Cap 28. Venganza.

Anexia: World of Superheroes.

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- ¡Ker! Tu plan funcionó a la perfección, fingí estar más débil y con mi mente controlé la lanza que lancé con anterioridad al cielo, se lo clavé en el corazón. No me gusta asesinar pero...era la única opción, ¿verdad? -me explicaba The Angel algo triste y afligido por la acción obligada que tuvo que cometer. Se dirigía despacio a mi posición-. Oye, ¿estás bien?
 
- Sí, lo estoy -respondí serio.
 
- Me alegro -suspiró aliviado- Regresemos junto con nuestros compañeros. Tengo que ir a una cita con mi médico -comentó entre risas para quitar la tensión que había.
 
- Oye -le hablé para que parase de caminar-. ¿Por qué nos dejastéis aquel día?
 
- ¿Qué? Perdona pero no sé a qué te refie... -no pudo acabar con su frase ya que me abalancé sobre él con gran rapidez. Estaba ahora a varios metros delante de él, le estaba dando la espalda. Noté cómo recorría su sangre por mi espada de energía. Oí cómo chillaba del dolor, ¿pero qué le pasa? Solo le he cortado su mano derecha-. ¡¿Qué mierdas haces?!
 
- Lo mismo me pregunté yo aquel día, en el Incidente del 2019, ¿te acuerdas ya? -le pregunté girándome y observándole más detenidamente. Logró tapar el sangrado de su mano creando una especie de flecha redonda de energía que recubría su herida.
 
- No me digas que te estás comportando de esta forma por venganza -comentó nervioso y alterado The Angel.
 
- Claro, todas las acciones que he hecho han sido por vengaza -afirmé.
 
- No pudimos...salvar a todos, creo que ya deberías de entenderlo tras tu experiencia en Hallak -me explicaba mientras se ponían en posición de ataque.
 
- Lo entendería si fuera verdad lo que me estás contando. Yo estuvi allí aquel día, perdí a mis padres...a mi hermana. Más personas como yo perdieron a sus familiares, vosotros nos dejasteis de lado. Light Layer ignoró mis gritos de auxilio. ¿Cómo voy a olvidarme de todo y no querer venganza? Es imposible -le expliqué calmadamente mientras me dirigía hacia él. Noté su mirada de terror a través de su máscara rota.
 
- No fue así, te estás confundiendo. ¡Nosotros ayudamos aquel día! -gritó desesperado.
 
- Sí, ayudasteis a dejarnos morir -le respondí ahora más enojado.
 
- Te equivocas, aquel villano era un peligro nacional, Light Layer necesitaba todo el apoyo. Yo solo le ayudé -me explicaba mientras estaba creando una lanza de energía. Me la lanzó, iba directo hacia mi cabeza, la agarré en el aire con mi mano potenciada, hice que se destruyese con mi poder de luz el cual tenía mucha más energia y era más poderosa.
 
- ¿Y por qué nadie ayudó a mi hermana? ¿Por qué los civiles de aquel día murieron? -le pregunté queriendo obtener una respuesta.
 
- Ayudamos a los civiles, solo que llegamos demasiado tarde. Eso es algo que me lamento todos los días -explicó nervioso y alterado.
 
- Mentira. Sabíais lo que estábais haciendo, vuestras acciones tienen consecuencias y yo soy esa consecuencia -terminé de explicar, le miré fijamente. The Angel creó mini alas en sus brazos y piernas para poder huir, sin embargo yo fui más rápido que él. Me encontraba ahora en el mismo sitio donde aterricé. Miré al cielo, estaba oscuro, ya era tarde. Oí los gritos de agonía de mi rival, me dí la vuelta. The Angel intentaba escapar de mi arrastándose por el suelo dejando un gran charco de sangre debido a sus piernas y brazos mutilados.
 
- Yo...solo hacía mi trabajo...por favor, no me mates -me suplicaba llorando. Yo gozaba de toda esta situación. Aparté un brazo suyo que se econtraba en mi camino, caminaba lentamente por su charco de sangre. Me puse delante de él. Convertí mi brazo derecho en un cañón láser.
 
- ¿Sabes? Mi hermana creía en los superhéroes -le empezé a explicar. Recordé aquello días en la casa del campo que tenía mi padre. Jugaba todos los días de Verano con Candace a ser héroes.
 
- ¡Hermana! ¿De mayor quiéres ser un superhéroe? -le pregunté inocentemente mientras no paraba de perseguirla por el campo al jugar al "tú la llevas".
 
- Como te he dicho mil veces...¡CLARO! Seré la compañera de Light Layer, ¡incluso nos casaremos! -me respondió emocionada mi hermana parando y haciendo una pose heróica.
 
- ¿Y por qué con él? -le pregunté sentándome en el cesped para observar a mi increíble hermana.
 
- Debido a que representa esperanza. Es la luz que hay en todos los sitios, la que te guia para que no caigas en la obscuridad. ¿No es genial? -me explicaba con una sonrisa sincera.
 
Ahora por mi mente pasó un recuerdo de cuando estaba en la habitación de Candace. Ella estaba muy ilusionada al comprarse un álbum de cromos de superhéroes. Me llamó aquella tarde para pegar alguno de los cromos que compramos por la mañana.
 
- ¡Qué me salga Light Layer! ¡Qué me salga Light Layer! -no paraba de repetir ilusionada. El contenido del sobre le disgustó-. No ha salido.
 
Yo abrí el sobre inseguro de que me saliese algo bueno, me sorprendí al ver un cromo dorado, se trataba de The Angel.
 
- ¡ALA! ¡PERO SI ES EL COMPAÑERO DE LIGHT LAYER! -gritó como si fuera una fangirl. Me quitó el cromo para observarlo a la luz de la ventana de su habitación- ¡Ker! ¡Eres genial! ¡Eres el mejor hermano del mundo! -exclamó sin parar de abrazarme.
 
- ¡GENIAL! Pero...no sé quién es -le comenté sin darle mucha importancia.
 
- ¡Es un superhéroe de nivel S! ¡Ojalá ser como él algún día! -exclamaba emocionada.
 
Todo lo que aprendí sobre los héroes, sus valores, las habilidades de los famosos, nombres, se lo debo a mi hermana. Aún recuerdo el día antes de ir al Festival de Verano. Mi hermana no podía dormir de la ilusión al poder ver a su superhéroe favorito. Ella se fue a mi cama y se tumbó conmigo.
 
- Hermanito...despierta -me decía susurrando y moviéndome poco a poco.
 
- ¿Qué pasa? ¿Ya tenemos que ir al Festival? -le pregunté sonñoliento.
 
- No, es que no puedo dormir... -confesó. Me dí la vuelta para ver a mi hermana.
 
- Se nota que tienes muchas ganas de ir -le comenté al ver la emoción en sus ojos.
 
- No me creo que Light Layer vaya a estar mañana en Eustópolis -me explicó ilusionada.
 
- A mi me da un poco igual -confesé también.
 
- ¡Ala! ¿Y eso? -me preguntó sorprendida al no compartir su misma ilusión.
 
- Es porque ya tengo a una superheroína conmigo, no necesito ver a nadie más -le expliqué aún con algo de sueño. Mi hermana me empezó a abrazar.
 
- Tengo al mejor hermanito del mundo -me susurró con dulzura-. ¿Sabes qué? Hagamos una promesa.
 
- ¿Cuál? -le pregunté intrigado. Me encantaban las promesas.
 
- Tú y yo nos covertiremos en superhéores de nivel S y ayudaremos a los demás, aparte de trabajar con Light Layer. Promesa de meñique -me explicó seria y decidida, alzando su meñique.
 
- Promesa de meñique -le prometí con una sonrisa jutando nuestros meñiques para cerrar nuestro acuerdo.
 
Quién debería de estar en la Academia Heaven es mi hermana, sin embargo unos hijos de puta como vosotros la dejásteis morir aquel día. Light Layer pasó de nosotros, la pudo haber llevado al hospital donde se encontraba El Renacido. ¡LA HUBIESE CURADO JODER! Todos incluso tú, The Angel, nos abandonásteis. Nunca perdonaré todos los sucesos de aquel día, la muerte de mis padres, el asesinato de todos aquellos inocentes y sobretodo...la muerte de mi hermana. Dejé de recordar aquel pasado que anhelaba. Volví a la realidad. The Angel estaba a mis pies, pidiéndome piedad. Yo le apuntaba a la cabeza con mi cañón láser. Lágrimas salían de mis ojos al ponerme nostálgico en esta situación. Me temblaba el brazo, al fin voy a cumplir uno de mis objetivos. Solo tenía que disparar.
 
- Y yo creía en mi hermana -terminé con mi explicación. No paré de disparar hasta que pude ver todos sus sesos esparcidos por el suelo. Ya está, lo he logrado. Empezé a sentir un sentimiento de place y de felicidad. No pude evitar a reir por lo que había hecho.
 
- ¡LO HE MATADO! -alzaba la voz ilusionado al conseguir uno de mis objetivos. Alzé mi puño a la luz de la luna. No paraba de llorar, no era por tristeza sino de la emoción. Tenía que huir de la escena del crimen antes de que alguien me viese celebrando mi gran victoria. Sin embargo, alguien que no se suponía que debía estar en este lugar me llamó la atención- Oye...¿por qué estás llorando? -le pregunté a la ilusión de mi hermana que me observaba desde lejos mientras lloraba. Su mirada hacia mí era de compasión y decepción- ¡NO ME MIRES ASÍ! ¡Ellos te dejaron morir! ¡Es lo que se merecían! -gritaba desesperado al espectro de mi hermana. Ella levantó su mano, mostrándome solamente su meñique- Las promesas no tienen valor cuando una de las personas que lo pactaron muere -expliqué con lógica, ya no lloraba de la felicidad. Me dirigía lentamente hacia Candace, ella retrocedía tras cada paso que daba- ¿Por qué huyes de mí? ¡SOY TU HERMANO! -le chillaba desesperado. Ella me negaba con su cabeza, corrí hacia mi hermana pero ésta desapareció. Me caí al suelo por las prisas, me sujetaba gracias a que estaba de rodillas y apoyaba mis manos en el suelo. No entendía por qué estaba en este lugar, creía que solo aparecía cuando estaba a punto de morir. Esto debe ser un producto de mi imaginación, de mi subcosciente que me está castigando. Me puse firme- Me da igual si lo que hago está mal, volvería a matarle las veces que fuera para vengarte, aunque tú quieres. ¡¿LO HAS OÍDO?! -le pregunté al aire. Ya no puedo arrepentirme de lo que he hecho, he matado a una persona. Tendré que vivir con ello, aún tengo otras 19 personas a las que asesinar. Parece que a este paso me convertiré en el nuevo Counter.
 
Iba a irme de este lugar hasta que oí un ruido proveniente de la planta de arriba. Me giré nervioso para ver quién era, no le pude ver bien debido a que empezó a huir. Mierda, si sale de este edificio no lo podré asesinar sin que alguien me vea. Aún tenía la sangre de The Angel en mi traje, no le podría convencer de que le había asesinado Counter. Me potencié las piernas y conseguí ponerme delante del curioso, no era muy rápido. Me quedé de piedra al observar quién era...¿Por qué? ¿Por qué ella estaba aquí?
 
- Beatriz -comenté desconcertado-. ¿Qué haces aquí?
 
- Cuando acabé con mi parte del trabajo...Mybe me pidió que os buscara para saber si estábais bien...ya que ninguno de vosotros respondíamos a los auriculares -explicó aterrada. Mierda, esto sí que se ha complicado. Sé que dije que solo mataría a los falso héroes pero parece que tenía que añadir un nuevo dato, mataré también a cualquier que descubra mis verdaderas intenciones y quiera detenerme o comunicárselas a los superhérores-. Te juro...que no he visto nada.
 
- ¿Entonces por qué estás así de asustada? -le pregunté enojado, me estaba mintiendo y descaradamente, me esperaba algo más de tí. No me hacía ninguna ilusión acabar con su vida, la consideraba...una amiga, sí, con sus grandes errores como la que lió aquel día en el recreo pero se de primera mano que no era mala persona. Ella quería convertirse en una heroína para ayudar y mejorar el día de los ciudadanos. Pensé en Leo, él la quiere mucho, estará destrozado cuando se entere de la trágica noticia, ¿lo podrá superar? Si esta situación hubiese salido a las primeras semanas de empezar la Academia, no estaría dudando en matarla. Odio empatizar, odio que haya tenido que cambiar de mentalidad. Beatriz no era un falso héroe. Sin embargo, tuvo mala suerte, estando en el sitio y momento equivocados. Me temblaba la mano, Ker, no dudes. Tienes que asesinarla aunque no quieras, aunque sepas que está mal, aunque te conviertas en un monstruo. Observé cómo alzaba su mano lentamente, iba a encender sus auriculares. Mala decisión.
 
Ahora tenía en mis dedos la oreja cortada de RoseRobot, la tiré al suelo y la pisé, rompiendo  los auriculares. Me dí la vuelta para observar a mi adversaria. Se encontraba sentada en el suelo apoyando sus 2 manos en la zona donde sangraba, no paraba de llorar.
 
- ¿Por...qué?  -me preguntó aterrada-. Creí...que eras un héroe.
 
- Creiste mal. Yo odio a los superhéroes -le confesé. Ella dejó el miedo de lado y se puso de pie, alzó sus manos en mi dirección, observé un intento fallido de crear humo para que puedese controlar mis emociones-. ¿No te atreves a atacarme?
 
- No...eres mi amigo -me explicó entre lágrimas. Otra mala decisión.
 
- Entonces, perdóname -le dije serio. Me puse detrás suya gracias a mi supervelocidad, con mi brazo convertido en una espada le atravesé su espalda, haciendo una fisura vertical donde partía por la mitad su columna vertebral, paré cuando toqué su corazón. Con mi otra mano tapaba la boca de Beatriz para que no se le escucharan sus gritos de horror y espanto. Notaba recorrer por mis dedos su sangre. Al notar que su cuerpo dejaba de moverse solté mi mano de su boca.
 
- No...mates...a Leo -me susurró utilizando su último aliento de vida. Cayó delante mía al suelo, manchando el pavimento con su sangre. Si esa era tu última voluntad, la cumpliré. Esto se me había salido de las manos, ¿cómo podría explicar toda esta situación a los oficiales y a mis compañeros? Tengo que pensar. Veamos, fui a revisar si The Angel había logrado acabar con Counter, diré que no fue así, yo estaba peleando junto con mi supervisor para acabar con él. Yo estaba malherido, Counter iba a acabar conmigo sin embargo The Angel salvó mi vida sin antes clavar en el pecho su lanza al villano, provocando ambas muertes. Era perfecto. Lo único que tenía que hacer es volver y seguir disparando el cuerpo muerto del superhéroe, podría decir que Counter enojado le hizo explotar, podía imaginar cualquier poder, ese podía ser uno. ¿Ahora qué haría con Beatriz? Ella vino a buscarnos para saber si estábamos bien. Ya lo tengo, nuestra batalla contra Counter hizo que el resto de este edificio se derrumbara, acabando con la vida de RoseRobot.
 
Tras idear mi plan puse en marcha todos los preparativos. Me aseguré de que The Angel estuviese...algo reconocible. Tenía que salir herido de esta "batalla", si no sospecharían de mi, por lo que me empecé a cortar por varias partes de mi cuerpo, brazos, piernas, pecho, incluso rostro. Me clavé a posta mi espada en mi antebrazo y luego en la otra, repetí el mismo proceso con mis piernas. No eran tan profundas, por lo que podía aguantar para seguir con el resto de mi plan. Dejé a Beatriz en una posición  para asegurar que sería aplastada por los escombros. Disparé con mi cañón a los muros haciendo derrumbar el edificio. Me encontraba ahora andando con mis heridas autoflingidas para fingir que he escapado de una batalla de vida o muerte. Mientas escalaba los escombros del resto de edificios destruidos pensé en Leo, él tiene el poder de ver mis emociones. A pesar de que estaba algo apenado por matar a Bea, estaba muy contento por haber asesinado a The Angel, no paraba de sonreír, no me la quería jugar por lo que tendría que esconderme de Fire Emotion hasta encontrar una solución al problema. Conseguí llegar a la zona de las ambulancias, por suerte no estaba Leo pero sí Mybe. Mi tutor vino corriendo para sujetarme de no caer al suelo, me pusieron en una camilla, El Renacido estaba preparando su jugo.
 
- ¡¿Qué ha pasado?! ¿Y The Angel? ¿Y Counter? -no paraba de interrogarme preocupado.
 
- Counter...aún seguía con vida, ayudé a The Angel a derrotarle , sin embargo él -hize una pausa dramática y empecé a llorar recordando el momento que perdí a mi hermana para siempre- se sacrificó por mí, Counter le asesinó pero él gracias a su lanza consiguió a travesar su corazón. Quería comunicarme contigo pero mis auriculares se estropearon en la batalla, lo siento -terminé de explicar. Mybe enojado golpeó la puerta de la ambulancia, empezó a llorar.
 
- Mierda, esto es tan injusto -comentó furioso e impotente ante la realidad. El Renacido me dió el vaso con el líquido verde. Tras beberlo mis heridas sanaron, estaba en perfecto estado-. ¿Y Beatriz? Se fue a buscaros.
 
- No la he visto -mentí. Mybe preocupado empezó a hablar por sus auriculares alarmado. Era inevitable que Leo apareciese tarde o temprano por aquí-. Mybe...¿me puedo ir a casa? Ya no tengo nada que hacer aquí y aparte...estoy cansado.
 
- Claro, yo me encargo de hablar con los policías. Ve a casa, tu madre está muy preocupada por tí -me explicó serio y algo aliviado tras verme en mejor estado. Le dí al botón de mi pulsera rápidamente. Me enconraba ya en casa, mi madre me esparaba con la luz de la lámpara de la mesa encendida. Me abrazó fuertemente.
 
- He pasado mucho miedo, no te quería perder -me explicaba entre lágrimas. Yo abrazé a mi madre.
 
- Te prometí que no moriría -comenté para que se calmara.
 
- Sí, tienes razón y como buen hijo cumples tus promesas -me agradeció de corazón Marissa. Me encantaría seguir abrazando a mi madre pero tengo cosas urgentes que solucionar.
 
- Mamá, tengo sueño, hablamos ya mañana, ¿de acuerdo? -me despedí amablemente, ella afirmó con la cabeza. Una vez cerrado la puerta de mi cuarto, alzé mi mano como signo de victoria. No me han pillado, sin embargo, tengo que encargarme de Leo. Me quité el traje, el cual estaba casi desgastado y roto por completo, además de que tenía mucha sangre, tendré que llevarlo este Lunes a reparar. Me cambié en silencio, me puse mi ropa oscura de la primera vez que visité el Distriro Downleader. Tenía que hablar con Doris en persona, mi móvil ya había muerto, mi madre me va a matar cuando se entere de que está roto. Mi novia seguramente tendrá algún objeto que pueda quitar temporalmente las habilidades pero que sea más de incógnito. Abrí la ventana de mi cuarto para no hacer mucho ruido y me dirigí con mi supervelocidad al edificio abando de Industrias Darke. Una vez en la planta donde se encontraba toda la maquinaria de las ladronas empecé a llamar a gritos a mi novia.
 
- ¿Doris? Soy...Bluedy. ¿Estás aquí? -preguntaba  sin parar una y otra vez, esperando que alguien me oyese. Observé a su compañera concentrada en las pantallas que había en la pared, llevaba unos cascos con los que no podía escucharme. Al estar cerca de ella se dió la vuelta  creyendo que era Doris.
 
- Pues parece que todo se ha solucionado en....¡AAHH! -gritó al verme-. Dios, que susto.
 
- ¿Has visto a mi novia? -le pregunté serio. Oí sonidos de alguien bajando las escaleras, era Doris, nada más verme se abalanzó sobre mí, no paraba de comerme la boca mientras estábamos tumbados en el frío suelo al hacerme caer...de nuevo.
 
- Al fin has venido a verme, estabas tardando -me comentó cuando paró de besarme con pasión-. ¿Y mi souvenir?
 
- En mi casa -respondí rápidamente ruborizado.
 
- Tengo muchas ganas de saber lo que me has comprado, Bluedy -me dijo de forma lasciva acaricando mi pecho.
 
- Vale, yo me voy -comentó Red Spectre dejándonos solos en aquella habitación. Doris se empezó a reir.
 
- No he venido aquí para estar mimoso contigo. Tengo que pedirte un favor -le expliqué apartándola de mí. Me puse firme.
 
- ¡Qué aburrido eres! -me miró de forma pícara poniendose cada vez más cerca de mí-. Bueno, ¿qué quieres?
 
- ¿Tienes algo que ayuda a quitar las habilidades de los héroes? Algo pequeño y que no sea muy visible -le expliqué algo nervioso.
 
- Eso es algo de mucho valor, Bluedy. Es más de un favor -me explicó algo seria.
 
- ¿No te podía pedir lo que quisiese sin nada de favores? -le pregunté extrañado.
 
- Sí, pero por móvil. No has sido muy inteligente y eso que sobrepiensas mucho las cosas -me explicó burlándose de mí.
 
- Bueno, mi teléfono está roto -le expliqué algo furioso al recordar esa gran pérdida.
 
- Yo tengo varios, te puedo regalar uno si quieres...aunque me deberías otro favor -comentó  de forma burlona.
 
- Así estoy bien, ya me compraré uno nuevo este Lunes. Volviendo al tema de conversación, ¿tienes o no un objeto de ese calibre? -le pregunté algo desesperado.
 
- Más o menos, no es un objeto, es una droga, salió hace pocos días en el mercado negro. Desactiva cualquier poder y su duración es de 2 horas -me explicó sacando de uno de los cajones del escritorio donde estaba antes sentada su compañera un sobrepequeño con el logo de una "D"-. Esto es como un tatuaje, se lo pones en la piel de la víctima y se hará invisible, la persona que lo lleva nunca sabrá que tiene una droga en su piel.
 
- Espero que nunca uses eso contra mí -le comenté algo asustado tras oir esos terribles efectos.
 
- Tranquilo, me gustas más cuando estás potenciado -me explicó mientras me guiñaba un ojo. Ese comentario sí que me puso de los nervios-. Esta droga actualmente vale billones de dólares, por lo que un favor no será suficiente.
 
- De acuerdo, te voy a deber 5 favores. Los cuales podrán ser lo que tu quieras, yo no me negaré. Además de que tener una cita para mañana por la tarde. ¿Te parece un buen trato? -le expliqué arrepintiéndome de lo que dije.
 
- ¿Me estás pidiendo salir, Bluedy? -me preguntó de forma pícara poniéndose a centímetros de mis labios.
 
- Ya has oido lo que he dicho -comenté nervioso mirando a otra dirección, esto era muy incómodo.
 
- Es que no te he oido bien -se hizo la tonta mi novia. Yo enojado y ruborizado agarré la droga y me la guardé en mi bolsillo-. Mañana, a las seis en este lugar. Sueña con Light Layer.
 
Tengo que reconocerlo, esa gata sabe ponerme enojado. Regresé a mi habitación, guardé la droga en mi cajón del escritorio. Seguramente mañana será el funeral de todos los héroes que pedecieron en aquel lugar, por lo que estará Leo. Tendré que usar la droga con él mañana.
 
Al día siguiente, nos fuimos al cementerio de Eustópolis. Observé a un gran pilar de personas dejando sus flores a una estatua que hicieron de The Angel tras salvar a todos nosotros de Counter. Me sorprendió la rapidez con la que trabajan estas compañías de funerales. Me fijé que todos estaban alrededor de Leo dándole el pésame, no me había noticeado por lo que saqué de mi bolsillo la droga, me dirigí por detrás suya.
 
- Leo...cuánto lo siento -le comenté apenado. Le dí un abrazo para que no pudiese ver mis emociones. Le puse el tatuaje en su nuca-. Escúchame, saldrás de esta, ¿de acuerdo? Me tienes para lo que necesites.
 
- Sí...lo sé...gracias Ker, yo la extraño -comentó entre lágrimas apoyándose en mí. Yo le volví a abrazar para que se calmara. Tras que Danny y Wolfan se encargan de ayudar a Fire Emotion a recuperarse, el resto de nuestra clase y los familiares de Beatriz  se sentaron en las sillas blancas que se encontraban para ver el ataud de nuestra compañera. El cura estaba dando su sermón habitual. Cuando llegó el momento de dedicar unas palabras Leo se levantó de su sitio. Cuando se puso delante del atril empezó a hablar-. Sé que...no conocía de hace mucho tiempo a Beatriz, sin embargo, su gran carisma, personalidad y habilidad para enfrentarse a cualquier tipo de situación me llegó hasta el fondo de mi alma. Ella...me salvó de quedarme sin sentimientos para siempre, le debo la vida. Es cierto...que ha cometido errores, yo también lo he hecho pero aún así...a pesar de sus cosas buenas como malas...la quería, mucho.
 
Leo no pudo acabar su discurso ya que se echó a llorar, preocupado por él le ayudé a calmarse. Nos fuimos lejos de todas las tumbas que habían en este lugar, nos sentamos en uno de los bancos blancos que había a la entrada del cementerio. Le compré un jugo para que se hidratara.
 
- Gracias, Ker. Eres un buen amigo -me agradeció de corazón. Yo me senté a su lado para hacerle compañía-. Hoy no he pegado ojo en toda la noche, encontrar su cadáver entre esos...escombros, fue horrible. Y hoy, nada más venir...noto que mis poderes no funcionan, creo que estoy perdiendo el control.
 
- No, Leo, no lo estás perdiendo. Estás herido, estás alterado, esa es la causa ya verás que cuando estés más tranquilo volverán tus poderes -le expliqué tranquilamente apoyando mi mano sobre su hombro.
 
- Yo no quiero que vuelvan mis poderes, yo quiero que vuelva Beatriz -dijo Leo entre lágrimas. Dudaba mucho sobre si podría pasar página, a mi también me duele su muerte. La vida es así de cruel a veces.
 
- Hey...¿puedo unirme? -nos preguntó Elton sentándose al lado de nuestro amigo sin siquiera oir nuestra respuesta. Observaba que estaba preocupado. Nos quedamos en silencio observando pasar las nubes-. Yo también perdí a mis seres queridos, no estás solo.
 
- Lo mismo digo, cualquier cosa nos tienes a nosotros -le comenté para que se animara.
 
- Todos nosotros estaremos siempre a tu lado -comentó Danny acompañado del resto de la clase. Tenía nuestro total apoyo.
 
- Gracias...en serio -nos agradeció Leo sin parar de llorar. Estuvimos el resto de la mañana consolando a nuestro amigo. Finalmente, todos se fueron a sus casa, yo aún estaba en el cementerio ya tenía que esperar a Mybe para ir con él. Caminé por las rutas del cementerio, habían pasado muchos años que no pisaba un lugar como este. Observé el altar que le hicieron a  The Angel, su estatua era bastante reluciente, me fijé que estaba Craig mirando la tumba de su antiguo amigo. Fui lentamente hacia su dirección.
 
- ¿Estás bien? -le pregunté preocupado. Su expresión era totalmente de tristeza.
 
- No, Ker, no estoy bien -respondió con sinceridad-. Él era un gran héroe, ¿sabes? Incluso me salvó la vida en más de una ocasión cuando era más joven. Era un gran compañero. Una pena que haya tenido que morir de esa manera.
 
- Sí...él también me salvó la vida, yo creo que nuestros seres queridos siempre nos acompañan en todos los momentos aunque no estén ya en este mundo. Siempre estarán en nuestros corazones -le  expliqué mitiéndole.
 
- ¿Desde cuándo nuestro patosín es tan maduro? -preguntó acariciando mi pelo-. ¿Regresamos? Yo ya...me he despedido de mi amigo.
 
- Claro -contesté. El resto de la tarde me la pasé contando mis aventuras por Egipto a mi hermantio, él estaba todo ilusionado incluso me rogaba para que le dejase acompañar en una misión tan "chula" como esa. Mybe empezó a contar de su gran momento heróico que fue cuando me visitó en el hospital. Marissa no paraba de reir con las bromas de su novio. Ethan me contaba con toda la ilusión cómo aparecí en las noticias, me había convertido ya en definitivamente en un superhéroe famoso. Genial, lo que me faltaba.
 
Llegó la hora de mi cita con Doris, la verdad, estaba muy ilusionado. Quise quedar con ella este Viernes pero surgió como imprevisto la batalla de Counter y The Angel. Me vestí con otra de mis mejores ropa, sudadera gris con jeans oscuros, acompañado de unas deportivas de rayas blancas y grises. Llevé el regalo que le compré a Doris en mi mochila negra. Estaba a punto de irme hasta que mi madre me paró.
 
- ¿A dónde crees que vas? -me preguntó Marissa algo molesta.
 
- Voy a ir a salir con Leo, hemos quedado los de clase para comprarle algo para que se sienta mejor -mentí.
 
- Oh...de acuerdo, dale el pésame de mi parte -me comentó algo apenada mi madre.
 
- Deja, yo te abro la puerta -dijo Mybe. Me sorprendió su actitud. Nada más abrir la puerta me dijo unas últimas palabras-. Saluda a Doris de mi parte, patosín.
 
¿Cómo mierda lo sabía? Bueno, ya no importaba. Llegué finalmente a mi destino, mi gata me estaba esperando en la entrada del edificio abandonado. Nada más verme vino corriendo hacia mí, me abrazó fuertemente. Se fijó que llevaba una mochila.
 
- ¿Mi souvenir está en la mochila? -preguntó algo ilusionada. Yo no quise contestar-. ¿Sabes que tus silencios son un "sí" no?
 
- Sí...lo tengo -confesé algo cansado-. Pero te lo daré cuando acabemos la cita.
 
- ¡Qué malo! -exclamó fingiendo estar enojada. Doris me tomó de mi hombro y empezamos a caminar por las calles inseguras de ese distrito-. No tengas miedo, mientras que estés conmigo nadie te asaltará.
 
No supe cómo tomarme ese comentario. Fuimos al centro comercial SUN, mi novia quería comprarse nueva ropa ahora que había cobrado una gran cantidad de dinero. Rezaba a Dios para que no me encontrase con ningún conocido y menos hoy que había sido el funeral de Beatriz. La fortuna estaba de mi lado. Estuvimos horas y horas comprando, cenamos en un restaurante, tuve que pagar todo, maldita gata. La acompañé hasta su casa.
 
- ¿Me vas a dar ya mi regalo? -me preguntó impaciente.
 
- Aquí tienes, pesada -contesté entregando mi mochila con el regalo dentro. Ella abrió la  mochila y sacó su regalo. Se le puso la cara roja al ver el contenido de la mochila. Ella me miró desconcertada, luego me sonrió de forma pícara.
 
- Ahora ya sé cuáles son tus sueños húmedos -se burló de mi.
 
- ¿Qué? No, es solo que pensaba que te quedaría bien ya que tus antepasados...ya sabes -expliqué algo nervioso, sentía como ardía mi cara, estaba sonrojado.
 
- Esto es muy ligero -comentó de forma lasciva. Se puso el nemer que se encontraba en mi mochila-. Me gusta, Bluedy.
 
- Sí...te queda bien -opiné con sinceridad.
 
- ¿Quiéres quedarte a dormir hoy conmigo? Así veremos si el resto del traje me queda bien -me explicó acariciando mi pecho con su dedo índice sin apartar su mirada sobre mí. Mierda, ese comentario logró excitarme.
 
- Lo siento, hoy no puedo, si no llego pronto a casa mi madre me castigará todo el año que viene sin salir -le expliqué algo nervioso y ruborizado.
 
- Tú te lo pierdes. Aunque...me debes varios favores. ¡Adiós Bluedy! -exclamó despidiéndose mientras corría con la bolsa que llevaba su regalo. El último comentario que hizo me puso de los nervios, mierda, ahora quería entrar y estar con ella, sin embargo no quiero morir a manos de Marissa.
 
Mientras regresaba a casa a una gran velocidad  no pude evitar sonreir, esta semana había sido la mejor de mi vida. Logré asesinar a The Angel, uno de mis objetivos. Fue un problema colateral la muerte de Beatriz, aún no me gustaba lo que hice pero era necesario para seguir cumpliendo mi plan. Ahora solo me quedaba Light Layer, tú serás el siguiente. Cuando acabe los años de esta academia iré directamente a por tí. Lo juro.

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