
 
- Perdón, me he explicado mal. Un niño no va a ser, sino será la ilusión de un niño. Mi plan cuenta con los poderes de Edward -expliqué de forma más sencilla.
 
- Pero...¿sus ilusiones pueden hacer que sujeten objetos? -preguntó Leonardo.
 
- En el Orfanato Gryndor, cuando creó la ilusión de Marco, el villano de fuego lo agarró. Creo que sus ilusiones pueden ser más reales de lo que pensamos -añadí a mi explicación.
 
- ¡KER! ¡ERES UN GENIO! ¡PERDONA POR HABER DUDADO DE TI! -me alababa con entusiasmo Danny.
 
- Eres muy estratega, ¿verdad? -me preguntó Leo sonriendo de felicidad por el plan que había dicho.
 
- Bueno, hago lo que puedo -dije pareciendo honrado. Me esfuerzo para ser de nivel S, ¿qué te esperabas?
 
- Edward estaba con el segundo grupo, recogiendo objetos donados junto a otros trabajadores. Como no es última hora, no nos quedaremos a comer por lo que es posible que lo veamos ya en la academia - seguí explicando.
 
- Le puedo enviar un mensaje para que sepa que tiene que hablar con nosotros - me comentó Danny. Tras enviar el mensaje y recibir la respuesta de Edward que fue un simple: "va", planeamos lo que haríamos. Ahora toca "Resistencia de Habilidades" nuestro profesor nos mandaría seguramente que trabajásemos en equipo. Por lo que haríamos uno entre Leo, Danny, Edward y yo. Allí le contaríamos nuestro plan. Nuestra profesora Esther nos llamó a lo lejos, ya nos teníamos que ir.
 
- ¡No os vayáis! -exclamaba Anna asustada.
 
- Tranquila, Anna. Volveremos esta tarde -dije con tono suave para calmarla.
 
- ¡Eso! Nosotros vendremos y os salvaremos -comentó con aire de superhéroe Danny. Tras despedirnos. Volvimos a la Academia Heaven. Fuimos al gimnasio donde nos esperaba nuestro profesor Mr.Goldren.
 
- ¡Poneos vuestros trajes! Hoy, vamos a hacer otro juego divertido -explicaba entusiasmado nuestro profesor. Cuando él se refiere "juego divertido" la mayoría de las veces significa muerte.
 
- Esta vez, jugaremos al "pilla, pilla". ¿Fácil? ¿verdad? -nos preguntaba Mr.Goldren como si no fuera la gran cosa. Miedo me da la prueba que nos va a hacer. El gimnasio cambió a una gran pista. Solo era una pista, al fondo se veía una meta. El suelo era de metal, habían vallas que que nos separaban de una caída inminente. Al parecer estábamos en el cielo. Detrás nuestra, había uno de los androides de la profesora Elizabeth.
 
- Vuestro objetivo es llegar a la meta sin que os maten. Quién se la queda es este androide de nivel 200. Buena suerte -nos explicaba nuestro profesor.
 
- ¿NIVEL 200? -preguntó Elton.
 
- ¿Te parece poco? Venga, 300 ahora -dijo Mr.Goldren algo enojado.
 
- ¡¿300?! -volvió a preguntar Elton pero esta vez con miedo.
 
- ¡ELTON! ¡CALLATE! -le gritó Tobías. Si casi tuvimos problemas con un androide de nivel 20, no me puedo imaginar cómo será huír de uno de nivel 300. El androide empezó a funcionar. Hacía movimientos raros, vimos cada uno de nosotros cómo poco a poco se iba conviertendo en una especie de monstruo robótico de 10 metros o más. Parecía un perro. Tenía varios ojos en su frente. Se le veían comillos cibernéticos. Su cuerpo estaba recubierto de electricidad. Su lengua era de 3 metros y cubierta de fuego azul. No paraba de rugir y cada vez que pisaba el suelo, provocaba terremotos que nos hacían caer al suelo.
 
- ¿¡Tenemos que huír de esa cosa!? -preguntaba Carol asustada. Su piel cambió a azul.
 
- Exacto. Además, de que el suelo se moverá en dirreción contraria a una gran velocidad -añadió Mr.Goldren. El suelo se empezó a mover, nos llevaba rápidamente a las fauces del perro robótico.
 
- Tenéis 5 minutos de ventaja. Cuando pase ese tiempo, "Maxy" irá a por vosotros -terminó de explicar nuestro profesor. Vaya, si tiene nombre y todo, que monada. Podía ver al resto de mis compañeros algo asustados, yo no lo estaba. Solo tenía que potenciarme las piernas y llegar a la meta. Son varios kilómetros, tardaría unos...¿5 o 10 minutos? Edward no paraba de correr, se estaba cansando, supongo que lo suyo no es el deporte.
 
- Hey, Edward, ¿te llevo? -le pregunté.
 
- Por favor... -me contestó cansado de correr. Lo cargé a mis espaldas. Me dispuse a correr a toda velocidad. Era bonito ver el paisaje, observaba las nubes pasar rápidamente y lo mejor de todo, sin peligro.
 
- Me tenías que contar algo ¿no? -me preguntó Edward mientras disfrutábamos de la tranquilidad.
 
- Sí, ¿tú puedes hacer ilusionas que sean reales? Es decir, que puedan llevar objetos de verdad -le respondí con una pregunta.
 
- En efecto. Yo puedo crear una ilusión tan real como este sitio. Yo soy quién decide cuando desaparece - me explicó tranquilo. Me alegré mucho de oír eso y a la vez no. Estoy conociendo a muchos superhumanos que me lo pueden hacer pasar muy mal si decido enfrentarme contra ellos. Bueno, dejando eso de lado, le expliqué lo sucedido al Ilusionysta.
 
- Como odio a los tipos como él. Te ayudaré encantado -me dijo enojado. Todo iba bastante bien, hasta que llegamos a la mitad de la pista. El suelo que se encontraba  a unos metros de mí, se elevó, produciendo que frenase.
 
- ¿Qué está pasando? -pregunté extrañado.
 
- Siempre en estas pruebas nada es fácil... -contestó Edward a mi pregunta. Se abrió un portal verde desde la pared del suelo de alante. Salió otro androide que se convirtió en un nuevo Maxy. Si volvíamos para atrás, teníamos al otro androide. Nos empezó a gruñir, no le caíamos bien. Supongo que tendríamos que pelear. Mi sorpresa fue cuando vi a ese Maxy desde arriba. Estaba desconcertado. Noté aire a mi alrededor, era un tornado verde.
 
- ¿Os gusta ese transporte? Creía que necesitábais ayuda y aquí estoy -nos comentó Green Twister salvándonos de ese perro rabioso. Estaba volando con su tornado verde. A sus espaldas tenía cargado a Leonardo.
 
- Hola chicos, ¿qué tal todo? -nos preguntó Leo algo asustado. Parecía que tenía pánico a las alturas. No podía hacer nada, su poder era inútil en el combate. Conseguimos traspasar el muro que se levantó cruzando por los lados, seguíamos hacia adelante. El Maxy 2.0 no nos perseguía.
 
- Menos mal que esos bichos no pueden volar... -dijo Edward aliviado. Oímos como se rompía el muro. Era ese perro testarudo, le habían salido alas cibernéticas. Estaba a nuestra misma altura. Nos empezó a lanzar bolas de fuego.
 
- Eres un gafe de mierda -le contesté a Edward.
 
- Lo siento... -se disculpó. No paraba de peseguirnos. Tuve una idea. Me libré del tornado de Danny y caí al suelo. Entonces, empezé a correr hacia la meta. Maxy 2.0 se separó, creando otro Maxy más pequeño el cual no llevaba alas. Sin embargo, este tercer Maxy llevaba ruedines, haciendo que se propulsase a una gran velocidad, tanto que le salía fuego de las ruedas.
 
- Edward, es hora de crear ilusiones. Crea todas las pistas que puedas de izquierda a derecha. También haz copias de nosotros 4 y haz que se muevan en distintas direcciones -le ordené al Ilusionysta. Cumplió con lo que le dije. Los perros que nos perseguían se pararon, no sabían a quiénes seguir. Nosotros nos acercábamos a la meta. Aparcieron más portales, esta vez, provenientes del cielo. Salieron alrededor de 20 Maxys. Todos escupiendo fuego y rompiendo las pistas que había creado Edward.
 
- Vale, ahora, haznos invisibles, como aquella vez con las telarañas de color rosa. Y haz que no haya nadie más viniendo en esta pista -le seguí ordenando a Edward. Finalmente, con las últimas instrucciones, llegamos a la meta. Nos volvimos visibles y todas las ilusiones desaparecieron. Lo 4 nos sentamos para descansar.
 
- Bueno...¿también se lo diremos a Mybe? -preguntó Danny cansado sacando tema de conversación.
 
- No menciones su nombre -dije algo molesto.
 
- ¿Por qué? Es nuestro tutor y ya nos ha ayudado anteriormente -comentó Edward.
 
- Yo creo que es lo más sensato. Si nos pide pruebas, puede acompañarnos hasta el orfanato y verla con sus propios ojos -añadió Leo. Tenían un buen punto. Al final accedí. Mybe me saca de mis casillas. Eso de que a Marissa parece atraerle mi tutor...qué asco. El juego acabó 20 minutos después. Vi a los demás en el suelo, estaban llenos de sudor de tanto correr. Nuestro profesor al vernos, decidió terminar la clase por hoy. Tras finalizar la última clase, Edward, Leo, Danny y yo fuimos al despacho de Mybe. Llamamos a la puerta. Nos dejó pasar. Veía a nuestro profesor comer varios cupcakes con un vaso de leche al lado.
 
- No os voy a dar -nos dijo serio nuestro tutor.
 
- No venimos por eso. Tenemos un problema, Mybe -comentó Danny.
 
- El gerente del orfanato Slyther es un...pederasta -añadí.
 
- Esa acusación es muy grave. Si es una de vuestras "pranks" no me hace ninguna gracia -dijo nuestro tutor serio dejando de comer.
 
- No, es verdad. Los niños tienen...traumas, tienen miedo a decirlo, por lo que hemos ideado un plan para atraparlo -decía decidido Leo.
 
- Ah, ¿qué no tenéis pruebas? -nos preguntó Mybe más enojado.
 
- No, por eso queremos que vengas con nosotros. Para que lo veas con tus propios ojos -expliqué serio.
 
- Iremos esta tarde al orfanato. Antes tengo que coger una cámara...o más bien comprar una cámara de espías -decía Danny dudoso ante lo de las cámaras.
 
- Esperad, ¿vais a grabarle a escondias? ¿Sabéis que es ilegal? -nos preguntó aún enojado nuestro profesor.
 
- Es lo único que podemos hacer para conseguir las pruebas necesarias para encerrarlo. Por favor, ¡ayúdenos! -exclamaba Danny preocupado. Mybe se levantó de la mesa.
 
- No me gusta lo que habéis estado diciendo pero iré con vosotros, si en verdad no resulta ser lo que decís, tendréis que disculparos. Eso sí, voy con una condición -añadió inesperadamente Mybe.
 
- Ker me tiene que conseguir una cita con su madre -me comentó. ¿QUÉ? ¡NI DE BROMA!
 
- Lo siento, está casada -mentí.
 
- Pues cuando la vi en el hospital no noté su anillo de bodas -me dijo mientras sorbía su vaso de leche.
 
- Es lesbiana -mentí de nuevo.
 
- Pues se puso muy roja cuando estaba conmigo el otro día -me seguía diciendo mientras que ahora comía cupcakes.
 
- Esto...está muy tenso...¿no? -comentó Danny al no enterarse de mucho. Los otros dos afirmaron con la cabeza. En vez de quejaros, me podríais ayudar, ¿no?
 
- Tranquilo era una broma, pero me tienes que pasar su número, si no, os quedáis solos ante el peligro -comentó por último Mybe. Todos me estaban mirando, me sacrifiqué para contentar al resto. Podíamos hacer la misión sin necesidad de un profesor, pero noooo, "hay que decírselo a Mybe por que es nuestro tutor". Le dí el numero de Marissa. Cuando vuelva a casa, cogeré su móvil y le bloquearé. Regresé a casa. Mi madre estaba preparando la comida.
 
- Oye mamá, ¿has recibido algún mensaje de una persona que no conoces? -le pregunté.
 
- Pues...no, no he mirado aún el móvil. ¿Por qué? -me preguntó Marissa desde la cocina. Vi que su móvil lo tenía en la mesa del salón, lo cogí sin que me viera. Leí el mensaje de Mybe, lo reconocí por que su foto de perfil es una con su traje, haciéndose una selfie. Que porquería. Puso: "Hey, soy Mybe, tenemos que hablar de Ker. ¿Puedes quedar esta noche?" Vaya mentira más cruel, seguro que hablarían de todo menos de mí. Le dejé en visto y le bloqueé. Me sentí aliviado al hacer eso. Era toda una liberación de estrés.
 
- No es nada, solo es curiosidad -contesté a su pregunta. Después de comer, de ducharme, hacer algunos deberes de matemáticas y de inglés, ya eran las 6 de la tarde. Llegaba un poco tarde al orfanato Slyther. Me puse lo primero que vi en el armario y que conjuntase bien. Siempre suelo llevar ropas de colores, blanco, gris y azul. Me encanta esa combinación. Conseguí ir al orfanato. Danny, Edward y Leo estaban allí. Mybe apareció detrás mía.
 
- LLegas un poco tarde -me comentó mi tutor.
 
- Tú vas detrás mía -le comenté.
 
- Es que quería saber si fuiste tú quién me había bloqueado. No pienso que Marissa hiciera algo así -me dijo algo serio.
 
- No sé de qué me estás hablando -le contesté. Tras estar todos reunidos decidimos entrar. Pasamos nuestras tarjetas que nos dió Esther para conseguir nuestros respectivos puntos. Anna y los demás niños se alegraron de vernos.
 
- ¡Habéis vuelto! ¿jugamos otra vez al fútbol? -le preguntó un niño a Danny.
 
- Pues... -Danny no sabía qué decir. Me miró. Supongo que buscaba una confirmación. Danny, no soy tu padre, haz lo que quieras. Asentí dando a enteder que no había ningún problema. Con tener a Edward era más que suficiente.
 
- Te acompaño, Danny -dijo Leo siguiendo a los niños. Todos se alegraron de su unión. Anna se dirigió hacia mí.
 
- ¿Nos vais a salvar? -me preguntó preocupada y con esperanza de que dijera que sí.
 
- Por supuesto. Hicimos un trato, ¿no? -le contesté con una sonrisa sincera.
 
- Bueno, ¿y cuándo se produce el salseo? -preguntó aburrido Mybe. Los 3 nos fuimos a una sala donde no había nadie. Edward creó una ilusión de Anna. Danny me dió la cámara antes de irse a jugar con los niños. Era muy pequeña, del tamaño de una goma de borrar cuadrada.
 
- Su ropa es blanca y la cámara es negra...va a resaltar mucho -comentó Edward mirando detenidamente la cámara.
 
- Y no queremos denuncias -añadió Mybe algo preocupado. Era cierto, resaltaría mucho.
 
- ¿Y si lo camuflamos con una flor? ¿O con una gorra? -señaló Edward a una gorra blanca algo vieja. Agarré la gorra, le hice un pequeño agujero. Puse en la parte de delante la cámara. También hice pequeños agujeros en otros sitios diferentes. Que se notase que era viejo.
 
- Creo que así está mucho mejor -dije poniéndo la gorra a la ilusión de Anna.
 
- Le queda bien y no se nota que hay una cámara -comentó aliviado Mybe. La misión comenzó. Cuando apareció el gerente, la ilusión de Anna rompió delante suya un plato.
 
- ¿Por qué has hecho eso? ¿Quiéres ser castigada? -preguntó enojado el dueño del lugar.
 
- No pienso obedecer a viejos como tú -contestó enojada.
 
- Anna, me sorprende que me hables así. Es la primera vez que te portas mal. Si te disculpas, te perdonaré -comentó el gerente serio.
 
- ¿De verdad que es un mal tipo? -preguntó extrañado Mybe al ver que el gerente se comportaba de forma justa con la niña.
 
- Que te jodan -comentó con chulería Anna.
 
- Muy bien señorita, vámos al sótano -dijo serio agarrando fuertemente de la mano a la niña, siguieron caminando hasta un pasillo. Allí, sacó de su bolsillo derecho del pantalón la llave que abría la puerta. Entraron. Ahora tenemos que ver la pantalla que capta la señal de la cámara. Los 3 nos sentamos en unas sillas, donde no había casi trabajadores. Yo sujetaba la pantalla. Se encendió. Observábamos cómo Anna estaba sentada en un sofá, parecía viejo. Toda la habitación era acogedora, parecía una sala retro, con banderas de equipos americanos de fútbol de los 80, guantes de béisbol. Posters de cantantes y actores que ahora son viejas glorias. Oíamos lo que decía el gerente.
 
- Como es tu primera vez aquí, te prometo que no voy a ser rudo -comentó mientras se sentaba al lado de ella.
 
- ¿Qué te parece el sitio? Acogedor, ¿verdad? Está hecho así para que no tengas miedo, ésto, en realidad, es un lugar seguro -dijo mientras acariciaba la pierna de Anna.
 
- Qué asco, ¿ya podemos hacer algo? -preguntó Edward apartando la mirada.
 
- No, aún no. Tiene que confesar que lo hace con los demás también -dijo Mybe enojado apretando sus puños.
 
- El resto, también lo pasa mal pero luego se divierten. Saben que aquí, no les puede pasar nada malo. Pero deben de aprender de sus errores. Por eso, voy a sacar algo algo con lo que no utilizo con los chicos -explicaba apasionadamente mientras se levantaba y cogía algo de una estantería. Tiró a la mesa circular que había al lado del sofá unos...¿UNOS PRESERVATIVOS? ¡¿QUÉ?!
 
- Al principio te va a doler, pero no te preocupes, todo pasará rápido -decía ruborizado, gozando de la situación mientras intentaba quitarse el cinturón que tenía. No podía ver más, estaba a punto de vomitar. Esto es enfermizo. Mybe se había levantado y dirigido rápidamente a la puerta del sótano. La derrumbó con sus poderes.
 
- ¡Ups! Se ha caído -dijo Mybe bromeando pero con tono serio. Edward y yo le seguimos. Bajamos las escaleras. El gerente estaba patidifuso tras vernos.
 
- ¿Qué hacéis aquí? Esto es pri...¿Mybe? ¡Exigo una explicación! -exclamaba furioso el demonio intentando ponerse el cinturón que se había quitado.
 
- Y yo también exigo una explicación. ¿Qué mierda es esto, Caleb? -preguntó enojado nuestro tutor.
 
- Lo puedo explicar... -decía nervioso el gerente. Anna desapareció, cayendo la gorra con la cámara en el sofá. Edward cogió la gorra y quitó la cámara.
 
- Lo hemos grabado todo -comentó furioso Edward.
 
- ¿Qué ha pasado...con la niña? -preguntó atónito tras ver desaparecer a Anna.
 
- Es una ilusión, pero tranquilo, nosotros somos de carne y hueso -le contestó Mybe. Mybe utilizó su poder para lanzar a Caleb hacia la pared a una gran fuerza que hizo que sangrara por la cabeza al chocar.
 
- Bueno, ahora nos vamos arriba y cuando venga la policía se lo explicas todo -dijo nuestro profesor levantando a la fuerza al gerente que se encontraba malherido. Habíamos ganado. Hemos acabado con un abusador de menores. Joder, y estamos a Jueves, miedo me da lo que pase mañana. Nos encontrábamos en la recepción del orfanato. Edward llamó a la policía. Tardarían unos minutos en venir. Anna vino corriendo para saber qué había pasado.
 
- ¿Está todo solucionado? -preguntó. Iba a responder pero vi como ese demonio dió un codazo a la nariz de Mybe y se abalanzó sobre Anna. Sacó de su otro bolsillo una especie de...¿lima? que se lo puso en la garganta. Le empezaba a salir sangre de su cuello.
 
- Si os movéis, la mato. Me vais a dejarme ir -dijo el gerente serio y amenazante.
 
- Mi hermosa...nariz... -se quejaba Mybe desde el suelo  poniendo sus manos en su nariz, estaba sangrando. Anna me miraba llorando. Tenía que hacer algo. Mybe no podía ayudarnos. Edward y yo no podíamos hacer un paso en falso o sino la mataría. Si ella muere...mi secreto estará enterado en la tumba. Ya he cumplido con mi parte del trato, si te mata, le dentendremos y lo meteremos en la cárcel, los demás serán niños libres. No necesito salvarte, solo complicarían las cosas para mí. Pero...no podía hacerlo. Anna, es una persona inocente aunque tenga poderes y los pueda utilizar para el bien, los demás niños son víctimas de sus abusos. Yo salvo a los inocentes. A pesar de que me afectaría en modo negativo que siguiese con vida, no quiero que muera nadie más. Además, como dije antes, con los niños, no. Por eso, te voy a salvar Anna. Por eso, no hice nada.
 
- Intenta huír con ella, si puedes -dije seguro de mí mismo.
 
- Tsk. Chico engreído -me comentó el villano. Daba pasos hacia atrás léntamente, hasta que, Anna se disolvió.
 
- ¿Qué? ¿Otra vez? -preguntó extrañado. Cuando bajó su guardia, le metí un puñetazo en su cara que le dejé incosciente. Desde la experiencia que pasé con Tobías, aprendí que todo se puede ir a la mierda, y siempre es necesario hacer más de un plan. Ahora, soy más precavido que antes. Por lo que antes de mandar a la Anna falsa con el gerente, creamos otra que se quedaría cerca del edificio, por si pasaba algo o el gerente venía de otro lugar. La Anna de verdad está jugando con Danny y Leo, los cuales les avisé por móvil que hasta no sonaran las sirenas de policías, ningún niño tenía que entrar al orfanato. Minutos después vino la policía, arrestaron al gerente del lugar. No tardaron tampoco mucho tiempo en venir varios periodistas. Nos pusimos nuestros trajes antes de salir al exterior. Me fijé en el traje de Edward, era casi todo cibernético. De colores grisáceos. Tenía en los codos y hombros tela de color blanco. Su máscara era de color metal y tenía un ojo en el medio, como si fuera un cíclope. Ese ojo tenía varios circulos que giraban, era como si fuera una especie de gif. Se notaba el esfuerzo y cariño en el traje, su padre debe de estar muy orgulloso. En cuanto a Leo, su traje era ardiente, estaba compuesto de colores rojo y amarillo haciendo ver como si todo su traje estuviera ardiendo. También tenía varias rayas blancas que empezaban desde sus guantes y recorrían todo su cuerpo hasta llegar a su zapatos. Llevaba un antifaz que le cubría hasta la nariz, era de color negro con pintadas grisáceas, haciendo parecer humo. Cuando se llevaron al villano, los periodistas vinieron hacia nosotros con sed de exclusivas.
 
- ¿Podéis explicar qué ha pasado? -dijo un periodista.
 
- Hemos detenido a Caleb, el gerente del orfanato Slyther, por abuso a menores... -explicaba Mybe mientras que tenía su nariz tapada con varios papelitos llenos de sangre.
 
- ¿Está usted bien? -le preguntó una periodista preocupada.
 
- No, no he comido aún. Gracias por la preocupación. Por cierto, cualquier donación al Orfanato Slyther será bienvenida, ahora necesita más apoyo que nunca. La Academia Heaven se encargará de ayudar con bienes - comentó seguro nuestro tutor de lo que decía.
 
- ¿Hoy también te acompañaban tus alumnos? -dijo otro periodista.
 
- Claro, gracias a ellos, descubrimos la verdad de este lugar. Ellos son, Green Twister, Ilusionysta, "Fire Emotion" y Bluedice -nos presentó a los periodistas. Vi como todos se fueron a nosotros cuatro. Nos estaban grabando. Danny se puso nervioso. Leo y Edward estaban orgullosos. Una periodista nos hizo una pregunta tanto a mí como a Danny.
 
- ¿Vosotros no estuvísteis con Mybe en una misión este Lunes? -nos preguntó el periodista.
 
- Sí -contestamos los 2.
 
- Por cierto, ¿tú eres el famoso Bluedice? El quién detuvo al villano en el hotel de Industrias Darke -me preguntó otra periodista.
 
- No me considero famoso -dije con sinceridad.
 
- ¡Hola! -dijo Anna saludando a los periodistas. ¿Qué hacía aquí? Los periodistas fueron a interrogarla.
 
- ¿Vives aquí, pequeña? -dijo con dulzura una periodista.
 
- Sip. Y gracias a los héroes de la Academia Heaven, nos han salvado de un hombre malo, pero sobre todo, tengo que dar las gracias a...¡Bluedice! -exclamó mientras saltó hacia mí para abrazarme. La tenía sotenida con mis manos, me abrazaba el cuello.
 
- Bluedice, es el mejor superhéroe, ¿lo has oído Light Layer? -dijo mientras miraba fíjamente a una de las cámaras que nos grababa. JAJAJA Al final me va a caer bien esta cría.
 
- Pero también, tengo que decir algo más, algo muy importante... -comentó más seria Anna. Espera, ¿no me venderás...verdad?
 
- ¡SUS PODERES SON UNA PASADA! - exclamó la niña emocionada sabiendo que nunca me ha visto usarlos. Todos los periodistas disfraron de este momento, duró 10 segundos hasta que hablaron con el resto de mis compañeros.
 
- Tranquilo, no te voy a exponer... si me haces una promesa... -me dijo Anna susurrándome.
 
- ¿Qué promesa? -le contesté susurrando.
 
- Que me visites cada vez que puedas... -me contestó susurrando mientras me abrazaba más fuerte, notaba como sus lágrimas recorrían mi traje.
 
- Te lo prometo... -le dije correspondiendo su abrazo.
 
- Bueno, no más preguntas. ¡Fuera! -decía Mybe apartando a los periodistas de nosotros.
 
- Es posible que nos sigan...¿qué hacemos? ¿nos vamos en un taxi? -preguntó Leonardo.
 
- Yo tengo coche en la esquina de al lado, podéis venir si queréis -nos contestó Danny con sinceridad.
 
- Espera, ¿tú conduces? -le pregunté intrigado.
 
- Que va, quién conduce es mi chofer -dijo Green Twister como si fuera poca cosa. ¿Danny es...rico? ¿Qué? Todos estábamos igual. Vimos aparcado al frente una limusina de varios metros. Nos metimos dentro. Los asientos eran super cómodos. Había snacks y bebida..zumos y batidos de vainilla.
 
- No pensé que eras rico... -decía Edward en shock por lo que estaba pasando.
 
- Bueno, es normal, no me gusta ir por ahí presumiendo de eso...es mejor cuando la gente no lo sabe... -dijo cabizbajo Danny. ¿Más traumas? Puede ser. Bueno, ya si eso hablaré con él algún día. Cuando la limusina estaba cerca de mi calle, dije que parase. Se bajó también Leo conmigo. Nos despedimos de Danny y de Edward.
 
- Vaya día... -comentó cansado Leo. Esta conversación...me  recordaba a la que tuve con Danny hace unos días.
 
- Lo bueno es que mañana es Viernes, piensa en eso -le comenté.
 
- Sí, menos mal...¿sabes? me alegro mucho por esos niños, ahora podrán vivir mejor. Espero que vivan felices... -decía con tristeza Leo.
 
- Ya...esperemos que sea así -comenté.
 
- Por cierto...no te lo quería comentar pero ya que ha salido el tema...¿por qué estás triste? -me preguntó interesado. ¿Por qué todos se fijan en mí? Estoy harto de esto.
 
- Lo dices por mi emoción, ¿verdad? Bueno, soy de esos que quieren ser superhéroes por un pasado trágico -comenté con cuidado.
 
- Oh...sí...lo entiendo. Yo también soy como tú...tuve un amigo que estaba igual a como estás...¿sabes? pero... estuvo triste durante muchos meses, años. Yo, no le daba mucha importancia,  ya que le veía feliz, no sabía que fingía. Ese amigo...se suicidó 2 años después. Ese día juré que ayudaría a todos, me convertiría en un superhéroe. Ayudaría a la gente con depresión, me convertiría incluso en sus amigos si hacía falta. Y gracias a tí, pude cumplir esta misión por primera vez. Pudimos salvar a esos niños, todos juntos. Me caes muy bien Ker, aunque tú no me conozcas y sé que...llevas en ese estado de ánimo durante...mucho tiempo. No quiero que... -me contaba preocupado y con melancolía su historia de orígen sin que yo se lo hubiera preguntado.
 
- No me suicidaré. No te preocupes, eso te lo puedo prometer -puse mi mano derecha en su hombro izquierdo, transmitiendo seguridad. El me lo agradeció. Su poder es muy útil para salvar civiles, como el de Beatriz. Si algún día pasa algo, su poder estará bien para saber qué personas salvar antes. Su historia era conmovedora, no tanto como la de Elton...o como la mía. Falló a su amigo, y quiere compensarlo ayudando a los demás. Muy honorable. Una pena que estés conmigo en esta escuela, Leo. Nos despedimos, estaba caminando por mi calle, a punto de llegar a mi casa. Hoy, he aprendido que incluso las personas sin poderes, gente normal, pueden ser igual o peor de cruél que un villano...o héroe. Y Anna, una persona con poderes, era una inocente. Si me hubieran dicho esto hace años, los hubiera llamado locos. Tengo que replantearme muchas cosas.

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