Fragmento olvidado del tiempo conejo

Una secuencia indescifrable.

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Hubo una vez un pequeño conejito que le gustaba brincar y comer zanahorias en su apacible y tranquila madriguera, todo era bello en su pequeño mundo conejo donde conoció historias de los grandes conejos que dominaron el mundo conejo. Muy amplio para él este mundo y sus personajes.
Un día conoció a una conejita, por algún motivo extra conejito, algo muy profundo en su alma de vidas pasadas, sabia distinguir con claridad que conejita quería con él procrearse y que no, y no estaba para buscar retos imposibles y muy difíciles. Era un conejito muy sencillo que buscaba lo mejor entre lo posible.
Algunos dirían que había observado los patrones de sus padres conejos, pero en el mundo conejo no siempre las señales de feminidad son las mismas o muy parecidas y las explicaciones puramente “materiales” eran mal vistas por la comunidad coneja. Aunque la explicación de que lo biológico lo determino también era plausible en ese mundo por las configuraciones del genotipo responder a un elemento de probabilidad que era científico pero no mecanicista ni plenamente causal. Pero el espíritu absoluto lo guiaba hacia la perfección, y a una lógica de vida serena.
Entonces la conejita empezó a acercarse, cada vez más, más. El conejito solo tenía que decir hola y todo funcionaria perfectamente, cumpliría con su papel en la historia coneja, un papel no muy grande. Pero, algo en los filamentos neuronales cambio, y entonces su mente al encontrarse libre de ataduras configuro una propia, quizá por una experiencia traumática anterior o quizá por hecho hereditario de sus antecesores donde los machos dominaban a las hembras de formas un poco ridículas pero que funcionaban al ser lo único que conocían las hembras. Él conejo tenía que ponderar si ser un guerrero o la vida en casa con ella.
El conejo decidió marcharse con el pecho en alto y cantando una canción de los guerreros frente a ella. Al comienzo la coneja le pareció muy extraño pero quería seguir buscando al conejito, y él seguía alejándose día a día, incluso conoció a otras conejas, dejándola sola a ella. Y nacía una duda en él como de si debería dejarse inundar por los sentimientos de la hembra o continuar su vida placentera y quizá errante.
Entonces le conocí, yo era un conejo más feo pero que buscaba acción y poder, y había algo como en el aire que me llevaba a comportarme como un verdadero idiota, épocas duras la verdad, frente a las hembras conejo.
Pero de tanto maltrato que tuve empecé un día a alejarme de todos los conejos, y a ser más silencioso, exceptuando un muro conejo en mi madriguera donde relate todo tipo de cosas entre estás que conocí a un amable conejo
Y me volví un conejo renovado pero sabía que tarde o temprano, como si el destino me deparara algo terrible… molestaría a alguien de alguna forma y quizá arruinaría la vida de alguien más.
Entonces conocí a la coneja de la que estaba hablando, y con el tiempo notaba que ella se acercaba a mí con la intención de darles celos a mi amigo conejito.
No pude más y una noche en la intimidad de mi madriguera la forcé a tener relaciones sexuales, desde entonces no fue la misma esa conejo y se lo conté a mi amigo conejo quien quedo asustado y notaba yo como un ligero sentimiento conejo triste se expresaba en él… y también un pequeño odio.
Cuando buscaba disculparme con ellos unos seres gigantes de color naranja nos cazaron y mataron a todos los conejos exceptuándome y me quede solo por mucho tiempo, recordando mis últimos días de comunidad y luego fui atrapado, entonces morí finalmente en la celda y acabo para siempre mi estupidez y mi invasión a los sentimientos ajenos.

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