8. Tunal/El Fomor Vaina

La Hija de Atlas: La Ciudad sin Niños

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[Salía de la Central de Abastos cuando justo recibía una llamada de “Kyouya” amigo de toda la vida con el que compartía la vena friki, y que,  al contrario mío, sí logró equilibrar el frikismo con su vida profesional.  Con urgencia, mi amigo me preguntó si tenía tiempo libre, a lo que le confirmé que sí, expresándome el motivo de su llamada: me tenía la razón de documentación sobre botánica que le había encargado meses atrás cuando le conté que tenía planeado escribir una novela sobre un apocalipsis de plantas, que nunca prosperó porque no pasó de las primeras tres hojas. Consideré que aquello era cosa de la suerte, tomé los datos y acudí enseguida al lugar donde encontraría a la persona experta en el tema y que tenía algo de tiempo para contestar las preguntas que quisiera hacerle. En un campamento aledaño al bosque del Tunal me recibió Milena García, etnobióloga que evalúa la situación de las plantas del sector, que de repente alcanzaron un crecimiento anormal tras la madrugada del 29 de Febrero. Milena muy amable me recibió, y tras contarle que en realidad mi intención ya no era saber lo básico sobre las plantas para un trabajo de ficción me invitó a su despacho y me ofreció una taza de café.]
Como extraño el café. El del bueno. Ahora toca no más instantáneo, porque está escaso…
Mira que, de haber sabido te habría traído café  molido de buen grano, que pasé por la central de abastos, y allá tienen uno, que te puedo decir que es de un sabor y aroma excelentes.
Pues  te lo encargo. Y bueno estás de suerte, que tengo media horita libre  para contarte todo lo relacionado con ese, Fomor, que dijiste que se llamaba la criatura, ya que la documentación ya no la quieres.
Sí, es muy necesario que registre cada acontecimiento. Cada testimonio y pista es importante para llegar a la verdad.
Vale, me pareces muy comprometido, y también muy serio, Francisco, todo lo contrario de lo que me dijo Leo cuando me pidió que te recibiera hoy. Entonces comencemos desde el comienzo.
Listo.
El testimonio sobre el origen de la criatura fue algo que logramos sonsacarles a los principales testigos antes que les perdiéramos contacto. Y yo los comprendo, que no quieran ser blanco mediático de lo que ocurrió, pero de todas formas el jardín necesitaba saber los hechos relacionados con lo que ocurrió acá.
Eso, y que está prohibido divulgarlos, hasta donde sé.
No, al gobierno local no se le da ser estricto. Sólo han pasado el rumor, y la gente ha acogido bien eso de que los niños que desaparecieron y los monstruos que han aparecido en su lugar no están estrechamente relacionados. Ojalá no busques hacerte fama a costa del dolor ajeno. Yo personalmente considero que es necesario que esto se sepa, que hay que tomar verdaderas medidas para todo esto que está pasando.
Ya se están tomando medidas. Más que todo por la gente y los particulares, que tienen mucha empatía con relación a las consecuencias de La Noche del Ruido.
Pues sí, me alegro de oír de ti que se están tomando cartas en el asunto. Pero bueno, estábamos con el tema del Fomor.
Sí. Estoy enterado que el reporte recibe el nombre de Dendrofobia…
Eso fue decisión mía, que cuando entrevisté a, bueno, a los testigos, me comentaron durante la entrevista cosas de su hijo, lo que le gustaba, lo que odiaba, qué comía, qué no. Y me comentaron también un dato muy curioso, que de pequeño le había cogido miedo a la Venus Atrapamoscas, porque un día en el colegio les dieron una visita guiada al Jardín, de cuando teníamos la exposición de las plantas carnívoras. Según ellos, el niño volvió traumado de la excursión, que hasta ese día no sabía que había plantas que se alimentaban de insectos, que se las ingeniaban para atraparlos dentro de ellas, fuera con hojas que se cerraban en torno al insecto que hacía contacto con los “pelos” que tenían en su interior, o que prepararan una trampa con forma de tazón para atraer artrópodos pequeños en su interior y disolverlos hasta morir.
Y pensándolo bien, no hay límite de edad para que esa evidencia sea aterradora.
Tú lo has dicho. A partir de entonces, el niño desarrolló un trauma similar a la de la dendrofobia, o miedo a las plantas.
Bueno, continúo. Los reportes del crecimiento acelerado de las especies vegetales residentes en el terreno del Parque El Tunal llamaron bastante nuestra atención, que incluso aparecieron especies que no había allí. Las propias atrapamoscas, por ejemplo, y otras que no parecen tener igual en el registro de especies del mundo. El mayor hallazgo botánico del siglo surgió esa madrugada de finales de febrero. Ver esos videos de árboles de tronco retorcido que crecían de repente, las obstrucciones que hicieron en las avenidas, y en lo que se convirtió El Tunal, en un jardín del Edén. Apenas amaneció, nos hicimos cargo del asunto, ansiosos por echar mano y registrar a cada especie y anomalía, y por supuesto, pudimos dar  también con el testimonio de los padres sobre la criatura.
Estos dibujos que me estás enseñando dicen bastante de él, y con las fotos que le tomaron se corrobora por completo que le hacen justicia.
¿Cierto que es hasta lindo? Mira, hasta con trajecito elegante hecho con hojitas, y esos ojitos. Y  si te soy sincera, parece más salido de una caricatura.
Y chiquito, recuerda mucho a un muñequito.
¡Ay, sí, re-tierno! Pero bueno, la mamá, a pesar de estar más alterada, dio detalles muy concretos, pero al final no quiso seguir diciendo más y se hizo el dibujito. Pero harto daño que sí trajo ese monstruico.
Y beneficios. Debido a la obstrucción de calles y avenidas producido por el acelerado crecimiento de vegetación, como la Boyacá, la 48 B, ayudó a reducir también acá el tráfico de vehículos. Aunque claro, la biblioteca se perdió en esa, digamos, jungla.
Eso de que se respira aire puro, más puro, es algo innegable. La transformación masiva de dióxido de carbono a oxígeno se siente. Incluso, por la acumulación de oxígeno sí que hubo algunos problemas, como detonaciones espontáneas debido al contacto con fuego. Casos aislados, por así decirlo. Desafortunadamente como me decías, eso bloquea vías importantes, y se ha mirado también la alternativa de para abrirse paso entre la espesa vegetación talando árboles…
Pero todos sabemos en qué acabó eso.
Claro, las plantas, en legítima defensa devolvieron el golpe. Los troncos de los árboles eran cada vez más gruesos, con lo que las sierras no les hacían ni rasguños. Se consideró usar herbicidas para fumigar, pero –aquí entre nos, afortunadamente- las plantas se hicieron resistentes a todo agente químico.  Esos primeros intentos casi le cuestan la vida a muchos. Hubo quienes se vieron tentados a probar frutos instantáneos que crecían de repente en las ramas, y que al poco tiempo corrían por ahí, alucinando, creyéndose salvadores del reino vegetal.
¡JAJAJAJA! ¡No!
Y no te rías, que no es broma. A pesar de todo, ese fue uno de los casos más inofensivos, que lo que siguió después era todo salvo deseable. Semillas espinosas que atrapaban por miles a los trabajadores para dejarlos indefensos, flores que despedían un aroma tóxico, gente que quedaba atrapada en la corteza de un árbol luego de meterse en una abertura  de su tamaño, Lianas que atrapaban a las personas, flores que desprendían un olor tan dulce que atraían hordas de insectos que simplemente no dejaban trabajar. Todo un caos en el que preferimos no involucrarnos.
¿Hay algo más sobre el caso del Fomor ?¿Sus poderes?
Sí, por supuesto que lo hay.
El primer contacto con el Fomor Vaina – me pareció adecuado el nombre porque parece un “señorito arveja”-  involucró una confrontación en la que demuestra su comportamiento excéntrico en los primeros seres humanos que vio, que venían siendo los papás del niño. Según el papá, el muñeco era muy nervioso, y apenas los vio escondió su cabecita verde y redonda dentro del cuerpo. Y cuando la volvió a sacar, ya era otra muy, muy distinta. Azul y con un brotecito en la mitad. Entonces la disparó, ¡Pam!, y nada, creció un árbol frondoso en mitad de toda la casa, y que alcanzó varios metros de altura justo después de perforar el techo. El árbol alcanzó una altura estratosférica, pero afortunadamente el señor y la señora quedaron en  la mitad, e hicieron lo suyo para bajar antes que viniera la ayuda de los rescatistas. Y no los culpo por querer evitar el ojo público luego de eso.
Allá dónde el fomor caminó, reforestó. Y cuando la gente gritaba por verlo, o sacaba la cabecita azul que te mencioné, o una roja con espinas cuando ya el susto era mucho. De esa venían las plantas carnívoras que se iban contra todo lo que se moviera. Cuando ya se calmó, hizo crecer de su cabeza verde y redonda cuando la disparó una alfombra de musgo, donde vegetación de los más vistosos colores crecía de forma lateral como si fueran espectadores. Hubo testigos que vieron a esas plantas aplaudir mientras el Fomor Vaina caminaba y ponía a crecer senderos enteros de vegetación. Fue conveniente para muchos estudiantes de Botánica, que se situaron aquí para estudiar especies nativas de otros territorios que de la nada aparecieron acá. Y no sólo eso, compañías farmacéuticas y de alimentos pensaron en poder hallar algo qué explotar. Desafortunadamente para ellos, las plantas no quieren eso, que se las procese o que se les vea con fines industriales, y parece que sienten cuando algo las amenaza o las pone intranquilas. Y cuando eso pasa, aceleran su crecimiento, liberan cantidades de  savia pegajosa para dejarlos pegados al piso, y muchas cosas así espontáneas. De ahí que el Tunal no se volviera también parte de una central de abastos como sí pasó en Ciudad Bolívar.
¿Pero han previsto las consecuencias de que especies no nativas aparezcan de repente en la ciudad?
Hay reportes de semillas que se han hallado en otras localidades, pero son casos contados. Estas llegan a cierto lugar, crecen de manera desmesurada, pero no hacen más. Incluso ha servido para la reforestación. Ya el que escojan crecer en cualquier parte, como en mitad de una avenida, o dentro de un edificio al que entraron por una ventana, son casos serios que hemos tenido que manejar. No me lo creerás, pero estas plantas son sensibles a los sonidos. Eso estimula o desacelera su crecimiento, y créeme cuando te digo que estas “Súper Plantas” no son las únicas que muestran este comportamiento. Toda planta deja ver cómo afecta su crecimiento poner una pista musical, pero las plantas que crecieron tras el incidente dan más muestra de eso. Yo hasta les canté a unas ¡Y florecieron!
Hasta  se pasó una propuesta a la alcaldía para convertir eso en un espectáculo. Sé que suena hasta raro, pero de alguna forma hay que subir la moral en la ciudad.   
Sería gracioso, hasta irónico. ¿Hay alguna forma de regular el crecimiento de estas plantas para recuperar el terreno que han reclamado?
Por ahora no, que el presupuesto que se destinaría para eliminar el exceso de vegetación no cubriría una investigación para saber cómo regularla. Se podrían introducir especies nativas de insectos para ayudarnos en eso, pero sólo es un proyecto. Algo que propusieron sin mayor esperanza de que se materialice.
Además ¿Por qué tanta prisa para volver a la ciudad contaminada por buses y carros con combustible fósil? Yo sé que desde la alcaldía, hace un tiempo, intentaban minimizar el daño que ocasionaban las emisiones de Monóxido diciendo que el polvo era el que contaminaba, no los gases, pero sin buses circulando por aquí cada nada se siente el cambio. Ojalá todo esto durara para siempre, pero el precio que hay que pagar puede ser muy alto.
Sí, te entiendo.
 ¿Pero sabes algo? Tal vez la solución a esto se encuentre en el verdor, en la naturaleza. Que haya una medicina natural que saque a los niños de esa enfermedad que no los deja despertar, pero de aquí a que la encuentren pasará un buen rato.
Sea una medicina natural o un antídoto, también necesitamos saber por qué sucedió todo esto.
Y algún día darás con la respuesta, si sigues así de juicioso con tus investigaciones. Te deseo lo mejor Francisco.
Gracias, Milena. Gracias también por tu tiempo.
No lío. Y espero me invites un café un día de estos.
Cuenta con eso, y con el café que venden en la central.
Listo, te lo encargo.

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