Perderse

Una secuencia indescifrable.

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A mi izquierda un cielo de un azul profundo sin luna y hojas de cerezo cayendo de un árbol con colores todos vivos y en penumbra, con la reja abierta para ser explorada; a mi derecha una salida construida con piedras grandes, divida perfectamente, me hubiera gustado conocer que había a mi espalda.
Mi padre y mi hermana se retiraban por la puerta de piedra, espere unos momentos hasta que se perdieran y me disponía a ir por el camino más bonito, donde las hojas de cerezo, que como todos saben es de color rosado y eso hacia una combinación maravillosa en mi mente, pero un impulso de seguridad me hiso andar por el camino recorrido por mis familiares
Empecé a caminar lentamente atravesando esta puerta, luego recorrí unos caminos verdosos con cielo gris y paredes de colegio estatal peruano a mis dos lados, parecidos a mi colegio de primaria, que tenían unas mallas de metal encima de estas.
Seguí caminando perdido por esos caminos por unos instantes más, luego me encontré con Dante, quien me susurraba algunas cosas, mientras lo hacia mi visión se alejaba de mi cuerpo y observaba todo de lejos hasta que se detuvo y continuo su marcha.
Regrese a mi cuerpo e intente seguir su camino, el ángulo que tuve de la visión no me permitió visualizar que el bajó por una pendiente empinada, único camino posible, donde habían dos filamentos de madera que no parecían muy seguros, ambos conducían hacia abajo, muy abajo.
Me deslice, y al llegar note que una chica hablaba sola, me pareció conocida pero no la reconocí, desistí de hablar con ella. Observe que el camino se ramificaba en dos partes desde ese punto. Unas escaleras que subían de forma irregular por un lado, a la derecha, y otro camino curveado que iba más a la derecha de la primera.
Tome el camino curveado, y luego entre en la parte alta del colegio donde se observaba por lo bajo muchos cuerpos recién muertos de estudiantes y algunas chicas que lo observaban, baje sin hablar con nadie y me dirigí a la puerta de salida que continuaba doblando por un pequeño camino no existente según mis recuerdos con techo donde había una tienda de golosinas, habían señoras y chicas esperando entrar.
Salí de ese lugar y camine hacia la pista pensando en irme a mi casa, el colegio estaba sobre la falda de un cerro entonces me direccione abajo. No camine mucho hasta que reconocí a Abel, y Daniel que subían. Abel me dijo que si buscaba perderme le hubiera avisado, uso un tono triste.
Les seguí, de vuelta hacia arriba, antes de llegar al colegio pasamos a la izquierda por un camino no existente en mis recuerdos.
Conversamos un poco y de pronto Daniel corrió adelante a esconderse entre unas paredes con orificios en forma de medio círculo con un rectángulo más grande debajo de esta en la parte alta, que se encontraba a la izquierda de la salida a un lugar más amplio, se recostó completamente en el suelo para no ser visto, Abel le siguió y permaneció en la entrada de ese pequeño cuarto resguardando.
Le seguí pero cuando apareció aquel extraño hombre me senté donde alcance, pegado a la pared de la izquierda, cerca al espacio donde ellos, él era extremadamente grueso y pequeño para su grosor, de rostro fuerte con barba y ojos completamente hundidos, pero muy tranquilo y algo curioso por saber lo que pasaba, o quizá vigilando o inspeccionando algo, caminaba lentamente y pasos cortos. Me miro y pareció no interesarle, entonces miro a 5 personas más, que se quedaron inmóviles.
Mientras venían todo tipo de ideas a mí sobre quien podría ser, y lo asustado que estaba, Sandra llego por la izquierda, de donde veníamos. Y me observo como diciendo: de que tiene miedo este hombre.
Entonces llego a mí la idea: “Los robots no pueden tener forma astral”.

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