Capítulo 48: Nacimiento de una maldad interna.

Black Ghost 2

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Luego de pasar mucho tiempo con Yalet, comer hablar del pasado, los primero en llegar son el grupo de Yolanda, hasta me había olvidado de ellos.
 
- Mira Yalet no encontramos a nadie en esa dirección que nos diste.
 
- Enserio debe de haber un error al momento de anotarla, iré hablar con el señor del tiempo para arreglar todo.
 
- No te preocupes fue divertido, caminamos por toda la ciudad y es muy hermosa, incluso hay tiendas de todo tipo, puedes volver con la verdadera dirección.
 
- Es cierto fue fascinante, más que una misión pareció como si hacíamos turismo.
 
- Es una pena y que envidia debí ir con ustedes, de igual modo ya me marcho, ahora regreso tan pronto como pueda.
 
- Y que hay de ti, Alberto hubieras visto como todos se quedaban mirando a Yolanda, parecía la chica nueva en la cuidad.
 
- No exageres Alquiles, mira Alberto te compré algo, no sé si se puede decir comprar porque aquí no usan dinero tradicional.
 
- De que se trata.
 
Se sienta al lado mío y me brinda una cálida sonrisa, a pesar de que siento que la he traicionado.
 
- Mira son pulseras de manos para enamorados, una para ti y otra para mí, tienen de especial que no importa tan lejos que estemos uno del otro siempre nos encontraremos para volver a estar juntos.
 
Mi corazón se acelera tan rápidamente que no puedo creer que está chica que está delante de mí sea real, de dónde sale tanto amor, no he hecho nada extraordinario por ella, ni siquiera la pude defender de Lucifer.
 
Me acerco a ella y la besó en los labios dulcemente.
 
- Gracias, Yolanda yo te amo mucho aunque no sea lo suficientemente digno para ti no puedo evitar ese sentimiento que te has ganado.
 
- Alberto maldito que crees que haces jugando al príncipe azul de dos chicas terminarás lastimando a mi hermana.
 
- No va a terminar lastimando a nadie, todo fue mi culpa, lo siento Alberto se me olvidó que vas a tomar tu decisión cuanto acabemos de encontrar el culpable del robo al señor del tiempo.
 
- No te preocupes Yolanda no te dejaré sola cuando Alberto elija a mi hermana y te rompa el corazón.
 
- Yo seré el único que consuele a Yolanda, eres más feo que yo acéptalo Héctor.
 
- jejejejejeje Todos son muy divertidos me alegra haberlos conocidos.
 
- Alquiles y Héctor, dejemos un momento a solas a Yolanda y Alberto, necesitan conversar no los molesten más.
 
- Y porque haríamos eso, para que Alberto nos la robé.
 
- No le va a robar lo que no es de ustedes, vámonos, vamos salgan.
 
- Parece que estamos solos después de mucho tiempo, gracias a Jasón es un buen amigo tuyo.
 
- Es el más normal de los tres.
 
- Pareces nervioso, te pasa algo.
 
- Nada, nada de nada yo nervioso de dónde deduces eso.
 
- Que me ocultas Alberto eres malo disimulando.
 
- Si Yalet nos ve puede lastimarme la conoces bien.
 
- Ella no es tú novia sino yo, además no estamos haciendo nada malo, por respeto debo esperar a que tomes tú decisión sobre una de las dos.
 
- Eres increíblemente amable.
 
- Ni digas eso, al principio no la aceptaba la idea, de hecho aún no me gusta verte con ella, pero era cierto tuviste tres años atrapado en el pasado y la conociste primero que yo, mientras hacíamos esta misión sus hermanos me contaron todo incluso que al igual que Haru eres el único chico que puede tocarla.
 
- Eso no tiene nada que ver con mis sentimientos.
 
- Pero si con los míos, tú eres el único chico que quiero que me toque, pero no seré egoísta no quiero ganarte por mi belleza por primera vez quiero algo que sea mío por mis propios mérito.
 
Una gran explosión se escucha afuera de este lugar.
 
Un dragón gigantesco, de color negro como si fuera un fantasma está en frente de la ciudad, otra explosión más directamente en la torre del señor del tiempo.
 
Una gran multitud corre hacía allá lo mismo hacemos nosotros.
 
Lo que veo no lo puedo entender es como una película de terror, varios chicos herido en el suelo, incluyendo a Yalet con su bastón.
 
Mientras estoy yo o por lo menos alguien que se parece a mí, más bien una versión adulta de mi mismo, pero no puede ser yo.
 
Esta vestido de negro, sus ojos tienen ojeras negras como la misma que vi en el señor Berek cuándo activó su poder legendario.
 
Tiene una copia de él mismo como si fueran una sombra negra clavándole mi espada, de mi Joya, la segunda transformación.
 
El señor del tiempo vomitando sangre mientras se le va la vida, y Alberto o quizás mi doble está parado desde lejos tiene el mismo anillo mío, a pesar de que esa sombra tiene la segunda transformación que resulta ser mi espada.
 
Me mira con una sonrisa y se desvanece, al igual que ese gran dragón negro.
 
Vamos corriendo todos acercanos yo tomo a Yalet.
 
- Un doctor rápido se está muriendo.
 
Mi mundo se está derrumbando a mis pies, no siento la respiración de Yalet, me niego a pensar que está muerta y la abrazó con más fuerzas mientras su sangre ensucia mi ropa.
 
- Alberto ya está muerta.
 
- No, está viva solo duerme.
 
Odio, dolor, angustia, todos esos sentimientos negativos me absorbían por dentro mientras mis lágrimas rodaban por mis mejillas.
 
Este es el final de todo lo bueno que tenía mi vida.
 
Aparece alguien como un destello de luz, era un hombre con una armadura de oro la cuál tenía un emblema del sol.
 
Se acerca al señor del tiempo herido de una herida mortal solo a terminar de cerrar sus ojos, pero quién será, yo solo me quedo abrazando el cuerpo dormido de Yalet, temblando.
 
- Escuchen todos el señor del tiempo ha sido asesinado.
 

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