El ruido del tacon

Géneros: Misterio, Suspense, Terror

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John

Una pareja de policias (John y Morty), pese a sus cierta diferencias, deberan encontrar al culpable de multiples asesinatos donde tan solo tienen una prueba... Una prueba que fué parte del pasado complicado del casi jubilado Morty, algo de lo que aprenderá el joven John.

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El ruido del tacon

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Entre las sombrías calles, un audaz joven de aspecto reluciente y uniforme nuevo, emprende su primer caso policial con el gorro medio torcido creando misterio en su rostro intacto y poco atractivo, que se tapa tras mover su brazo derecho a su bolsillo rebuscando en él para hallar un escurridizo mechero con el que enciende el primer cigarro del día con el que esconde su cara por el humo, en una mañana nublada, sacada de cualquier película de terror por lo que comportaba a ese día. 
 
 
El fuego consumía lentamente el papel, y sus labios algo cortados convirtieron esa adicción en una infracción al lanzar la colilla al suelo aún estando encendida, viva por un último instante, como la víctima que acontece la llamada al destacable y brillante vehículo policial por un caso homicida. 
 
 
- ¡Alerta de asesinato, necesitamos refuerzos!
 
 
Se reitera repetidas veces en la radio sacando de sus casillas al fiel compañero copiloto con varios años de experiencia. 
 
 
- ¡Aqui John y Morty en el coche 623, recibido vamos para allá, cambio! 
 
 
Se adelanta en orden de edad ascendiente, el bien presentado y legal provocando miradas de desafío por parte del robusto, cansado y opuesto al trabajo tras tantos años ejerciendo con su vestimenta holgada, la camiseta metida entre los pantalones y su cinturón bien ajustado.
 
 
El valiente a la par que temerario se sienta sobre el confortable asiento de tonalidad gris y toma los mandos encendiendo el no muy silencioso motor y acelerando, dejando el rastro de rueda quemada en el pequeño callejón donde empezaba su rutina, encendiendo la sirena y esquivando vehículos en carriles altamente ocupados. Velocidad y descontrol, que se observa por las calles perpendiculares a este par de agentes, involucrados, por voluntad del recién estrenado en el mundo del civismo a la vez que desobedeciendo las normas de seguridad. 
 
 
Los cinturones les aprietan fuertemente, los compañeros de carretera pitan y la cordura del maduro se tuerce. 
 
 
- ¡Para!
 
 
Por lo que el conductor frena indiscretamente apartándose a un lateral de la vía. 
 
 
- ¡Que sucede!
 
- ¡Que podemos morir! Yo antes era como tú, decidido a romper esquemas y a meterme de ostias con quien hiciera falta hasta que me topé con la misma muerte teniendo una mujer, y dos meses de formar una bonita familia.
 
 
Explica preocupado al ignorante del peligro mientras este se decanta a reír irónicamente:
 
 
- Este va a ser un momento de esos, yo como el nuevo y tu como el sabio
 
 
Derivó la situación en una discusión entre Morty, de actitud negativa y casi acabado emocionalmente por sus desgraciados pasados, y John, el joven esperanzador. Contrapuestos y enfrentados, así se sirve el inicio de una relación policial profesional en la que se presenta con temores. 
 
 
- ¿Y si el asesino está ahí?
 
- Por eso se patrulla en pareja uno va por la puerta de alante y el otro por detrás
 
 
La escena digna de padres e hijos, maestro y aprendiz, se relaja con la profunda pérdida reciente del casi jubilado en la que se percibe tristeza en los ojos verdes y claros del contador transmitiendo confianza con su mirada cara a cara al joven. 
 
 
- Este coche, este equipo, es el único que se mete en problemas. Así acabó la vida del hombre que había antes que tú. Me lo encontré colgado y abierto en canal, la única pista eran unos tacones rojos. El caso ahora a nadie le importa. 
 
- Quizás esa mente haya vuelto a hacer de las suyas, quizás sea de ese ser pervertido la llamada, sea como sea vamos a hacerlo, vamos a cazar a esos pirados delincuentes. 
 
 
El destino así lo quiso, reunir a estos dos inocentes para observar la insana locura de la persona o conjunto de ellas capaces de desfigurar la biología humana, la primera para uno de ellos, ocurrió el mismo día, continuando los caminos que los llevaron a una discoteca abandonada.
 
 
Allí nada más abrir la puerta, luz roja tenue dominaba la entrada a la pista y en medio de esta, topos hipnotizantes desvelaban la víctima de un destrozo facial.
 
 
En sus pies, una prueba, la misma que contenía aquella investigación olvidada: unos tacones. 
 
 

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