El corazon del ser

Una secuencia indescifrable.

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Todo es tan pasajero, sin memoria, sin recuerdo, cada momento es toda la historia que existe... entonces, cada vida es un momento... y los momentos son... los corazónes que algun dia seran parte todos de una sola cosa en el ser.
Cuando era niño tuve una perra llamada Baby, y ella cuando creció tuvo un cachorro que mi papa le decidió llamar Duque
Era el único que conservamos de sus dos partos, era el más alegre, gordito, y travieso de todos. Estuvimos solo con él en el verano del 2004, ya que se nos fue, los atropello un mototaxi cuando deje la puerta de la casa abierta o quizá otro familiar para ir a jugar en la calle con los vecinos.
Todo estaba tan sereno, tan ameno, tan pacifico… hasta que un chico que solo habia visto en contadas ocasiones y nunca le habia hablado se me acerco y dijo: Oye, hans, creo que tu perro lo atropello un mototaxi, ve a verlo.
Un poco intrigado y ligeramente asustado, y claro, frio… como el corazón que manejo logre reconocer a duque en la pista con el estómago aplastado pero vivo, dando sus últimas respiraciones.
Luego llego mi hermana, y luego los amigos, todos veían como mi animalito se iba poco a poco, impotentes, o quizá yo lo sentía así porque pensaba que todos éramos uno en ese deseo de ser felices y unidos.
Yo lo pensaba así y así lo quería, quería que duque no dejara de querernos y de estar con nosotros… amándonos y siendo feliz, uno con todos nosotros.
Luego mi mama llego con un panadol rosado, ella nunca lo había querido tanto al perro como nosotros, pero empatizo en ese momento, y también yo recordaba cómo una semana antes duque me había mordido la nariz y le había golpeado, luego nos reconciliamos.
Todos esos momentos venían a mi mente, y cuando gritaba el perro… deje de escuchar voces y dije en mi mente: Señor todopoderoso, te ofrezco un trato… la mitad de mi vida por darle más tiempo de vida a Duque.
Y un hombre vestido de oscuro me veía de entre la multitud, quizá el demonio, quizá Dios o algún ángel, amaba mucho a Duque pero no haría tratos que me perjudicaran irreparablemente, también me quería, y quizá por eso Dios no respondió.
Nunca lo hace de todas formas… o quizá, no lo sé.
Duque seguía gritando y muriendo… y me fui, creo que me llamo mi papa. Lo enterramos en nuestro jardín, y los huesos mucho tiempo después fueron deshechos.
Pero lo que sí creo es que algún día lejano todos seremos parte de algo único y quizá absoluto… la unidad de los corazones, de las emociones, donde ningún corazón este frio, nada egoísta, nada altruista, donde todo pueda ser comprendido y feliz, pero una felicidad amigable, como viniendo de un sentimiento triste y consolado, o quizá a su vez, viniendo de un sentimiento alegre y en un cambio trascendiendo a un sentimiento superior… en todas las posibilidades, en el ser.
Hoy estoy triste por él, pero me alegro sabiendo que existirán otros perros como mi actual perro wanshin, y otros humanos, y quizá otros muchos seres, todos ellos llenando el universo de todo y pasando algún día a lo único.

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