Capítulo 65: La traición.

Black Ghost 2

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- Yolanda tienes algo que decirme, me imagino que sí.
 
- No te hagas la ingenua, esta nueva Haru es muy atrevida, besar a mi novio.
 
- Me puedes disculpar por eso.
 
- Y con eso puedes arreglar todo, crees que no le haces daño a los demás ir besando novios de otras personas, ahora hasta mi familia se burla de mí.
 
- Creo que el problema aquí, entre tú y yo es que estamos enamorada de la misma persona.
 
- No el problema aquí eres tú, porque ese del que te enamoraste es mi novio y tú eres mi amiga.
 
- En verdad lo siento tanto sé que te he fallado.
 
- Haru mira solo no lo vuelvas a besar en público, entiendo es que es él único chico que pueda acercarse a ti, pero no me agrada la idea de compartir con nadie a mi chico.
 
- Prometo que no volverá a ocurrir.
 
- Cuando Alberto vuelva vamos a resolver este problema los tres juntos.
 
- Puedes estar enojada conmigo y es comprensible.
 
- No sé porque me encuentro tan enojada pensé que aquí podría aclarar mejor mi cabeza.
 
- No sé que decirte.
 
- No tienes que decir nada, en verdad has hecho un gran trabajo salvándonos a todos, ya no te quito más tu tiempo.
 
- Hice lo que cualquiera en esa guerra hubiera hecho con mi poder mágico no me siento mejor que nadie por eso, mejor será que me vaya me están esperando.
 
- Sí.
 
- Si, te  sirve de algo, estoy dispuesta a sacrificar mi vida en esta guerra para protegerlo a todos, quiero que cuides bien de él como lo haz hecho hasta ahora.
 
Se marcha corriendo, está niña quién le dijo que quiero que muera para deshacerme de ella y quedarme con Alberto, no le pude contestar nada al final, ya está muy lejos.
 
Que problema ahora tengo, quiero pensar que todo es culpa de Alberto el tener a Haru en medio de nosotros dos.
 
Tengo miedo de que muera como esa chica que se parecía a ella, llamada Yalet eso sí sería triste, debo protegerla, para eso debería aceptar la propuesta de Evelyn y entrenar, todos lo están haciendo por la gravedad del asunto.
 
La segunda guerra Norfort desapareció ahora queda los demonios.
 
Me marcho yo también pero no regreso al refugio, quiero estar sola, llego caminando al salón de actos, donde dan discursos a estudiantes y otro tipo de charlas.
 
Esta totalmente vacío, todos sus asientos, me quedo sola sentada mirando a la vacía tarima.
 
Recuerdo cuando conocí a Alberto por primera vez con Dery, en verdad quería verlo, es culpa de su hermana que me lo metió en mis pensamientos, tanto hablándome de Alberto a todo momento.
 
Se nota una sombra detrás de mí me volteo a ver quién es.
 
- No lo puedo creer, eres una traidora tú entre nosotros, viniste a matarme.
 
 
Alberto:
 
 
 
- Vamos afuera.
 
- Sí.
 
- Puedes darme tu Joya, Alberto por ahora no la necesitarás.
 
- No quiero dártela, es que tengo tanto tiempo con este anillo que forma parte de mi cuerpo.
 
- Es un problema no sabes usar tu magia sin ese anillo y te sientes un niño vulnerable, sin el.
 
- La verdad sería una persona normal sin ese anillo dorado con el fue que aprendí a usar la magia.
 
- Sé que siempre ha estado a tu lado pero no te preocupes, vamos a entrenar muchas cosas en ti, para que mejores como mago.
 
- Muy bien, pero después no se burle si nota que no sirvo como mago sin mi Joya.
 
- No te prometo nada pero haré lo posible por no hacerlo, del que no tienes que tener temor es de Malboro, no tiene el sentido del humor muy desarrollado.
 
- Suelo preferir el silencio eso es todo.
 
- Siéntate en el suelo, vamos a comunicarte con tu poder legendario para que lo conozcas.
 
- Enserio eso me parece magnífico.
 
- Alberto el anillo.
 
- No, está bien no pongas esa cara Malboro aquí está, cuídalo muy bien.
 
- No esté asustado, no se irá para ningún lado, tu preciada Joya.
 
- Cierra los ojos con mi magia te llevaré a tu interior donde descansa tu poder legendario.
 
- Bien, Arquitecto supremo, nunca he conocido mi poder legendario.
 
Estamos sentados los dos, el arquitecto mágico está frente de mí con sus ojos cerrado y desde su pecho un rayo de magia verde lleno de letras envuelve mi cuerpo, mientras Malboro se queda parado observando todo con los brazos cruzados.
 
Por fin voy a conocer mi poder legendario pensé que no tenía de hecho aún creo que no tengo espero equivocarme y ser un poderoso legendario como Berek, que todos me respeten.
 

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