Capítulo 39: Una mañana caliente.

Black Ghost 2

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Las dos se quedan mirándose fijamente, creo que esas nunca serán amigas.
 
- Para terminar con todo esto deberían ir cada una a cualquier habitación de esta casa, al parecer hay muchas.
 
- No yo me quedaré a dormir contigo, para cuidarte de ella.
 
- Pues sí tú te quedas yo también lo haré, no pienso dejarlo con una pervertida como tú.
 
- Eeeyy chicas no creen que están exagerando un poco.
 
- No creo que nada sea exagerado con esta versión mala de Haru.
 
- Y crees que te dejaré el camino libre para que confundas aún más los sentimientos de Alberto, solo eres un estorbo para nosotros dos.
 
- Ya basta no discutan más, vamos a dormir juntos, hasta mañana, yo solo quiero descansar y que este día termine.
 
Veo a Yalet quitarse la Roma y quedar en ropa íntima, lleva unos pantis rojos y brasieres blancos, increíble que sexy se ve, hacía mucho que no la veía, que extraño me siento por primera vez no sé qué hacer en esta situación.
 
- Eres un asco Alberto.
 
- No es lo que crees Yolanda.
 
- Pues como te quedaste mirándola diría...........
 
- No insultes a Alberto no tiene la culpa de quedar como un tonto antes este cuerpo de mujer.
 
- Será medía mujer, y si vas a jugar sucio yo también puedo.
 
Ahora Yolanda empieza a quitarse la blusa, debo detenerla.
 
- " Detenerla eres loco, esto se pone interesante."
 
- Te conozco eres esa voz en mi mente, eres el que dices llamarte fantasma negro.
 
- " Parece que sí ese soy yo, por cierto, y que harás en esta situación, si me preguntas a mí te aconsejaría que hagas un trío la pasarías muy bien, complacerte con esas dos hermosuras."
 
- Que tonterías dices.
 
- " Vamos no te hagas el bueno, yo cuando era humano y vivía como tú en el planeta tierra, vivía con muchas mujeres diferentes, sabes que lo quieres, el cuerpo desnudo de Yolanda tocarla, mientras acaricias, la suave piel de Yalet tu primer amor todo al mismo tiempo."
 
- Es cierto lo deseo, pero ellas no van a querer algo como eso.
 
- " Y porque no le preguntas, talvez ella lo deseen tanto como tú."
 
Vuelvo a despertar para terminar de ver a Yolanda quitarse la ropa y quedar en ropa íntima también, en verdad estoy lo suficientemente loco para hacerle esa propuesta que me dijo esa voz en mi mente, que ni siquiera sé por qué escuchó esa voz dentro de mí, debo de estar volviéndome loco definitivamente.
 
- Alberto ya lo tienes grande hay abajo, espero que sea por mí.
 
No, lo puedo creer que vergüenza ni siquiera me di cuenta cuando me excite demasiado y me tapo con las dos manos, hasta salir de la habitación.
 
Me encierro en una habitación que estaba sola, maldita sea y yo que estaba al punto de pedirle hacer un trío tenía que pasarme eso, y eso voz en mi mente fue que me dio esa idea yo ni siquiera estaba pensando en eso ahora sólo me quedé con las ganas después de verlas a las dos semis desnudas.
 
Me dirigí al baño para masturbarme es lo único que me queda imaginarme lo que pudo haber sido una linda experiencia sexual pero que no sucedió y con eso finalizó el día hasta dormirme puesto que no supe nada más de ellas dos en toda la noche.
 
Al levantarme y bajar las escaleras, veo a Yolanda rodeada de los tres hermanos de Yalet incluso de Jasón que es para mí el que más juicio y lo perdió con la belleza de Yolanda y es que ese cabello rosado con el pantalón espectacular que lleva puesto hace un buen adorno con su blusa morada en verdad es hermosa, mientras Liza la madre de Yalet me invita al comedor dónde está su esposo a desayunar algo.
 
Al sentarme en el comedor la madre de Yalet muy amablemente me trae un plato de comida.
 
- Leandro y Yalet donde se encuentra.
 
- Hace rato se fue a buscar al señor del tiempo para irnos y decirle que ya estamos preparados.
 
- La que veo muy distraída es a Yolanda con tus hijos.
 
- Están locos, fantaseando desde que conocieron a Yolanda y no lo culpo porque si yo fuera joven como ellos de seguro haría lo mismo.
 
Su esposa le da un golpe por las costillas, hasta me sentí mal por el eso debió doler.
 
- Decías algo amado mío.
 
- Que soy un hombre afortunado le decía a Alberto y nunca te cambiaría por ninguna jovencita.
 
- Eres tan romántico conmigo, incluso después de vieja, tenía miedo de que la linda niña Yolanda despertara algún interés en ti.
 
- Jamás.
 
- Tienes muy bien domesticado a tu esposo Leandro por otra parte Liza que pasó después de mi muerte, es decir eras mala y tenías la idea de acabar con Persako.
 
- En verdad es una pena recordar eso, estaba equivocada con esa actitud, luego de tú muerte, Leandro consiguió que me perdonaran, después de todo estaba confundida sin embargo aún Milio sigue el mismo camino que yo dejé y no ha desistido de sus ideas de acabar con Persako como antes pensaba yo que esa era la solución.
 
- Así mismo es Alberto en medio de todo esto muchos seres humanos estaban desapareciendo y con nuestros problemas internos en Rumatic con el complot supuestamente por parte de Milio apareció Yalet con el señor del tiempo, pero no sabemos cómo lo conoció y nos trajo aquí prometiéndonos que nos llevaría en el tiempo en el instante donde partimos luego de resolver el problema de quién está viajando y el robo de sus Joyas.
 
- Pues hay que volver a Rumatic y detener a Milio y todos lo que lo acompañen a él, por cierto, encontraron a esa chica que me mató.
 
- De hecho, no, pero quiero encontrarla para quitarle mi ojo mágico, pero resolveremos uno por uno todos esos asuntos.
 
Luego de terminar de desayunar me levanto y me dirigí a dónde está Yolanda rodeada de los hermanos de Yalet como me molesta eso.
 
- Parecen que se divierten mucho, chicos.
 
- Si Alberto, los tres hermanos de Yalet son muy simpáticos.
 
- No lo puedo creer hablas enserio y que más tengo que escuchar de ellos que yo no conozca.
 
- Alberto no esté celoso ya tienes a Yalet.
 
- Yalet y Yolanda son mías, me pertenecen.
 
Demonios porque dije eso, me dejé llevar de la ira.

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