Capítulo 58: Una guerra sin precedentes.

Black Ghost 2

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- Sé nota que eres un buen padre lo mantendré a salvó a tu familia.
 
- Bien, me llamo Leandro gusto en conocerte compañero, es un buen método de convencer a alguien que no quieres que muera en una batalla.
 
- Economiza mucho tiempo y eso es lo que no tenemos, mira frente tuyo todos esos demonios mucho vamos a morir aquí.
 
- Llévate a mi hermana a un lugar seguro.
 
- Así lo haré.
 
Se desaparece mágicamente, pero que está pasando aquí.
 
Veo demonios gigantesco con tres ojos, otros más pequeños con alas, más atrás en todo ese ejército demonios con caballos negros despidiendo fuego por la boca.
 
No puedo describir cada uno por uno tantos y tantos demonios.
 
Veo que hay muchas personas aquí, todos deben ser magos, incluso soldado del ejército y otros en robot con armas largas sin contar los tanques de guerra.
 
Normalmente el ejército, son soldados anti-magos, es decir sus armas anula el poder mágico de una persona pero creo que este ejército se enfrenta a algo nuevo, estos demonios.
 
- Alberto gracias por salvar a Yalet y traerla nuevamente con nosotros.
 
Lo veo mirando de frente a todos esos demonios mientras me dijo eso.
 
Me gustaría decirle la verdad que esa no era Yalet.
 
- Alberto.
 
Es Haru que me abraza.
 
- Hija que haces aquí deberías estar en el refugio, esto puede ser muy peligrosa y no permitiré perderte dos veces.
 
- Porque me habla así como si fuera su hija.
 
- No lo sé.
 
- Alberto a Yolanda no la dejan venir, la retuvieron.
 
- Enserio.
 
- Si quería venir ayudarte pero la electrocutaron estaba muy enojada y no se tranquilizaba.
 
- Es lo mejor yo tampoco quiero que participe en esta guerra.
 
- Lo siento Alberto.
 
- Porqué te disculpas.
 
- Por ocultarte la verdad.
 
- La verdad dices, cual verdad.
 
- Yo te amo desde el fondo de mi corazón, desde la primera vez que te vi, y trate de evitarlo pero se me fue imposible no quiero sentir esto por ti no quiero desaparecer sin decirte la verdad.
 
- Haru n..............
 
Me besa de repente con pasión, nunca en mi vida pensé que está niña podía besar así, atraparme así.
 
- No respondas nada no tengo derecho amarte y si voy a dejar de existir será mintiéndome a mi misma que soy la única mujer que amas, porque valoras lo que yo te doy.
 
- Haru pero yo la........
 
Me vuelve a besar y nos estamos besando como si solo los dos existiéramos como si una guerra no estaba al punto de empezar, como si el amor fuera lo único que importará.
 
Una gran bola de fuego estaba frente de nosotros, había roto el escudo mágico de la Capital 13 mientras nos estábamos besando.
 
Una gran explosión, todo se apaga en mi mente, despierto no sé cuántas horas han pasado, tengo una madera clavada en el hombro ensangrentado.
 
Miro a mi alrededor buscando a Haru pero no la encuentro, tengo un gran bloque de alguna pared encima de mí cuerpo no puedo moverme y de la frente me cae sangre.
 
Grito fuertemente pero nadie me escucha, he perdido a Haru, un sabor amargo en mi mente y solo puedo pensar que quiero morir, lo que puedo observar que todo está destruido a mi alrededor
 
Como puede morir la gente que me importa, mi corazón poco a poco se va llenando de un sentimiento oscuro, de maldad.
 
 
Haru:
 
\Varios meses antes de que todo esto sucediera.\
 
Me levanto en mi dormitorio algo lenta, al lado mío estás mi lindo peluche de gatito me siento feliz tenerlo a mi lado, me da confianza, se parece un poco a él, no Haru debes obligarte a no pensar más en  esa persona que debilita mis sentimientos.
 
Al poner los pies en el suelo me pongo mis sandalias.
 
Camino lentamente hacia la cocina, veo a Carol cocinar varios huevos en un salten mientras bailaba con unos audífonos puesto, no se ha dado cuenta de mi presencia.
 
Es muy bonita lleva unas pantaletas rosadas igual del color de sus cabellos cortos y una blusa roja.
 
Me siento algo avergonzada si pudiera bailar así, talvez ese chico me viera más sexy.
 
- Estás hay Haru, si, si ya lo sé no te gusta verme en ropa interior iré a ponerme la piyama de lindos gatitos igual que la tuya que me regalaste.
 
- Es muy bonita te queda muy bien.
 
- No también como a ti, continúa de terminar el desayuno.
 
- Y porque empezaste sabes que eso me toca a mí.
 
- No puedo dejar que hagas todo en esta casa.
 
- Bueno gracias a ti tenemos cocina yo no podría pagar un dormitorio así.
 
Pongo los huevos fritos en la mesa, ahora voy a buscar los panes y refresco, cuando de repente Carol me agarra los senos por la espalda.
 
- Ahhhjjj.
 
- No grites, lo tienes bien firme.
 
- No hagas eso, Carol.
 
-  Es divertido solo yo y tú querido Alberto podemos tocarte así.
 
Me pongo las manos en la cara que vergüenza y salgo corriendo hacía el baño.
 

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