Cap 26. Anubis.

Anexia: World of Superheroes.

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El Dios egipcio solo comtemplaba su grandioso ejército de muertos vivientes. El resto de mis compañeros estaban atemorizados, Tobías no paraba de llorar por el miedo que le causaba esos seres. Ricardo estaba sentado en la arena mirando con temor a Anubis. Danny y Aaron estaban inmóviles, paralizados por el miedo. Yo aún seguía de pie, mirando cómo mis amigos se llenaban de desesperación. ¿No había nada qué pudieramos hacer?
 
- Aaron, utiliza tu poder -ordenó nervioso The Angel que aún seguía manteniendo la calma a duras penas. Cierto, si puede rebobinar el tiempo a hace 10 minutos no habrá ningún ejercito de zombies egipcios ni ningún Dios.
 
- Sí -contestó Time Trial inseguro si funcionaría el plan. Con sus manos empezó a mover el lugar, todo empezó a temblar, sin embargo Anubis lo noticeó y con su cetro le lanzó un rayo luminoso que afectó a todo su cuerpo.
 
- ¡AARON! -gritó entre lágrimas Ricardo.
 
- ¡TOBÍAS, ESCUDOS! -exclamé a mi compañero preocupado.
 
- No...puedo, tengo miedo -respondió Gryn Syld atemorizado. El rayo dejó de afectar a Aaron, él se cayó al suelo, todo su cuerpo estaba pálido. Ricardo le cogió para comprobar si seguía vivo.
 
- ¡Aún respira! -exclamó Paste alegre entre lágrimas. Anubis alzó de nuevo su cetro, iba a repetir su ataque con el resto de nosotros.
 
- ¡JODER, TOBÍAS! ¡ACTIVA EL PUTO ESCUDO! -le grité desesperado. No quiero morir, necesito verla una vez más. Miré a mi supervisor, potencié mis piernas, el sacó de nuevo sus alas doradas, yo agarré a Tobías y a Danny y me los llevé a varios metros, cubriéndonos detrás de una de los edificos destruidos de esta pobre ciudad. The Angel cargó a Aaron y a Ricardo y los llevó a mi posición. Tuvimos suerte de que el rayo no nos hubiese dado. Noté que mi vista se difuminaba, era por las lágrimas que no paraban de salir de mis ojos. Tenía que concentrarme, no puedo estar así. Recordé que The Angel es un superhéroe de nivel S el cual puede comunicarse en cualquier instante con sus demás compañeros del mismo nivel.
 
- ¡Pide refuerzos! -le ordené desesperado.
 
- Es lo que estoy haciendo -comentó el angel tras poner nuestras coordenadas en su brazalete-. Hasta que vengan los refuerzos, tenemos que mantenerlos ocupados, antes de que lleguen a la ciudad y causen una catástrofe.
 
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo nos vamos a enfrentar contra ellos?! ¡SI ESTÁN MUERTOS! -explicaba asustado Tobías. Su actitud me estaba poniendo ya de los nervios. Tuve que ir y darle una bofetada.
 
- Tú y yo hemos estado en otra situación de muerte, esto no es nada nuevo. Esta es la vida de un superhéroe. Deja de llorar y de alterar el estado de ánimo de nuestros compañeros, compórtate -expliqué algo enojado y nervioso.
 
- Sí...perdón -se disculpó Gryn Syld frotando la zona de su cara donde le había herido. Se calmó, ahora lloraba en silencio. Observé a Ricardo abranzando el cuerpo pálido de su amigo.
 
- Cada vez...respiera menos -comentó preocupado Paste sin separarse de su compañero.
 
- Ker...¿qué hacemos? -me preguntó asustado Danny. Intentaba acercase a mí pero se paraba cada vez por el miedo, sus piernas no paraban de temblar. Mierda, sin el poder de Aaron estamos acabados. ¿Qué podemos hacer? Debe de haber algo, no puedo morir, tengo que cumplir mi objetivo. Apreté con fuerza mi puño, es la hora de liderar. Demostraré aquí y ahora que soy mejor superhéroe que The Angel.
 
- El Cetro, debemos de conseguirlo, así podremos hacer que los muertos vuelvan a sus tumbas -expliqué con lógica.
 
- Yo me ocuparé de Anubis y de conseguir ese objeto -comentó The Angel serio.
 
- ¿Pero cómo sabremos que podemos utilizar los poderes del cetro? -me preguntó Ricardo sin tener aún esperanzas con el plan.
 
- Gracias a que el villano que robó con anterioridad el objeto utilizó sus poderes para levanatar a esos muertos de sus sarcófagos -continué explicando. Me puse de rodillas poniendo mi mano en el hombro de Paste-. No te preocupes, hay una posibilidad de que podamos revertir el efecto que le hizo Anubis a Time Trial.
 
- Espera...¡¿nos tenemos que enfrentar contra ese ejército de zombies armados?! -nos preguntó Tobías alterado.
 
- En comparación con un Dios de la muerte no será nada, además, tenéis habilidades que combinadas pueden derrotar a grandes enemigos -nos explicó The Angel intentando calmar a mi compañero.
 
- Si ocurre algo podremos estar comunicados gracias a nuestros auriculares -añadí a la explicación de nuestro supervisor. Tobías finalmente se puso de pie y accedió al plan, observaba cómo todo su cuerpo temblaba del miedo. Muy bien, eso es ser valiente. Danny se puso a mi lado poniendo su mano en mi hombro derecho.
 
- Sé que se te ocurrirá un buen plan para derrotarle, te encanta hacer combos -me explicó Green Twister más decidido.
 
- Si podemos salvar a todas las personas de este pais y a mi amigo, iré a donde sea -explicó Paste dejando con cuidado a su compañero. Tobía le cubrió con un escudo para que no fuese afectado por la batalla que se libraría en pocos segundos.
 
- De acuerdo, ¿estáis preparados? Vamos a salvar el mundo -dijo The Angel mientras empezó a flotar en el aire gracias a sus alas de energía doradas. Esta es la misión que decidirá nuestras vidas y la del resto del país, no, del continente. Espero que los refuerzos lleguen enseguida. Vimos como The Angel recorrió a una velocidad superando la del sonido varios edificios para marear a Anubis, cuando éste no sabía por dónde atacaría, nuestro supervisor lo agarró de la cintura y lo llevó a las profundidas de las vistas del desierto que podíamos observar a lo lejos.
 
- Bien...¿cuál es el plan? -me preguntó Tobías.
 
- Tú irás a Hallak, la cubrirás con un muro que rodeará la ciudad -le expliqué.
 
- ¡Gracias! -respondió empezando a huir del lugar. Me giré para comentarle una última cosa.
 
- Eso sí, deja pasar a todas las personas de esta ciudad, ¡y el muro tiene que ser horizontal! -le expliqué gritando, el asintió. Hallak se compone de un muro de más de 10 metros, sin embargo, si ocurre que los zombies intentan escalarlo, no podrán subirlo si hay otro muro que no les permita subir.
 
- ¿Y nosotros qué haremos? -me preguntó Danny.
 
- Haremos un supercombo -comenté ilusionado- Danny, crea el tornado más grande que puedas, si puede ser del tamaño de esos gigantes, mejor -le ordené señalando a esos seres. Green Twister usó todas sus fuerzas para crear a varios metros un gran tornado verde de 10 metros. Se me hacía algo molesto la arena que levantaba con la brisa que generaba- Bien, Paste, escucha, cuando veas que el tornado se convierte en azul, duplica los tornados tantas veces como puedas -terminé de explicar.
 
- ¡Espera! ¿Qué pasará una vez que acabe todo esto? -me preguntó preocupado Danny.
 
- Volveré y repetiremos el mismo proceso una y otra vez -respondí. Vamos, Ker, tú puedes. Me potencié todo mi cuerpo, me puse en el centro del tornado, empecé a dar vueltras sobre mí mismo como si fuera una peonza. Lanzé al aire rayos de energía generados con mi poder. Abría los ojos de vez en cuando para observar que efectivamente el tornado ya no era verde, si no azul celeste. Me fijé que Paste me hizo caso y habían más tornados a mi alrededor, si se supone que es una copia exacta, mis otras versiones de mí mismo pensarían igual que yo. Dirigí con rapidez este tornado eléctrico de energía hacia la horda de muertos. Me encantaba ver cómo hacia volar las cabezas y armas de mis adversarios, era placentero, no todos los días podía decir que estaba asesinando zombies egipcios. Conseguí hacer retroceder a la horda, sin embargo uno de los gigantes saltó y golpeó con sus dos manos juntas el suelo, provocando que mi tornado se destruyera al perder el equilibrio. Aterrizé afortunadamente en una zona desierta de esqueletos vivientes, tenía que huir enseguida, sin embargo varias manos putrefactas salieron del suelo agarrando mis piernas, el resto de cuerpos desmantelados esparcidos por la arena se iban reagrupando hasta formar varios soldados. Mierda, estaba rodeado, potencié mis piernas conseguiendo escapar de esas manos esqueléticas, transformé mi mano derecha en una espada de energía para combatir con uno de los enemigos, iba a partir su escudo dorado a la mitad pero rebotó provocando que me retirara a varios metros por precaución. ¿Qué está pasando? Se supone que mi poder puede cortar cualquier tipo de metal. La respuesta al problema se me reveló en el mismo escudo de mi oponente, apareció el símbolo de Anubis. Esto va a ser más complicado de lo que creía. Se me ocurrió la idea de saltar a una gran fuerza para escapar de esta horda de muertos para llegar con mis compañeros. Al potenciar mis piernas la arena donde estaba se hundió, provocando que cayera con ésta. Aparecieron más manos que me agarraban y dañaban mi traje, los dedos afilados de los muertos raspaban mi piel viva, una momia con su espada dorada me la clavó en mi costado, provocando que escupiera sangre. Al notar que me estaba muriendo, cerré mis puños y creé un campo de energía que evaporó a mis enemigos. Me quité la espada de mi zona herida, puse mi mano para tapar la sangre que me salía, me encontraba débil. Oí cómo la arena tembló, me di la vuelta para saber la situación en la que me encontraba. Uno de los gigantes estaba a pocos metros de mí, sujetaba una gran masa de granito. Se dió cuenta de mi presencia, se puso en una pose pareciendo que fuera un pitcher y me lanzó el granito a una gran velocidad, pude esquivarlo con mi supervelocidad a duras penas. Estaba tumbado en la arena, la parte derecha de mi máscara estaba destruida, no paraba de sangrar. Necesitaba para  la hemorragia de mi costado, corté el trozo que me quedaba de mi traje de la parte de mi brazo derecho para hacer una venda casera y tapar el agujero que me hicieron. Oí chillos agudos provenientes de los aliados de Anubis, al parecer adoraban a su Dios que se encontraba en el cielo peleando con The Angel. Nuestro salvador empezó a lanzar flechas de energía dorada que generaba con su poder, no obstante al llegar a pocos centímetros de la cabeza del Dios se deshacían como si fuese polvo. Anubis hizo una mueca de diversión, lanzó su cetro al aire, hizo una señal con su mano para que The Angel se acercara y peleasen cuerpo a cuerpo. Mi supervisor sin pensarlo dos veces, se lanzó directamente hacia el cetro, cosa que hubiera hecho yo también. Casi a punto de tocarlo, Anubis le sorprendió por detrás y con su palma de la mano le golpeó la cabeza haciendo que fuese lanzado en dirección a uno de los edificios destruidos de esa ciudad. The Angel no se rindió y volvió a por el chacal a gran velocidad, el angel intentó golpearle en la mandíbula pero Anubis apartó su mano hacia la dirección contraria, con su mano libre golpeó la cara del superhéroe, dejándolo incosciente. El Dios agarró su cetro y lanzó un rayo a The Angel, sin embargo éste consiguió protegerse con sus alas haciendo que se destruyesen y chocando a gran velocidad con otro de los edificios de la ciudad. Todo el ejército empenzó a chillar de la emoción.
 
- The Angel...¿sigues vivo? -le pregunté por mis auriculares.
 
- Sí, solo tengo varias costillas rotas -respondió débilmente.
 
- Ya no hay posibilidades de obtener el cetro, ¿verdad? -pregunté desesperado intentando huir a gran velocidad ahora que no me hacían caso los muertos.
 
- Mis alas están rotas, he utilizado mucha cantidad de energía, no las podré generar hasta dentro de 24 horas -me explicó algo nervioso.
 
- No tenemos ni 30 minutos -comenté, me despisté y tropecé con una mano esquelética. Estaba tumbado boca arriba, otra vez me salían lágrimas de mis ojos. No puedo estar así, no quiero estar así. Me incorporé lentamente, estaba cansado, ¿cuánta sangre habría perdido ya? ¿y por qué mierda no vienen los refuerzos? ¿Por qué siempre los héroes me dejan de lado? Observaba a lo lejos cómo varios tornados intentaban despejar la zona para que las momias no entrasen a la ciudad-. Danny, ¿me escuchas?
 
- ¡Ker! Estamos haciendo todo lo que podemos para mantenerlos en su linea hasta que lleguen los refuerzos, ¿dónde estás? -me preguntó agotado y preocupado Green Twister.
 
- No...creo que me quede mucho tiempo, me han apuñalado, tengo heridas en todo mi cuerpo, estoy cansado -explicaba agotado. Una luz proveniente del cielo me dislumbró el camino, era Anubis señalando con su cetro brillante a Hallak. Toda la horda empezó a mirar a aquella dirección, empezaron a correr, zombies corriendo ¿qué es esta pesadilla? El resto de mis enemigos ya volvieron en sí, me perseguían lanzándome lanzas y flechas a la distancia, yo los esquivaba sin mucho éxito. Una espada salió del suelo y se clavó en mi pie derecho, grité del dolor. Salió una mano que me agarró la pierna además del craneo descompuesto lleno de vendas del causante de tal acto. Enojado logré romper su cabeza con mi poder. Empezaba a caminar, sin embargo estaba rodeado de zombies. Observé que había un tornado de Danny a pocos metros de mí, estaba perdiendo fuerza. Era mi oportunidad, salté hacia el centro del tornado y empecé a girar, potenciando el tornado, convirtiéndolo en un arma que me sirvió para poder estar a pocos kilómetros de mis amigos.
 
- ¡PASTE, COPIA! -exclamé gritando a mi auricular. Me fijé que Ricardo me hizo caso, ahora que mi zona estaba más o menos desholada, dejé el tornado y corrí con todas las fuerzas que me quedaban.
 
- ¡KER CUIDADO! -gritó Danny. Me dí la vuelta observé cómo una gran bola de granito me iba a alcanzar para quedar hecho pedazos. Escupí sangre, abrí los ojos, estaba apoyado en la arena cálida del desierto, vi de forma borrosa trozos de granito a mi alrededor. ¿Cómo podía estar vivo? Debería de estar muerto. Observé que delante mía había una especie de muro verde...no, estaba protegido por un escudo de energía. Tobías. Ya van 2 veces que me salvas.
 
- Ker, te vi a lo lejos y puse un gran escudo en todas las zonas, menos mal que acerté -me explicó suspirando del alivio Gryn Syld.
 
- Gracias -fue lo único que podía decir. Noté como una estampida se dirigía a lo lejos, eran los muertos. Me intenté incorporar pero me caí al suelo. Miraba la asquerosa arena, ¿esto sería lo último en ver antes de morir? Me fijé más detalladamente en la arena que tenía a centímetros de mi cara, se hundía poco a poco, pude observar una cara, MIERDA. Conseguí atravesar al esqueleto que se encontraba en la arena con mi espada de energía. Tenía que huir. Sin embargo una lanza atravesó mi antrebazo, lloré del dolor. ¿Cómo podían haber atravesado el escudo? Mierda, me quité del lugar herido la lanza-. Chicos, tenemos un problema, sus armas pueden atravesar los escudos de Tobías.
 
- ¡NO ME JODAS! -exclamó asustado Gryn Syld.
 
- ¿Qué...vamos a hacer? -preguntó atemorizado Danny.
 
- Están viniendo a por nosotros muy...rápido -comentó Ricardo alarmado.
 
- Dejadme, intentaré distraerles, llevaos a Aaron con vosotros y proteged Hallak. Rápido -expliqué entre balbuceos. Esto era todo lo que podía hacer. Sacrificarme. Me arrodillé mirando a la arena, las pisadas de mis adversarios las escuchaba cada vez más cerca- Marissa, perdóname por no cumplir mi promesa. Ethan, espero que te puedas convertir en un suprhéroe de verdad, no como yo. Doris...odio decirlo pero...te amo -miré al cielo tras decir mis últimas palabras, cerré los ojos esperando a mi destino. Ya no tenía fuerzas, no podía utilizar más mis poderes.
 
- Esas palabras tan bonitas se las podrás decir cuando vuelvas a Eustópolis -me dijo The Angel por los auriculares. Abrí los ojos, vi un destello luminoso en uno de los edificios derrumbados. Salió a gran velocidad volando The Angel, me agarró de la cintura y me llevó con mis amigos.
 
- Creí...que no podías volar -le comenté desconcertado y agradecido por que me salvara.
 
- Yo nunca dije eso, puedo volar con otros trucos, no solo con mis alas doradas -me explicó. Vi cómo podía volar debido a que le salieron mini alas de energía tanto en sus antebrazos como en sus piernas.
 
- Dios...Ker -comentó asustado Danny al verme desangrentado y con mi piel algo pálida.
 
- He llamado también a superhéroes con capacidades médicas, como al Renacido. Vuestro amigo se recuperará -explicó The Angel calmando la situación.
 
- Si tardan igual que tus compañeros...vamos mal -dije de forma despectiva.
 
- Me he comunicado con ellos ante la paliza que me dió Anubis, en menos de 10 minutos vendrán, esta no es la única amenaza que puede destruir el mundo -me explicó algo preocupado y nervioso. Nuestro supervisor me cargó a su espalda, Danny creó tres tornados para que Ricardo y Aaron pudiesen ir junto con él a una gran velocidad. No tardamos mucho hasta llegar arriba de los muros de Hallak, donde se encontraba Tobías.
 
- ¿Y ahora qué hacemos? -preguntó Gryn Syld atemorizado.
 
- El plan seguirá siendo el mismo...todo es para conseguir tiempo, 8 minutos -expliqué algo cansado, me dejaron en el suelo con cuidado, podía observar cómo los zombies corrían hacia los muros.
 
- Ricardo, ¿no puedes copiar el cetro de Anubis? -le preguntó The Angel intentado buscar algo de esperanza ante esta situación.
 
- Lo intenté al principio de la batalla, pero no podía. No puedo copiar objetos divinos -explicó apenado.
 
- ¿Pero sí puedes copiarme? -le preguntó de nuevo The Angel.
 
- Sí, pero si te copio sin mostrar alguna habilidad, tu copia no tendrá poderes. Copio lo que puedo ver, incluso si es una habilidad -explicó Paste.
 
- De acuerdo, ¿puedes copiar ésto? -le preguntó el superhéroe de nivel S mientras generó una flecha de energía que podía controlar con su dedo índice.
 
- Sí, puedo -respondió serio. Paste creó más de 50 flechas, de las cuales utilizó The Angel para moverlas a su antojo, lanzándose al enemigo, atravesando las cabezas de las momias provocando su muerte. Esto hizo que se realentizase algo su incursión a la ciudad, sin embargo ya llegaron varias hordas de los muertos. Observamos cómo los zombies hablaban entre ellos, clavaron una de las espadas doradas que tenían en el muro, luego otra a pocos metros de ésta, empezaron a repetir el proceso hasta que nos dimos cuenta de que estaban escalando el muro.
 
- ¡¿Por qué estos zombies son inteligentes?! -preguntó asustado Tobías.
 
- No te asustes y crea un muro horizontal. ¡AHORA! -le ordené a gritos. Él, asustado creó lo que le mandé. Nada más llegar a la cima, los zombies saltaron pero se chocaron con el muro de energía verde provocando que se cayeran. The Angel se beneficiaba de este hecho para acabar con los zombies que se encontraban escalando el muro. Sin embargo, no pasó mucho hasta que a uno de esos muertos vivientes se le ocurrió la brillante idea de hacer una fisura en el muro de energía con su espada, con sus dedos esqueléticos expandió esa fisura hasta que se convirtió en un agujero por el que podían pasar sus aliados de ultratumba. Danny se encargaba de echar a estos zombies con mini tornados. Oímos pasos a lo lejos, los gigantes ya habían llegado cerca de la ciudad. Mierda, se me habían olvidado completamente. Uno de ellos lanzó otra bola de granito a nuestra dirección.
 
- ¡Yo me ocupo! -exclamó Danny creando un tornado de varios metros con el que frenó y direccionó la ruta de caida de la bola, La colocó en el suelo con cuidado- Eso...ha costado mucho -comentó exhausto. Pudimos observar cómo otros gigantes tenían más granito, no podemos depender de Green Twister para siempre, su poder se debilitará y no podrá utilizarlo.
 
- Ricardo, ¿Puedes copiar cosas que ya has creado con anterioridad? -le pregunté con prisa.
 
- Nunca lo he probado...¿Qué quiéres que haga exactamente? -me preguntó desconcertado.
 
- El Tornado de Luz Celeste, nuestro combo. Creala justo debajo de los pies de esos gigantes -le expliqué señalando a los objetivos.
 
- Lo intentaré -me respodió algo inseguro y con miedo. Logró crear solamente uno pero de grandes metros, hizo que uno de los gigantes cayese encima de otro de sus compañeros. La fuerza del viento se llevaba al cielo las bolas de granito aterrizando en nuestros enemigos-. Solo he podido hacer uno, lo siento.
 
- No te preocupes, con esto ya tenemos tiempo de sobra -comentó The Angel más animado mientras acababa con los intrusos que salían del muro de Tobías. Sin embargo, Anubis con su cetro lanzó un nuevo rayo de luz que evaporó la copia de Paste, éste cayó al suelo, tenía los mismos sintomas que Aaron.
 
- ¡Ricardo! -exclamó Danny preocupado agarrando a Paste antes de que se cayera al suelo.
 
- Solo...ha eliminado la copia, si ese rayo da a las habilidades de los superhéroes...¿también los mata? -explicaba asustado Tobías ante la situación. El muro de energía se estaba empezando a desvanecer.
 
- ¡TOBÍAS, CONCÉNTRATE! -le chillé desesperado. No pudimos continuar con nuestra discusión debido a que una bola de granito se dirigió hacia nosotros-. Mierda.
 
La bola de granito destruyó todo el centro del muro de Hallak, aparte del generado por Tobías. Loz zombies gritaron al conseguir su objetivo, traspasaron los muros alzando sus armas, iban a matar a todos los seres vivos que hubiese en la ciudad. Teníamos que impedirlo, sin embargo nosotros no estábamos del todo bien. The Angel se encontraba tirado en el pavimento del muro, estaba sangrando. Danny no paraba de llorar mientras que ponía sus manos sobre su cabeza.
 
- Chicos -dijo Tobías que se encontraba delante del límite del muro ahora destruido. Nos miró desconcertado, le salía sangre de su cabeza, parece que uno de las rocas que componían el mural le dió en su cara. Dió paso para atrás debido a su pérdida de equilibrio. Iba a caer al vacio, junto con los zombies.
 
- ¡NO! -exclamé. Corrí a una gran velocidad con la poca energía de mi poder que me quedaba, agarré su mano y lo lancé hacia el muro, junto con mis compañeros. Yo no tenía salvación, iba a caer en su lugar- Tú mereces vivir -le dije las palabras que recordé de aquel día, cuando mi amigo me salvó por primera vez. Él alzó su mano para que la pudiese agarrar pero era demasiado tarde. Mi muerte era inminente. Supongo que esta era mi forma de redimirme por mis actos. Nunca deseé ser un superhéroe, me convertí en uno para acabar con los falsos héroes, para hacer cosas malas. Al final, no he matado a nadie y he acabado salvando muchas vidas. Nunca imaginé tener una muerte noble. Empecé a llorar antes de caer y que me deborasen los muertos vivientes. Comencé a recordar aquellos días con mi hermana, con mis verdaderos padres-. Hermana...al final podremos estar juntos de nuevo.
 
Cerré los ojos. Me extrañe de que estuviera vivo. Sentí una brisa en todo mi cuerpo. Abrí los ojos. Observé que estaba cargado como si fuera una princesa en los brazos de...no me jodas.
 
- ¿Estás bien? -me preguntó Light Layer. ¿Por qué de todos debía ser él quién me salvarme? Para eso prefería ser deborado por los zombies.
 
- Sí -respondí a regañadientes mientras escupí sangre.
 
- Ten cuidado, la sangre es algo dificil de quitar -comentó el héroe de luz. Pues te jodes. Me dejó con mis compañeros, observé cómo The Angel se recuperaba gracia a la ayuda de otros héroes de nivel S, además de estar acompañado con el Renacido.
 
- ¿Cuál es la situación? -preguntó uno de los compañero de Light Layer.
 
- Muertos vivientes controlados...por un cetro divino que lo tiene el mismísimo Anubis -explicó The Angel tragando con calma el vaso con el líquido verde que generaba el médico.
 
- También hay gigan... -no pude acabar la frase al ver que los gigantes estaban destruidos.
 
- Tardé un poco más en venir por estar eliminando a esos seres grandes -explicó Light Layer ayudando a levantar a The Angel.
 
- Perdonad...¿creéis que podéis curar a nuestros amigos? -les preguntó tímidamente Danny. Estaba más calmado ahora que habían venido los refuerzos. El Renacido se dirigió hacia a mi y me dio otro vaso con su suero. Me curó por completo, mis heridas sanaban solas, sentí cómo mi habilidad estaba en su máximo esplendor. No obstante, no pudo salvar ni a Ricardo ni a Aaron.
 
- ¿Qué pasa con los zombies que han entrado a la ciudad? -les pregunté algo preocupado.
 
- Nuestros compañeros se encargarán de ellos, y si les podéis ayudar será mucho mejor -nos explicó Light Layer. The Angel pudo generar a la perfección sus alas angelicales.
 
- Mis compañeros llevabaran a los heridos a un lugar seguro, el resto ayudad en Hallak. Nosotros iremos a derrotar a Anubis con el resto de... -nos intentó explicar nuestro supervisor pero alguien empezó a llamar a los superhéroes de nivel S. Sus caras cambiaron a horror - ¿Cómo que hay muertos en el resto de las ciudades de Egipto? -preguntó asustado y enojado a la vez. Parece que Anubis sintió el peligro y hizo otra jugada. Eso querrá decir que habrá menos héroes para enfrentarle. Tras acabar de discutir, los 2 amigos se miraron entre ellos.
 
- Yo puedo ayudaros -les comenté serio y decidido.
 
- No chico, es demasiado peligroso. Esto es un trabajo para los de nuestro nivel -contestó Light Layer intentando que entrara en razón. No lo vas a conseguir.
 
- Ker, aprecio mucho tu ayuda, pero ahora necesito que estés con tu equipo, eres un gran líder, ¿me harías el favor? -me explicó nuestro supervisor calmadamente apoyando su mano sobre su hombro. Sí que sabe convencer a las personas.
 
- Esta bien, lo haré -respondí. Una vez que acabe aquí, iré con vosotros. Si tengo una posibilidad de matar a Light Layer no me la puedo perder. Echaron a volar a gran velocidad para dirigirse contra Anubis-. Tobías, haz un muro que tape el agujero.
 
- ¡Sí! -exclamó decidido aunque sus manos aún estaban temblorosas. Fue gracioso ver las caras inexpresisvas de los esqueltos al toparse con el muro. Los zombies no tardaron en crear fisuras con sus espadas, lo bueno es que no eran profundas debido al volumen tan grande del muro de energía.
 
- Danny, ahora que no hay gigantes, lanza tornados alrededor del muro para echar a los muertos vivientes. Tobías y yo iremos a ayudar al resto de los superhéroes -le expliqué calmadamente. Era muy positivo que todos hubiésemos recuperado nuestra fuerza gracias al Renacido. No nos tuvimos que preocupar de nuestros compañeros ya que los héroes que acompañaban al médico los teletransportaron a una zona segura de este país, protegida por el gobierno. Salté hacia el interior de Hallak, destrozando el pavimento del suelo. Tobías daba saltitos con mini muros de energía que creaba en el aire para bajar, como si fuera una escalera.
 
- Oye, antes de seguir con nuestro objetivo, gracias por salvarme -me agradeció Gryn Syld.
 
- Te debía ya una, ¿no crees? -le respondí con humor.
 
- Sí, por cierto, "tú mereces vivir", esa frase es mía -me explicó fingiendo estar enojado.
 
- Cuando salgamos de esta situación ya me podrás demandar por copyright -le comenté. Empezamos a correr, observamos cómo un superhéroe creaba de la nada guerreros de barro, con los que luchaban contra los zombies. Oimos gritos provenientes de un callejón de la ciudad. Fuimos corriendo a ese lugar, paramos al descubrir que estaba repleto de cadáveres, niños...mujeres, hombres asesinados a sangre fría, habían señales en sus cuerpos de que habían sido comidos. Tobías no pudo aguantar las ganas de vomitar.
 
- ¿Esto es lo que pasa...cuando llegamos tarde? -me preguntó enojado al sentirse impotente en esta situación. Ahora sabes cómo me sentí aquel día, cuando perdí a mi familia. Observamos cómo una niña corría y tropezaba por el mar de muertos. Le seguían varias momias con armas. Con mi brazo convertido en un cañón láser, disparé al cráneo de los malechores, acabando con ellos. Ella abrazó a Gryn Syld agradecida.
 
- Mis padres...están muertos -no paraba de repetir la pobre niña.
 
- No te preocupes, estamos aquí -dijo Tobías acariciando su pelo para calmarla. Le observaba más frustado que antes. Bienvenido a la cruda realidad, amigo. Mi compañero cargó a la chica a sus espaldas, fuimos a una gran plaza que estaba recubierta de oro... y sangre. Al parecer, los Hallkianos se encerraron en sus casas y no abrieron sus puertas para la población proveniente de la ciudad empobrecida, dejándolos a su suerte. El superhéroe que creaba ejércitos de barro se acercó a nosotros.
 
- ¿Situación? -nos preguntó alarmado.
 
- Horda de 50 zombies, 20 de ellos comiéndose el resto de personas y las otras atacando a uno de tus compañeros -le expliqué. El superhéroe creó un ejército de 50 soldados de barro. El compañero suyo creaba un humo verdoso que hacía que el rival se confundiera de sentido, provocando inestabilidad física como mental. No tardaron nada en derrotar a los rivales.
 
- Buen trabajo provocándoles locura, "Madness" -le halagó el héroe de barro.
 
- No creí que funcionaría en muertos, la verdad -comentó su compañero aliviado. Nos dirigíamos hacia los 2 hasta que una bola de granito los atravesó, destruyendo más infraestructuras doradas. La niña que cuidábamos empezó a llorar.
 
- ¡¿Qué mierda ha pasado?! -preguntó asustado Tobías.
 
- Que Anubis ha creado más gigantes -le expliqué. Esto es una mala señal, aún no le han derrotado, si esto sigue así no habrá ningún futuro para esta ciudad...ni para el país. Observamos los miembros despedazados de aquellos superhéroes de nivel S, niguno era uno de los que estuvieron en el incidente de aquella vez. Por lo que por primera vez me sentí mal al ver que murieron 2 de nivel S.
 
- Vámonos, no hay nada que podamos hacer aquí -le comenté a Tobías que no paraba de llorar en silencio al ver la crueldad con la que los habían asesinado. Caminos en la dirección por la que volvimos pero nos detuvimos al ver que varios soldados de barro se formaron ante nosotros.
 
- ¿Por qué...se han creado? -me preguntó confuso y asustado mi amigo.
 
- Espera...no me digas que -no pude acabar la frase ya que observé cómo los muertos que habían sido asesinados por los aliados de Anubis se lavantaban. Me dí la vuelta rápidamente, observé cómo se formó un monstruo con las partes  restantes de Madness y de su compañero de barro, estaban unidas con lo que parecían líneas doradas. De su mano derecha nos lanzó el humo verde. Perdí la noción de mis sentidos, intentaba apartarme pero estaba alzando mis manos-. Crea un escudo, ¡YA!
 
Logró crear un escudo grande que nos cubría, estábamos rodeados por los nuevos zombies, no paraban de golpear el escudo de energía con fuerza.
 
- ¿Qué hacemos ahora? ¡No controlo nada de mi cuerpo! -exclamó preocupado Tobías.
 
- Tendremos que esperar hasta que se pase el efecto -expliqué enojado al estar en esta situación. Sin embargo, varios de los muertos cogieron varias lanzas y espadas doradas con los que intentaban crear fisuras en el escudo, lo estaban logrando. Mierda, ¿qué hacemos ahora? Se lavantó una brisa que hizo que todos los zombies saliesen volando en distintas direcciones. Vi cómo caían los muertos vivientes de cabeza, incluso el monstruo de los 2 héroes, por lo que sus efectos dejaron de funcionar en nosotros.
 
- Chicos, menos mal que os he encontrado...intentaba proteger el muro como dijiste pero...aparecieron del suelo más gigantes y -Danny no pudo acabar la frase ya que se cayó en mi pecho una vez que Tobías había quitado su escudo.
 
- ¿Qué ha pasado? -le pregunté aterrado. Espero que no sea lo que me imagino...
 
- Han destruido los muros, están entrando, todo el ejército -terminó de explicar, se desmayó, observé como su espalda estaba herida. Oímos grandes pisadas y chillidos agudos, nuestros enemigos estaban viniendo a esta dirección.
 
- ¡Vosotros! ¡Yo me encargo del resto! Id a 3 calles más arriba, hay civiles que necesitan ayuda -nos explicó un superhéroe que se paró delante nuestra, estaba levitando. Nosotros le hicimos caso, pude observar que creó con sus manos una corriente de agua, la cual la hacia más grande. Una vez llegado la horda a esta plaza, el héroe la lanzó hacia ellos, de sus manos recorría agua infinita, parecía que le estaba tirando un Tsunami. Su poder sí que era muy útil para este tipo de situaciones. Fuimos a las indicaciones que nos comentó el héroe de agua, allí habían varios niños en uno de los edificios destruidos por culpa del granito, una gran horda de zombies les rodeaba, debido a que no paraban de llorar. Oimos otro grito proveniente de más calles para arriba.
 
- Yo me ocupo, tú encárgate de ayudar -le dije a Tobías serio. El accedió y se marchó corriendo aprovechando que no teníamos la atención de los zombies por no estar haciendo ruidos- Danny, despierta -mi amigo no me hacía caso, estaba incosciente. No tuve otra opción que golpearle en la cara, esta vez sí que se despertó.
 
- ¡¿PERO QUÉ TE... -le tapé la boca para que no hiciera ruido.
 
- Mira esos niños, ¿puedes quitar a esa horda de zombies? -le pregunté señalando al ejército de muertos. Green Twister afirmó algo enojado, ya se le pasaría. Consiguió echar a todos con sus tornados. Yo me potencié y bajé a los 3 niños al suelo.
 
- ¿Qué hacemos? ¿A dónde les llevamos? -me preguntó preocupado.
 
- Por favor...no nos abandonéis -nos dijo uno de los niños que no paraba de abrazar mi pierna.
 
- Nuestros padres nos dejaron aquí tirados -comentó otro niño empezando a llorar.
 
- No os preocupéis, ¡nosotros somos superhéroes! ¡os salvaremos! -les comentó Danny con voz superheróica para tranquilizar a los chicos.
 
- ¿De verdad? -nos preguntó el niño que no paraba de abrazarme.
 
- Por suspuesto -respondí acariciando su cabello-. Danny, llevemosles al hotel, que entren a una de nuestras habitaciones, allí estarán seguros.
 
- ¿Pero y si les alcanza una bola de granito? -me preguntó inseguro el plan.
 
- Hablaremos con Tobías para que cree un muro de energía, es resistente al granito. -le expliqué con lógica. Accedió al plan. Fuimos a por Tobías ya que se encontraba a pocas calles, acabé con algunos zombies con mis callones láser. Encontramos a nuestro compañero de rodillas dándonos la espalda, parece que estaba sujetando algo con fuerza. Había una piedra de granito al frente suya, el resto de los edificios estaban derrumbados, algunos los estaban consumiendo las flamas de las llamas. Fue un alivio al ver que no habían apenas zombies en este lugar. Me acerqué poco a poco a mi amigo. Danny se quedó cuidando de los niños.
 
- Tobías... -no pude acabar la frase al saber el motivo de sus lloros, estaba abrazando la cabeza...de la niña que salvamos con anterioridad.
 
- No pude salvarla...se fue corriendo...para ver a sus padres...pero eran zombies, yo se lo quería impedir y...aterrizó el granito -me explicaba agonizando entre lágrimas. No pude sentirme igual que Tobías, ¿Por qué los niños tenían que morir? Esto me recordaba cada vez más a aquel día. Me agaché para poner mi mano sobre el hombro de mi amigo.
 
- A veces no podemos salvarlos a todos -le comenté.
 
- ¡LO SÉ! ¡AAHHHH! -gritó con toda su alma enojado.
 
- Ker... -dijo Danny preocupado, me giré para verle, estaba temblando del miedo, al igual que los niños que se encontraban detrás de él tras ver toda esta masacre.
 
- Hey, vámonos... hay más personas a las que salvar -le comenté agarrándolo y forzándolo a dejar la cabeza de esa niña en el suelo. Me siguió caminando lentamente con la cabeza cabizbaja.
 
- ¿Por qué está pasando todo esto? ¿Por qué los malos solo quieren ver el mundo destruido? -nos preguntaba Gryn Syld apenado sin parar de llorar. Yo no tenía las respuestas que quería obtener mi amigo, solo podía seguir corriendo hasta que llegasemos a nuestro destino. Toda esta situación es horrible, espero que el resto de superhéroes de nivel S estén controlando las demás ciudades de Egipto. Finalmente llegamos al hotel, la zona estaba depejada, el suelo seguía mojado, supongo que ese héroe de agua desalojó el lugar. Les metimos dentro de la habitación de Danny.
 
- ¡Tengo miedo! -exclamó uno asustado.
 
- No quiero estar solo -comentó otro niño.
 
- No os preocupéis, yo estaré con vosotros. ¡Un aunténtico superhéroe! -exclamó Danny haciendo una pose heróica.
 
- Danny... -le iba a decir algo pero él me cortó.
 
- Estoy herido, no os lo he dicho pero estoy cansando, y ahora mismo no está el Renacido para curarnos. No os preocupéis, si pasa algo tendremos los auriculares -nos explicó Green Twister. Nosotros accedimos a su decisión, Tobías le dió sus auriculares debido a que los suyos estaban estropeados. Nada más salir del hotel, Gryn Syld creó un gran muro de energía.
 
- ¿Qué hacemos ahora? -me preguntó serio.
 
- ¿No es obvio? Si seguimos aquí la situación seguirá estando peor. Vamos a ayudar a Light Layer y a The Angel -le expliqué decidido.
 
- Si están tardando tanto en derrotarle es...por qué es muy poderoso...¿crees que podremos ganar? -me preguntó preocupado.
 
- Claro, tiene que funcionar. Somos 4 con poderes increíbles. Además, aunque odie admitirlo Ligth Layer es muy poderoso no creo que lo pueda derrotar fácilme...-no pude acabar con mi explicación ya que Light Layer aterrizó en el suelo, herido. Se empezó a levantar lentamente, veía que su trajes estaba lleno de cicatrices, estaba manchado de sangre arruinando su traje blanco.
 
- ¡LIGHT! -exclamó preocupado Tobías que se dirigió hacia él rápidamente.
 
- Creo que ahora sí que necesitarás mi ayuda -le comenté con cierto aire de superioridad. No podía evitar estar nervioso ante esta peliaguda situación, es la primera vez que veo al superhéroe de luz en tal mal estado. Me estaría alegrando si no fuera porque si él muere, estaremos todos muertos.
 
- Sí...necesitamos toda la ayuda posible -comentó Light agotado. Se puso firme-. ¿Sabéis volar?
 
Los 2 negamos con la cabeza. Layer nos agarró d nuestras cinturas con sus 2 brazos, se elevó y voló superando la velocidad de la luz. Llegamos a la región donde estuvimos hace relativamente poco tiempo, en la meseta de Guiza. The Angel peleaba cerca de la esfingue. Anubis estaba todo el rato alzando su mano izquierda parando todas las flechas de energía de nuestro supervisor.
 
- Lánzame hacia el Dios. Tobías, cuando suelte el cetro crea un escudo de energía que recubra el cetro. Light, cuando esté desprotegido golpéale hasta matarle -le expliqué el plan a mis compañeros superhéroes.
 
- De acuerdo, muéstrame cuál es el poder de los alumnos de la Academia Heaven -me comentó serio Light Layer mientras me lanzaba hacia el enemigo. Junté mis brazos, los potencié además de convertirlos en cuchillas, empecé a girar aprovechando la fuerza de gravedad y la supervelocidad. Ojalá estuviera Danny para observar el tornado que he creado por mí mismo. Anubis estaba distraido parando los ataques de The Angel. Pasé a toda velocidad cortando su muñeca la cual sujetaba el cetro. Aterricé con gran potencia en el suelo, provocando una gran onda expansiva. Me fijé en cómo Anubis gritaba de dolor y cómo su muñeca soltaba el cetro. Tobías lo recubrió con un escudo de energía impidendo que el adversario lo pudiera coger con su otra mano. Anubis, transformó la mano que le quedaba en oro, empezó a hacer una fisura al escudo para agarrar el cetro. Sin embargo, Light Layer le agarró de la cintura, luego de su pierna derecha y lo lanzó al cielo. The Angel creó una lanza dorada con un rayo de energía de 5 metros, se la lanzó a Anubis, éste se empezó a electrocutar en el cielo, provacando que se generase una tormenta. Empezaba a chispear. Tobías aterrizó sin problemas ya que se cubrió dentro de una bola de energía, parecía un hamster. El cetro, ya sin el escudo, cayó en medio de nosotros 2, estaba a varios metros. Era nuestra oportunidad. Me potencié las piernas y me dirigí a por el objeto, no lo pude coger ya que apareció una mano de piedra gigante debajo del cetro el cual elevó el cetro a grandes metros de distancia. Nos empezamos a hundir por el hoyo que creaba esa mano.
 
- ¡¿Qué mierdas pasa?! -preguntaba mi amigo asustado, intentando correr para no caer en el subsuelo.
 
- Supongo que no iba a ser tan fácil de derrotar al Dios de la muerte -respondí. Con mi velocidad saqué a mi compañero de esa situación. A varios metros de distancia, observamos cómo una esfingue con vida salía de la arena. Anubis agarró el cetro con su otra mano. Iluminó el objeto, haciendo que su otra mano se regenerase. Se genararon además a varios kilómetros varias momias con arcos dorados y con lanzas el mismo tipo de material. Apuntaban a los superhéroes de nivel S.
 
- Si hieren a Light Layer...o a The Angel... -dijo Tobías nervioso y alterado por la nueva situación desesperante.
 
- Tenemos que hacer un nuevo plan -comenté rápido. Puedo acabar con todos los zombies egipcios con mi habilidad, sin embargo, ¿qué hacemos con la esfingue? Creo que hay algo que puede funcionar-. Tobías, yo me ocuparé de las momias. Tú, con tu escudo haz que la esfinge se resbale.
 
- ¡¿Qué?! -exclamó atemorizado Tobías por el plan. Me fuí sin decir nada más, confiaba en mi amigo. Con mi gran velocidad cortaba con mi espada los cuellos de todos los muertos vivientes. No paraban de aparecer más y más del suelo, para mí no era ningún problema. Eran pocos en comparación con la gran horda del inicio. Observaba mientras tanto, cómo Tobías logró obtener la atención de la esfingue, intentó pisarle pero él hizo un escudo en tal posición que hizo que se resbalase y callera al suelo. Anubis observó desconcertado a su ejercito siendo destruido poco a poco, hecho que le enojó mucho.
 
- The Angel, tengo un plan -le comenté rápido por los auriculares antes de que aquel Dios hiciese su otro movimiento.
 
- Dime, ¿cuál es? Soy todo oídos -me respondió algo agotado.
 
- Un combate uno contra uno. Anubis dejará su cetro y peleará contigo. Cuando baje su guardia, Light Layer cogerá el cetro y restaurará todo -le expliqué.
 
- ¿Por qué iba a aceptar un duelo contra mí? -me preguntó algo inseguro.
 
- Debido a que ya lo hizo una vez, para mostrar su seguridad. Ahora puedes hacer lo mismo, provocándole. Seguro que no se resistirá a paterar tu honor y demostrar que con un Dios no se juega -le terminé de explicar.
 
- Espero que tu plan funcione, es lo único que nos queda -me comentó nervioso. Me fijé en el cielo, ahora me daba cuenta de que estaba lloviendo. Los nubarrones y los rayos que caían por las tormentas hacían que la vista no fuese del todo buena. Menos mal que los 2 llevan trajes luminosos. The Angel se puso a pocos metros del chacal. Se desarmó delante suya, con sus dos manos hizo un gesto para que mirase su alrededor. Anubis le hizo caso, observaba que estaba siendo derrotado por simples humanos. El angel le realizó una nueva señal con sus dos manos para que se enfrentara con él. El Dios estaba dudoso, no quería soltar su cetro, entonces The Angel empezó a hacer expresiones y gesto haciéndose se ver como una gallina. Eso sí que es echarle valor. Anubis lanzó al cielo su cetro enojado. Cerró sus puños, los convirtió en oro. Sí que le había cabreado. El Dios fue el primero en dar el primer golpe, su lucha parecía un torneo de Kick Boxing. The Angel apartaba sus patadas y golpes, estaba más seguro que la última vez. No obstante, Anubis volvió tambien sus piernas doradas haciendo que cualquiera de sus golpes le doliese aunque las lograra parar. Light Layer aprovechó que estaba distraido dando una paliza a su compañero, para volar a gran velocidad hacia el cetro. Sin embargo, Anubis se dió cuenta de su presencia y con su mano dorada que recreó cerró su puño, haciendo que un rayo disparase al héroe de luz. Tras ser afectado cayó al suelo. Dejó de llover. No tenía palabras para decribir cómo me sentía. Estaba feliz pero...enojado, tristeza, me surgió un sentimiento de miedo y de incertidumbre. Fui a gran velocidad hacia Light. Le intentaba llamar pero no respondía, estaba igual que Aaron y Ricardo. ¿Ahora quién será capaz de derrotar a Anubis? The Angel no va a aguantar mucho. El grupo famoso de superhéroes desde hace años no se encuentra en la tierra, él era nuestra única esperanza.
 
- Mi...amigo...¿está...muerto? -preguntó el angel teniendo algunas interferencias, sentía el temor en su voz.
 
- No, pero casi, necesitamos el cetro ahora -le respondí.
 
- No creo que vaya a durar mucho -me comentó desesperado. Me tentaba mucho el hecho de poder rematar ahora a Light Layer pero hoy no era el momento para eso. Si cerrando su puño derecho puede hacer que controle el cetro a distancia, habrá que pararle. Observé a Tobías viniendo hacia mí con su bola de energía. Ya sé qué hacer.
 
- Tobías, en 10 segundos, pon escudos infinitamente en las manos de Anubis. Hasta que se te acabe la energía. Mi vida y la del mundo depende de este último plan -le expliqué apresuradamente.
 
- De acuerdo -me comentó serio y decidido. Me coloqué justamente debajo de donde estaba el cetro. Estaba listo para saltar y cogerlo al vuelo. Puse todo mi poder en mis piernas, si fallo con este salto...todo se irá a la mierda. Al sentir que estaba preparado salté como si fuera un rayo que se dirigía a su origen, a la tormenta. Alzé mi mano derecha. Conseguí agarrar el cetro. Anubis, al sentir mi presencia noqueó a The Angel pegándolo fuertemente en la mandíbula, haciendo que cayera a gran velocidad al suelo. Iba a cerrar su mano pero un escudo de energía que se generó en su palma no le dejaba, lo rompía una y otra vez pero se  regeneraba. Este era mi momento ahora que estaba en el aire. Alzé el cetro y pedí el deseo de que todo volviese a la normalidad, sin zombies, sin dioses egipcios. Se iluminó el cetro. Anubis alterado con su otra mano la alzó para recoger el cetro a distancia pero se lo impidió otro escudo de energía generado alrededor de su mano. Para que no puediera obtener más el poder de este objeto, lo agarré con mis dos manos de los extremos en forma horizontal y lo golpeé con mi rodilla potenciada, lo partí por la mitad. El poder que almacenaba el objeto salió fuera de control, lanzó una ráfaga de energía que cubrió todo mi cuerpo. Gritaba del dolor, observaba cómo mi piel empezaba a tener rayas doradas que recorrían mi cuerpo como si fueran venas. Varios símbolos de Anubis aparecían y desaparecían esporádicamente. Sentí que el cetro me estaba llenando con un poder que no podía soportar. Sentí cómo mis oidos y nariz sangraban, si no aguantaba, estaría muerto. Me potencié todo el cuerpo para poder almacenar todo ese poder abrumador. Seguí así pocos segundos, el cetro dejó de iluminarse. Yo caí agotado al suelo, fui salvado de una muerte segura por Light Layer, que se encontraba perfectamente...genial. Antes de desmayarme por el dolor y cansancio me fijé cómo Anubis se descomponía en átomos hasta que desapareció en el aire.
 
- Chico, nos has salvado a todos -comentó orgulloso Light Layer-. ¿Cómo decías que te llamabas?
 
- Bluedice -le respondí agotado. No pude evitar dormirme. Desperté en una camilla, aún seguía en Egipto por las infraestructuras doradas y por las estautas de varios faraones que podía observar en la sala. A mi lado se encontraba "El Renacido"-. ¿Qué...ha pasado?
 
- Has despertado tras dormir durante 12 horas seguidas -me explicó el médico.
 
- ¡¿Qué?! -le pregunté sorprendido. ¿Ya era Viernes? Mierda, ¿qué ha pasado con The Angel? ¿y con Light Layer? Mis preguntas fueron respondidas al ver que pasaban por la puerta mi supervisor acompañado de mis compañeros.
 
- Buenos días "Bella durmiente". Les dije a los médicos que te gustaba dormir y mira, tenía razón -comentó bromeando Tobías. Parece que ya está mejor.
 
- Nuestro salvador ha despertado. Felicidades Ker, hiciste un gran trabajo -me halagó The Angel.
 
- ¿Pero...todo está de vuelta a la normalidad? -les pregunté. Me explicaron que la única ciudad que salió realmente perjudicada era Hallak, las demás se encontraban en mejor estado. Durante lo que quedaba de año, el gobierno con la ayuda de los superhéroes restaurarían Egipto. También, me comentaron que los Hallakianos querían hacer una estatua de oro de mí. Me pareció una locura, me negué rotundamente, no daba mi aprovación para ello-. Tampoco es para tanto, creo que eso es una exageración.
 
- Ker, has salvado Egipto, África y si no lo hubieramos podido retener, el mundo entero -me dijo Aaron serio. Me alegré de ver sanos y salvos a Ricardo y a Time Trial.
 
- Lo van a construir lo quieras o no. Así funcionan los negocios, patosín -comentó Mybe entrando por la puerta.
 
- ¿Y tú qué mierda haces aquí? -le pregunté enojado y extrañado.
 
- Bueno, tengo que hablar con The Angel, además de que sois mis alumnos y tengo que asegurar de que estéis bien -nos explicó Craig con lógica. No me gustaba esa idea. Mi tutor y el angel se fueron de la sala para hablar a solas. Nos quedamos en la habitación mis amigos y yo.
 
- ¿Cómo se siente al ser famoso de nuevo? -me preguntó Tobías para picarme. Mierda, no me jodas que me van a empezar a acosar de nuevo.
 
- Supongo que ahora no podrás comprar souveniers con nosotros, eres toda una celebridad en el Cairo -me explicó contento Danny.
 
- Espera...¿dónde? -le pregunté confuso. Me explicaron que estaríamos ahora hospedados en un hotel famoso creado también para superhéroes de nivel S localizado en el Cairo. Este hospital estaba en esa ciudad.
 
- Por cierto, podéis ir por ahí a compraros cosas y tal, aún nos quedan varias horas hasta que regresemos a Eustópolis -nos explicó The Angel que había vuelto tras hablar con Mybe.
 
- ¿Tengo el alta? -le pregunté.
 
- Claro, te ha curado "El Renacido" y dice que estás en perfecto estado. Adelante, enseñad a vuestro compañero esta nueva ciudad. Nos vemos en el hotel en 4 horas -nos explicó nuestro supervisor algo alegre al saber que todos estábamos bien. Mientras que me puse ropa nuevas que me dieron mis amigos, los cuales tienen un gusto pésimo, pensaba en todo lo que sucedió hasta el momento. ¿De verdad he salvado al mundo? Yo, que quería y aún sigo queriendo asesinar a uno de los héroes más famoso del mundo. No me lo terminaba de creer del todo. Me enojó que Mybe nos acompañara en nuestro día libre.
 
- No me mires así, quéjate con tu madre que ha sido ella quién me ha pedido venir hasta aquí al enterarse de la noticia -me explicó Craig como si nada. Genial, lo que me faltaba. Seguimos caminando por las calles del Cairo, yo no paraba de pensar en lo que sucedería en unas horas. Counter. The Angel tiene ya las horas contadas, 4 horas para su muerte. Eso me ponía más contento que haber salvado a la humanidad. Tengo ganas de regresar a mi ciudad. 

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