Una vida sin fin

Géneros: Fantasía, Humor, Romance

Tags:

Romance
triste
Reencarnación
razas
abuso

Después de un trágico final por parte de nuestro protagonista, su alma aparece en un lugar poco peculiar junto una voz que resuena en su cabeza. La muerte no existe para los seres inteligentes, nuestro protagonista, cansado de no poder descansar eternamente, decide reencarnar en otro universo donde pueda tener una vida más satisfactoria, y se emprenderá en una nueva e inesperada aventura para poder ser..."Feliz"? No creía en dios, pero rezaba con toda mi alma el poder descansar eternamente. -- Antes de nada, aclarar que es la primera vez que escribo algo. Es una novela ligera, ya que no estoy familiarizado del todo con los libros (O cualquier tipo de escritura), y no me considero alguien que haya visto muchos libros en su vida por lo que no prometo nada, solo espero que os guste y escuchar vuestras opiniones, sean malas o buenas mientras sean con respeto. Si cometo alguna falta de ortografía, por favor no os cortéis en decírmelo para mejorar.

Prólogo – Soledad

Una vida sin fin

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Primavera... verano... otoño... invierno...
Si pudiera describir la vida desde mi perspectiva con una palabra, sería "Molesto”.
Ahora mismo debía tener 22 años, pero mi percepción del tiempo me hacía dudar de mi propia edad.
Puede que yo, al ser un neet, pensara de esa forma.
Todos los años solo, sin importar cuantas estaciones del año transcurrieran en mi vida.
Un único paisaje, los mismos ruidos y acciones, era como si este ciclo en el que vivía diariamente no pudiera cambiar y avanzar, en vez de ello estaba atrapado en una especie de círculo vicioso.
Para mi percepción habían pasado años y años, puede ser que ya me hubiera vuelto loco.
Vivía en una era de paz donde la guerra era casi nula, pero seguía teniendo sus defectos.
Puede que el resto del mundo piense que la vida es “divertida” pero nunca podré aceptar los métodos de diversión de las "personas normales".
“Mentir”, “Ignorar”, “Engañar”, “Romper con su pareja”, ”Reírse de las desgracias de los demás” si para las personas normales eso es diversión, sin importar cuanto tiempo viviera, nunca podría estar de acuerdo con ellos.
Yo odiaba a las personas con un comportamiento “inaceptable”.
Aún cuanto pudiera odiar a esas personas, no cambiaba el hecho de que siempre estaba en mi propia soledad y estos pensamientos también se volvían un ciclo de mi día a día, incrementando cada vez más este odio.
Mi percepción de lo que estaba mal también se volvió uno más sensible, llegando al punto de odiar a todo el mundo.
Podía perdonar las mentiras sutiles que no buscan herir a nadie: porque quieras sorprender a alguien en su cumpleaños, engañar a un amigo un momento para hacer una broma o hacer algo divertido; pero mentir y engañar para herir a alguien era algo que no podía soportar.
Aún si pudiera romper este ciclo de soledad, ya se había vuelto algo normal odiar a los seres humanos...
Siempre solo, desde que dejé la secundaria, puede que incluso más, nunca podía encajar con nadie, tampoco sabía qué hacer con mi futuro, pero desde que acabaron mis días de estudiante ya habrían pasado como 7 años.
Incluso cuando encontré mi propio sueño e intenté cumplirlo con toda mi alma, mi esfuerzo y mi propio sueño se volvieron en mi contra, odiando cada vez más a las personas, y haciendo mi futuro más incierto, estaba tan destrozado por dentro que, hiciera lo que hiciera, no cambiaría mi dolor y soledad.
Empecé a aislarme de la realidad intentando evitar mi sufrimiento; jugando videojuegos y consumiendo todo tipo de historias.
Intentaba matar mi tiempo de cualquier método, mientras fuera estando sin compañía.
Al odiar a las personas con tal comportamiento inaceptable, me prohibía ser desordenado en cualquier sentido a pesar de ser un neet.
Casi siempre tenía la cortina del cuarto cerrada por lo que siempre pasaba mi tiempo a oscuras, de alguna forma me había vuelto algo sensible a la luz.
Mi habitación estaba únicamente conectada con el patio y, al salir de noche, veía la luna llena que iluminaba la oscura noche.
Vivía en un pequeño pueblo donde no habitaba casi nadie, todo el lugar daba una sensación de completa soledad, y la luna incrementaba más ese sentimiento.
De vez en cuando salía a la calle de día para sacar la basura, siempre caminando por la sombra, en un silencio absoluto donde no había nadie y no se escuchaba nada, al volver de tirar la basura siempre miraba al cielo azulado junto algunas nubes en ese completo silencio, incluso siendo de día, me sentía demasiado solo.
Aún estando en el exterior, de alguna forma, se sentía como si estuviera atrapado en una jaula, solo, como si el cielo y las nubes fueran pura decoración, ver el cielo era como mirar el techo de una habitación, me sentía encerrado.
Por supuesto aún vivía con mis padres, pero para mi no “existían”, como si fueran una sombra de mi día a día que no podía mirar con claridad ni recordar sus caras con exactitud.
Mi propio odio hacia los humanos también consiguió que odiara incluso a mis propios padres.
Muchas personas me llamaban parásito por no trabajar o estudiar, pero yo estaba orgulloso de mi vida.
“¿Cómo podría estar orgulloso de su vida alguien inútil como tú que no tiene nada?”
No era la primera vez que lo escuchaba.
¿Yo...?¿Inútil...?Aún cuando por culpa de las personas como tú, mi sueño era imposible de cumplir...
Nunca me sentía con fuerzas de discutir con nadie, ya que al final, la razón siempre la tendría yo por ser el dueño de mi vida.
Nadie puede decidir por otro lo que está mal o lo que está bien.
Dependiendo del objetivo en la vida de cada persona, su percepción sería diferente.
Discutir o enfadarse era algo de críos.
Sentía que era el más sincero y el que más se había esforzado por intentar cumplir su sueño en vano.
Sí, para algunas personas era aún muy joven, pero la importancia que yo le dí a la vida de niño y la de una persona normal era completamente diferente.
Puede que incluso mis padres se hubieran dado cuenta, por lo que no me forzaban a hacer algo que no quería.
Aún cuando mi esfuerzo fue mayor que el de muchísimos otros, las personas solo sabían quejarse de la vida y de los sueños de los demás, para mí, ellos eran “inaceptables”.
Mis días de soledad seguían transcurriendo, incluso teniendo bien sabido que la soledad podría ser mi muerte prematura.
Ya había llegado al punto de que sabía que si llegaba mi muerte me sentiría mucho mejor que estando con vida, muy posible moriría antes que mis padres...
No es que fuera de hecho una persona negativa, pero la vida de alguna forma era injusta.
¿Por qué vivimos? Si desde un principio no quería existir, ¿Por qué tenía que vivir?
Para mi punto de vista vivir era una cosa negativa, significaba el no poder descansar eternamente.
¿Quién demonios no quiere descansar para siempre? Imagínate no haber existido desde un principio.
Nadie, absolutamente nadie habría tenido que sufrir algo.
¿Quién empezó a divulgar que la muerte era negativa? ¿Quien fue tan ingenuo?
Aún cuando las personas inconscientemente quieren vivir para no sufrir, de alguna forma, discriminan a las personas que menos querían sufrir.
Si la reencarnación existiera, me gustaría no renacer y poder descansar para siempre.
Aún si por mi mala fortuna reencarnara, presentía que mi resentimiento no desaparecía incluso tras mi muerte.
No creía en dios, pero rezaba con toda mi alma el poder descansar eternamente.
Los años y los días seguían transcurriendo sin pausa, cada vez sentía más cansancio.
El dolor de mi soledad era tan grande que incluso no sentía otro tipo de dolor.
Consideraba un milagro que, aún con mi cuerpo y alma estando en su límite, pudiera moverme como si nada me sucediera.
 
Cada vez quería pasar más tiempo tumbado sin moverme y así fue como llegó mi muerte a mis 22 años.
 

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