Cap 10. Creencias Erróneas.

Anexia: World of Superheroes.

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- ¿Ker? -preguntó condundido Wolfan.
 
- ¡VAMOS HERMANO! ¡ACABA CON ELLOS! -me animaba Ethan para que les diese una paliza. De perdidos al río. Mi oponente llevaba un arma, en una ocasión diferente, ésto hubiese sido un problema. Qué pena que yo tenga poderes. El abusón del medio se dirigía hacia mí con su bate despacio.
 
- Vaya, vaya... ¿tú también te vas a poner de parte de esos seres? -me preguntaba el chico del medio. Me pone de los nervios que vaya tan lento y tan confiado. Se merece una lección, ¿verdad Ethan? Me potencié las piernas, alcanzado casi la velocidad de la luz me puse delante suya. No pudo reaccionar. Agarré su rostro y con todas mis fuerzas lo tiré al suelo. Se oyó un gran temblor. No se movía, le salía sangre por su nuca pero...no estaba muerto, solo incosciente. Rápidamente, materalizé mis manos para convertirlas en cañones láser. Apunté a los amigos de mi oponente.
 
- Hey...¿quién quiere ser el siguiente? -amenazé a los 2 jóvenes. Se asustaron. Le dejaron atrás. Cobardes, sin vuestro "jefe" no sois nada. Me dirigí hacia mi hermano y compañero.
 
- Ethan, lo que has hecho antes ha sido muy temerario, sino hubiera estado Wolfan, habrías muerto -me agaché y le miré fíjamente a los ojos.
 
- ¡No! Sabía que él me salvaría -me respondío serio manteniendo su mirada firme hacia mí.
 
- Necesitas aprender, por eso, hoy no comeremos tacos -comenté mientras me levantaba.
 
- ¡¿QUÉ?! ¿A dónde iremos sino? -me preguntaba decepcionado Ethan.
 
- Podemos ir a un Italiano...o a un Japonés, hace tiempo que no pruebo el su... -me detuve de explicar al ver a Wolfan llorar.
 
- Gracias...por salvarme -me agradecía de corazón mi compañero- Estoy harto de lo mismo...yo no he hecho nada... -no pudo acabar con su oración por que se cayó al suelo.
 
- ¡¿ESTAS BIEN?! -se preocupó mi hermano tras verlo en mal estado.
 
- Sí...solo estoy...algo mareado -afirmó dolorido Wolfan. Aún le salía sangre de la cabeza, no era muy grave pero causó su desmayo de hace un segundo.
 
- ¡HERMANO! ¡HERMANO! ¡AYÚDALO! -no paraba de gritarme Ethan con las lágrimas al borde de sus párpados.
 
- No os preocupéis...estoy bien...solo tengo que llamar a mis padres... -se incorporó afligido. No duró mucho de pie y cayó de rodillas.
 
- Dice que está bien, además, tenemos que ir a SUN -comenté sin ningún remordimiento. Ya le había salvado de esos matones, se podía mantener...más o menos. Mi preocupación principal es, mi futuro. La cita entre mi madre y Mybe. Cada segundo que pasaba aquí era desperdiciado.
 
- ¡¡TU AMIGO ES MÁS IMPORTANTE!! -chilló mi hermano enojado conmigo. Su mirada me recordaba a la de Danny: "Está en problemas, hay que ayudarle".
 
- No pasa nada...lo entiendo, sólo soy una molestia... -dijo cabizbajo mi compañero.
- ¡¡NO!! ¡NO LO ERES! ¡ME HAS SALVADO! ¡HERMANO! ¡ME HA SALVADO! ¡ES BUENA PERSONA! HERMANO... -insistía sin cansacio Ethan mientras abrazaba llorando a Wolfan. No quería ayudarle, no estábamos en la Academia Heaven pero, a estas alturas ya sería demasiado tarde como para detener la cita de ellos dos. Además, no puedo negarle la ayuda a mi hermano.
 
- Has salvado a mi hermano, gracias. Solo por eso, no eres ninguna molestia -le agradecí a mi compañero. Puse su hombro derecho alrededor de mi cuello para que se pudiera sostener.
 
- Gracias Ker... -me dijo mi camarada más calmado.
 
- Nada de gracias. Me debes una comida gratis -le comenté serio. Tenía hambre de verdad.
 
- Si me hacéis el favor de llevarme a casa...os invito a comer... -afirmó Wolfan dolorido.
 
- ¡POR SUPUESTO! ¡SOMOS SUPERHÉROES! ¡Lo que hacemos es ayudar a las personas! -exclamaba feliz Ethan. Sus ideales traspasaron mi corazón como mi ideología. Dije que ayudaría a gente con poderes, que las juzgaría si deberían ser salvados o no, pero, ¿también tengo que ayudar a los héroes?
 
- Por cierto, ¿a dónde te debemos de llevar? -le pregunté a mi compañero.
 
- Al "Distrito Keylounder" -me respondió serio. Ese Distrito es el lugar donde viven todos los seres antropomorfos de Eustópolis. Se encuentran apartados del resto de humanos. Ese sitio no es ni mucho menos pobre o peligroso. Sin embargo, los ciudadanos de esa zona consideran que es su "territorio" y no les agrada mucho que las "personas normales" lo invadan. En esta ciudad se logró que hubiese armonía entre estas 2 especies. Trabajando juntos, ayudándose unos de otros, siempre respetando al resto. No obstante, como siempre, hay personas que no olvidan los sucesos del pasado, tomando venganza y represalias contra estos seres. Como lo que sucedió hace unos minutos. Seguimos caminando hasta estar a unas calles del Distrito Keylounder.
 
- Podéis dejarme ya por aquí, la gente de este lugar...os mirarían raro, no quiero que os pase nada -me comentó con pena Wolfan.
 
- Sé que no son fan de que interrumpamos en su territorio pero, no pasa lo mismo con los Superhéroes, ¿verdad? Nadie nos miraría raro si nos ponemos los trajes -expliqué con lógica. También, nos hemos esforzado para llevarle a este lugar...y tengo hambre.
 
- Pero tu hermano no tiene un traje... -miraba a Ethan mi compañero lobo preocupado.
 
- Pues le compramos uno -contesté con firmeza.
 
- ¡BIEEEN! ¡VOY A SER UN HÉROE! -exclamaba con ilusión mi hermano. Cerca había una tienda de disfraces, pasé yo solo mientras que Wolfan y Ethan se quedaban a esperar en un banco. Dentro del local, vi una estantería llena de trajes de Light Layer. Me dió asco nada más verlo, pero a mi hermano le encanta a ese hijo de perra, por lo que compraré ese disfraz. Volví con ellos dos tras hacer mi compra. Le puse a Ethan la máscara de Light. Lo cargué hacia mis hombros. Observé que nadie me miraba para ponerme el traje. Estábamos listos para entrar. Describiría el Distrito como...normal, era más de lo mismo pero en vez de haber personas, estaban estos seres antropomórficos. Ni mi hermano ni yo teníamos miedo de ellos, ya que su aspecto no son como en las películas de terror, no son bestias que caminan y hablan como nosotros. Era como pasear en el día de Halloween, se sentía que la gente de mi alrededor estaba disfrazada o maquillada. Toda esta especie tienen apariencia humana junto a rasgos de animales, cola de león, orejas de gato, colmillos, garras, algunos con alas, otros con escamas y un largo ecétera. Me miraban mucho, sentía como mil ojos me perseguían a cada esquina que iba. Tengo que hacer algo ya con lo de mi fama. Tuvimos que empezar a ir más deprisa, ya que varios periodistas se encontraban en este distrito. Conseguimos despistarlos. Finalmente, llegamos a la casa de Wolfan. Se encontraba a las afueras del Distrito Keylounder, tenía 3 pisos. El color de la fachada era blanco. Mi compañero abrió la puerta. Nada más entrar, oímos un grito, era su madre, que nada más verle se preocupó por su herida en la cabeza.
 
- ¡WOLFY! ¡¿Estás bien?! -abrazó su madre con todas sus fuerzas a Wolfan.
 
- Sí, mamá, estoy mejor, no es nada... -decía mi compañero sin casi a penas respirar. Ahora que me fijaba, su madre parecía...no, espera, era humana.
 
- ¿Por qué tanto alboroto? -preguntó el padre de Wolfan mientras salía de la cocina con su bata de color rosa. Su padre sí que se parecía a un lobo, recubierto de pelo, musculado. Medía 2 metros,tenía hozico, no se le podía ver su claramente su cara por todo su pelaje. Sus ojos eran amarillos.
 
- ¡Wolfy! Nuestro Wolfy está herido... -exageraba la madre de "Wolfy". A partir de ahora lo llamaré así, me gusta ese apodo.
 
- ¿Has sido tú? ¡¿Has seguido a mi hijo hasta su casa para acabarlo?! -me interrogaba enojado su padre. Se puso delante mía. Miraba hacia arriba, a su rostro. Aterrorizaba mucho, me retracto de mis palabras sobre que no eran bestias, lo son y estoy con una de ellas.
 
- No, yo no he sido. Yo le he ayudado de esos abusones y le he traido hasta aquí por que él no tenía las fuerzas suficientes para venir por sí mismo -explicaba serio e intentando que no se me notara lo nervioso que me encontraba.
 
- Papá, dice la verdad, él es bueno, va a mi clase. Incluso es... -su padre detuvo la explicación de Wolfan.
 
- Bluedice, lo sé, te he visto en la tele -afirmaba con tono amenazante la bestia.
 
- ¡Hola, señor! Soy Ethan y tu hijo me ha salvado la vida. Nosotros como agradecimiento, le hemos traido hasta aquí -se presentó mi hermano poniéndose en medio de nosotros 2. Ya no llevaba su máscara. Le estaba sonriéndo.
 
- ¿Enserio, pequeñín? ¡Eso lo cambia todo! Perdonadme por este comportamiento pero, mi hijo es muy importante y salto enseguida... -se disculpó su padre de forma sincera. Al parecer su debilidad son los niños.
 
- ¡Gracias Bluedice! -exclamó su madre mientras me abrazaba como agradecimiento.
 
- Perdona Ker, mis padres son...ya sabes -se disculpó conmigo Wolfan.
 
- Mi madre es igual, no te preocupes... -dije algo ya incómodo por el abrazo duradero de la madre.
 
- Ya que estáis aquí, ¿queréis quedaros a comer? -nos preguntó la bestia.
 
- ¡SÍ! Tengo mucha hambre... -rugieron las tripas de Ethan nada más acabar su frase.
 
- Veo que alguien está hambriento, dime pequeñín, ¿te gusta el curry? -se dirigió el padre de Wolfan hacia mi hermano con dulzura y cariño.
 
- ¡Me encanta! -afirmó contento Ethan.
 
- Pues voy a prepararlo enseguida. Por cierto, Bluedice, puedes quitarte tu traje, no te vamos a exponer -me dijo la bestia mientras se dirigía hacia la cocina. Parecían de confianza, por lo que le hice caso. La casa de Wolfan era muy acogedora, habían cuadros de sus familiares por todos lados, se notaba el aire familiar y de sencillez. Nos sentamos en el salón, en una mesa cuadrada para comer. La bestia llegó con la comida preparada. El ambiente era agradable y los platos, mejores.
 
- Así que dime, Ker, ¿cómo se comporta mi hijo en la Academia? -me preguntó su padre.
 
- Bueno, solo llevamos una semana pero lo que puedo decir es que, Wolfan se esfuerza cada día en ser un Superhéroe -contesté con sinceridad.
 
- Me alegra escuchar eso. Sé que se comportará bien pero...no me fío, Wolfy está en esa edad de mentir y no contarle todos a sus padres -me dijo la bestia con toda la naturalidad del mundo. Pobre Wolfan, que vergüenza tendrá que estar pasando.
 
- Oye...que estoy aquí... -contestó mi compañero algo enojado.
 
- Por cierto, Ethan, ¿has despertado tus poderes? -hizo una nueva pregunta el padre de Wolfan.
 
- ¡No! Pero seguro que lo despertaré pronto ya que...¡me convertiré en un gran Superhéroe! ¡Como mi hermano! Y...haré que las injusticias acaben en este mundo...por que...no entiendo por que la gente hace daño a los demás...hacia vosotros...no es justo... -explicaba entristezido mi hermano.
 
- La gente se toma la justicia por su mano. Nuestra especie...bueno, cometió muchos errores, bastantes graves, y ahora, pagamos ese precio -comentó serio la bestia.
 
- Yo... estoy harto de que me miren mal por la calle o que se burlen de mí... -nos dijo apenado Wolfan.
 
- Wolfan, tú pudiste acabar con esos tipos, no lo entiendo, ¿por qué no te defendiste? -pregunté intrigado.
 
- Por que yo no soy así. Me llaman monstruo, bestia, traidor, creen que me comportaré como hicieron nuestros antepasados, pero no. Si les hubiera atacado sería como ellos. Yo soy un héroe y lo quiero demostrar al mundo -aclaró seriamente mi compañero.
 
- ¡Yo no creo que seas una bestia! ¡Eres genial Wolfan! -afirmaba Ethan animando a Wolfy.
 
- Gracias, Ethan -le respondió con una sonrisa.
 
- Además, eso lo hicieron vuestros antepasados, ¿verdad? ¡Esta generación no ha hecho nada malo! -afirmaba con entusiasmo mi hermano.
 
- Tus ánimos y palabras son muy dulces, pequeñín. Sin embargo, nuestro pasado nos persigue aunque nosotros no hayamos hecho nada -declaró la bestia.
 
- ¿A quién le importa el pasado? ¡LO IMPORTANTE ES EL PRESENTE! -comentó enojado Ethan.
 
- Sí, tienes razón -dijo la bestia riéndose.
 
- Veo que no estás informado con lo que pasó, Ethan, escucha atentamente. Te lo voy a explicar, para que veas cómo nunca podremos escapar de los actos que cometieron nuestras anteriores generaciones. Antiguamente, hace unos mil años, en Europa se descubrió una mina la cual era una fuente de físmitias. Ese hecho haría que Europa evolucionase en menos de 5 años. Como se preveía, hubieron otras naciones que querían ese poder, por lo que, empezó una guerra para quedarse con ese territorio. Nuestra especie estuvo de parte de Europa. Sin embargo, traicionamos a nuestra nación. No estábamos de parte del enemigo, queríamos el poder de las físmitias para nuestro propio beneficio. En esa batalla lucharon 3 bandos. La única manera de acabar con esos años de sufrimiento y discordia fue con el derrumbamiento de la mina, destruyéndola. Sin físmitias, no hay guerra. Este evento se conoce como "La Pérdida de Europa". A partir de ahí nos covertimos en la raza desprestigiada y odiada del mundo por nuestras acciones... -explicaba el padre de Wolfan.
 
- ¡¿Por qué hicieron eso?! -preguntaba extrañado Ethan por tal explicación.
 
- Por el poder, siempre es por el poder. Las físmitias son las piedras más valiosas del mundo. Hasta el más santo sería capaz de vender a su familia para conseguir solo una de esas piedras. A partir de ahí, toda esa discriminación hacia nuestros seres, dio lugar a múltiples guerras, la más conocida fue "La Batalla Sin Luz", donde un Supervillano conocido como "BlockSmog" amenazó a todos los continentes del mundo, creó una liga de villanos y gracias a su poder, crear niebla tóxica, consiguió matar a millones de personas. Los únicos inmunes a esa sustancia fue nuestra especie, los cuales, se unieron a los malvados, por todo el rencor que tenían acumulado. Tras meses de epidemias causadas por la niebla junto con la aniquilación de inocentes, la guerra acabó. Asesinaron a BlockSmog además del resto de títeres que le seguían. Nuestros antepasados que lucharon en contra de la humanidad, fueron encarcelados, otros asesinados. Este hecho provocó más odio hacia nosostros. No obstante, hace 100 años, las razas se unieron tras varios tratados de paz, haciendo que tuviésemos honor y respeto de nuevo. Hay personas que nunca olvidan a pesar de que no vivieron esos tiempos, por eso, aún existen comunidades y paises que aún nos infravaloran. A día de hoy, seguimos poco a poco consiguiendo ser queridos por la sociedad, pero, para otros, seguimos siendo los traidores de siempre, creando represalias contra nosotros llevados por el odio -terminó de explicar con tristeza la bestia.
 
- ¿Pero ahora todo está bien no? No veo dónde está el problema... ¡La historia del pasado sirve para ver que aprendimos de nuestros errores y evolucionamos! ¡Y yo, SUPER ETHAN, os prometo que conseguiré la paz absoluta! -se subió mi hermano encima de la silla alzando su puño.
 
- Qué ricura de chico... -dijo la madre de Wolfan emocionada por lo que espresó mi hermano.
 
- Ker, tu hermano es un santo -afirmaba Wolfan impresionado por lo que comentó.
 
- Pequeñín, eres muy listo para tu edad, ¿cierto? -pregutaba riéndose el padre de Wolfan. Yo también estaba en shock con lo que dijo. No sabía que un niño de 6 años pudiera ser filosófico y tan inteligente. Después de comer, nos teníamos que ir,  quería ver si aún Marissa y Mybe estaban en el Centro Comercial SUN. Deseo que sí.
 
- Antes de que os vayais, voy a ayudaros para que no destaquéis mucho -nos comentó la madre de Wolfan. Con sus manos alzadas las dirigió hacia abajo en nuestra dirreción. Rápidamente, sentí como me salía pelo de mi cuerpo, mi voz se ponía más grave, mis músculos...crecían. Me giré para ver a Ethan. Era un lobito, como Wolfan.
 
- Mi esposa tiene la habilidad de cambiar tanto su forma física y apariencia como la de los demás -explicó la bestia mirándonos sentado en el sofá.
 
- Soy humana y en esta zona las "personas normales" no son muy bien recibidas, por eso, me cambio siempre mi aspecto al de una loba. Cuando cambio el aspecto de los demás, dura unos 10 minutos hasta que vuelve a su forma original -procedió a explicar la esposa de la bestia.
 
- ¡Muchas gracias por todo! ¡Guau! -exclamó divirtiéndose Ethan con su nuevo aspecto de niño lobo.
 
- Podéis volver cuando queráis. Aquí siempre estaremos por si os pasa algo, jovencitos -nos abrazó tanto a mí como a Ethan la madre de Wolfan. Sí que nos han cogido confianza. Cuando nos dejó en paz su madre. Vino Wolfy y nos abrazó. Ya me estoy cansando de los abrazos.
 
- Gracias chicos, por lo de antes, por todo -nos volvió a agradecer mi compañero peludo. Conseguimos salir de la casa y del distrito a tiempo. Volvimos a tener nuestra apariencia normal. Nos pusimos en marcha para ir a SUN.
 
- ¿Cuándo volveremos a visitar a Wolfan? -me preguntó mi hermano interesado.
 
- Algún día, supongo -le contesté. No quiero volver más, si sigo yendo, tendré un trauma con los abrazos.
 
- ¿Y si invitamos a Wolfan a venir con nosotros mañana al Festival? -me preguntó de nuevo.
 
- Ya veremos, primero debemos ir a SUN -contesté serio.
 
- ¡Sí, señor! Ah, por cierto...si no hubiera saltado, a pesar de ello, ¿le hubiéras ayudado verdad? -me preguntó mirándome fijamente. Qué pregunta más incómoda.
 
- Claro, pero como dije, se podía haber defendido, no necesitaba mi ayuda en verdad -le respondí rápidamente.
 
- Mmmm....okey. Es que me pareció raro....ya que era tu amigo y no parecía que le querías salvar...cuando eres un superhéroe... -me comentó como si nada Ethan mirando al frente. Esa bestia tenía razón, él es inteligente. Tengo que tomar más precaución con mis acciones delante de mi hermano. No sabía qué decir. Lo mejor es no decir nada.
 
- ¿Por qué te cae mal Mybe? -me volvió a interrogar.
 
- Es un chulo, mal profesor, mal héroe, quiere estar con nuestra madre -dije enojado.
 
- Pues a mi me cae bien. Creo que mamá estaría muy feliz con él... -opinó Ethan. No, muy mal, stop. No vayas por ahí. No puedo permitir que eso suceda. Finalmente, nos encontrábamos a pocos metros del Centro Comercial SUN. Para llegar hasta allí, hay que cruzar un parquecito, el cual, está lleno de cerezos que hacían que el lugar se viera rosado, sumado a la luz del atardecer, se convertía en un paisaje romántico. Ideal para llevar a tu pareja. Hablando de parejas, nos encontramos con Marissa y...¿Mybe? Tenía el mismo esmoquin de esta mañana pero, NO TIENE EL ANTIFAZ. Podía ver su cara perfectamente, sus ojos eran marrones, tenía varias cicatrices en su nariz, supongo que de luchas contra villanos. Tengo que reconocerlo, es todo un galan. Nos escondimos en unos arbustos para escucharlos mejor.
 
- ¡Parecemos espías! -exclamó riéndose mi hermano.
 
- ¡Shhh! Que nos pueden descubrir -callé a Ethan. Caminaban lentamente hacia nuestra dirección.
 
- No sabía que podías ser tan romántico, Craig -comentó ruborizada mi madre. ¿Romántico? ¿Ese bastardo? Venga, qué chiste.
 
- Soy una caja de sorpresas, mi querida "Walker" -piropeó a mi madre Mybe. Me entró arcadas tras escuchar cómo utilizó nuestro apellido para decir algo cursi.
 
- Ay, no me digas esas cosas... -comentó ruborizada Marissa.
 
- Pues, te quiero decir muchas cosas más, como por ejemplo, que tienes unos hijos que se preocupan por tí -explicó de forma galan Mybe.
 
- Sí...Ker y Ethan son muy importantes para mí, como te comenté -le dijo aún sonrojada mi madre.
 
- Y para ellos también, lo puedo asegurar, si nos están observando a escondidas. ¡Podéis salir! -nos exclamó el bastardo de Craig mirando hacia donde estábamos escondidos. ¿Cómo supo que los estábamos escuchando? Tuvimos que salir del arbusto.
 
- ¡Hola mami! ¡te estábamos espiando! -afirmó Ethan abrazando a nuestra madre. Hermanito, no ayudas.
 
- ¿Qué hacéis aquí? -preguntó asombrada Marissa.
 
- Quería asegurame si con el chico con el que tenías una cita era de fiar y veo que no lo es -expliqué enojado mirando a Mybe.
 
- Oh, ¿te refieres a mí? Si soy un cielo de persona -dijo inocentemente mi profesor.
 
- A mi no me engañas, Mybe -le comenté serio.
 
- ¿Mybe? No sé de quién me hablas. Oh, ¿ese no es el superhéroe más sexy de todos? Gracias por el halago, Ker - se burló mi tutor de mí.
 
- Ya...claro... -dije desconfiado.
 
- Me alegra que os preocupéis por mí pero...estoy bien. No hacía falta seguirme -me explicaba mi madre algo más seria.
 
- Interrumpir en la cita de vuestra madre, es algo muy feo -nos dió un mini sermón Mybe. Ah, claro, pero salir con la madre de un alumno no pasa nada, ¿cierto?
 
- Madre, vámonos, Ethan aún no ha comido -mentí. Agarré de la mano a Marissa y me dispuse a llevarla  de vuelta a casa.
 
- ¿Qué? ¡Espera! ¡Hablamos luego, Craig! -exclamaba  mi madre.
 
- No te preocupes -comentó sin preocuparse de la situación.
 
- ¡Hermano! Has mentido, ya hemos comido... -me contestó enojado.
 
- ¿Qué te pasa Ker? No sueles comportarte así -me preguntó preocupada y enfadada mi madre.
 
- Sólo vámonos de aquí -contesté. Llegamos a nuestro piso. Nada más cerrar la puerta, comenzaron los problemas.
 
- ¡¿Se puede saber por qué has hecho eso?! -me empezó a alzar la voz Marissa.
 
- Mybe, perdón, Craig, no debe de estar contigo. No hacéis buena pareja, antes tenía novia. ¿Qué te hace pensar que no te dejará cuando conozca a otra? -le respondí de forma dura y cruel. Me dió un guantazo en toda mi cara.
 
- ¿¡Y tú quién eres para opinar sobre mi vida personal?! La decisión de salir con él, es solo MÍA -gritó enfurecida.
 
- Por favor...parad... -se preocupaba Ethan mirando nuestra escena.
 
- Soy la persona que te salvó la vida en ese icidente. O...¿es que acaso lo has olvidado? También...¿le has olvidado? -le pregunté sabiendo que le hiría. Tengo que ser así, no me gusta hacer daño a mis seres queridos pero mi vida está en juego. Mybe es un cabrón, ella se merece algo mejor. Sólo soy un hijo que se preocupa por su madre...o eso es lo que me digo para justificar mis actos. Mi madre alzó de nuevo su mano, pero no me dió otra cachetada. Se quedó parada, callada, empezó a llorar. Se fue a su habitación sin decir nada. Ethan me empezó a pegar en la pierna, no me hacía daño.
 
- !¿POR QUÉ?! ¡¿Por qué has dicho eso?! ¡¡Has sido muy cruel!! Hoy te has comportado..COMO UN VILLANO.  ¡ERES EL PEOR! ¡TE ODIO! -me gritaba llorando hasta que se fue a su habitación. Me quedé solo en el salón. Me toqué la parte de mi cara que había sufrido el golpe de Marissa, ya no me dolía. Me dirigí a mi cuarto. Cerré la puerta. Me acosté en la cama. Oía los lloros de las habitaciones de al lado. Odio lo que he tenido que hacer. No obstante, era necesario, recordando a mi madre su difunto marido y el hecho de que Mybe tenía antes novia, hará que se lo replanté varias veces. En cuanto a Ethan, no es la primera vez que se enoja conmigo, mañana por la mañana me perdonará y estaremos igual que siempre. O eso creía. Ya era sábado, el día que empieza el Festival de Septiembre sobre Habilidades Mágicas. Cada año, Eustópolis celebra diferentes ferias en distintos mese del año. Este festival consistía en que varios héroes de diferentes localidades vienen y enseñan lo que son capaces de hacer. Es un evento bastante impresionante y espectacular. A Ethan le encanta ir todos los años. Hoy, no será la excepción. Vi a Marissa en el sofá con su pijama viendo el canal de noticias, era algo ya matutino. No quería que tuvieramos tensión, por lo que me iba a disculpar con ella.
 
- Oye..sobre lo de ayer, me pasé...lo siento, me arrepiento de todo lo que dije - mentí. Lo diría las veces que sean necesarias hasta que comprendieras de que no debes salir con esa persona.
 
- No te preocupes, te perdono. Hay cosas que dijiste en la que tenías razón, yo...aún le quiero. No lo puedo olvidar, pensé que Mybe...creo que lo mejor será no hacer nada. Se lo diré luego por el móvil -me explicaba cabizabaja y algo deprimida. SÍ. SÍ. JÓDETE MYBE JAJAJAJA. Ahora ya no me tengo que preocupar por nada. JODER, qué alivio. Disimulé mi felicidad y abrazé a mi madre. Ella me devolvió el afecto con amor. Salió Ethan de su cuarto, me miró, pasó de mi.
 
- Ethan, hoy es el Festival de Habilidades Mágicas,  ¿a qué hora vamos? -le pregunté.
 
- No voy a ir contigo -me dijo con enojo sin mirarme.
 
- ¿Y si te digo de que va a venir Wolfan? -le pregunté de nuevo, esta vez, como si le estuviera chantajeando.
 
- Bueno...vale -me contestó serio pero veía que estaba feliz. Nos dirigimos al Distrito Keylounder. No entramos, lo esperábamos en la tienda de disfrazes.
 
- Ya estoy chicos, perdón por la espera - se disculpó Wolfy. Cuando entramos a la plaza mayor, estaba llena, tanto de personas como de carritos de tiendas para comer. Se veía en el cielo a varios Superhéroes recorrer las nubes y cambiarlas de distintos colores. Habían varios puestos donde distintos superhombres enseñaban "trucos de magia"  a los ciudadanos sin poderes. La mayoría de héroes que se encontraban en este lugar se especializaban en la ilusión. Por eso, también se veían animales como elefenates, leones, conejos hechos de luces correr alrededor del Festival. Una de las cosas buenas es que no me tengo que preocupar por si ocurre otra tragedia. Después de...lo que me pasó, aprendieron que tenían que poner más vigilancia además de héroes y policías patrullando la zona para ver que todo vaya bien. Por eso,fuera del festival habían coches patrullas. La plaza mayor ocupa muchas hectáreas, en una parte se encuentran carpas de color blanco. Ahí venden comida. Ethan tenía hambre.
 
- ¡Wolfan! ¡Wolfan! ¡Vamos a por un helado! -exclamaba ilusionado mientras agarraba su mano.
 
- Pero yo no tengo dine... -no le dió tiempo a acabar su frase por que Ethan se lo llevó. Me encontraba otra vez solo, hasta que oí a una voz familiar saludándome.
 
- ¡Hey! ¿Eres Ker, verdad? El amigo de Elton -me saludó Sara acompañada de Elton. Estaban comiendo un cono de 2 helados.
 
- No somos amigos -dijimos al unísono Elton y yo.
 
- ¿Estás solo? ¿Te quieres unir con nosotros? -me preguntó la amiga de Volcanux.
 
- No, estoy con mi hermano y con Wolfan -respondí con sinceridad.
 
- ¿Wolfan? ¡Ah! ¿Es la persona que parecía un lobo? ¡Quiero conocerlo! Elton, nos quedamos haciendo compañía a tu amigo -dijo Sara abrazando el brazo de Elton con ternura.
 
- Tsk. Yo no quiero estar con ese bastardo -me señaló mi compañero con desprecio.
 
- ¡ELTON! -le alzó la voz a Volcanux.
 
- Okey, está bien -comentó serio Elton. Mientras estábamos esperando a los que faltaban. Un pequeño robot hecho de hojalata y metales oxidados se acercó a nosotros. Estaba pidiendo limosna.
 
- Por favor...¿una moneda? -preguntó el robot. Levaba una riñonera, supongo que ahí guardaría el dinero que le dan.
 
- No -contestó seco Elton.
 
- Lo siento, no tengo nada - mentí.
 
- ¡Elton! ¡Eres muy borde! Tome, para usted -dijo Sara dándole una moneda de su monedero.
 
- Muchas gracias jovencita... -agradeció el pequeño robot. Vi como pedía a otras personas, caminaba cogeando. Es increíble que se pueda mover aún, parecía que estuviera en las últimas.
 
- ¡ELTON! -exclamó de felicidad Ethan mientras abrazaba al idiota.
 
- Hola Elton y... -dijo sin acabar Wolfan por que no se acordaba del nombre de la chica.
 
- Yo soy Sa... -no pudo terminar su frase, se desmayó.
 
- ¿SARA? ¡¡SARA!! -gritaba preocupado Elton. Se veía muy pálida, le salieron ojeras de la nada, parecía que...estaba muriendo, ¿Qué ha pasado?
 
- ¡AAAHHHH! ¡MI HIJO! -chillaba una madre la cual su hijo se había desmayado como Sara. Me volví para ver al resto, habían más casos similiares. ¿Qué estaba pasando?

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