Capítulo 12 Mentiras Verdaderas

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS

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Regresar a mi hogar era lo mejor que podía pasar, por fin podía dormir en mi propia cama, olía a mi, el perfume que nos preparaban los sirvientes, me podía dar un baño normal, hasta podía comer como un príncipe, ternero a las brasas, joder era como estar en el cielo luego de haber bajado al infierno.
—¿Entonces regresaste a Fruity? —pregunto mi madre cruzada de brazos viendo por afuera de la gran ventana que daba hacia el pueblo que estaba detrás del castillo, parecía feliz, aunque desconcertada porque aún casi nadie creía a donde iba.
—Si, salve a un Elfo de ser ejecutado por un Orco, luego me enfrente a uno a muerte para tener el puesto de guardián del “Bosque  de los sueños” —Comente mientras metía un trozo de carne a mi boca masticando y cogí el cuchillo levantándose y comencé a fingir que era una espada – El venia rugiendo, buscando mi cabeza, pero no lo logro —hice un giro y apunte hacia enfrente sin un punto fijo – luego de unos movimientos, le corte la pierna, y al líder de ellos lo vi fijamente—Dije dramático enseñando como hicimos el enfrentamiento de miradas – y luego, ¡Zas! Tome su hacha y se la lance a su verde cuerpo justo al corazón haciéndolo caer…y perder…
Al decir lo último fingí tener el cuchillo en el pecho y me tiré hacia atrás ya estando de rodillas al suelo, hasta quedar tirado.
Mi mamá parecía no creer todo, pero le daba gracia todo el show que le acababa de hacer que me aplaudió como si fuera una obra de teatro y luego comentó.
—Eso no me lo esperaba, pero tienes una imaginación buena, y eres un buen actor.
Ella sonreía acercándose a una de las sillas, justo la del lado derecho ya que yo estaba en la punta, ella se sentó mientras esperaba que me volviera a sentar en mi silla para que diga comiendo.
—Es cierto mamá, te juro que, si paso, no me estoy volviendo loco, del parte del bosque fue la comida que traje, se que estamos en mucha escasez e hice un trato para poder traer frutas y verduras, además tengo pruebas del Orco que derrote – Comente luego de un suspiro profundo y verla a ella, como si suplicar que me creyera.
—Te creo, pero…es que los Orcos llevan siglos extintos, nunca nadie supo de ellos, además es más probable que sea un mito, trae una prueba de que sea cierto, y estaremos preparados para lo que sea —Ella comento eso llevando una de sus manos a la mis para tomarla y apretar la con suavidad.
—La tengo en mi mochila, es el cabello de uno de ellos, talvez los científicos de aquí pueden comprobar de que no es algo que invente, y verán que no miento.
Retire mi mano con suavidad volviendo a comer, bebí del agua que tenía en el vaso y luego al terminar me levante de la mesa, los sirvientes parecían estar sincronizados a todo, ya que fueron rápido a limpiar la mesa sin estorbar.
—Además, deseo volver… y no quiero que nadie me detenga, sabes bien que puedo irme pongan seguridad donde quieran, encontraré la manera de ir.
Parecía más un aviso que un permiso, no le parecía que le gusto lo que le dije por lo que se negó levantándose.
—Ya no irás a ningún lado, tienen deberes dentro de este reino y no en otros, aquí perteneces si es que existiera ese dicho reino mágico de hadas, elfos, orcos, hechiceros y lo que sea que haya —Dijo ella un poco sulfurada, los Dreamers tenemos algo que era inevitable, era ver a los ojos cuando estábamos enojados o retando a alguien así que sonreí amplio cínico diciendo.
—E hice más de lo que varios no hicieron, traje comida y semillas, y pienso traer más cosas cuando vuelva, ya dije, iré si o si —Comente mientras caminaba hacia la puerta.
—Entonces si vas, perderás tu puesto aquí…— Eso me hizo frenar de golpe por lo que justo cuando iba a agarrar la manija de la puerta me voltee sorprendido.
—¿Qué acabas de decir? —Pregunte con el ceño fruncido por lo que tenemos mi barbilla.
—Muchos del reino han pedido que se te quite el honor de príncipe y heredero de High Plain Three, no sabes que es el dolor que me llamen a tu hijo “El príncipe loco" o “El príncipe descerebrado” o peores cosas —Su voz parecía quebrarse cada vez ante cada palabra que decía.
—No estoy loco, se lo que vi, y científica se puede dar cuenta con las pruebas del cabello del Orco derrotado.
—Pues eso no bastará, te quedas aquí —Su orden me hizo enojar por lo que le dije.
—Por más que quiera quedarme, tengo un futuro que debo cuidar y que no pase algo malo, me creerás más loco si te digo que he visto una visión en donde me maten, pero es cierto, y solo allá es donde debo arreglar todo, o si o destruirán acá.
Eso parecía desconcertante para ella aún más por lo que cuando ella iba a hablar, las puertas se abrieron, por llegar pasos supe que era mi papá, ya que el tenía la costumbre de hacer ruido con sus botas en el piso de madera.
—¿Se puede saber qué es lo que pasa acá? —comento el entrando viendo a ambos poniéndose en medio.
—Nada, solo discusiones de los dos.
Comenté dándome la vuelta caminando hacia afuera del comedor, buscando la salida, casi corriendo hacia abajo hasta ver la luz de la gran puerta, el sol dio en mi cara y pude respirar el aire puro por lo que comencé a voltear a todos los lados, tratando de recordar donde estaba la científica.
Caminaba cada vez más rápido, note como lo que me dijo mi madre era cierto, podía escuchar murmullos y balbuceos entre las personas las cuales me veían extraño, ya no como antes, como si fuera un loco.
Pasaba calles, pasaba personas, trataba de llegar lo más rápido que pudiera hasta la central de la caballería de los guardias así que entre hacia ese gran edificio de concreto en forma de un mini castillo representando seguridad a la nación.
Uno de los guardias me detuvo justo al entrar poniendo una mano en mi pecho diciendo serio.
—Príncipe Arthur, no puede pasar sin un permiso —El guardia no tenía casco, solo la protección de tela, su traje nada más y sin espada por lo que me comente.
—Vengo solo a dejar una prueba a científica, no se preocupe general “Guarcas" —Comente ya que tenía escrito en un trocito de madera en su pecho su apellido.
—Está bien, pero no tarde, ya que hoy vamos a cerrar para los pueblerinos —Diciendo esto y se hizo a un lado para dejarme pasar hacia adentro.
Tenia tantas ganas de insultarlo, pero no podía, así que me fui a buscar la oficina de los investigadores y científicos que daba en el segundo nivel y al llegar, podía sentir mi respiración bastante agitada debido a todo lo que corrí y caminé.
—Rogers, espero no estés ocupado, necesito tu ayuda —Comente entrando a la oficina sin preguntar si podía pasar.
Este se encontraba viendo con una lupa un frasco con cosas raras, era un viejito de lentes que apenas tenía cabello en su cabeza por lo que comento.
—Príncipe Arthur espero sea importante para que venga a interrumpir en una investigación acerca del moho en un sándwich de fruta tropical —Bajando su lupa se levantó para caminar hacia a mi y darme la mano en saludo.
—Lo es, necesito que revises algo —Abrí m mochila la cual tenía aun aquella cabellera del Orco Intacta, por lo que el frunció el ceño haciendo un chiste.
—Creo que eso sería bueno que lo viera un peluquero.
Rei negando tratando de bajar mi estrés de todo lo que había pasado momentos antes.
—Son cabellos de Orco, pero nadie me cree y necesito la comprobación profesional de un científico Real, así que vengo a que la revises y hagas em informe en una hoja de papel firmada con tu huella.
Este sorprendido que la cabellera sea grande, en una trenza enorme de un metro y medio por lo que la tomo en sus manos llevándola hacia una de las mesas y volvió a sacar su lupa inspeccionando.
 
—Te lo tendré Para unos dos días, espero sea puntual en venir a traer los resultados.
 
 

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