Capítulo 59: El lado secreto de Haru.

Black Ghost 2

visibility

154.0

favorite

0

mode_comment

0


 
Al entrar al baño cierro la puerta detrás de mí para tomar mi toalla.
 
Empiezo a desnudarme de apoco, primero quitándome la piyama completamente, para después quitarme el sostén.
 
Me miró al espejo los senos en verdad a él le gustará el tamaño y me pongo las manos en ellos, porque a Carol le gusta tocarlos tantos, se sentirá bien si ese chico los chupa.
 
Realmente me estoy volviendo loca ni que fuera su madre para darle mis senos a chupar, no me gusta que él me ponga así como penetra en mis pensamientos.
 
Con un suspiro abro la ducha y dejó caer el agua caliente en mi piel desnuda.
 
Me pregunto cómo el puede tocarme todo este tiempo desde que lo conocí y peor aún porque quiero que me toque.
 
Debería masturbarme, no mejor salgo de la ducha antes que haga una locura, aunque eso no esté mal a una chica de mí edad que ya empecé a tener deseos.
 
Alejando esos pensamientos de mi salgo del baño para vestirme, al terminar de ponerme ropa, está hay como siempre Carol pegada al molesto aparato electrónico, es un brazalete que salen diferentes pantallas en hologramas, no entiendo nada de lo que hace, también tiene una especie de collar en el cuello de la casa de Tecnología.
 
Sin decirle una palabra tomo mi pan y huevos para empezar a desayunar.
 
- Alberto te trajo dormida anoche, me dijo que estabas muy cansada que hicieron.
 
Que vergüenza no puedo decir que lo besé, cierro los ojos es como una forma de protegerme de temas incómodos, donde no lo puedo manejar y transporto mi mente a un lugar seguro hasta que todo pasé.
 
- Ya despertaste, vamos a la escuela se hace tarde.
 
- Sí.
 
Vamos de camino las dos juntas, me hace muy feliz, conocí a Carol en el club de ajedrez, a pesar de ser la campeona nadie me aceptaba decían que era muy niña ni en la escuela tengo muchas amigas sinceras, solo Carol me acepta tal y como soy no sé porque.
 
- No te preocupes por nada Haru, luego que Alberto sé case con mi hermana, haré que te tomé como su segunda esposa, no dejaré que te quedes sola en la vida.
 
- Yo no estoy sola, te tengo a ti y mis padres.
 
- Si es cierto.
 
Con una sonrisa me responde, es un chica muy divertida, y abierta todo lo que yo sueño ser algún día.
 
- Es cierto, Carol vas a prácticar magia.
 
- Bueno sí estoy algo más interesada en mejorar mis habilidades mágicas.
 
- Sabes no te había dicho unos chicos me secuestraron ayer.
 
- No me digas, debes de estar bromeando.
 
- No bromeó y Alberto me salvó.
 
- Eso es bueno, es un gran avance para ti.
 
- Bueno esta es mi casa de medicina, nos vemos más tarde Carol.
 
- Perfecto, no se te olvide llamarme.
 
Al llegar a mi aula, está compuesta por varias mesas largas donde encima de ellas se encuentran muñecos, cada mesa tiene tres estudiantes en su mayoría son chicas pero también hay hombres.
 
Algunas me miran con algo de resentimientos, no tengo que estudiar igual que ellas, solo vengo a cumplir con mi asignatura de mi programa ayudando al profesor puesto que con mi magia natural puedo curar cualquier cosa de manera automática.
 
- Buenos días.
 
- Hola, profesor.
 
- Que bueno que llegas, te estaba esperando, tengo que ir a buscar unos documentos a la oficina central, para que te quedes cuidando el salón hasta mi regreso.
 
- No hay problema profesor.
 
- Y cómo te fue en tú examen de inglés.
 
Algo avergonzada me pongo la mano en mi cabello para responderle.
 
- No muy bien.
 
- Pero si estudiaste mucho.
 
- Sí.
 
- Bueno que se puede hacer, pero no importa.
 
Toma su maletín y se marcha.
 
Para como siempre venir esa gorda a molestarme, siempre lo hace cada vez que tiene la oportunidad, es todo lo contrario a Carol.
 
Me quedo mirándola y saca algo de su bolsillo para ponerlo en la mesa, es un cubo azul pequeño que luego se habré y despide muchas serpientes.
 
Me caigo al suelo del susto con todo y silla, hasta gritar que miedo pero luego las serpientes desaparecen y todos en el salón se ríen de mí.
 
- Eres una tonta no me canso de molestarte.
 
Me levanto junto a la silla, volviendo a sentarme.
 
- No te preocupes estoy bien.
 
- Claro pequeña, siempre me gusta verte bien.
 
Que bueno que terminó porque se voltea y sé va, ya puedo respirar en paz.
 
Más tarde llega el profesor, para terminar su clase de manera normal, sin más complicaciones.
 

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo