Capítulo 10: Mi primera misión con Yalet a solas.

Black Ghost 2

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Estamos caminando con un mapa que nos guía hacia la piedra mágica y gracias a estos trajes el sol nos no afecta.  
 
A medio camino de nuestro destino, sentimos desde lejos esa tormenta muy fuerte de arena tal como nos advirtieron los del pueblo.  
 
No obstante, a eso corremos rápido a la cueva más cercana ya que hay varias. 
 
Son como un círculo de piedra se nota levantado mágicamente, ya adentro es bastante amplio, incluso se ve un pequeño lago hermoso y gotas de agua que gotean desde el techo hecho de piedra.  
 
No sé cómo hicieron esto debajo de la arena. 
 
- Cuanto tiempo durará esta tormenta de arena. 
 
- No lo sé, Alberto seguro depende de que tan fuerte sea. 
 
No me gusta esta situación quedar a solas con Yalet, no me puedo encariñar ni fijarme en ella, porque tiene su novio y aunque no la pueda tocar y yo sí, él es mi maestro el cual tiene confianza mí.  
 
- Alberto te sucede algo. 
 
- Porque lo preguntas.  
 
- Te encuentro muy distante de mi porque no te acercas. 
 
- Espera yo y porque, no te da miedo estar a solas con un chico, prácticamente soy un desconocido llegue hace poco a Rumatic.  
 
- Me crie con tres hermanos que tú piensas de eso. 
 
Por Dios Yalet es hermosa, sus cabellos cortos, su cara bien definida, veo sus labios no me cansaría de besarla no sé porque me siento así es mi amiga debo alejar esos pensamientos de mi mente. 
 
- ............ Por eso somos amigos. 
 
Me dijo algo, pero no la escuche, estaba ahogado en tratar de evitar la mirada suya y nublado en mis pensamientos.  
 
- Que decías ni siquiera te escuche. 
 
- Ni siquiera pones atención a lo que digo, me ignoras tan poco soy para ti, pero no importa la tormenta está muy fuerte. 
 
Es cierto ahora que lo menciona por la entrada no pasa la arena parece que tenemos una especie de campo mágico.  
 
Luego de un rato Yalet se sienta al lado mío, yo estaba sentado en una roca y recuesta su cabeza de mi hombro luego se levanta.  
 
Su aroma no lo puedo evitar es como un deseo que llevo por dentro.  
 
- Yalet bésame. 
 
- No podemos. 
 
- Pero tú quieres cierto. 
 
- No lo sé.  
 
- No lo sabes o solo te asusta escuchar la respuesta que viene de adentro de ti. 
 
- Yo tengo a Edgar. 
 
- Nunca lo has tenido y nunca lo perderás lo que no ha sido tuyo y el no tiene por qué saberlo. 
 
- Saber qué. 
 
- Lo que hare ahora.  
 
La, beso, en verdad quería hacerlo besar sus labios, siento como ella pierde su fuerza. 
 
La tomo por los brazos y la sigo besando con más pasión que ya la siento mía, hasta dejarla caer en la roca.  
 
Al dejar de besarla esta acostada de frente mío y me quedo mirándola, no dice nada es más hermosa de lo que pensaba, mucho más de como la veía desde un principio cuando la conocí, ahora me parece atractiva.  
 
La veo como una princesa que daría mi vida por ella, empiezo a quitarle el traje especial que llevaba puesto y con eso su blusa para terminar con sus brasieles, sus senos son hermosos, la veo que se sonroja al mirarla con lujuria. 
 
Al terminar de quitarle toda su ropa pongo mi mano sobre su vagina. Al acariciar su clítoris despide un gemido de placer hasta arquear su cuerpo, la deseo más la quiero dentro de mí que me hierve la sangre por dentro.  
 
Me quito la ropa tan rápidamente que no sabía que poseía esa velocidad para desnudarme y en este instante estoy abriendo su pierna para introducir en ella lo que quiere de mí. 
 
Se siente genial mientras suavemente voy penetrando sus entrañas, hasta empezar a moverme una y otra vez, Yalet está gritando de placer yo no lo puedo creer que se sienta tan bien, no puedo dejar de moverme voy más a fondo de ella quiero más de ella. 
 
La levanto y la abrazo contra mí, para darle con más ganas todo lo que ella busca de mí, es muy fuerte la penetración que siento que su cuerpo me acorrala, todo es muy fuerte hasta quedar tendido los dos al corrernos al mismo tiempo. 
 
Ahora esta acostada encima de mi brazo.  
 
- Eso fue extraño, Alberto. 
 
- Si. 
 
Creo que desde ese momento Edgar ha perdido a Yalet de su amigo pienso yo. 
 
Pasa el tiempo y nos vestimos, la tormenta se nota que esta al punto de terminar, para así irnos. 
 
- Yalet porque no lo volvemos a repetir aún tenemos tiempo.  
 
- No lo sé, se sintió extraño mi cuerpo ni siquiera podía pensar. 
 
- Vamos por favor no seas mala conmigo.  
 
- Esta bien. 
 
Agacha la cabeza, sintió algo de vergüenza al darme esa respuesta es tan linda, con mi mano levanto su cara y la beso. Luego la empieza a desnudar de nuevo para terminar chupando su seno izquierdo, luego empiezo a lamber su seno derecho, sus pezones ya están duros. 
 
La coloco de espalda contra una roca y empiezo a satisfacer mi deseo con su cuerpo de espalda al mío, observando como ella empieza a mover sus caderas, tal parece que le está gustando mucho. 
 
Cambio de posición, hasta tenerla de frente al mío, la comienzo a besar mientras la voy penetrando, me siento poseído por su cuerpo no creo que puedo resistir mucho el placer es demasiado para mí que termino dentro de ella. 
 
Me siento cansado fue muy salvaje esta segunda ronda. 

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