Cap Extra. Diosa Egipcia.

Anexia: World of Superheroes.

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Menos mal que ayer pude regresar justo a tiempo antes de que Marissa se pusiese histérica. Me regañó al descubrir que mi móvil estaba roto por lo que esta mañana fuimos al Centro Comercial SUN para comprarme un nuevo teléfono, es una gozada que los grandes centros de Eustópolis no cerrasen los Domingos. Nos íbamos a quedar en el Centro Comercial para comer...en familia. Mybe estaba con nosotros. Hay que joderse. En las grandes pantallas que habían en algunas de las paredes no paraban de salir en las noticias imágenes de The Angel, recordando toda su historia y carrera como superhéroe. Noté cómo Craig estaba algo incómodo al ver por todas partes a su antiguo amigo aunque supiese que las noticias lo hacían con buena intención. Mi madre agarró con fuerza la mano de su novio.
 
- Estoy contigo -le dijo seria. Mybe la sonrió, la agarró de la cintura y la besó delante mía y de mi hermanito. Me diero arcadas.
 
- ¡En público no! -exclamé apartándoles.
 
- Y yo que creía que ahora que tenías novia ibas a ser menos amargado -se burló Craig de mí. Ese comentario me enojó a la vez que me hizo ruborizar. Marissa se rió de su comentario.
 
- ¡Hermano! ¡Tu novia también puede estar con nosotros! -me comentó ilusionado Ethan. Miré a mi madre algo asustado, ella clavó su mirada sobre mí.
 
- Está bien, le puedes decir que venga ahora cuando vayamos a comer -me explicó Marissa suspirando.
 
- ¡GENIAL! -exclamó ilusionado mi hermano al poder ver a uno de sus seres antropomorfos favoritos. Agregré su número. Le mandé un mensaje que ponía: "Doris, soy Ker, este es mi nuevo número". No tardó mucho tiempo hasta que recibí su mensaje: "Ya lo tengo guardado", acompañado de un corazón azul. Me sorprendí al ver que me estaba llamando, cogí la llamada algo desconcertado.
 
- ¿Por qué me llamas? -le pregunté.
 
- Porque quería oír tu voz -me respondió de forma dulce y cariñosa, no pude evitar sonrojarme-. Por cierto, adivina qué estoy llevando en este momento.
 
Nada más acabar su frase me adjuntó una foto, al darle para verla en pantalla completa me puse bastante...alterado al observar que el traje egipcio que le compré le quedaba a la perfección. Dios, quiero estar con ella ahora mismo.
 
- Ya veo que le queda bien el conjunto que le compraste a tu novia -opinó mi tutor observando también la foto.
 
- Sí, está perfecta -solté sin razonar en lo que había dicho. Me sonrojé mucho pero se me pasó al darme cuenta de que Craig me estaba cotilleando los mensajes-. ¡¿Qué haces aquí?!
 
- ¿Yo? Estoy para ver si le dices de una vez lo de salir a tu gatita, Bluedy -se burló de mí Mybe.
 
- ¿Mybe? ¿Eres tú? ¡Hola! -le saludó Doris desde mi móvil. Craig con su poder me quitó el teléfono de las manos y se lo puso en su oreja derecha yo iba a arrebatárselo pero me frenó también con su habilidad.
 
- Veo que Ker también ha revelado mi identidad secreta. Ya hablaremos mañana en mi despacho -explicó mientras asentía por la conversación que tenía con mi gata- Sí, nuestro Bluedy es todo un patosín -se burló de mí mientras me miraba con una sonrisa mailiciosa- Ah, sí, te estoy hablando para comentarte de que estás invitada a comer con nosotros, en familia. Estamos en el Centro Comercial Sun. Ya sabes, Ker es bastante tímido como para decirtelo, como su nuevo "papi" le hecho una mano -explicó riéndose de lo último- ¿Estarás en 20 minutos? Perfecto, te esperamos en la taquería -concluyó devolviéndome mi teléfono.
 
- Te odio -le contesté serio y enojado.
 
- Y yo te amo -respondió a mi comentario pasando de mí. Ese cabrón sí que sabe enojarme. Andaba bastante distante de la pareja, aún creo que no van a durar mucho. Ethan me agarró de la mano.
 
- ¿No crees que mamá está muy feliz? -me preguntó de forma tierna al ver a mi madre sonriendo sin parar. Odiaba admitirlo pero gracias a que Craig entró en su vida ya no ha vuelto a tener pesadillas, ya no llora por las noches, me reconforta ver por las mañanas su mejoría, tanto física como psicológica, se estaba cuidando mejor.
 
- Se le pasará en pocos meses -le respondí mintiendo. Marissa está muy enamorada de Mybe y tras intentar separarlos en numerosas ocasiones solo he complicado las cosas a la vez de que he mejorado la relación entre ellos dos de forma indirecta.
 
- ¿Qué crees que pase si se casan? -me preguntó intrigado mi hermano mientras me observaba.
 
- Que me tiraré por un puente, eso es lo que pasará -contesté de forma seria y de broma. No quería pensar en esa posibilidad y menos en...que tuviesen un hijo. Me estaba poniendo fatal de tan solo pensarlo.
 
- ¡Pues yo te salvaré de la caida! -exclamó serio y decidido mi hermano. Me hizo gracia su comentario, se me había olvidado por completo que uno de sus grandes sueños es convertirse en un superhéroe cuando despierte sus habilidades. Durante hace años en tal solo pensar en esa posibilidad me ponía de los nervios, no quería asesinar a mi hermano. Sin embargo, gracias a Fear cambié de pensamiento, los únicos que deben morir son los falsos héroes, me encargaré personalmente de que Ethan se convierta en el superhéroe más puro que exista, si consigue obtener habilidades.
 
Llegamos a la taquería, todos nos sorprendimos al fijarnos que Doris nos estaba esperando en la entrada, observé que llevaba unas botas metálicas de rayas azules. Ella nada más verme se abalanzó hacia mí con una supervelocidad que no me esperaba. Me encontraba tumbado en el suelo boca arriba mientras que mi gata no paraba de abrazarme y acurrucarse en mi pecho.
 
- Doris...delante de mi familia no -le expliqué intentándola apartar pero ella se sujetaba con gran fuerza hacia mí. Mybe la levantó y la puso firme con su poder.
 
- Tengo hambre -comentó Craig. Doris se ruborizó al darse cuenta de sus actos. Al levantarme y quitar el polvo de mi sudadera y pantalón decidimos entrar al restaurante. Mybe y Marissa se encontraban sentados delante nuestra. Ethan estaba sentado al lado de Doris, no paraba de abrazarla, sí que le tiene cariño, ella no paraba de acariciar su cabello con aprecio.
 
- ¿Cómo has venido tan rápido? -le preguntó Mybe interesado y algo aburrido por tener que esperar su pedido.
 
- Oh, eso es por mis botas especiales, están hechas de fismitias, el portador consigue obtener una gran supervelocidad -nos explicó algo emocionada.
 
- Nunca oí hablar de eso, parecen botas bastantes costosas, ¿de dónde las has sacadado? -le preguntó más interesado Mybe. Parecían que se estaban haciendo amigos...por favor Doris, no, stop.
 
- Tengo mis contactos -respondió con un aire de misterio. Espero que no lo haya robado de una de las instalaciones del gobierno.
 
- Por cierto Doris, creo que nunca nos hablaste de tu trabajo, ¿en qué consisté? -le preguntó mi madre intrigada por la respuesta. Mierda, ¿qué es lo que le diría?
 
- Básicamente ayudo a una empresa bastante conocida a probar y llevar objetos de última generación a distintas localidades que me mandan. Suelo viajar bastante por el mundo -explicó mi gata de forma simple y tranquila. Me asombré de la capacidad que tenía de contar la verdad ocultando información crucial. Creo que a Mybe no le haría mucha gracia que mi novia fuese un miembro de Cat Theft. La camarera nos servieron nuestros platos, yo pedí unos chilaquiles para compartilos con Ethan y con Doris. Mi madre retomó el interrogatorio mientras comíamos.
 
- Por el corto periodo de tiempo que te he visto por aquí supongo que ahora estarás en unas semanas de vacaciones ¿no? -le explicó mi madre poniéndose a la defensiva, no le creía del todo. Marissa era esa clase de personas que cree que una persona de 16 años o con menos años no puede trabajar, que necesita formarse hasta los 18.
 
- Ojalá, pero la semana pasada estuve trabajando en Roma y en estos días he visitado otras ciudades cerca de Eustópolis -le explicó mientras se comía mi parte del plato. Maldita gata.
 
- ¿Cómo lo haces para viajar tanto? Los vuelos son muy costosos, más si vas a otro país, ¿te lo paga la empresa? -le preguntó mi madre más interesada.
 
- Sí, nuestra empresa nos ha privado de unos brazaletes dorados que nos permite viajar entre distintos paises y ciudades -le siguió explicando con tranquilidad. Craig se interesó en lo último que dijo.
 
- Espera...¿os han dado un objeto que utilizan los superhéroes de nivel A? -le preguntó desconcerto.
 
- Sí, nuestra empresa es muy generosa con nosotros -respondió con una sonrisa sincera.
 
- ¿Cuál es vuestra empresa? -le preguntó Mybe de nuevo.
 
- Industrias Darke -contestó seria. Yo casi me atranganté con la comida, eso último debía ser mentira. Mierda, ahora que me daba cuenta, sabía lo justo y necesario de su trabajo, tengo ganas de descubrir más cosas de ella. Estaba interesado en la conversación.
 
- Doris, tengo una cosa importante que decirte. ¿Te gustaría trabajar en tu tiempo libre en nuestra academia? -le preguntó de forma seria Craig. ¡¿QUÉ?! ¡NO ME JODAS! Todos los que estábamos en la mesa nos sorprendimos al escuchar su oferta-. Veo que controlas mucha información sobre artilugios nuevos e interesantes, podrías hablar con tu jefe para que nuestra Academia Heaven y tu empresa hicieran un acuerdo. Proveniéndonos de nuevos sistemas tanto de seguridad, tecnología importante para el combate y de nuevas herramientas para mejorar nuestra academia.
 
- Sí...podría comentarle la idea a mis superiores, pero ellos querrán algo a cambio, tenlo por seguro -le comentó mi novia.
 
- No importa, como si quieren que nuestros alumnos y superhéroes vayan a sus eventos y les patrocinen -comentó despreocupado Mybe. La verdad es que era lógico lo que los 2 estaban discutiendo, seguramente los Darke aceptarían, seguro que mi tutor está pensando que harán el acuerdo debido a que su hijo estudia en la Academia Heaven, eres un cabrón inteligente.
 
- Bueno, yo solo aceptaré si Bluedy quiere que vaya -comentó sin apartar su mirada de mí. Obviamente voy a decir que no. Recibí un mensaje era de Mybe, decía: "Como te niegues le digo a tu madre sobre tu travesía de ayer con tu gatita". Hijo de puta, miré a Craig enojado, el me guiñó un ojo, me indicó con su dedo índice que mirara el móvil, me mandó un nuevo mensaje: "Bluedy". Cabrón.
 
- Bueno, si no me queda de otra... -comenté nervioso mirando hacia otro lado, mi novia me abrazó.
 
- Entonces voy -me dijo con un tono de pura felicidad. Estuvimos paseando por el Centro Comercial una vez terminamos de comer. Doris cargaba a mi hermano por encima de su cabeza, éste se encontraba apoyado en ésta.
 
- ¡Tu novia es genial! -exclamó alzando sus manos sintiéndose como el rey del mundo.
 
- Tu también eres genial, Ethan -le halagó mi novia de forma sincera.
 
- ¡Oye! ¡Oye! ¿Vais a tener gatitos? -nos preguntó de forma inocente Ethan. Yo me incomodé ante su pregunta, Doris, al ver mi reacción se empezó a reir.
 
- ¿Cuántos quieres? -le preguntó interesada.
 
- Mmmm...¡5! -exclamó alzando su mano al cielo, haciendo pose de superhéroe.
 
- Tenemos trabajo que hacer, Bluedy -me comentó de forma pícara mi novia. Preferí no comentar nada al respecto. Marissa se giró para vernos.
 
- ¿De qué estáis hablando? -nos preguntó algo seria.
 
- ¡De gatitos! -respondió ilusionado mi hermano. Yo me puse rojo de la vergüenza, Doris no se paraba de reír al verme así de incómodo.
 
- Nada de adoptar mascotas, patosín -se burló de mí Craig. Tras inventarnos una excusa de lo que estábamos hablando salimos fuera de SUN. Nos íbamos a despedir de Doris ya que se tenía que ir.
 
- Bueno, te espero esta tarde a las 6, Bluedy -me comentó en voz alta para que le oyese mi madre.
 
- Lo siento, pero Ker está castigado sin salir -respondió rápidamente Marissa, no se fia de mi novia, la comprendo. Ella la agarró de las manos y le puso ojistos de cahorro.
 
- Por favor...Ker está muy mal, ha sido una dura semana para él, además, no hemos estado mucho juntos. Te prometo que no haremos nada indebido -le explicaba acercándose cada vez a ella.
 
- Bueno...está bien, pero le quiero de regreso a casa antes de las 10 -le ordenó a Doris algo nerviosa. Mi gata la empezó a abrazar.
 
- ¡Eres la mejor suegra del mundo! -exclamó sin parar de achuchar a Marissa. Mi madre se sentía algo incómoda pero le correspondió el abrazo. Parece que ya le estaba cogiendo cariño- Bueno, entonces tenemos toda la tarde juntos -Doris me agarró de la mano- Potencia tus piernas -me ordenó, le hice caso, ¿qué tenía pensado? -. Le traeré a su hijo sano y salvo antes de las 10. ¡Te lo prometo!
 
- ¡Espera! -exclamó Marissa preocupada al ver que Doris encendió sus botas de velocidad.
 
- Corre -me dijo seria. Corrimos del lugar juntos antes de que Mybe nos pudiera parar con su poder. Estábamos en uno de los parques que habían alrededor de SUN.
 
- Mi madre me va a matar -respondí al darme cuenta de que me escapé con mi novia.
 
- Creo que ya ha muerto mucha gente por esta semana, ¿no crees? -me explicó entrelazando su hombro con el mío-. ¿Cómo te sientes tras ver que The Angel ha muerto?
 
- Mucho mejor, me siento fenomenal -respondí con sinceridad.
 
- ¿Al final Counter le mató verdad? ¿Y el murió con él? -me empezó a interrogar. Curiosa gatita.
 
- No...yo lo maté -confesé. Doris caminaba de mi lado sin decir nada. Se acurrucó en mi hombro.
 
- Finalmente lograste tu objetivo, me alegro mucho por tí -me explicó con sinceridad.
 
- Sí...solo me falta asesinar a las 19 personas que se encontraban en ese lugar. Tengo ganas de matar a Light Layer -comenté algo enojado al recordar aquel fatídico día.
 
- Seguro que lo conseguirás, eres muy testarudo cuando te pones un objetivo, Bluedy -se burló de mí. Su comentario me enojó-. Por cierto, ¿para qué querías la droga?
 
- Bueno...necesita que un compañero mío no viese mis emociones -le expliqué algo nervioso.
 
- Hablando de emociones...es un pena la pérdida de Beatriz, me caía bien -comentó de forma triste. Mierda, será mejor que no le diga que yo la asesiné. Doris, al notarme nervioso y sudando me hizo una pregunta que no quería que me hubiese hecho-. No tendrás nada que ver en su muerte...¿verdad?
 
- Yo...la maté también -confesé asustado. Miré con cierto temor la expresión de Doris, su cara era inexpresiva, al menos yo no podía entender cómo se sentía. Caminamos varios metros en silencio.
 
- Seguro que tuviste un motivo para hacerlo, ¿cuál fue? -me preguntó seria sin apartar su mirada de mí.
 
- Ella vio cómo maté a The Angel, no tuve otra opción que callarla para siempre. Yo no quería matarla, de verdad -le expliqué algo nervioso y apenado tras recoder aquel dichoso incidente. Para mi sorpresa, Doris me abrazó con todas sus fuerzas.
 
- Me alegra saber que no mientes -se sinceró conmigo. Yo la abracé. Aparté a mi gata al ver que las personas que paseaban por el parque nos miraban demasiado.
 
- Vámonos de aquí -le comenté agarrando su mano y caminando algo más rápido.
 
- Ahora entiendo el por qué de la droga...pobre Leo, luego le mandaré un mensaje para animarlo -explicó volviendo a estar triste. No me gustaba ver a Doris así, por lo que cambié el tema de conversación.
 
- Hablando de la droga, me fijé que tenía un logo que era un "D". No tendrá nada que ver con Industrias Darke, ¿verdad? -le pregunté algo interesado, esperaba que su respuesta fuese "no".
 
- Esa información es confidencial, Bluedy -me comentó con su tono de voz y mirada pícara. Su respuesta hizo que me sintiera algo inseguro, ¿Danny sabía acerca de todo esto? ¿Sus padres tenían algo que ver o era la empresa? Miraba el suelo bastante concentrado-. Deja de sobrepensar, concéntrate solo en mí.
 
Mi gata me besó en la mejilla, hecho que hizo que me ruborizada, no me lo esperaba. Me aparté de ella. Doris no paraba de divertirse al ver mi reacción. Pasamos el resto de las horas paseando como una pareja, me estaba acostumbrado a este ambiente. Cuando fueron cerca de las 9 acompañé a mi novia hacia el edificio abandonado de Industrias Darke.
 
- Ahora entiendo por qué os estáis alojando en este edificio y nadie os dice nada -comenté observando el gran lugar desde el exterior.
 
- Soy una de las favoritas de la sucursal, mi jefa me tiene respeto, y el jefe de mi supervisora también -explicó con una sonrisa pícara-. Por cierto, aún tenemos tiempo de sobra, ¿quiéres entrar?
 
- Bueno...pero no me quedaré por mucho tiempo -respondí fingiendo no estar feliz. Entramos al edificio, empecé a subir las escaleras para ir a la habitación de mi novia, sin embargo paré al ver que no me seguía. Bajé para saber qué estaba haciendo. Oí la conversación que tenía con su compañera.
 
- Ponte los cascos, es mejor que no escuches lo que va a pasar dentro de unos minutos -le explicó, me observó, se puso roja pero sin para de sonreir. Me agarró de la mano y me llevó a su cuarto-. Espérame aquí, enseguida vuelvo.
 
Se fue corriendo de la habitación, ¿a por qué iría? Bueno, en pocos minutos lo descubriría. Observé su cuarto con detenimiento, había mejorado, tenía muchos más armarios de metal, una cama en condiciones, una televisión de plasma de 50 pulgadas colgada en la pared. Muchas estanterias con libros y revistas. Había varias maletas y bolsas tiradas por el suelo, supongo que sería donde guardaba sus cachibaches para las misiones. Me senté en su cama intrigado con saber cómo me sorprendería ahora.
 
- Bluedy, voy a pasar -me comentó mi novia a lo lejos. Observé como caminaba lentamente hasta entrar a la habitación, se dio la vuelta para que pudiera observar todos los detalles del traje egipcio que le compré. Odiaba reconocerlo, estaba preciosa-. Ahora soy toda una Diosa y tú eres mi siervo, adórame.
 
- Más quisieras -le respondí algo nervioso y tenso ante la situación. Ella camino lentamente hacia mí, ni que esto fuera un pase de modelos. Se sentó encima mía, muy cerca de mi zona sensible, lo estás haciendo aposta.
 
- Si no lo quieres hacer...yo te obligaré a obedecerme -me susurró al oído. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Doris me empezó a besar con pasión, yo correspondí el beso. Noté que me puso algo en mi brazo derecho, era una especie de pulsera de energía rosada.
 
- ¿Qué es esto? -le pregunté confuso. La respuesta me la dio la misma pulsera cuando se encendió, una gran fuerza magnética controló mi mano hacia la cama, intentaba levantar mi brazo con todas mis fuerzas pero no lo lograba-. Doris, ¿qué mierda haces?
 
Mi gata solo se empezó a reír tras ver mi reacción desesperada, intenté quitar esa pulsera con mi otro brazo pero Doris se me aldelantó y me puso otra pulsera. Me agarró en la zona del pecho de la sudadera y me tiró en medio de su cama. Aún podía mover mis piernas, intenté incorporarme haciendo uso de ellas pero mi maldita gata me puso pulseras en mis pies. Estaba tumbado boca arriba paralizado por los aparatos de mi novia. Algo enojado empecé a potenciar mis brazos y piernas para lograr romper las pulseras. Sin embargo, Doris saltó con gran fuerza en mi entrepierna, provocando que gimiera sin querer paralizando mis poderes.
 
- Veo que eres bastante sensible de ahí abajo -me comentó de forma pícara.
 
- Doris...¿qué quieres conseguir con todo esto? -pregunté enojado y ruborizado.
 
- A tí, solo te quiero a tí -me respondió de forma sincera. Se apartó un poco de la zona donde estaba, abrió mi cremallera de mis baqueros con precaución. ¡¿Esta mujer está loca?!
 
- ¡Espera! No quiero hacer esto -le respondí algo asustado ante tal situación.
 
- ¿Sabes que puedo ver a través de tus mentiras cierto? -me preguntó burlándose de mí, no paraba de reír al observar mi reacción nerviosa. Mierda, me había pillado. Sin embargo, no quiero llegar tarde a mi casa, no quiero que me casiguen por más tiempo-. Además, me debes un favor, éste será el primero.
 
- No tenemos protección -comenté fugazmente. Doris sacó de un bolso que tenía cerca de la cama todo una caja de preservativos. Me puse tenso. Se acercó a mi oído para decirme una útima cosa antes de que comenzase a hacerme un hombre.
 
- Esto lo vas a gozar más tú que yo. Disfrútalo, Bluedy -me comentó con una sonrisa y mirada lasciva.
 
No sé el tiempo que duramos. Me encontraba entre las sábanas desechas de la cama de mi novia. Ella se encontraba desvestida acurrucada en mi pecho. Oí cómo no paraba de sonar mi móvil, me llamaba mi madre, mierda, llegaba 20 minutos tarde. Aparté a Doris y me levanté cansado y agotado, la espalda no me paraba de doler, mi gata me hizo muchos arrañazos con sus garras, mierda, serán permanentes, espero no ir con mi familia o compañeros a la playa o a la piscina, no quiero dar explicaciones. No sé cómo pero en medio del lío conseguí ropmer las pulseras potenciando mi cuerpo...Dios, si sigo recordando no voy a querer irme de este lugar. Me puse mis pantalones, puse mi teléfono en mi bolsillo, agarré mi sudadera, estaba dispuesto a irme hasta que Doris me frenó.
 
- ¿No quiéres repetir? -me tentó. No mires atrás Ker, si lo haces estarás perdido.
 
- No -respondí nervioso.
 
- Estás mintiendo, pero bueno, aún me debes 4 favores, puedes irte -me explicó burlándose de mí. Maldita gata. Corrí por las escaleras pero me tropecé por las prisas, nada más levantar me miró su compañera en silencio, juzgándome. Enojado me fui tras lograr haberme puesto toda la ropa que llevaba. Potencié mis piernas y me dirigí lo más rápido posible a mi casa. Nada más abrir la puerta, me esperaban sentados Mybe y Marissa en el sofá.
 
- ¿Por qué no has cogido mis llamadas? -me preguntó seria y furiosa mi madre. Se levantó para verme mejor.
 
- Me quedé sin bateria -mentí. Era lo único que pude decir en ese momento. Hubo un silencio que fue interrumpido por el sonido de un teléfono, era el mío. Tuve que cogerlo nervioso, me estaba llamando Mybe. Me hizo un gesto para que lo cogiera, acepté su llamada, me lo puse en mi oreja para escucharle mejor.
 
- Invéntate una excusa mejor -me respondió al teléfono casi riéndose al ver mi desgracia.
 
- ¿Encima me mientes y...espera -hizo una pausa mi madre para observarme mejor- ¿qué es lo que tienes en el cuello? ¿Y por qué tu ropa está descolocada? -me interrogó cada vez más enojada.
 
Apareció un villano en el Distrito Wexluder y como no tenía mi traje tuve que pelear así, no os preocupéis nadie me vio además la amiga de mi novia es hacker y puede hacer que me quite de las cámaras de seguridad -mentí de nuevo.
 
- Ker, ese distrito ni siquiera existe -respondió Marissa.
 
- Lo estás empeorando patosín -comentó Mybe gozando por dentro al verme mal. Intentaba hablar pero solo me salían sílabas sin sentido. Craig me señaló la zona de mi entrepierna, miré abajo para ver por qué lo hacía, tenía la cremallera abierta. Mierda, ahora sí que estaba muerto. Marissa se acercó a mi, estaba delante mía, su expresión era seria.
 
- Dime que al menos tuvisteis la decencia de hacerlo con protección -me comentó mi madre preocupada. De perdidos al río.
 
- Sí -respondí agitado y tenso. Ella suspiró, se calmó un poco.
 
- Mira, ve a tu cuarto, ya mañana tendremos tú y yo una charla -me ordenó señalando mi habitación. Yo la obedecí. Una vez en mi cama, pensé en la horrible y tediosa conversación que tendríamos mañana. Maldita gata que me ha robado la virginidad. No pude evitar sonreír al pensar eso, qué experiencia más...novedosa. Me gustaría repetir pero no creo que mi madre me vaya dejar ver a Doris, al menos en mi tiempo libre. Sin duda, podía afirmarlo, a pesar de esto último, esta semana ha sido la mejor de mi puta vida.

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