Capítulo 36: Un nuevo misterio más.

Black Ghost 2

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Primero ya no tengo ganas de suicidarme, se me pasó el momento de depresión, ha quedado reemplazado por el dolor que siento ahora mismo en mi cuerpo.
 
Segundo, no tengo nada de magia por la pérdida de sangre, deberías buscar un animal salvaje que me provea de un poco de sangre.
 
Para los vampiros no todas las sangres producen el mismo bienestar, la de un humano contiene más poder mágico, la de un animal muy poca, pero ahora mismo tener unos de esos animales salvajes me puede ofrecer sangre y carné para por medio de fuego comer algo al cocinarla.
 
Y por último no sé dónde me encuentro, todavía me siento muy débil.
 
Es extraño siento una energía negativa acercarse a mí que clase de magia sería nunca había sentido una igual.
 
 
Dos cosas raras nunca antes visto por mí saltan desde arriba de una pequeña cima que se encontraba encima de mí.
 
Son dos criaturas, tienen la forma de un humano, pero con piel roja, también tienen cuernos en sus cabezas y una de ellas lleva una espada, también tienen colas ambos seres, me pregunto si será algún tipo de invocación de algún mago, pero no veo a ninguno solo a esas dos cosas horribles frente a mí.
 
Una de ellas camina y se acerca a mí con la intención de tomarme, específicamente la que no tiene espada, y antes de llegar a mí me caigo al suelo no tengo fuerzas, ni siquiera mágica para oponerme a nadie en estos momentos soy totalmente vulnerable.
 
En el último segundo antes de la criatura tomarme aparece Haru como un destello de luz, blanca.
 
Y la cosa extraña salta hacia atrás junto a su compañera.
 
No lo puedo creer realmente es Haru tiene dos brazaletes dorados y en el cuello, un collar precioso como de piedra azul.
 
Ella está de espalda a mí, parece protegiéndome de esas criaturas, pero ahora abre sus dos manos y le nacen dos alas de su espalda.
 
Eran hermosas como la de un ángel del cielo, creando una bola de luz en su mano derecha, se lanza volando hacia el monstruo que quería atraparme y lo penetra por el estómago, este mucho después se desintegra.
 
La otra criatura intenta darle con su espada, y Haru da un giro hacia atrás hasta elevarse por los aires con sus dos magníficas alas tan bella sé veía.
 
Luego a la criatura le nacen dos alas también, pero estas no tenían plumas, más bien era la de un murciélago y va en busca de ella.
 
Lo siguiente que veo es un destello de luz luego no puedo ver más nada, la pierdo de vista y aún estoy demasiado débil para poder ver más allá.
 
No puede ser real lo que vi, tenía dos alas blancas como si fuera de esa raza, los portadores de muerte que vi en los recuerdos de Dennis.
 
Pero es imposible que lo que vi fuera real, Haru siempre ha sido una chica inofensiva, con una súper habilidad curativa solo eso y nada más, si a lo mejor todo fue una alucinación producto del estado físico en que me encuentro.
 
Saco esas ideas locas de mi cabeza, es imposible que todo fuera real.
 
Debo bañarme y reiniciar mi cuerpo, dejando mi espada en el suelo al igual que mi ropa, mi cuerpo algo herido se moja en esta cristalina agua, mientras mis cabellos adornan mi morena piel, resulta ser algo placentero hasta olvidar un poco mi dolor.
 
Creo que tenía de diez a quise minutos flotando en el lago, luego me sumergí hasta el fondo hasta nadar por todo el lugar, pero me había percatado de que alguien más me observaba.
 
Asustada salgo del lago hasta ponerme ropa, quién sería que me ha estado mirando.
 
Alguien sale entre las sombras, no sé si es un muerto que salió de una tumba, pero es mi hermano al menos que sea otra alucinación nuevamente mía.
 
- Es una pena que te detuvieras al darte cuenta de mi presencia, te veías hermosa con tu cuerpo desnudo navegando todo ese lago, lo juro me hubiese quedado todo el día aquí mirándote bañar.
 
Me enojo, y corro hacia él tratando de golpearlo una y otra vez con mis puños a su rostro.
 
- Malditoooo.... Sabes todo lo que pasé desde que desapareciste tuve al punto de morir por tu culpa.
 
- Ya te sientes mejor al golpearme.
 
- No.
 
- Lo siento hermana, no quería que pasaras por eso.
 
- Solo de sangre.
 
- Estúpida aún sigues con eso.
 
Y nos reímos, no sé porque, pero de seguro quiero besarlo, pero me toma entre sus brazos y me levanta sin darme tiempo a nada.
 
- Debemos de irnos, debes recuperarte.
 
*Alberto:*
 
Luego de atravesar el portal que se encontraba en medio del árbol de manzana en Herel.
 
Me encuentro en un lugar oscuro lleno de estrellas, la temperatura es fresca, no se siente ni caliente ni frío.
 
A mitad del camino en este lugar lleno de estrellas, de pasar a ser un lugar iluminado la oscuridad por las estrellas, se hacía de día ya había imaginado que nos habíamos extraviados.
 
- Y este lugar que es Alberto.
 
- No lo sé, Yolanda la verdad nunca había estado aquí.
 
- Han pasado muchas cosas, Alberto desde que te fuiste, de hecho, varios años, pero pronto lo sabrás todo no te preocupes.
 
Con un nudo en la garganta, al ver como la oscuridad desapareció y el día aclarecía con una gran luz radiante sin ver señal del sol, cual dura será en la situación en que nos encontramos para verlo agitados de ese modo, el temor nubla mis pensamientos ya morí una vez por esa chica sin poder hacer nada fallándoles a todos.
 
Más adelante y tal parece que era así, se encontraba la figura de un hombre con una capa negra que cubría todo su cuerpo, se parecía a la mismísima muerte en persona, en sus dedos tenía 10 anillos uno por cada dedo.
 
En el pecho tenía la misma moneda dorada que encontré hace años atrás y me llevo a otro mundo y otras siete monedas más como collares todas de oro, pero cada una tiene un diseño diferente igual que los anillos.
 
Esto para mí es una situación amarga, no sé si ese tipo es nuestro enemigo o amigo, cada vez que nos vamos acercando a él su imagen se hace más clara, tiene la piel pálida como la de un señor muy viejo, sostenido de un bastón de madera, la cual en sus maderas por todos lados tenía incrustados números romanos.

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