Capítulo 60: La curiosidad de Haru.

Black Ghost 2

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Voy saliendo de mi primera clase y tomo mi celular para comunicarme con Carol, la cual me dice que está en el comedor de la casa del socialismo del área de Tecnología.
 
Llegó tan pronto como puedo y exactamente me estaba esperándome sentada.
 
- Y esa cara.
 
- No pasa nada, porque preguntas.
 
- Te volvió a molestar esa chica.
 
- Sí, un poco.
 
- Deberías ponerla en su lugar no deje que te trate así, dile que no eres su amiga que no vuelva hablar contigo ni sé acerque a ti.
 
- Es más gorda y fuerte que yo.
 
- No te estoy diciendo que pelees sino que la alejes de tu vida.
 
- Si tienes razón.
 
- Siempre me dices lo mismo y no haces nada, voy a tener que actuar yo y no quería, porque espero no ayudarte en esto sino que lo hagas tú sola para verte crecer como persona.
 
- Pero no te enojes yo estoy bien, no me pasó nada grave.
 
- No parece estarlo, desde que te veo con esa cara algo distraída siempre sé que te paso algo, conozco tus gesto, tengo mucho tiempo cerca de ti.
 
- Tienes razón.
 
- Siempre suelo tenerla y quiero mostrarte algo en mi celular que compré, hoy un mensajero lo entrega.
 
- Y qué es eso, son cosas de adultos.
 
- Baja un poco la voz pueden escucharte, es algo que compré para nosotras.
 
- Eso es un vibrador y un…… de goma de un hombre que espera hacer con ellos.
 
- Pues lo usaremos nosotras.
 
- No definitivamente me niego.
 
- Vamos Haru no seas niña, tuyo y yo estamos en la misma condiciones ningún chico puede acercarse a mi por mi abuelo y contigo es algo más fuerte después de perder un poco la batalla con mi hermana.
 
- No lo sé, esto no me parece buena idea.
 
- Y porque nadie lo sabrá, solo tú y yo.
 
- Bueno es que creo que me gusta alguien y no puedo.
 
- Lo sé y ese alguien es Alberto, que te gusta quizás su color moreno de su piel.
 
Me tapo la cara con mis manos para evitar la vergüenza.
 
- No puedo esperar que se te vaya la timidez, dentro de quinces minutos el mensajero dejará el paquete ve y espéralo en el dormitorio para que firme la orden de entrega no lo dejara si alguien no lo recibe y yo ya autorice que solo tú o yo podíamos recibir ese paquete a la compañía.
 
Parce que se marcha no veo nada, tengo los hijos cerrado con mis manos y no le pude decir que no quería porque aún no se me había pasado mi ataque de timidez.
 
Luego de un rato me calmo, debo de superarme, debo de dejar eso no puedo ponerme así cuando hablan de temas que no puedo controlar, soy como una tortuga que se esconde en su caparazón al ver peligro.
 
Con toda mi resignación me voy al dormitorio a esperar el mensajero, no tardó mucho en llegar, tomando asiento que estresante resulta todo esto.
 
Creo que desde siempre Carol ha tenido razón debo decirle a esa gorda que me deje tranquila de manera amablemente para evitar que me moleste todo el tiempo.
 
Tocan a la puerta, ese debe de ser el mensajero que dijo Carol que esperará y efectivamente al abrirla es él, solo firmó y me entrega el paquete.
 
Aquí en Herel pueden entrar personas que no son estudiantes con un permiso como ese hombre a entregar el envío, ya que Herel es una escuela muy grande.
 
Cierro la puerta del dormitorio y me quedo a solas con el paquete, en verdad estará adentro de esta caja las imágenes que Carol me enseño.
 
Al abrir la caja, es así me sorprende ver estos tipos de juguetes eróticos nunca espere ver uno en verdad y es muy gran el tamaño de este, como puede caberle a una chica es muy vergonzoso.
 
Lo tomo y presionó un botón y el juguete sexual empieza a moverse tanto así que por la sorpresa lo dejó caer al suelo para levantarlo nuevamente y apagarlo algo impresionada.
 
También en la caja se encuentra un vibrador con su respectivo cargador, me pregunto si se puede sentir tan bien esto usarla en mí misma.
 
- Tú cuerpo humano ya empieza a tener apetito sexual.
 
- Espera quién dijo eso, quién está aquí.
 
- Por aquí abajo, mira.
 
- Es un gato y habla.
 
- Pareces sorprendida como si no vivieras en un mundo de magia.
 
- Sí pero nunca había visto uno, es muy emocionante.
 
- Y dime no vas a usar ese aparato en ti, eso sí sería emocionante para mí.
 
Me tapo la cara con las manos y dejó caer el vibrador de la vergüenza.
 

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