La consciencia

Una secuencia indescifrable.

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Parte 1
En memoria de un amigo.
Ricardo, apodado Rich, era un joven de la facultad de filosofía de San Marcos que se preguntaba acerca de la inteligencia humana y como está se expandía y contraía por cada heurístico momento social, lo conocí en una época difícil para mí en lo sociable y él me acogió entre sus amigos siendo uno de los pocos que yo tenía, en una de nuestras tertulias me explicaba la semiótica, en específico sus modos de recepción de lo social y como está era reducida a un simple algoritmo social en nuestros cerebros; tertulia que nunca olvidare.
Yo siempre interesado por sus argumentos le pregunte si era posible delimitar un espacio en nuestras neuronas para algo en específico de nuestras manifestaciones o si todo estaba inevitablemente mezclado. Él me dijo que el paradigma actual de las neurociencias era el modelo emergente que significaba que las neuronas trabajaban como si se tratara del movimiento de una bandada de aves, haciendo figuras, donde sus individuos podían ser intercambiados o perder cierto número de ellos manteniéndose aun en funcionamiento.
Después de unos meses de la conversación, en la época de exámenes finales, él dejo de conectarse a las redes sociales y no lo ubicaba en el celular, entonces deje un mensaje en su perfil y a las horas una tía me respondió que Ricardo estaba en el hospital internado por un derrame cerebral, le pregunte donde y a los días fui a visitarlo.
Nunca logro recuperarse plenamente de ese episodio, a lo que yo asentí que quizá el conjunto de neuronas tenía un límite para recuperarse o moldear figuras, como si se tratara de una insuficiencia en los colores para formar figuras, este elemento complejo de la lógica computacional del cerebro me estremeció así como su pronta muerte y la pérdida o quizá la ganancia que tenía con relación al universo.
Parte 2
Una difícil reconsideración dialéctica.
Roxana era la chica acostumbrada a que los hombres le hicieran caso a todas sus pretensiones, incluyendo a su viejo y servicial padre que la consentía con algunos pequeños lujos, pero carecía de madre de modo que su único ejemplo de mujer era su círculo de amigas, que eran bastante plásticas lo que la conducía irremediablemente a una vida alienada y cuyo fin era ser popular.
Después de la muerte de Rich, yo estaba solo pero intentaba socializar con otras pocas personas, y por medio de algunos conocidos logre divisar a la chica y me pareció un poco menos que agradable pero aun así la incluí en mi lista de gente por conocer, ella intento hablarme en unas ocasiones futuras pero no tenía mucho que contar y estaba muy nervioso en esas ocasiones.
Luego paso algo muy extraño, después de unas discusiones con unos chicos y otros asuntos de corte social obtuve su desagrado. Y en cada momento donde tenía la oportunidad de hacer algo por mi vida social aparecía ella para interrumpir, pensaba yo llegaría a odiarla pero mi mente trabajo de otra forma, no tenía las fuerzas mentales suficientes para odiar y empecé a temer a eso desconocido que me faltaba.
Todo se nublo para mí, todos los aspectos de mi vida dejaron de ser importantes y empecé a actuar como un robot social, incluso mis inclinaciones por otros temas fueron desviados, como si la paleta de colores de mi cerebro encontrara por fin su némesis dialectico o destructor agudizando el rechazo social y en el rechazo social.
Mi cuerpo empezaba a querer adoptar esas nuevas ideas en todos los ámbitos de mi vida, pero la sociedad seguía siendo dura con mi persona cuando era más sensible, lo cual me hacía difícil expresar mis nuevas emociones haciendo aparecer la nueva teoría en la mente de la chica de que yo no quería dejar mis antiguas ideas, esa idea rondaba por mi mente y junto a mi naciente estado de ira con algunos chicos por lo confundido que estaba encajaba perfecto para el rechazo.
Finalmente la síntesis fue alejarme de la sociedad negando el rechazo, la paleta de colores se había llenado de nuevas combinaciones y diseños. O quizá desde otra antítesis yo negué mis valores o defectos que me ayudarían a sobrevivir en la comunidad social.
Pero quien dijo que la dialéctica es una simple suma de contradicciones hacia la nada y no un esfuerzo exhaustivo por elaborar hermosas piezas de arte dentro del cerebro.

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