Cap 16. Cat Theft.

Hero's Destiny: Hope of Darkness.

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No pude dormir. Pensar que tenía dentro de mí un veneno que me pudiese matar me impedía soñar. Eran las 9 de la mañana. Me puse un conjunto negro, sudadera vieja y unos pantalones rotos acompañados de unas deportivas desgastadas. Además, me llevé mi cinturón de contención el cual me dio Mybe este lunes a regañadientes. La verdad, me alegró mucho que me lo diese ese día, así no perdería tiempo vistiéndome en los lavabos cada vez que me tocase ir a su clase. Me puse el objeto que contenía mi traje debajo de mi sudadera. Iba con estas pintas de barriobajero por el motivo de que el Distrito Downleader es el más peligroso de Eustópolis. Ese lugar se sitúa casi a las afueras de la ciudad. Es el sitio el cual nunca van ni los policías ni los superhéroes. Está apartado de todos, viven tanto las personas más pobres como las adineradas, éstas últimas trabajan para la mafia. El motivo por el que no hay ninguna señal de justicia es por la mafia ya que tiene contactos con los agentes de la ley de todas las sucursales. Es su territorio sagrado. Por eso, viven tanto ladrones, seres antropomorfos desdichados, mercenarios e incluso podría estar algún que otro supervillano. Sin embargo, en ese lugar nunca sucede nada, no hay ningún ataque o atentado por eso, los superhéroes no van a ese lugar. Antes de irme de mi casa me equipé con unos guantes grises y una mascarilla negra de seda, al estilo japonés. Intenté no hacer ruido para no despertar ni a Marissa ni a Ethan. Me fui rápidamente al metro. Tardé unos 30 minutos en llegar a mi destino. Subía las escaleras que me llevarían hacia el exterior. Una vez a las afueras, pude ver todo el barrio que me rodeaba. Las casas no tenían puertas, la mayoría de los edificios estaban destruidos o derrumbados. En el suelo había restos de comida y latas. Las bolsas de basura predominaban en las aceras. Observé como varios niños con polvo en sus caras me miraban a través de una ventana la cual estaba rota. Este sitio me estaba poniendo de los nervios. El ambiente era inseguro, en cualquier momento podía aparecer alguien a mis espaldas y meterme una cuchillada. No obstante, este mal ambiente consistía en las primeras calles del distrito, después de caminar por varios minutos entré en la zona de los adinerados. La plaza en la que me encontraba estaba compuesta por varios bares y restaurantes bien mantenidos. Había una fuente de oro en medio de este lugar. Al frente, había un gran edificio que tendría unas... ¿6 plantas? Puede que más. Era obvio que ahí estaba la sede de la mafia. Yo seguí mi camino, a pesar de que no había ningún alma y todo estuviese cerrado, no me fiaba. Conseguí llegar al edificio abandonado de Industrias Darke. En la puerta estaba la bastarda que me puso este maldito tatuaje. Vestía ropas de marca pero informales, también compartía mi gusto por las sudaderas y chándal. Ella me miró, sonrió y se dirigió a toda velocidad hacia mí, me abrazó.
 
- ¡Bluedy! -exclamaba de la felicidad.
 
- ¿Te puedes apartar? -le pregunté incómodo.
 
- ¡Qué borde! Y yo que te había echado de menos... -me respondió burlándose de mí. Yo la aparté de mi lado.
 
- No he venido a tener una cita contigo -comenté algo enojado por esta situación
 
- ¿Quién ha hablado de una cita? -me cuestionó con una mirada pícara-. Además, has sido tú quién ha llegado 10 minutos antes.
 
- Tengo la información que querías -contesté cambiando de tema. Ella se me acercó poco a poco, estaba a pocos centímetros de sus labios. Yo di un paso hacia atrás.
 
- Me gustan tus ojos azules, eres muy interesante, Bluedy -me alagó la ladrona-. Bien, sígueme.
 
La gata me llevó a dentro del edificio. La recepción se encontraba hecha un desastre, las paredes estaban desgatadas y caídas, había mucho polvo e incluso telarañas en las paredes. Fuimos a la primera planta subiendo las escaleras debido a que el ascensor estaba fuera de servicio. Una vez en ese lugar, logré observar que todo estaba vacío, una oscuridad se apoderó de esa sala, sin embargo podía ver debido a la luz tenue que provenía de las ventanas. Al fondo había otra chica mirando las pantallas que tenía su escritorio. El resto del lugar estaba desolado.
 
- Bluedy, te presento a mi amiga y compañera "Red Spectre". Se encarga de las cosas tecnológicas y tal -me explicaba tranquilamente mientras nos dirigíamos a donde estaba su amiga.
 
- ¿Él es Bluedice? Pues sí que has tenido suerte -comentó su compañera dejando su trabajo para observarme detenidamente.
 
- Es que mi Bluedy no me dejaría de lado -dijo sentándose encima del escritorio. No, lo he hecho porque tengo veneno en el cuello el cual me pusiste, ¿te acuerdas?
 
- Bueno, dime los datos de Mybe -me exigió Red Spectre. Le solté toda la información que conocía además de enseñar la foto donde estaba con él.
 
- ¿Te tapas la cara para que no sepa quién eres? Qué mono... -comentó con una mirada tierna al objeto-. Aunque puedes quitarte la mascarilla, te prometo que no te voy a delatar.
 
- No, no me fio -contesté seco.
 
- Solo me falta comprobar una cosa... No miente, ¿verdad? -preguntó su amiga a la ladrona.
 
- No, dice la verdad -respondió con una sonrisa de triunfo sin separar su mirada de mí.
 
- ¿Qué haréis con la información que os he dado? -les pregunté algo preocupado.
 
- Venderla al mejor postor, como hacemos siempre -respondió riéndose su compañera.
 
- Los datos sobre personas se compran mucho y a un gran precio en el mercado negro. Aunque antes se lo debemos de pasar a nuestra jefa -explicó la ladrona.
 
- Voy a hacer una búsqueda de Mybe, revisaré las cámaras de seguridad de la ciudad para conocer qué sitios frecuentes visita -comentó su compañera. Eso último me puso algo nervioso, tenía un mal presentimiento. Y como siempre, tenía razón. Una de las cámaras grabó a mi madre y a ese bastardo en una cita. Lo peor de todo es que fue en un día en que no fuimos en familia-. Parece que tiene pareja...
 
- Oye, Bluedy, ¿estás bien? Te noto algo pálido, ¿es que conoces a esa mujer? -me preguntó con bastante curiosidad. ¿Qué podía decir ahora mismo? Estaba jodido. No había pensado hasta ahora que si vendía a Mybe podría involucrar a Marissa. La venganza me había cegado. Sin embargo, lo hubiese hecho de todas maneras. Si se cargan a ese bastardo mi madre con el tiempo será capaz de olvidarle, pero ese no era el punto de ahora.
 
- No te lo pienso decir... -contesté algo nervioso.
 
- Mmm..., como veas. Si no me lo dirás... Pues lo descubriré de otra forma. Red Spectre, busca toda la información acerca de esa mujer -explicó a su compañera. Mierda. Solo tenía una cosa en mi cabeza: matar. Estamos en un lugar abandonado, en este distrito no hay cámaras además de que son ladronas. No creo que alguien las fuera a extrañar. Vi en las pantallas como hacían reconocimiento facial con la lista de ciudadanos que vivían en Eustópolis. Salió todos los datos y vida de mi madre. Sin tan solo buscar demasiado, encontraron una foto mía y de mi hermano-. Así que tu verdadero nombre es "Kerman Walker". Muy interesante.
 
Estaba preparado. Me potencié las piernas, estaba a punto de atacarlas hasta que la gata se abalanzó sobre mí. Me abrazó... De nuevo.
 
- Tranquilo, que no vamos a delatar a tu madre. Yo solo quiero ver sufrir a los superhéroes pero no involucramos ni a sus familiares ni a sus seres queridos. Somos ladrones con principios -me explicaba calmadamente para que me tranquilizara. No sé si fue por su labia pero logró su objetivo-. No te preocupes, "Kerry".
 
- Prefiero "Bluedy" -respondí a su comentario "cariñoso".
 
- Como quieras -me contestó sin separarse de mí-. Por cierto, así estás mucho mejor.
 
La gata me quitó mi mascarilla sin mi permiso. Se puso en frente mía. Me puse algo nervioso.
 
- Por cierto, ¿no crees que es algo injusto que yo sepa tu nombre y tú el mío no? ¿Quieres que te diga cómo me llamo? -me preguntaba sin apartarme la mirada.
 
- Me da igual... -toda esta situación me estaba incomodando. Se acercó a mi oído derecho para susurrarme su nombre.
 
- Me llamo "Doris" -se presentó. Oír su nombre de esa forma hizo que me sonrojara. No quería seguir con este show, por lo que fui directo.
 
- Bueno, ¿me vas a quitar esta cosa del cuello? No tengo todo el día -pregunté señalando el tatuaje que tenía.
 
- Oh, es cierto, se me había olvidado. Muy bien, voy a quitártelo... -se puso cada vez más cerca de mí. Se dirigió a mi cuello y lo empezó a lamer en la parte infectada.
 
- ¡¿Qué haces?! -dije exaltado por lo que me hizo.
 
- Ah, es que tengo la cura en mi lengua -me respondió como si nada.
 
- No te creo -le contesté.
 
- Bueno, entonces no te curo, buena suerte -me comentó apartándose de mí y señalándome la salida.
 
- Tsk. No dures mucho -le dije a regañadientes. Se colocó a mi lado de nuevo. Giré mi cuello a la izquierda para que me... Lo pudiera quitar mejor. Ella acariciaba mi pecho con su mano izquierda. Con su otro brazo se sujetó de mi hombro. Podía sentir su respiración en mi cuello. No sabía a dónde mirar, me estaba muriendo de la vergüenza. Sentí su primer lengüetazo, fue suave. Luego siguió poco a poco hasta que me besó en el tatuaje. Sentía cómo su saliva recorría todo mi tatuaje. No pude evitar ruborizarme. No quería reconocerlo pero me estaba gustando esta sensación. Poco a poco notaba que estaba siendo más intensa, hasta que me mordió.
 
- ¿QUÉ HACES? -preguntaba apartándola de mi lado.
 
- Es que sabias tan bien... -se disculpó conmigo mientras se relamía los labios.
 
- Al menos dime que me has quitado todo el veneno... -le comenté algo enojado tocándome la zona infectada. No me hizo sangre, eso sí, tenía una buena marca roja en esa zona de mi cuello.
 
- Oh, hablando del veneno, nunca había. Fue una mentira que te dije para que vinieses -se sinceró sonriéndome de forma pícara. Esta ladrona no para de jugármela.
 
- Vaya chupetón que tienes -se asombró su compañera al verme. Ese comentario hizo que me molestase aún más.
 
- Ahora que estamos en paz, me voy -me despedí de forma seca. Me di la vuelta y me dirigí a la salida. No obstante, Doris me detuvo.
 
- ¿En paz? Me debes otro favor -me respondió a lo lejos. Su respuesta me extrañó.
 
- ¿Otro? ¿Por qué? -pregunté algo confuso.
 
- Por no delatarte ahora que sé todos tus datos -me explicó caminando lentamente hacia mi dirección-. No te preocupes, de momento solo con que me sigas y me hables por Ultrastorie me es suficiente... O puede que no.
 
Me sentí en la obligación de seguirla. Antes de que me fuera me dijo que si delataba este lugar o no le respondía sus mensajes, estaría jodido. Salí furioso del edificio, me la ha jugado en todos los aspectos. Sabe mi identidad, mis verdaderas intenciones. Y lo peor de todo, le debo aún otro favor. Cuando estaba en el metro me mandó un mensaje: "Bluedy, te extraño" acompañado de un corazón. Yo le puse: "Yo a ti no". Me mandó otro mensaje pero apagué el móvil. No quiero saber nada de gatos hasta que me muera. Volví a casa, nada más abrir la puerta Ethan se abalanzó sobre mí.
 
- ¡Hermano! ¿A dónde fuiste? ¡Quería jugar contigo! -no paraba de interrogarme mi hermano-. ¡Ala!, ¿qué tienes en el cuello?
 
- No es nada... -respondí sin muchos ánimos.
 
- Ethan, ¿puedes ir a tu cuarto? Tengo que hablar con Ker -le ordenó a mi hermano algo seria.
 
- ¡Vale! -exclamó yendo a su cuarto y cerrando la puerta.
 
- Ker, siéntate -me ordenó ahora a mí. Me senté en el sofá. Ella se encontraba a mi lado-. Ker... Eso que tienes es un chupetón, ¿verdad?
 
- No, es una herida que me hice al caerme -mentí. Mierda, ni hasta yo me creo que lo le acabo de decir.
 
- No hace falta que mientas a tu madre. Hijo, ¿tienes novia? -me preguntó ahora con interés.
 
- No, no estoy interesado en el amor -respondí.
 
- ¡Eso es mucho peor! Ker, ¿sabes lo que es un preserva... -me iba a preguntar algo bastante incómodo por lo que la interrumpí.
 
- ¡MAMÁ! ¡Estoy bien! -exclamé levantándome del sofá y dirigiéndome a mi cuarto. Hoy he pasado por un día muy desagradable. No salí de mi habitación durante horas. Cuando ya era por la tarde. Recibí muchos mensajes de Doris mandándome muchos "Bluedys". Yo le respondí: "¿Qué quieres?". Me contestó: "Me aburro", acompañado de una carita triste. A lo que yo puse: "¿Y?". No recibí respuesta. Hasta que varios minutos después me mandó otro mensaje: "Estoy en el portal de tu casa. El número de tu puerta era... ¿4ºA o B? ¿Llamo o bajas?" acompañado de una carita feliz. Este mensaje hizo que me levantara de mi cama. Mierda. Me puse lo primero que vi en el armario y bajé corriendo al portal. Tras salir a la calle y no ver a la ladrona, me calmé.
 
- ¡Boo! -me asustó la bastarda que se encontraba sujetada gracias a sus garras de felina en el techo del edificio. Bajó riéndose de mí-. ¡Deberías de haber visto tu cara!
 
- No tiene gracia -comenté seco.
 
- ¡Ala!, ¿y esas ojeras? -preguntó curiosa señalando la parte inferior de mis ojos. Mierda, con las prisas no me he puesto maquillaje.
 
- Bueno, ¿qué haces aquí? -le pregunté cambiado de tema.
 
- Ah, es que gracias a tu información he recibido mucho dinero y quiero comprarme cosas. Por eso pensé en que me acompañaras -me explicó ansiosa Doris mientras me abrazó mi hombro derecho y me forzó a caminar con ella.
 
- ¿No lo podía hacer tu amiga? -pregunté de nuevo.
 
- No, ella no es muy fan de estar rodeada de personas. Ella siempre está en nuestra base de operaciones provisional controlando las llamadas, información y misiones -me explicó con tranquilidad. No quería que me siguiera agarrando de mi brazo. Me estaba molestando pero no sabía cómo quitármela de encima, estaba apretando para que no escapase. Bueno, supongo que no me quedaría de otra que aguantarla en lo que queda de tarde. Espero no encontrarme con ningún conocido. Nos dirigíamos al Centro Comercial SUN, pasábamos por el parque que estaba compuesto de cerezos.
 
- ¿No te parece que este es un bonito lugar para tener una cita? -me preguntó con provocación.
 
- Demasiado cursi para mí -opiné algo nervioso.
 
- ¿Quién ha dicho que tenga que ver contigo? -volvió a preguntarme burlándose de mí-. Oye, cambiando de tema, dime, esa mujer que estaba con Mybe era tu madre ¿no? pero me dijiste que...
 
- Sí, es mi madre, cuando murió mi familia ella me acogió -contesté-. Ya que te veo bastante animada preguntado cosas personales, dime, ¿por qué odias a los superhéroes?
 
- Verás, yo nací fuera de este país, vivía en una población muy pobre, donde los de mi especie no eran... Aún bien recibidos. Mi madre murió nada más nacer yo, mi padre nos abandonó, solo tenía a mi hermano. Un día, apareció un villano que congelaba todo lo que tenía vida. Empezó a congelar a todos los ciudadanos de ese país. Tan peligroso fue que tuvieron que llamar a los superhéroes de nivel S. Entre ellos se encontraba el mismísimo Light Layer. Mi hermano me llevaba de la mano, corríamos para que el aire congelado no nos diese. Sin embargo, mi hermano se congeló. Me atrapó la mano, me puse nerviosa por lo que moví su cuerpo congelado con brusquedad haciendo que cayese al suelo y se rompiera. Yo, asustada, no paré de correr en el lugar impregnado de frío y estatuas de hielo las cuales fueron personas una vez. Me caí al suelo, no podía seguir, el aire congelado hacía que me costase respirar, empezaba a tiritar. Vi a lo lejos a los superhéroes acabando con el villano. Yo me alegré, pensé que luego nos ayudarían, sin embargo, no fue así. Todos se fueron volando a sus casas. Dejándonos a nuestra suerte. No sé si fue porque éramos ciudadanos de un país tan pobre que no importaba que alguien muriese pero yo me sentí frustrada, rabiosa. Seguí caminando con todas mis fuerzas hasta que encontré a una señora la cual me ayudó. Esa persona... Es la jefa de "Cat Theft". Ella me crio, me llevó por todo el mundo con solo 8 años, me enseñó todo. Y es por eso, que los odio... También me dejaron de lado -terminó de explicar dedicándome una sonrisa que notaba que era fingida. Lo que me pareció curioso fue la forma de decirlo, estaba tranquila, su voz no se quebró en ningún momento. Esta chica... ¿Por cuánto habrá pasado? Su historia era como la mía. Ese hijo de perra también pasó de más personas, eso hacía que pensara que lo que tenía en mente estuviese bien. Yo, quise hacer una promesa.
 
- Te prometo que acabaré con Light Layer y con esos que os dejaron de lado -prometí enojado.
 
- ¿Los matarás? -me preguntó algo intrigada.
 
- Los haré sufrir -respondí.
 
- Como dije antes, eres muy interesante, Bluedy -me agradeció recostando su cabeza en mi hombro. Ya no me atreví a preguntar más cosas privadas, tampoco quiero hacer que reviva más traumas. Después de ir de compras y de que cargara con todas las pertenencias de Doris, llegó la hora de irnos a casa. Caminábamos por el mismo parque de antes pero a la luz de la luna.
 
- ¿Cuándo quedaremos de nuevo? -me preguntaba cogiendo sus bolsas de compras.
 
- Espero que nunca -contesté con sinceridad.
 
- ¡Eres muy borde! -me exclamaba algo enojada-. Bueno, ya te avisaré, aún me debes un favor.
 
- Espera, ¿esto no era el favor? -pregunté desesperado.
 
- No, tú has bajado y has tenido una cita conmigo porque has querido -explicó burlándose de mi-. ¡Ah! Por cierto...
 
Se abalanzó sobre mí, dándome un beso en la mejilla. Yo reaccioné apartándola de mi lado. No sabía qué decir. Ella no paraba de reírse por mi reacción.
 
- ¿Es que nunca te ha besado una chica? -me preguntaba con burla-. Eso ha sido por lo bien que me lo he pasado hoy, disfrútalo, Bluedy.
 
Tras acabar de decir esa frase salió corriendo en la otra dirección. Yo me quedé parado como un tonto tocándome en la zona donde me besó. Qué chica más pesada. Llegué a casa algo enojado, estaba cansado de que me la jugara. Conseguí estar a tiempo para que empezase la supuesta entrevista con Wolfan. Encendimos la tele. Ethan estaba muy ilusionado con ver a su amigo en la pequeña pantalla. Se decepcionó al ver que su ídolo no saliera en la entrevista. Me alegró mucho que Wolfan me hubiese hecho caso. Al entrevistador lo acompañaban 3 seres antropomorfos, uno era un tigre, otro un león y el último otra especie de lobo pero albino. Empezaron a alabar a Wolfan y decir que se unirían a las academias para convertirse en superhéroes. Como lo que decían no era algo del otro mundo, me fui a mi cama. Antes de acostarme recibí un mensaje de Doris: "Buenas noches, Bluedy", acompañado de un emoticono de un beso. Pasé de su mensaje.
 
Al día siguiente, me encontraba en la entrada de la Academia Heaven, estaba apoyado en la pared. Esperaba tanto a Leo, Beatriz como Danny. Los 2 que mencioné con anterioridad vinieron juntos como si fueran una pareja. Tuvimos que esperar otros 10 minutos para que una limusina aparcase en frente de nosotros. Danny abrió la puerta de la limusina.
 
- ¡Venga! ¡Entrad! -exclamaba con una sonrisa mientras llevaba un traje.
 
- ¡¿Qué está pasando?! -preguntaba sorprendida Beatriz al ver la limusina y a Green Twister arreglado.
 
- Bueno, Danny es rico -explicó Leo sin ningún tipo de asombro. Pasamos a la limusina. Era la misma que nos recogió en el orfanato Slyther. RoseRobot no paró de interrogar a nuestro compañero rico.
 
- ¿Desde cuándo eres millonario? -preguntó intrigada Beatriz.
 
- Desde que nací -respondió Danny.
 
- Pero... ¿Por qué no lo dijiste? - volvió a preguntar nuestra compañera.
 
- Bueno, no me gusta presumir de ello. Siempre que lo decía habían malas personas que se juntaban conmigo por interés y no quería volver a pasar por lo mismo -explicaba algo apenado.
 
- No te preocupes Danny, nosotros no somos así -afirmó Leo. Tiene razón, solo estoy yo que le quiero matar por ser un superhéroe, pero no es nada personal. Llegamos a nuestro destino. Nuestro compañero millonario vivía en una mansión a las afueras de Eustópolis. Alrededor de ella había un gran bosque. Se abrieron las puertas que nos daban acceso al jardín principal. El chofer aparcó justo delante de la puerta. Salimos de ese coche costoso y miramos la mansión asombrados. Alguien abrió la puerta, al parecer era el mayordomo.
 
- Señor, su habitación ha sido preparada. Disculpadme -se marchó con educación el sirviente. Nosotros nos adentramos a las profundidades de ese extenso lugar. La cerámica, los objetos valiosos, la alfombra verde que había en el suelo. Lámparas de cristal sacados de películas de princesas. Todo era una maravilla. La mansión se compondría de unos 4 pisos, de los cuales, hay más de 10 puertas que dan a distintas habitaciones. Era todo un laberinto. La habitación de Danny se encontraba en el piso 2, en la tercera puerta al pasar desde las escaleras. Nada más entrar vimos una cama de agua redonda en medio de la habitación. Las paredes brillaban por lo limpias y relucientes que estaban. El suelo estaba recubierto de una capa de algodón verde. En los laterales de la habitación se encontraban armarios dorados, vale, eso sí que es pasarse. También se podía observar una chimenea digital al frente. Al lado de ella, se encontraban las estanterías y escritorios de metal. Nos pusimos en ese lugar.
 
- ¿Qué os parece mi habitación? -nos preguntó ilusionado Danny.
 
- Verde -respondí.
 
- Sí, te gusta mucho ese color ¿no? -preguntó Fire Emotion.
 
- Me gusta, me transmite... Esperanza -explicó con una sonrisa en la cara-. ¡Ah! ¿queréis algo de beber?
 
- No, gracias -contesté.
 
- Agua, por favor -respondió Beatriz.
 
- ¡Vale! Mientras tanto, para que mi espera se haga más amena...-empezó a explicar Green Twister. Dio dos palmadas, tras ello, los armarios de los laterales se dieron la vuelta. Ahora en las partes laterales de la habitación se encontraban estanterías llenas de golosinas, bebidas e incluso CDs de música de los años 80, al lado de un radiocasete antiguo. También había una tele ondular en el centro de todas las estanterías.
 
- Qué pasada... -afirmó boquiabierto Leo. Beatriz y yo le dimos la razón. La pareja se fue al lateral izquierdo, yo me fui al contrario. En mi parte, estaba llena de películas de acción, intriga, comedia, horror. Todas eran antiguas. También encontré los documentales que hicieron sobre los primeros superhéroes. Creo que esto que acabo de encontrar nos servirá para nuestro trabajo. Oímos varios ruidos provenientes de afuera de la habitación. Parece que Danny está teniendo problemas con alguna sirvienta.
 
- Déjame llevarlo yo Alisa -decía Green Twister detrás de la puerta.
 
- ¡No! Quiero conocer a tus amigos, tengo que ver si son de fiar -comentó la tal llamada Alisa. La criada abrió la puerta de un golpe. Llevaba una bandeja con 4 vasos y una botella de agua, aparte de algunos snacks. Me sorprendió mucho que la sirvienta tuviese nuestra edad, tenía pecas, ojos marrones y el pelo negro recogido. Nos miraba a cada uno de nosotros con ojos de furia.
 
- Parecen confiables, ¿vais a hacerle algo malo? -nos preguntó poniendo la bandeja en el escritorio.
 
- Por supuesto que no -mentí.
 
- Bueno, está bien... -se fue de la habitación sin antes ojearnos de nuevo para asegurase de que tomaba una buena decisión.
 
- ¿Quién es ella? -preguntó Beatriz.
 
- Oh, es mi sirvienta personal, perdonadla es un poco desconfiada -nos explicó Danny.
 
- ¡¿Tienes hasta sirvienta personal?! ¿Pero quiénes son tus padres? -preguntó exaltado Leo al no creerse lo que oía.
 
- Bueno, ya conoceréis su industria, es muy famosa en todo el mundo, sobre todo en esta ciudad. Ker, ¿te acuerdas de nuestra primera misión? Estaban haciendo una sucursal nueva para la empresa de mis padres -nos explicaba nuestro compañero rico.
 
- Espera, no me digas que... -no pude acabar la frase porque yo tampoco me estaba creyendo lo que contaba.
 
- Sí, así es. Mi nombre completo es "Danny Darke" -nos confesó. Leo se sentó en una silla para asimilar que estaba con toda una celebridad. Beatriz, en cambio, se sentó en el suelo. Yo me quedé de pie, cruzado de brazos-. ¿Por qué os comportáis así?
 
Tras salir un rato de la mansión para tomar aire y volver a la habitación lujosa de Danny, comenzamos a trabajar.
 
- Vale, nuestro profesor Old Reminder nos dijo que investigáramos sobre los tratados que se hicieron a lo largo de la historia sobre los superhéroes. ¿Cómo nos dividimos el trabajo? -nos preguntó Beatriz. Empezamos a discutir, investigar y ver algunos documentales que tenía nuestro compañero millonario. Tras tenerlo todo, decidimos empezar a escribirlo. Sin embargo, nos llegó un mensaje extraño en el grupo de clase procedente de Wolfan. Su mensaje era: "Help", al lado puso su ubicación. Esto no me daba buena espina.
 
- ¿Por qué nos ha enviado este mensaje? -preguntó Danny desconcertado.
 
- ¿No es obvio? Porque necesita ayuda. Tenemos que ir lo más rápido posible hasta ese lugar -expliqué.
 
- Si vamos con la limusina podremos llegar en 20 minutos, ya que Wolfan se encuentra entre el Distrito Keylounder y el Brownlaider -me comentó Green Twister preocupado.
 
- De acuerdo, yo iré antes con a mi super velocidad, estad atentos al móvil y al grupo -terminé de explicar. Los cuatros salimos del edificio, yo me potencié las piernas y me dirigí rápidamente a ese lugar. Tardé cerca de 4 minutos para encontrar a mi compañero peludo. Se encontraba tirado en el suelo cubierto de su propia sangre, al frente de él habían matones de... ¡¿Su misma especie?!
 
- ¿Cómo te atreves a traicionar a tu especie? -le preguntó un matón que era otro lobo de color grisáceo.
 
- Tengo su móvil, parece que ha mandado un mensaje de ayuda -comentó el otro delincuente que parecía un oso pardo mientras rompía el móvil de Wolfan.
 
- Pues habrá que acabarlo antes de que vengan -dijo el otro aliado enemigo que era una especie de águila. Sacó sus garras. Iban a matarlo. Yo me paré a cierta distancia como para que no me notasen. Si lo matan... Me estarían haciendo un favor. Esta sería la primera muerte que contemplaría, y todo gracias a mí.
 
- Por favor... Ayuda... -decía el pobre lobo desangrado tirado en el césped mientras lo manchaba de sangre. Lo siento, sé que intenté ayudarte, pero no puedo hacer nada más por ti. Este es tu final. Sin embargo, para la sorpresa de nosotros 4, un escudo de energía cubrió a Wolfan impidiendo que los matones le pudieran hacer algún daño. Tobías. Saltó desde la cornisa que separaba por varios metros la acera de arriba con el césped de abajo. Vi que iba en pijama, con chandalias de ir por casa.
 
- Vine lo más rápido que pude... -le comentó a Wolfan que se encontraba llorando-. ¡DEJADLE EN PAZ!
 
- G-Gracias... -agradeció el joven malherido con la voz rota. Bueno, esto lo cambia todo. Me potencié de nuevo las piernas, convertí mis manos en escudos de luz y empujé con todas mis fuerzas al lobo gris hacia el agua del lago que se encontraba mi derecha. Una vez que lo tiré. Me puse detrás del buitre. Le agarré del brazo derecho y lo lancé hacia la pared del pavimento de mi izquierda. Hizo que se rompiera parte de la pared. Luego, me puse a gran velocidad a la derecha del oso. Le golpeé con mi pie su rodilla, se la disloqué. Una vez de rodillas, gritando por sus penurias, le puse en su sien mi mano convertida en un cañón laser.
 
- Si no os vais, os mato. Si decís una palabra sobre hoy, os encontraré. Si seguís buscando a mi amigo, bueno, ya sabéis lo que vendrá -les amenacé. El oso empezó a huir del lugar dejando a sus 2 amigos desprotegidos. El que tiré hacia la pared estaba inconsciente en el suelo. El que se encontraba en el agua al ver lo que hice a sus amigos, salió huyendo tras salir del lago. Lo peor de todo esto es que hice este acto heroico sin mi traje. No creí que pasaría toda esta situación y me lo dejé en casa. Y veo que Tobías estaba igual.
 
- Dios, Ker, dabas miedo... -se asustó Gry Syld tras ver mis actos.
 
- ¿Y eso es malo? -le pregunté.
 
- Para nada. Has estado genial, así nunca más molestarán a nuestro amigo -explicó con una sonrisa de triunfo. Desactivó el escudo de energía. Intentamos levantar a Wolfan con cuidado. Tobías lo sujetaba de un hombro y yo del otro.
 
- Wolfan, ¿cómo han podido saber quién eres? ¿Y por qué no has atacado? -le pregunté algo enojado e intrigado.
 
- Había por aquí una niña que se cayó sin querer del puente y... Me puse el traje y la salvé. Una vez que creía que estaba a solas y nadie me observaba me lo quité. Luego aparecieron ellos de la nada... Me golpearon por la espalda y no les he atacado por... -no pudo acabar su frase ya que empezó a sollozar-. Porque no quiero convertirme como ellos, está mal pegar a los que son tus iguales ¿verdad?
 
Tenía un punto. Wolfan nunca ha querido hacer daño a los demás a no ser que sea un villano. No quería que todo lo que le decían por sus antepasados le definiese en la vida que llevaba.
 
- Estoy harto de todo, de la fama, de llevar esta vida, de que en mi especie haya gente que me odie... Duele, pero sobre todo duele ver que mis padres estén felices por lo que he conseguido en tan poco tiempo y yo no quiera nada de ello... Creo que voy a dejar la academia... -se sinceró con nosotros nuestro compañero peludo.
 
- ¿Qué? No, esa es una mala idea. En vez de hacer esa locura ¿y si pides un receso? Un tiempo de descanso de 2 semanas, como mucho. Y haces las tareas en casa y te pasamos todo lo importante. Wolfan, eres increíble, no lo dejes por haber tenido una experiencia desagradable. Yo casi muero y mírame, aquí estoy, en chanclas, ayudando a mi amigo moribundo al lado de un emo. -explicaba Gryn Syld mientras se reía de la ironía de la vida. Me dolió que me llamase emo cuando estaba bien arreglado. También, sus palabras recordando aquel incidente me incomodaron. Conseguimos subir las escaleras de piedra que daban ya con la acera y al distrito. Vimos aparcado una limusina, del cual se bajaron Danny, Beatriz y Leo. Tras explicar que lo habíamos solucionado, nos metimos en el coche. Pusimos por el grupo que todo estaba arreglado.
 
- ¿Y de quién es esta limusina? -preguntó Tobías extrañado.
 
- Hola -respondió Danny saludando con una mano.
 
- Perdón por mancharte de sangre los asientos... -se disculpó Wolfan cabizbajo.
 
- No te preocupes, tengo más limusinas -comentó para no preocupar a Wolfan... Y sentirnos a la vez pobres.
 
- Lo bueno de esta vida se comparte -dijo bromeando y a la vez en serio Gryn Syld. Nos reímos de su comentario. Pasaron varios minutos hasta que logramos tranquilizar a nuestro compañero herido. Lo llevamos hasta su hogar, le explicamos la situación a sus padres y las medidas que podían tomar. Una vez hablado, volvimos a la limusina. Me volvió a vibrar mi móvil, llevaba así durante todo el día, sabía quién era, Doris. Cogí el teléfono para ver esta vez qué me había mandado, su mensaje fue: " Si sigues ignorándome te delataré", acompañado de un corazón verde. Yo le respondí: "Tsk. Eres malvada, ¿lo sabías?" Su contestación final fue un: "Miau". Fue bastante ingenioso, pero por su chiste malo la ignoraría el resto de noche que quedaba.
 
- Oye Ker, ¿con quién hablas? -preguntó interesada Beatriz.
 
- Sí, llevas hablando con el móvil desde que estábamos en la mansión de Danny... -explicaba Leo con cierto aire de curiosidad.
 
- ¿Es tu novia? -preguntó Danny ilusionado.
 
- No, no es mi novia, no es nadie importante -respondí seco.
 
- Pues para no ser nadie importante sonríes bastante cuando lees sus mensajes...-afirmó Beatriz. Los otros 2 le daban la razón.
 
- ¿Qué? Eso es imposible -contesté desconcertado. ¿Es verdad? No, dios, qué asco.
 
- Espera, ¿qué Danny también tiene una mansión? -preguntaba sorprendido Tobías. No pudimos evitar reírnos por su cara y la forma en la que lo dijo. Sé que lo comentó para que parasen de interrogarme. Todo un detalle. Me llevaron hasta mi casa, me despedí. Cuando llegué a mi cuarto y me tumbé, pensé en todo lo que había sucedido en esta semana pero sobre todo, en lo que pasará el día de mañana. Habrán muchos cambios, no sé si serán mejores... O peores.

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