Cap 20. Regalo.

Anexia: World of Superheroes.

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Me encontraba con Doris a solas en mi cuarto. Mi madre y mi hermano no estaban en casa debido a que salieron en una "cita familiar" con el cabrón de Mybe. Suponía que regresarían en unas cuantas horas. Estábamos en mi cama sentados mirándonos de frente, ella me miraba de forma pícara, yo algo enojado.
 
- ¿Por qué tu favor era que te llevase a mi casa cuando no estuviera mi familia? -le pregunté algo nervioso. Era la primera vez que invitaba a alguien de otro sexo a mi casa...bueno, nunca antes había invitado a alguien.
 
- Para darte el regalo, Bluedy -me respondió acercándose cada vez más lento hacia mi. Me incomodé y me aparté de ella haciéndome chocar con la cabeza sobre la pared. Ella se rió de mi desgracia. Eso me enfurecía cada vez más.
 
- ¿Y cuál es el regalo? -le volví a preguntar desesperado para que se acabara ya todo esto.
 
- Tú regalo...soy yo -me respondió con una mirada lasciva. Se abalanzó sobre mi. Se apoyó justo en mi zona sensible. Notaba su respiración a centímetros de mis labios. No pude evitar sonrojarme y...excitarme.
 
- No me gusta este regalo -contesté nervioso apartándola pero ella me agarró velozmente de mi camisa y me tiró a la cama. Ella se puso sobre mí.
 
- Me encanta que intentes mentirme -comentó empezando a lamer mi cuello como la última vez. Yo la quería apartar de nuevo pero se sentía demasiado bien por lo que no me resistí.
 
- Hermanito -dijo una voz cuya procedencia desconocía.
 
- ¿Has oído eso? -le pregunté extrañado, esa voz me cortó esta situación.
 
- Yo solo he oido tus gemidos, Bluedy -respondió entre risas haciéndome que me enojase. Solo me estaba lamiendo el cuello, tampoco era para tanto. Hice caso omiso de esa voz. Doris se puso sus labios cerca de los míos. Me iba a besar, deseaba que lo hiciera. Sin embargo, antes de que la gata pudiera hacerme algo, oí la voz desconocida.
 
- Hermanito, ¿te has olvidado de mi? -me preguntó esa voz la cual ya pude reconocer. Era Candace. Miré a la dirección de donde provenía la voz, en la puerta de mi habitación abierta se encontraba ella mirándonos. No podía ver nada detrás suya, solo obscuridad. Estaba igual que en el incidente, toda la mitad vertical de su cuerpo estaba calzinada-. ¿Por qué intentas ser feliz sin nosotros? ¿No te importamos?
 
Sus preguntas fueron directamente al corazón. Me puse nervioso, dejé de verla para observar a Doris, sin embargo ella no estaba, tampoco la habitación. Volví a tener la forma de un niño de 10 años. Estaba solo en una obscuridad inmesa. El suelo se volvió un lago de sangre. Tenía mucho miedo, quería irme a mi casa. Me senté manchando mis pantalones por la sangre que dejaron los cadaves del incidente de aquel día. Lloraba sin cesar, quería que alguien me ayudase. Mi hermana me abrazó por detrás.
 
- ¿Por qué nos dejaste de lado? ¿Por qué nos cambiaste por otra familia? -no paró de interrogarme.
 
- ¡Yo nunca os he dejado! ¡Nunca os he cambiado! -chillaba para que me oyese desde lo más profundo de mi corazón. Candace ahora se encontraba delante a varios metros de mí.
 
- ¿Tú me salvarás? -me preguntó de nuevo.
 
- ¡Sí! -exclamé mirándola con miedo.
 
- Entonces...sálvame Light Layer -me dijo mientras todas las partes de su cuerpo se desquebrajaron. Ahora ella estaba en el suelo...muerta. Siempre es igual, ¡estoy harto! Quiero ayuda. Necesito ayuda.
 
- ¡AYUDA! -Grité desesperado. Noté cómo todo mi alrededor se tranformó en un paisaje luminoso adornado con un jardín de flores donde yo me encontra sentado. Marco apareció de la nada y se sentó conmigo para contemplar las vistas.
 
- Cuando tengo pesadillas Sara siempre me ayuda mostrándome fotos sobre lugares como éste. Pienso en la tranquilidad y calma que hay en este lugar y...¡todo se me pasa! además de conseguir sueños bonitos -me explicaba Marco soniréndome.
 
- Sí, es muy bonito -afirmé asombrado-. Gracias.
 
- No te preocupes, ¡siempre me encanta ayudar! -me exclamaba feliz hasta que desapareció. Me desperté. Estaba analizando todo lo que acababa de pasarme mientras me servía un vaso de leche. Primero, Marco parece que se va a meter todas las noches en mis "sueños" para mejorarlos y sentirme mejor, lo cuál es todo un detalle pero podría soñar con destruir a los héroes o otras cosas peores dando información privada, es un problema, tengo que encontrar un modo de no tener más pesadillas o de controlarlas. Segundo, he tenido un sueño subido de tono con Doris. Subcosciente, ¿qué te pasa? Eso de que no me quiso decir cuál sería el regalo que me daría me puso de los nervios. Supongo que por eso soñé...esa situación. No quería recodarlo por más tiempo, esa gatita me pone siempre de mal humor. Acompañé a Ethan hasta el instituto. Una vez ahí nos encontramos con Marco y Elton.
 
- ¡Ker! ¡Ker! ¿Qué tal estás hoy? -me preguntó preocupado Marco.
 
- Hoy estoy mejor gracias a tí -agradecí acariciando su pelo-. Pero, por favor, no te vuelvas a meter en mis sueños sin mi permiso, ¿de acuerdo? Si necesito ayuda te la pediré.
 
- Vale...lo siento -dijo algo apenado el amigo de Ethan.
 
- Pues a mí no me importa que hagas eso Marco. Ayer nos los pasamos genial soñando con ser superhéroes luchando contra villanos malosos -explicaba emocionadamente mi hermano dando puñetazos al aire imitando escenas de las cuales había soñado-. Y todo gracias al superhéroe..."DreamGlow".
 
- ¿Ya te has puesto nombre de héroe? -le pregunté con una sonrisa al ver esta escena tan tierna.
 
- ¡Sip! Me lo puso tu hermano, a mi se me daba fatal eso de poner nombres... -comentó Marco algo apenado.
 
- ¡Mi super poder es dar super nombres! -exclamó Ethan alzando su puño de forma heróica.
 
- Me alegra escuchar vuestra conversación pero tenéis que ir a clase -expliqué señalando la entrada principal. Ellos se despidieron y entraron juntos al edificio. Comencé a caminar, me extrañó que Elton estuviera al lado mío sin quejarse.
 
- Marco me ha comentado acerca de tus pesadillas -me comentó serio mirando al frente. Su comentario me provocó un nudo en la garganta.
 
- ¿Y? -le pregunté intentando disimular mi nerviosismo.
 
- Yo también he tenido pesadillas relacionadas con mi antigua familia. Lo superé siendo valiente y enfrentándome a ellas -me aconsejó Volcanux. ¿Gracias? No esperaba esto de tu parte-. Marco se ha preocupado mucho por ti y no me gusta verle así de alterado, no quiero que se repita, ¿entiendes?
 
- Piérdete -le respondí con el comentario que me hizo el otro día. Él enojado caminó con más rapidez adelantándome. Ya en la Academia Heaven las  primeras clases fueron bastante normales, vi que la relación entre Leo y Bea había mejorado, ya no se comportaban tan mimosos como antes, parece que RoseRobot le está dando su espacio. Lo único importante que sucedió en ese tiempo fue un mensaje de Doris que ponía: "Tu regalo vendrá pronto", acompañado de un corazón amarillo. No me gustaba admitirlo pero tenía intriga por saber qué era ese regalo. Cuando llegó el receso, Beatriz se dirigió hacia mi para hablar.
 
- Ker, ¿podemos hablar afuera? -me preguntó algo seria. Afirmé. Nos fuimos a un pasillo donde no había mucha gente.
 
- ¿Qué querías decirme? -le pregunté yo esta vez. ¿Por qué siento que esto ya lo he vivido antes?
 
- Es sobre lo que pasó ayer...quería disculpar contigo. Lo que hice estuvo mal, lo siento -se disculpó mi compañera.
 
- Sí, la verdad es que te pasaste y bastante -comenté seco. Aún podía recordar esos sentimientos forzados de ira y sufrimiento.
 
- Ya...por eso me voy a disculpar con todos los que les hice tener emociones obligadas. No creo que sirva de mucho ni para comenzar a redimirme pero...necesito hacerlo. Para poder ser feliz conmigo misma de nuevo. No pasa nada si no aceptas mis disculpas, lo entenderé -me explicó algo apenada. Al ver que no recibía nada de mi parte se dispuso a marcharse del sitio.
 
- Te perdono -respondí. No la puedo culpar para siempre sobre algo que hizo porque estaba enamorada, las intenciones eran buenas pero los métodos no, se dió cuenta de ello y ahora está intentando remediarlo. Además, sus disculpas eran sinceras. Ella me miró con una gran sonrisa de alegría y se fue corriendo. La clase de "Precaución de Habiliades" empezó. Nos dirigimos de nuevo a la comisaría. Beatriz se puso en mi equipo en esta vez, no quería moletar mucho a Leo. Nos fuimos en coche patrulla a vigilar las calles de Eustópolis. Nuestros policías acompañantes volvieron a ser Tirso y Mike.
 
- Veo que hoy también estáis algo decaidos, ¿pasó algo de nuevo? -nos preguntó preocupado el superior.
 
- Bueno, ayer discutí con mi novio y aunque lo hemos arreglado siento que...le he fallado, no creo que le merezca o...que él me merezca -explicó RoseRobot triste.
 
- Como expliqué ayer a tu otro compañero, todas las parejas discuten, da igual si fue algo grave o menos leve. Lo importante es que lo pudisteis remediar al final y que seguís juntos. En las malas situaciones es cuando una verdadera pareja se fortalece -explicó Tirso animando a mi compañera.
 
- Sí, tiene razón pero...tengo dudas. Hice mal. No quiero que me deje -comentó Bea algo más apenada, parecía que iba a llorar.
 
- Todos tenemos dudas, unos dudan sobre qué colonia echarse para oler mejor y impresionar a las chicas y yo dudo sobre si soy el padre de mi hijo. Y aún así, estoy con mi querida esposa porque el amor nos une en todo momento -explicó Tirso algo más emocionado.
 
- Lo de la colonia va por mi -dijo Mike uniéndose a la conversación.
 
- Gracias, Tirso. ¡Eres muy amable! -comentó más animada mi compañera.
 
- Y bueno Ker, ¿tú ya has encontrado a esa "persona ideal"? -me preguntó el oficial.
 
- Como dije ayer, no estoy interesado en eso -respondí seco. Con todo este drama me había olvidado por unos minutos de Doris y va este tipo y me la recuerda. Lo único que tenía ahora en mi mente era ese estúpido regalo.
 
- ¿Y Doris? -me preguntó Bea. ¡¿Qué haces loca?! No digas su nombre delante de estos 2 cotillas amorosos.
 
- ¿Quién es esa chica? -preguntó Mike intrigado mirándome desde el retrovisor.
 
- No es nadie... -contesté algo nervioso e incómodo.
 
- Pues para no ser nadie te estás poniendo tenso granujín. Veo que no me tengo que preocupar más por ti jovencito -explicó con una sonrisa de tirunfo Tirso-. Por cierto Bea, ¿cuánto tiempo llevas saliendo con tu novio?
 
- Desde hace unos 3 días más o menos -comentó con una sonrisa en su rostro. Tirso paró el coche bruscamente...otra vez.
 
- ¡NO ME JODAS! Espera...¿el tal llamado "Leo" que está en nuestro grupo es tu novio? -preguntó el oficial dándose la vuelta más interesado.
 
- Sí... -respondió nerviosa mi compañera.
 
- Qué fuerte... -comentó Mike impresionado. Tras  pasar por un interrogatorio intensivo sobre nuestras vidas amorosas se acabó la clase, ojalá que hubiera habido un villano para que esos dos oficiales dejaran de opinar sobre nuestros asuntos amorosos. Estaba ya en la última clase, "Habilidades en Uso", Mybe nos esperaba mientras comía un bizcocho preparado por mi madre.
 
- Hoy no habrán misiones. En cambio, haremos una especie de competencia con otra clase de primero de bachillerato de héroes en el gimnasio. Haréis 8 grupos compuesto por 5 personas, de las cuales estaréis entremezclados. Quién gane conseguirá un... -nuestro tutor no pudo acabar con su explicación ya que alguien llamó a la puerta.
 
- Perdón por molestarte Mybe, pero te olvidaste las llaves de tu oficina en mi casa -comentó Marissa poniendo en su mesa esas llaves. Yo me moría de la vergüenza y de la rabia al ver a esos tortolitos.
 
- Gracias, dulzura -comentó mi tutor dando un beso en la mano de forma romántica a mi madre. Todos aplaudieron y silvaron por esa escena de amor. Yo me quería morir. Menos mal que nadie conoce a mi madre.
 
- Bueno, perdonad por esta interrupción. Adiós, Mybe, ¡Adiós hijo! -se despidió Marissa mientras me saludaba a lo lejos. Puse mi mano en mi frente mirando a mi mesa para no ver la cara de mis compañeros al girase y observarme.
 
- ¿Es tu madre? -me preguntó intrigado Danny.
 
- No he visto a esa mujer en mi vida -respondí.
 
- ¿Cómo que no? Si hasta me dio una foto tuya de cuando hiciste por primera vez la comunión que casualmente tengo en mi bolsillo. ¿Alguien la quiere ver? -preguntó Mybe al resto de la clase. Ese cabrón estaba disfrutando con mi sufrimiento. Todos vieron esa foto, ahora todos sabían que mi tutor sale con mi madre. Qué horrible situación.
 
- Lo tenías todo planeado, ¿verdad? -le pregunté enojado.
 
- Cómo osas insinuar algo tan grave a un profesor. Ni que hubiera dejado las llaves a posta para que viniese tu madre y te hiciese pasar un ridículo. Me ofendes -se victimizó Mybe. Ya me las pagarás, ya lo verás. Le preguntaré a mi gata qué pasó con la información personal que le mandé sobre ti. Verás que risas. Después de risas y burlas por parte de mis compañeros nos fuimos al gimnasio. Observé que las amigas de Bea estaban en ese lugar. Parece que haríamos equipo con la clase 1ºB. Mybe nos separó en los grupos que comentó con anterioridad. Yo haría equipo con Edward, DeathDolly, Tobías y Lis. Mybe contó el clon de Lis como otra persona, la verdad es que yo hubiera hecho lo mismo al no darme cuenta de ello. Nos pusimos al día sobre nuestros poderes. Nuestro equipo rival se componía por personas de la otra clase, no me sonaba ninguno. Desconocía sus poderes pero no resultaría ser ningún problema. Nos dividimos en las distintas partes del gimansio, del suelo salió un muro de energía que nos dividía del resto. Empezó el combate. Nada más empezar, Edward creó una ilusión donde todo se volvió oscuro. Se iluminó una luz donde salió de la nada una de las muñecas de DeathDolly.
 
- ¿Sabéis dónde está? -preguntó la muñeca a los rivales.
 
- ¿El qué? -peguntó uno de ellos asustado.
 
- Mi cuerpo con vida -respondió sonriendo mientras se veía cómo sus dientes estaban manchados de sangre. Salieron del suelo varios clones de Lis los cuales tenían pinta de zombies gracias a la habilidad de Edward. Nuestros rivales se asutaron tanto que disparaban sus poderes en todos los lugares descontrolados. Tobías aprovechó esa ocasión para encerrar a cada uno en un escudo de energía. Se rindieron haciendo que ganásemos. Yo fuí el que planeé todo para no hacer nada en el combate. Estuvimos batallando con los demás equipos hasta que se acabó la clase. Fuimos los ganadores del torneo, Mybe como recompensa nos dió unas palmaditas en la espalda. Yo me enojé con la absurda recompensa. Salí de la Academia con malos humos, hoy ha sido un día bochornoso. Para colmo, me di cuenta de que en la entrada de la Academia me estaba esperando Doris en la pared. Nada más verme corrió hacia mi y me dió un gran abrazo.
 
- ¡Bluedy! -exclamaba de alegría recostando su cabeza sobre mi cuello.
 
- ¡¿Qué haces aquí?! -le pregunté apartándola de mi lado.
 
- Te dije que no escaparías de mí -me miró de forma pícara-. Además, he venido a entregarte tu regalo.
 
- ¿Y cuál es? -pregunté fingiendo no estar interesado.
 
- ¡Yo! El regalo es hacer que tus amigos me conozcan -me explicó volviendo a abrazarme estavez con más intensidad.
 
- ¡Vaya mierda de regalo! -exclamé enojado intentado quitarme a esta gata de encima.
 
- Lo sé, por eso lo hice -comentó riéndose de mi. Lo que me faltaba, observaba cómo varios alumnos nos miraban por el alboroto que estábamos provocando. Tenía que hacerla parar para que no nos viesen así mis compañeros. Sin embargo, me di la vuelta y observé a Beatriz, Leo, Tobías, Danny, Elton y a Mybe mirando nuestra escena.
 
- ¿Es tu novia Ker? -preguntó con bastante curiosidad Tobías.
 
- Eso Bluedy, ¿soy tu novia? -me preguntó ahora Doris observándome fijamente para provocarme. Quería gritar "NO" pero por la vergüenza no pude hablar, estaba muy nervioso. Mi tutor caminó lentamente hacia mí y puso su mano derecha sobre mi hombro.
 
- Ya hablaré de esto con tu madre..."Bluedy" -dijo Mybe entre risas mientras se iba. Estoy jodido. Doris no paraba de reírse aún sin apartarse de mí. Cuando vio a mis compañeros se fue rápidamente hacia ellos.
 
- ¡Hola! Soy la novia de Ker, Doris -se presentó mi ahora novia...mierda.
 
- ¡Encantada! Hemos oído muchas cosas sobre ti -comentó ilusionada Bea.
 
- ¿Ker os ha hablado de mí? Ay, qué mono -respondió Doris mirándome y guiñándome un ojo. Habló con mis amigos por minutos, parece que agarraron tanta confianza que se pasaron sus números. Me estaba poniéndo histérico por lo que agarré del brazo a Doris y me la llevé a la fuerza.
 
- ¡Ha sido un placer conoceros! ¡Seguid cuidando de mi emo favorito! -exclamaba con una voz más alta para que le oyesen mis compañeros. Yo estaba bastante ruborizado por este mal rato que me hizo pasar-. Estás muy rojo, Bluedy.
 
- Deja de llamarme así -comenté algo enojado siguiendo agarrando su brazo.
 
- ¿Entonces quieres que te llame "patosín"? -preguntó entre risas. La dejé de agarrar. Me puse delante de ella enojado.
 
- ¿Para qué has venido, Doris? -le pregunté seco.
 
- Para verte, te he echado de menos, ¿tú también me has extrañado? -respondió acercándose tranquilamente hacia mi sin ningún tipo de miedo. La tenía a pocos centimetros, me miraba intensamente. Preferí no contestar a su pregunta ya que si decía algo descubriría que mentiría gracias a su poder-. Tomaré tu silencio como un "sí".
 
- Hablo en serio -comenté nervioso.
 
- Bueno, la verdad es que he venido para que cumplas el favor que te queda -me explicó dando un paso al frente y empezando a caminar. Yo la seguí, me estaba llevando a mi casa, esa bastarda se ha memorizado hasta dónde vivo.
 
- ¿Qué tengo que hacer ahora? -pregunté.
 
- Tienes que ayudarme hoy en un robo. Vendrás a las 8 de la tarde en el edificio abandonado de la última vez. Ahí te comentaré toda la información -me explicó calmadamente mientras se paró. Llegamos al portal de mi casa.
 
- ¿Qué? Si aparezco como Bluedice estaré en un buen lío -comenté algo preocupado por su favor.
 
- No te preocupes, tendrás un traje táctico como el mío, no hace falta que lleves a nuestra cita ese cinturón cantoso -señaló de forma burlona el  objeto.
 
- Está bien. Adiós, Doris -respondí sacando las llaves para abrir la puerta.
 
- Por cierto, ¿y si nos pasamos nuestros números? -me preguntó interrumpiéndome.
 
- ¿Para? -pregunté algo molesto. Quería irme a mi casa, a un lugar seguro.
 
- Porque así podemos contactar más fácil, además si necesitas ayuda, emergencia o información sobre un superhéroe, llamándome es la vía más corta -me explicaba. Tenía un punto.
 
- Pero no quiero deberte más favores -comenté serio.
 
- Todo lo que me digas por Whathapp y en llamada no te cobraré ningún favor. Además, ¿serías capaz de ignorar y de no contestar a tu novia? -me preguntó burlosamente con cara pícara. Notaba cómo mis mejillas se ruborizaban. Le dí mi número a regañadiente, luego intenté pasar de ella y abrir la puerta. Sin embargo, ella rápidamente me dió un lametón en la cara y se apartó.
 
- ¡¿Qué haces?! -pregunté exaltado tocándome la parte donde me lamió.
 
- Para que te acuerdes de mi -respondió guiñándome el ojo y huyendo del lugar. Esa chica me pone de mal humor. Nada más entrar a casa, vi la mesa preparada. Estaban sentados Marissa, Ethan y...Mybe.
 
- ¿Quiéres bendecir la mesa, "Bluedy"? -me preguntó para provocarme mi tutor.
 
- Paso -respondí serio dirigiéndome a mi habitación para cambiarme.
 
- ¿Entonces lo bendice tu novia? Por cierto, ¿no le has invitado a comer? -me preguntó Mybe lanzándome a los lobos a posta.
 
- ¡¿Ker tiene novia?! -preguntó asombrado Ethan.
 
-¡¿Cómo?! -comentó mi madre levantándose de la mesa por la noticia.
 
- No es lo que piensas -comenté nervioso.
 
- Sí, es lo que piensas -dijo Mybe.
 
- ¿Por qué no nos has dicho nada? ¿Cómo es? ¿Cuándo la podré conocer? -me empezó a interrogar mi madre.
 
- Se puede decir que era toda una gatita traviesa -se burló mi profesor de mí. Cogí mi plato y me fui a mi habitación. No quería responder a ninguna de sus preguntas. Empezaron a discutir sobre mi vida amorosa, mientras tanto recibí un mensaje de la dichosa gatita estrenando conversación al tener mi número. Me puso: "Te quiero", acompañado de un corazón azul. Le contesté: "Y yo a ti no". A lo que me respondió: "A pesar de no poder ver tu alma, sé que mientes", acompañado de otro corazón. Apagué el móvil de lo furioso que estaba, comí la comida de mi plato y me acosté. Cuando llegó la hora de irme, me puse la misma ropa que la última vez. Me fuí de la casa lo más rápido que pude para que mi madre no me preguntase a dónde iba. No quería responderle: "Voy a visitiar a mi novia, la cual es una ladrona, para robar en un lugar". Conseguí ir al Distrito Downleader. Una vez dentro del edificio abandonado de Industrias Darke fui a la planta donde se supone que estaría Doris. Ella me abrazó por detrás.
 
- LLegas tarde, Bluedy -me comentó mi gata algo enojada.
 
- Pero estoy aquí ¿no? -le respondí. No intenté quitármela de encima porque sé que sería inútil.
 
- Estoy aquí -dijo Red Spectre al ver nuestra escena. Doris me explicó el plan de robo, iríamos a Londres gracias a un dispositivo de teletransportación internacional que obtuvo en el mercado negro para robar un mapa antiguo que contiene la pista hacia un objeto bastante importante. Me dió también mi traje táctico. Me cambié en una sala donde no había nadie. Mi traje era como el de Doris, todo negro y con una máscara de gato pero yo tenía contornos azules celestes. Volví con el grupo de ladronas. Me dieron los artilugios primordiales para colocarmelos en el cinturón. Uno de ellos fue el brazalete inhibidor de poderes por si nos encontrábamos a un superhéroe. Una vez hecho eso, Doris me dió la mano.
 
- Ahora nos teletransportaremos con mi brazalete dorado que permite viajar entre distinto países. Es como el brazalete de tu Academia, hay botones, te vas a ese lugar, aprietas otros botones y vuelves - me explicó emocionada Doris.
 
- Lo entiendo pero...¿por qué vamos de la mano? ¿No hay otro? -le pregunté algo incómodo.
 
- No, no hay otro. ¡Vámonos! -exclamó con ilusión. No tenía su poder pero sabía que mentía. Nos encontrábamos ya en Londres, íbamos a atracar a uno de sus museos. Estaba rodeado de coches patrullas. También observé a varios héroes con poder de volar girando alrededor del edificio. Nosotros nos encontrábamos a varios metros, en lo alto de unos edificios viendo con unos prismáticos el panorama.
 
- Bien, Bluedy, dos cosas. La primera, no me llames en ningún momento Doris -me empezó a explicar.
 
- ¿Y cómo te llamo? -le pregunté.
 
- Jefa...o cariño si gustas -rió al hacer ese comentario. No me hizo gracia-. Y segundo, dale al botón del brazalete que tienes en tu muñeca izquierda.
 
Hice lo que me ordenó, automáticamente nos hicimos invisibles, lo curioso es que nos podíamos ver entre nosotros. Pasamos sin problemas por los coches patrullas ya que nadie nos noticeó. Una vez llegados a la puenta principal Doris me ordenó pulsar otro de los botones el brazalete. Éste hizo que notara toda una vibración en mi cuerpo. Con esta nueva "habilidad" logramos atravesar la pared del edificio.
 
- Oye, ¿y las cámaras? -le pregunté preocupado.
 
- Desactivadas. Red Spectre se encarga de todo lo informático -respondió. Tenía razón, ninguna funcionaba, incluso logró que se fuera la luz.
 
- ¿Pero qué pasa si alguien nos ve? -le pregunté.
 
- No pasaría nada, llevamos nuestras máscaras. Y si se nos pierde o se nos cae, mi compañera tiene el poder de hacer olvidar a una o varias personas de la memoria de la gente -me explicó para que me calmase. Tras noquear a varios guardias y jugársela a algunos héroes haciéndoles sufrir con los brazaletes inhibidores de poder, llegamos a la sala donde estaba el objeto que buscábamos. Estaba protegida por una gran caja fuerte metálica. Ya veo por qué estaba haciendo esta misión con ella. Me potencié las manos y arranqué la puerta arrojándola al suelo sin hacer mucho ruido. En su interior contenía una vitrina la cual protegía un mapa que se veía desgastado por los años.
 
- ¿Es eso? -le pregunté señalando al mapa.
 
- Sí, lo es -respondió con tono de triunfadora. Cogió con cuidado el mapa y lo puso en su bolso mágico-. Dame la mano, Bluedy.
 
Le tuve que hacer caso, regresamos a nuestra base. Red Spectre nos felicitó por el gran trabajo que hicimos. Ella cogió el bolso.
 
- Ya me encargo yo de llevar el mapa a nuestra superiora -comentó la compañera de Doris.
 
- ¿Por qué es tan importante ese objeto? -pregunté con curiosidad.
 
- Dicen que contiene las indicaciones sobre un cetro de gran valor, que tiene poderes escondidos -dijo emocionada Red Spectre mientras estaba en su ordenador.
 
- El Cetro de Anubis -comentó Doris quitándose la máscara-. O eso es lo que dicen los rumores.
 
Me pareció muy misterioso esta situación, sin embargo ya me quería ir, se me hizo muy tarde entre la misión y quitarme el traje y vestirme de nuevo. Eran pasadas las 12 de la noche. Cuando salí del edificio Doris me paró.
 
- Bluedy, has hecho un gran trabajo esta tarde, si te va mal en eso de matar a los superhéroes siempre puedes acudir a mi -me explicó burlándose apoyando sus manos sobre mis hombros.
 
- Qué graciosa -comenté con sarcasmo.
 
- Es tarde, ¿por qué no te quedas a dormir conmigo? -me ofreció. Yo me quedé mudo, quería irme de este maldito lugar pero recordé el sueño que tuve con ella...estaba indeciso hasta que llamó mi madre. No miré el móvil antes. Me llegó la notificación de que Marissa me había llamado más de 10 veces. Mierda, no le dije a dónde iba, normal que se preocupara por mi.
 
- Lo siento Doris pero no podré quedarme contigo -comenté rápido. La gata agarró mi móvil a gran velocidad. Cogió la llamada.
 
- ¡Hola Suegra! -respondió con una dulce voz al móvil- ¿qué quién soy? Soy la novia de tu hijo, Doris -siguió a lo suyo. Potencié mis piernas y me abalancé sobre ella pero me puso un inhibido de poderes en mi brazo haciendo que cayera al suelo del dolor por las descargas electricas.
 
- Sí, no se preocupe, tu hijo llegará a casa enseguida. Se ha portado muy bien hoy, ha sido muy gentil conmigo, ¡ha sido todo un detalle que él propusiese que lo hicieramos con protección! Bueno, me tengo que ir. ¡Encantada de hablar con usted! -explicó Doris acabando con la llamada. Me dió el móvil y me quitó el brazalete-. Creo que te tienes que ir ahora, está algo mosqueada.
 
Maldita gata, me la ha jugado de nuevo. Ahora sí que no me voy a librar de la charla de Marissa además del castigo.
 
- DORIS -grité furioso guardando el móvil en mi bolsillo y huyendo a toda prisa del lugar.
 
- ¡Nos vemos, Bluedy! -exclamaba despidiéndose. Soy chico muerto. No paraba de correr por las calles, me potencié las piernas para poder llegar en 5 minutos a mi casa. No paraba de pensar en lo cuánto que odiaba a Doris pero otra duda me recorría la cabeza, ¿por qué mierda tenía esas esposas? Llegué a casa lo más rápido que pude. Tras cerrar la puerta Marissa me esperaba despierta en el salón.
 
- Kerman Walker, vamos a hablar seriamente -comentó seria. Mierda, va a ser una noche movidita.

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