Capítulo 32: Más recuerdos de los antiguos portadores de las Joyas Místicas.

Black Ghost 2

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Ya estoy en el desierto y puedo ver la Capital 12 desde lejos, me da nostalgia el lugar donde me crie por tanto tiempo, ahora mira lo que soy un monstruo tipo vampiro.
 
Desde entonces mi vida ha sido un desastre no he podido estar un día tranquila, tengo unas fuertes ganas de beber la sangre de Alberto, luego al final me lo llevaré a la fuerza si es necesario para Estarpusco, lejos de esta segunda guerra Norfort que está por estallar para tenerlo a salvó.
 
Considero que los caballeros de las Joyas místicas no tienen nada que ver con este conflicto.
 
Estoy lo bastante cerca del escudo mágico de la ciudad el cual este activa sus defensas para cualquier objeto no identificado que se le acerqué.
 
Esa defensa automática está construida por un grupo de científicos de la casa de Tecnología.
 
Veo rayos láser que me apuntan para al cabo de unos minutos salir lanzado de la Capital 12 unos cuantos misiles, los cuales mi Pegaso esquiva con destreza dando un giro de 360 grados conmigo.
 
A final con sus alas deja líneas de aire comprimido que impactan los misiles detrás de nosotros y estos explotan luego de esquivarlos.
 
Dimos vueltas de aquí hacía abajo, luego hacia arriba, derecha e izquierda, todas clases de maniobras que hacían ver más elegante a mi hermoso Pegaso mientras que como si fueran juegos artificiales todos los misiles detrás de nosotros exploraban, realmente fue un momento bello.
 
Se veían ciudadanos debajo de nosotros mirándonos como si pensarán que fue un espectáculo preparado para ellos y lo disfrutaban, dejando de caminar por la calle y realizar sus tareas para mirar hacia el cielo con asombró.
 
Al punto de pasar por el escudo mágico de la cuidad, sabía que a pesar de ser transparente es un bloque de hierro resistente que no dejaba pasar a intrusos.
 
Por eso mi Pegaso usa su magia envolviéndose en una bola de aire mágico, pasando a través del escudo protector de la Capital 12.
 
Continúo hacia delante pasando por todos los edificios, incluso por el gran lago circular que rodea la escuela Herel.
 
Ya su trabajo está hecho que es traerme hacia aquí, por eso me lanzo desde el cielo dejando a mi Pegaso hasta caer al suelo del patio de la escuela.
 
Con mi magia detengo el impacto de la caída, solo doblando mis rodillas, para luego pararme, con mi túnica y mi capa que cubre mi cuerpo me veo diferente a la Evelyn que estudios una vez aquí.
 
Ahora soy más hermosa, mi cabello es más largo y riso, creo que es una cualidad que tengo al ser un monstruo tipo vampiro original, destacó sobre las demás.
 
Mientras estoy caminando todos me están mirando, murmurando alrededor mío, totalmente impresionados.
 
Pero es extraño no veo ni siento la presencia de Alberto mientras voy caminando.
 
Desde lejos se están acercando a mi Bryan y Berek también otros profesores, haciéndose paso por un grupo de estudiantes.
 
Mi mente se nubla, me están llegando recuerdos de la lucha entre los usuarios de las Joyas místicas y los seis legendarios que intentaron invadir a Estarpusco hace tiempo.
 
Estoy viendo a Dennis en su taller era un herrero en sus inicios padre de seis hijos, cuatro hombres y dos hembras.
 
Vivía en Estarpusco creando armas, su trabajo solo era crear la espada o cualquier tipo de arma que llevará metal, mayormente se la encargaban arquitectos mágicos quienes eran ellos que le daban el último detalle especial por no decir mágico a un arma.
 
Luego la vendían a un buen precio porque a Estarpusco vienen magos de toda parte del mundo a comprar un arma mágica.
 
- Dennis tienes esa habilidad en tus ojos y has entrenado desarrollándola puedes trabajar en el ejército de este país y quién sabes si llegas a convertirte en un caballero de prestigio.
 
- No me interesa alistarme a la guardia, no quiero morir y dejar a mi familia huérfanos, además soy bueno en lo que hago y me gano la vida muy bien.
 
Utilizaba el ojo mágico derecho para calentar el metal con ese fuego mágico especial y le daba un toque diferente a cada espada que creaba, por eso sus armas constaban muchos más que las demás.
 
Pero los verdaderos profesionales eran los arquitectos mágicos, en Estarpusco su escuela solo se especializaba más en crear estudiante con la habilidad de crear las mejores armas del mundo.
 
En verdad movían mucho dinero de todas partes.
 
Mientras Dennis daba martillazos a una espada en la cual estaba trabajando con su ayudante.
 
Se le acerca un amigo muy gordo que también era herrero igual que Dennis.
 
- Veo que cada vez vendes más.
 
- Me levanto cada día a dar lo mejor de mí por mí familia, hasta donde yo sepa la tuya no tan grande como la mía tengo más razones por la cual dar más de mí.
 
- Sin contar que este gordo solo es un mujeriego, frecuenta mucho las tabernas por la noche a beber y darse todo tipo de mujeres a pesar de que tiene su esposa, es una pena que tenga que vivir con alguien como tú.
 
- Calla chico tienes la boca muy sucia, todos aquí saben que el éxito de Dennis es por sus ojos, pero mejor herrero que yo no es.
 
- No tenemos que discutir por tonterías, aquí siempre hay trabajo para todos, siempre son suficientes.
 
- Es solo que esté viejo gordo está celoso.
 
- Algún día los veré venir arrastrándose a mis pies a los dos pidiéndome ayuda.
 
Luego de decir eso se voltea y se va.
 
- Realmente está loco.
 
- No le hagas caso y sigamos trabajando ya que tenemos muchos pedidos pendientes.
 
Al terminar una larga jornada de trabajo se va de noche a donde su familia, ya que su ayudante sé encarga de entregar los pedidos porque Dennis cobra los trabajos por adelantado y al final del día entrega la mercancía ya hecha.

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